miércoles, 14 de mayo de 2014

El llanto de la Isla de Pascua (José Vicente Alfaro)

Título: El llanto de la Isla de Pascua
Autor: José Vicente Alfaro
Editorial: Círculo Rojo
Año: 2014
ISBN: 978-84-9050-763-6
Nº de páginas: 252

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Tras haber leído el año pasado La esperanza del Tíbet con muy buenos resultados, cuando Laky anunció la lectura conjunta de la nueva novela de José Vicente Alfaro no dude en apuntarme al sorteo que organizaba para poder participar en la misma, teniendo la suerte de ser una de las ganadoras. Así he podido disfrutar de la lectura de El llanto de la Isla de Pascua, que al igual que la anterior obra del autor, me ha gustado mucho.

El llanto de la Isla de Pascua tiene por protagonista a Germán Luzón de Estrada, un arqueólogo español que acaba de ser nombrado subdirector del Centro de Estudios Rapa Nui y que se encuentra en la isla en calidad de jefe del equipo de investigaciones arqueológicas, realizando una ambiciosa excavación cuya finalidad es encontrar indicios que puedan ayudar a dar respuesta a las múltiples incógnitas en torno a la historia de la Isla de Pascua. No es la primera vez que Germán visita la zona, pues once años atrás estuvo en ella por motivos laborales, manteniendo durante dicho periodo una fugaz relación con una mujer rapanui que tuvo como resultado el nacimiento de una niña, Maeva, cuya existencia Germán desconocía hasta esta nueva visita. Esto no será obstáculo para que se establezca entre padre e hija una relación que se irá estrechando con el paso de los días gracias al tiempo compartido, en el que Germán le contará a su hija la historia de la isla y sus habitantes.

Junto a la sorpresa de descubrir que tiene una hija de diez años, Germán tendrá que hacer frente también al asesinato de Erick Solsvik, jefe del proyecto, antropólogo y reconocido experto a nivel mundial de la cultura pascuense, cuyo crimen parece estar relacionado con algún tipo de conspiración en la que Germán acabará envuelto.

Con estos ingredientes, El llanto de la Isla de Pascua se convierte en una novela en la que además de mantener el misterio en torno a un asesinato que parece estar vinculado con la excavación, José Vicente Alfaro nos acerca a la historia de la Isla de Pascua, con lo cual resulta una lectura interesante e instructiva a la par que entretenida.

El primer aspecto que llama la atención cuando comenzamos a leerla es su edición, muy cuidada en cuanto a detalles se refiere. En primer lugar nos encontramos con una introducción que incluye un mapa de la Isla de Pascua, para a continuación, dar paso a una división en seis capítulos. Cada uno de estos capítulos da comienzo con la representación de un elemento clave para la cultura rapanui al que acompaña su correspondiente explicación y por otra parte, en cada uno de estos capítulos se combina la historia que transcurre en la época actual con el relato de Germán que nos lleva al pasado, estando maquetadas estas partes en otro tipo de letra y con la indicación de la fecha en la que tienen lugar. De esta manera aparecen dos líneas argumentales por las que vamos avanzando de manera paralela, aunque la que transcurre en el tiempo presente tiene más importancia y ocupa un número mayor de páginas.

Como ya señalaba en la reseña de La esperanza del Tíbet, José Vicente Alfaro emplea una prosa precisa, clara y asequible, con un tono cercano y un ritmo ágil y dinámico que hace que la lectura resulte amena. Los capítulos que transcurren en la actualidad están narrados en primera persona por Germán, mientras que aquellos que nos trasladan al pasado emplean en su mayoría un narrador omnisciente en tercera persona.

Siendo el narrador de la historia, Germán Luzón se convierte en el protagonista de la novela. No es un personaje que conozcamos a través de su evolución a lo largo del tiempo sino que el autor lo perfila a través del momento actual, presentándonos a un hombre dedicado a su trabajo, el cual está centrado en un tema que le apasiona, y que tiene que afrontar la paternidad de Maeva. De esta manera, por un lado observamos que Germán es un hombre honesto y bondadoso, con amplios conocimientos sobre arqueología e historia de la Isla de Pascua que se ponen de manifiesto a través de conversaciones con su hija. La relación que mantiene con ella es uno de los aspectos en los que se basa parte del argumento de la novela y dado que se acaban de conocer, no nos encontramos con excesivas muestras de cariño o cercanía, sino que es algo que se va construyendo paso a paso y al principio se mantiene un poco distante.

Como no podía ser de otra forma, junto a él destaca la propia Maeva, una niña de once años con sentimientos encontrados con relación al padre que acaba de conocer y cuya personalidad responde a un perfil sencillo, cordial y muy comunicativo, además de haber heredado su afición por la arqueología.

A su alrededor aparecen otras figuras secundarias que no están excesivamente desarrolladas puesto que no es necesario para el desarrollo de la historia entre quienes destacan Sonia Rapu, la joven arqueóloga rapanui que trabaja en la excavación, y la madre de Maeva, Hanarahi.

Como señalaba anteriormente, en El llanto de la Isla de Pascua tiene una gran importancia el componente histórico que nos permite acercarnos a la historia de la isla y al mismo tiempo descubrimos los aspectos más destacados de la cultura rapanui. En una nota introductoria se indica a los lectores que el tiempo y las catástrofes han sepultado la historia de los ancestros de la isla, la cual se ha reconstruido a través de mitos y leyendas que han hecho que la Isla de Pascua conserve un halo de misterio y constituya uno de los principales enigmas de la arqueología.

A través del relato que Germán va haciéndole a Maeva descubrimos los hechos más significativos de su historia desde el año 1195 a.C en el que se produce la llegada de los primeros pobladores a la isla, entre ellos la fabricación de los moai que pueblan buena parte de su superficie, el levantamiento de los ahus para situar estas esculturas, el desarrollo de su propio sistema de escritura, el contacto con los primeros colonizadores europeos o la evangelización llevada a cabo por los misioneros católicos.

En estos episodios el autor no se extiende demasiado sino que nos da los datos necesarios para que sea instructivo y al mismo tiempo ameno, combinando estas partes con la información que aparece intercalada en la trama actual que incluye datos sobre la cultura rapanui, mitología, costumbres o reivindicaciones que mantienen los rapanui actualmente relativas a la propiedad de sus tierras.

La combinación de novela histórica con intriga siempre me resulta atractiva y en este caso, El llanto de la Isla de Pascua me ha parecido una novela muy entretenida que me ha permitido descubrir aspectos interesantes de esta civilización, que en un principio era un tema que despertaba mi curiosidad. José Vicente Alfaro construye una obra sencilla y de fácil lectura que mantiene la intriga desde las primeras páginas y que nos permite profundizar tanto en la historia como en la cultura rapanui, por lo que creo que resulta recomendable para cualquier tipo de lector y especialmente para aquellos que estén interesados en este tema. 



FUENTES: imagen autor aquí

lunes, 12 de mayo de 2014

Mendel el de los libros (Stefan Zweig)

Título: Mendel el de los libros
Autor: Stefan Zweig
Editorial: Acantilado
Traducción: Berta Vias Mahou
Año: 2009
ISBN: 978-84-96834-90-3
Nº de páginas: 64

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Tenía muchas ganas de leer algo de este autor del que tan buenas críticas había leído y, tras considerar varias opciones, me animé a comenzar por Mendel el de los libros, pues las reseñas que había visto en los diferentes blogs que sigo habían despertado mi curiosidad por descubrir a este personaje.

Mendel el de los libros es una novela muy cortita en la que Stefan Zweig nos presenta la historia de Jakob Mendel, un singular librero de viejo que pasa sus días sentado en una mesa de un café de Viena, repleta de libros y documentos. Llegado desde el Este a Viena con la intención de estudiar para rabino, Mendel acaba entregado por completo al universo de los libros, convirtiendo el café Gluck en su puesto de trabajo y único mundo. En el café se le tiene en muy alta consideración, gozando de múltiples privilegios y estando su mesa protegida como si fuese un santuario, hasta que la guerra acaba haciendo cambiar esta situación.

Parece complicado reunir en tan pocas páginas una historia que cala tan profundamente en el lector pero Stefan Zweig lo consigue con sencillez y maestría, logrando que nos quedemos prendados del personaje de Jakob Mendel. Había oído hablar tanto sobre él que tenía cierto temor a que no cumpliese mis expectativas pero no ha sido el caso, al igual que al resto de lectores Mendel me ha conquistado.

La historia de Mendel transcurre a lo largo de tan solo sesenta y cuatro páginas en las que no nos encontramos con ningún tipo de división interna, por lo que es un libro que se lee perfectamente en unas horas. A ello contribuye también el estilo narrativo de Stefan Zweig pues emplea una prosa cuidada, clara y sencilla que es muy agradable de leer.

El relato está narrado en primera persona por un hombre del que no nos da mucha información, aunque por otra parte tampoco es algo necesario. Sabemos que conoció a Mendel en sus años de juventud, cuando acudió al café Gluck a solicitarle bibliografía para realizar una investigación y al regresar años más tarde al mismo café recordará este encuentro y, gracias a una empleada del café, descubrirá lo que sucedió con Jakob Mendel en los años que han transcurrido desde entonces.

Y a pesar de aparecer únicamente a través de las anécdotas que los demás cuentan sobre él, Jakob Mendel es el auténtico protagonista de este relato. Es un personaje que está muy bien dibujado, con multitud de matices que hacen que tengamos la sensación de, una vez finalizada la lectura, haberle conocido pues Stefan Zweig se encarga de darnos todo tipo de detalles tanto de su aspecto físico como de su personalidad. Conocemos así a este librero de viejo sin formación, solitario y extrovertido, que vive centrado en su mundo particular y que cada día acude al café Gluck donde se sienta en la misma mesa con sus papeles y libros. Cuenta con una memoria prodigiosa equiparable a una enciclopedia en la que almacena datos sobre todo tipo de libros y, al margen de esto, no sabe nada del mundo que le rodea ni de los problemas que atraviesa en esa época.

Junto a un personaje retratado con maestría, llama también la atención el entorno en el que Stefan Zweig lo sitúa, el propio café Gluck. Nos encontramos igualmente con una descripción detallada que nos permite conocer la distribución y el aspecto de este local, que pasa de tener una vieja caja registradora de madera junto a una cafetera de cobre a convertirse en un embellecido café que incluso cuenta con sala de baile y en el que solo tienen cabida los clientes distinguidos y adinerados, convirtiéndose este cambio en un reflejo de las modificaciones que también se produjeron en la sociedad de dicha época tras la finalización de la guerra.

Es difícil no encariñarse con este personaje tan carismático que vive por y para los libros, nos conquista con su ingenuidad y honradez y acaba provocando que descubrir el curso que ha seguido su vida nos sacuda y encoja el corazón, embargándonos la tristeza y la amargura al llegar a las páginas finales de su historia.

Pienso que cualquier aficionado a la lectura debería descubrir la figura de Jakob Mendel por lo que os recomiendo la lectura de este librito. A través de una prosa sencilla y llena de sensibilidad, Stefan Zweig nos acerca a una historia intensa, tierna y conmovedora que cala en el lector y que nos permite conocer a un personaje de esos que difícilmente se olvidan.



FUENTES: imagen autor aquí

domingo, 11 de mayo de 2014

Lecturas conjuntas y simultáneas

Este mes me he animado a participar en varias lecturas conjuntas y por si os interesa apuntaros a alguna, os dejo a continuación la información y enlaces a las bases. 

Los blogs Juntando más letras, De lector a lector y El búho entre libros organizan la lectura conjunta de La última vuelta del scaife de Mercedes Pinto. En este caso, cada participante recibirá un ejemplar firmado por la autora para su lectura y reseña, aunque en mi caso ya lo tenía en formato digital así que es el que estoy leyendo actualmente. Podéis leer las bases completas AQUÍ.

http://juntandomasletras.blogspot.com.es/2014/05/lectura-conjunta-la-ultima-vuelta-del.html


Laky de Libros que hay que leer y Lidia de Juntando más letras organizan la lectura conjunta de Los colores de una vida gris de Pilar Múñoz, un libro que tengo también pendiente en el kindle por lo que me he animado a participar. Podéis leer las bases completas AQUÍ.

http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2014/05/lectura-conjunta-de-los-colores-de-una.html

Y por último Laky de Libros que hay que leer organiza durante el mes de junio la lectura simultánea de La leyenda del dragón de Juan Gómez Jurado, un libro que tengo en la estantería desde el  verano pasado por lo que también participaré. Las bases para participar las podéis leer AQUÍ

http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2014/05/lectura-simultanea-de-la-leyenda-del.html

¿Os animáis a participar en alguna?

viernes, 9 de mayo de 2014

Nuevas lecturas... Abril

Durante el mes de abril han sido menos los libros que han llegado nuevos a la estantería ya que no he tenido demasiados envíos editoriales, y he participado en pocos sorteos, por lo que finalmente han sido los siete que os muestro a continuación.


La cocinera de Himmler de Franz-Olivier Giesbert (Alfaguara). Envío de la editorial para la organización de la lectura conjunta. Podéis leer mi reseña aquí.

La voz del viento de Pemón Bouzas (Algaida). Envío de la editorial que llegó por sorpresa a casa. Ya lo he leído aunque aún no he publicado su reseña y además este domingo aprovecharé para asistir a la presentación que realiza el autor en la feria del libro.


La lágrima de la India de Ismael Cruceta (Entrelíneas editores). Hacía tiempo que quería leerlo y este mes me he animado a comprarlo aprovechando que Ismael me lo enviaba con una bonita dedicatoria.

La hija de Robert Poste de Stella Gibbons (Impedimenta). Este ha sido mi regalo del bloguero de Sant Jordi y os hablé de él en esta entrada.


La niña que hacía hablar a las muñecas de Pep Bras (Alevosía). Lo gané en un sorteo organizado por la editorial y como os comentaba en la reseña, me ha encantado.

El son que mece a Rita Reto de Quique Rocalvarez (Círculo Rojo). Hace un par de años leí Rita Reto y el secreto de la salsa que me gustó mucho, y esta es la continuación de la historia, que Quique me ha enviado y he leído hace unos días.


El llanto de la Isla de Pascua de José Vicente Alfaro (Círculo Rojo). Lo he ganado en el sorteo organizado por Laky para participar en su lectura conjunta y ya está leído, la próxima semana publicaré mi reseña.

¿Qué os parecen? ¿Habéis leído alguno? ¿Cuál os llama más la atención?

miércoles, 7 de mayo de 2014

La niña que hacía hablar a las muñecas (Pep Bras)

Título: La niña que hacía hablar a las muñecas
Autor: Pep Bras
Editorial: Alevosía
Año: 2014
ISBN: 978-84-15608-69-1
Nº de páginas: 296

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Me fijé en esta novela cuando Alevosía anunció su publicación hace unos meses tanto por su bonita portada como por su título, a lo que había que sumar que la historia transcurriese entre principios de siglo y los años veinte, dos épocas que a mí me resultan fascinantes. La suerte me acompañó una vez más y resulté ganadora en un sorteo organizado por la editorial, con lo que a los pocos días recibí un ejemplar en mi casa cuya lectura comencé inmediatamente.

La niña que hacía hablar a las muñecas comienza en el año 1909 cuando tiene lugar el naufragio del Príncipe de Barcelona frente a la costa brasileña de la isla de Ilhabela. En el trasatlántico viaja Joan Bras, un joven de veintidós años que sobrevive milagrosamente al naufragio y que es acogido por la gente de Guanxuma, pues no recuerda nada a excepción de su nombre. Es así como comienza una nueva vida al lado de la mujer que lo rescató en el mar, Catarina, quien ejerce en la isla como doctora a pesar de no serlo. Con el paso del tiempo Joan descubrirá que se ha enamorado de Catarina y puesto que es correspondido, contraerán matrimonio naciendo pocos meses después Sion, una niña que estará muy unida a su padre y que llenará al matrimonio de felicidad. Sin embargo, esta situación quedará trastocada una noche en que les sacudirá la tragedia, obligando a Joan a emprender un nuevo camino marcado por la perdida y la desesperación.

No os puedo contar mucho más del argumento sin desvelar información relevante por lo que dejaré que seáis cada uno de vosotros los que descubráis cómo continúa esta historia que se extiende desde el año 1909 hasta el 1930 y en la que los cambios se van sucediendo continuamente. A mí me ha gustado muchísimo, mi primera intuición en este caso no me ha fallado y ha sido una lectura que me ha ido conquistando a medida que avanzaba.

Tras un prólogo que nos pone en situación, la novela se encuentra dividida en dos grandes partes más un epílogo final. La primera parte comprende desde el año 1909 hasta el 1920 y tiene lugar en Ilhabela mientras que la segunda nos traslada a París y llega hasta 1930. A su vez, cada una de ellas viene dividida en capítulos en los que se va desarrollando la historia siguiendo un curso lineal.

En este caso, un punto a destacar es la voz narrativa que, aunque la mayor parte del tiempo se correspondería con un narrador omnisciente, por algunos matices sabemos que corre a cargo del bisnieto de Joan Bras, quien es el encargado de viajar atrás en el tiempo para compartir con nosotros los hechos más importantes de la vida de sus antepasados, pudiendo así calificar esta novela como una saga familiar.

Otro aspecto que me ha gustado en esta obra es la forma de escribir de Pep Bras. Su estilo cuidado, minucioso, elegante y evocador, que en la primera parte además incluye realismo mágico, hace que la lectura sea muy agradable y a pesar de que no tiene un ritmo intenso, es una obra que invita a avanzar por sus páginas, manteniendo la atención del lector en todo momento. Reconozco que no ha sido uno de esos libros que me ha enganchado desde sus primeras páginas sino que ha sido algo progresivo, la historia me ha ido conquistando a medida que avanzaba hasta llegar a un punto en el que no he podido dejarla hasta llegar al final.

Destacan igualmente en La niña que hacía hablar a las muñecas los personajes que se dan cita a lo largo del mismo. Todos ellos están bien construidos y definidos, jugando un papel concreto dentro de la trama y manteniendo una evolución coherente a lo largo del tiempo marcada por los acontecimientos a los que tienen que hacer frente. Es difícil establecer una única figura protagonista pues tanto Sion como su padre Joan Bras son dos personajes que tienen gran peso dentro de la trama y ambos se mantienen a lo largo del tiempo, ya que hay otras figuras que también tienen relevancia pero, o desaparecen antes del final, o aparecen cuando ya está avanzada la historia.

La historia que Pep Bras ha plasmado en su novela es la vivida por Sion Bras, una de las ventrilocuas más famosas del siglo XX y por la que él siente un cariño especial que pienso traslada al lector, pues desde los primeros capítulos es una niña que se gana nuestro aprecio a través de su inocencia y de la relación que mantiene con su padre. La acompañaremos a lo largo del tiempo y observaremos como va dejando atrás su infancia para convertirse en una hermosa joven, las dificultades que tendrá que atravesar y el vínculo que desarrollará con los diferentes miembros de su familia, con un carácter siempre marcado por la ternura, el cariño, la bondad, la fortaleza e incluso cierta ingenuidad.

Sion estará arropada por su padre, Joan Bras, un hombre que atravesará diferentes etapas en su vida marcadas tanto por la felicidad como por la tragedia. Su personalidad está construida a través de multitud de matices que dejan ver tanto virtudes como defectos y que le confieren un carácter cercano y próximo a la realidad. Aunque en algunos momentos se dejará vencer por la desolación, Joan es un hombre de carácter tierno y bondadoso y en relación con estos aspectos destaca la estrecha relación que mantiene con su hija Sion, con la que comparte juegos, risas e ilusiones.

Entre el resto de personajes me ha gustado especialmente Maurice Carrière, un hombre rico que sufre de acondroplasia y que llega a la isla para construir un lujoso hotel inspirado en la Casa Batlló y que acabará siendo una pieza primordial en la vida de Joan Bras. De la misma manera, otra persona que jugará un papel relevante en la vida tanto de Joan como de Sion será la hija de Maurice, Isabelle Carrière, una mujer delicada, de mirada triste y que ha crecido bajo la excesiva protección de su padre.

La niña que hacía hablar a las muñecas cuenta con una ambientación muy cuidada, rica en detalles y descripciones que hacen que la lectura sea muy visual. La isla de Ilhabela y posteriormente París son los dos escenarios principales en los que se desarrolla la trama y en ambos casos Pep Bras consigue recrear con acierto el ambiente de principios de siglo, tan diferente en un caso y en otro. En un primer momento nos situamos en Ilhabela, un paraíso casi virgen en el que sus habitantes viven rodeados de la naturaleza, guiándose únicamente por la posición del sol y su instinto. A través de las vivencias de los protagonistas conocemos la forma de vida en la isla, los avances que van llegando, sus costumbres, su clima tropical, sus paisajes y sus mitos, entre los que destaca el del poderoso jaguar Gápanemé.

Una vez dejado atrás Brasil nos trasladaremos al efervescente París de los años veinte, un escenario completamente diferente en el que la vida no tiene nada que ver con la etapa anterior pero del que nos podemos hacer una idea gracias a las descripciones con las que el autor logra recrear este fascinante periodo. En este punto destacaría las primeras páginas con las que da inicio la segunda parte de la novela en las que Pep Bras nos invita a echar un rápido vistazo a lo que está sucediendo en esos años en los diferentes rincones de esta cosmopolita ciudad en la que se dan cita artistas como Marcel Proust o Picasso.

Aunque la acción se sitúa en estas dos ubicaciones, Pep Bras introduce aisladamente referencias a otros hechos históricos que ocurrieron durante esos años en otras partes del mundo, sin extenderse en ellos, haciendo únicamente un rápido repaso como si se tratase de una sucesión de imágenes.

Es necesario hacer también referencia a la ventriloquia, que tan presente está en buena parte de la novela. Es un punto que me ha resultado muy llamativo y que al no haberlo encontrado anteriormente en ninguna de mis lecturas, me ha gustado mucho. Pienso que este arte hoy en día se ha ido perdiendo, o al menos yo no conozco a ningún artista famoso como lo eran hace unos años Mari Carmen y sus muñecos o José Luis Moreno. Gracias a la lectura de La niña que hacía hablar a las muñecas profundizamos un poco más en este arte conociendo sus orígenes, algunos de sus trucos y técnicas o las cualidades que deben tener los muñecos para ganarse al público.

No puedo terminar este análisis sin hacer referencia al epílogo que Pep Bras incluye al final del libro, en el que nos desvela el origen de la historia y nos habla del proceso que siguió para escribirlo. Puesto que no había investigado demasiado en torno a este título más allá de su sinopsis, leer estas páginas ha supuesto una sorpresa para mí y me ha llevado a indagar en Internet en busca de más datos relacionados con los personajes que se dan cita en ella. Tengo que confesar que desde que terminé su lectura, me da vueltas en la cabeza el interrogante en torno a los límites que separan realidad y ficción en esta obra, aunque supongo que únicamente Pep Bras puede dar respuesta a esto que por otra parte es uno de los encantos que tiene esta obra y hace que ese epílogo final sea, desde mi punto de vista, un cierre perfecto.

Creo que llegados a este punto resulta evidente que me ha gustado mucho y que os recomiendo su lectura sin ninguna duda. Una novela repleta de emociones, bien construida y escrita, que nos transporta tanto al Brasil de principios de siglo como al bohemio París de los años veinte para narrarnos la fascinante historia de Joan y Sion Bras.



FUENTES: imagen autor aquí
imagen Casa Batlló aquí autor  
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