Autor: Raquel Antúnez
Editorial: Alentia
Año: 2014
ISBN: 978-84-9422-032-6
Nº de páginas: 230
SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
En
cuanto al estilo de la autora, se mantiene en la línea del que ya
observé tanto en Las tarántulas venenosas no siempre devoran a los dioses griegos como en Redes de Pasión. Raquel emplea una prosa sencilla
y natural, con diálogos abundantes y un ritmo ágil que hace que la
lectura sea fácil y rápida. He de señalar que, al menos mi edición digital, tiene alguna errata, por lo que habría que hacer una pequeña revisión si no se ha hecho ya.
Hace
unas semanas Laky propuso la lectura conjunta de esta novela y puesto
que la tenía pendiente, ya que me la había hecho llegar la editorial, me
animé a participar. ¡A otra con ese cuento! es la tercera novela que leo
de Raquel Antúnez y al igual que me ha ocurrido con las anteriores, ha
sido una lectura fresca que me ha resultado muy entretenida y ha durado
muy poquito entre mis manos.
¡A
otra con ese cuento! tiene por protagonista a Lucía, una joven
treintañera que comparte piso en Gran Canaria con sus dos mejores amigas
y mantiene una relación más o menos estable con Daniel. Desde hace un
par de años trabaja en una importante empresa en la que, gracias a su
esfuerzo y buen hacer, ha conseguido un ascenso a responsable de
Administración y Recursos Humanos, por lo que su vida no puede ir mejor.
Sin embargo, de la noche a la mañana verá como la trasladan
temporalmente a otra sucursal de la empresa, al frente de la cual está
una mujer con bastante mala fama dentro de la misma debido a su
carácter, con el que Lucía tendrá que enfrentarse. Pronto su vida se
verá afectada por la forma de ser de su nueva jefa, quien se empeña en
hacerle la vida imposible, y además tendrá que aguantar a Marcos, un
compañero que parece tener un extraño interés en ella.
Con
este planteamiento, esta novela responde a las premisas del chick lit,
un género con el que yo casi siempre disfruto ya que suelen ser lecturas
entretenidas y que no requieren demasiado esfuerzo. En este caso el
libro me ha durado un par de tardes pues se lee con muchísima agilidad y
la historia, aunque no es innovadora y más o menos sabemos cómo va a
terminar, engancha desde las primeras páginas y no la puedes abandonar
hasta llegar al final.
En
cuanto al estilo de la autora, se mantiene en la línea del que ya
observé tanto en Las tarántulas venenosas no siempre devoran a los dioses griegos como en Redes de Pasión. Raquel emplea una prosa sencilla
y natural, con diálogos abundantes y un ritmo ágil que hace que la
lectura sea fácil y rápida. He de señalar que, al menos mi edición digital, tiene alguna errata, por lo que habría que hacer una pequeña revisión si no se ha hecho ya.
La
novela comienza con un prólogo a cargo de Connie Jett al que le siguen
veinte capítulos en los que, siguiendo un curso lineal, iremos
descubriendo lo que le ha ocurrido a Lucía, ya que el primer capítulo es
una especie de introducción en la que nos presenta la historia ya
avanzada, retrocediendo cinco meses atrás en el siguiente. Es la propia
Lucía quien nos relata utilizando la primera persona lo que le ha
ocurrido en todo este tiempo, incluyendo tanto sus aventuras como los
pensamientos asociados a las mismas.
Desde
mi punto de vista, uno de los aciertos en las novelas de Raquel es la
caracterización de sus protagonistas y es que responden al perfil de
mujeres cotidianas y cercanas, con las que es fácil identificarse y por
lo tanto, empatizar desde las primeras páginas. En principio, no hay
nada en la figura de Lucía que la haga destacar especialmente pues es
una joven con una vida bastante normal, dedicada a trabajar, divertirse,
salir con sus amigos y disfrutar del tiempo con su pareja. Al ser la
narradora nos permite acceder a sus diferentes estados de ánimo, a las
ideas que pasan por su mente y a las reacciones asociadas a lo que está
ocurriendo, permitiendo que nos pongamos en su lugar y comprendamos por
lo que está pasando. Como os decía, es un personaje que cae bien desde
las primeras páginas y con el que conectas rápido, logrando que sigas su
historia con interés. Los que hemos leído alguna otra novela de Raquel
observaremos que hay algunos aspectos que son comunes como las
referencias a comida y calorías, el gusto por los pijamas o el
chocolate como recurso contra los estados depresivos.
Lucía
es la protagonista pero en su día a día intervienen una serie de
personajes secundarios que tienen mucha relevancia y a los que vamos
descubriendo a través de lo que ella nos cuenta. Así destacan en primer
lugar dos hombres importantes en su vida, Daniel y Marcos, que iremos
conociendo en profundidad a medida que avance la historia. De esta
manera son dos figuras sobre las que la percepción del lector irá
cambiando al igual que lo hace la de Lucía, aunque en mi caso Marcos ha
sido un personaje que me ha gustado desde el principio.
No
son los únicos que influyen en la vida de Lucía y así también merecen
especial mención sus compañeras de piso y amigas íntimas, que aunque no
llegan a estar caracterizadas con tanto detalle pues son figuras
secundarias, tienen bastante relevancia, protagonizando sus propias
líneas argumentales y logrando que lleguemos a tener una idea clara de sus personalidades.
En
este caso, los escenarios en los que transcurre la historia no son algo
determinante pues podría desarrollarse en cualquier otro lugar sin
afectar demasiado al resultado global. No obstante, la acción se sitúa
en Gran Canaria y Raquel demuestra que conoce de primera mano esta
ubicación moviéndonos con soltura por sus calles e incluyendo
referencias a playas y zonas que cualquiera que conozca la isla
seguramente identificará sin ningún problema.
Normalmente
este tipo de novelas son bastante predecibles en lo que a su final se
refiere y en este caso no es una excepción. Para mí no es algo negativo,
creo que cuando comienzas a leer un chick lit sabes que va a seguir una
determinada línea en su desarrollo y una vez presentados los
personajes, tienes claro cómo va a acabar, al menos en lo que al
argumento central se refiere.
En
definitiva, ¡A otra con ese cuento! cuenta con todos los ingredientes
para hacernos pasar un buen rato, resultando una lectura fresca y ligera
con la que sin duda disfrutarán los aficionados a este género.
FUENTES: imagen autora aquí
