Título: El reino del azahar
Autor: Linda Belago
Editorial: Temas de Hoy
Año: 2012
ISBN: 9788499981949
Nº de páginas: 768
SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
Este es uno de esos libros que se cuelan directamente en mi
lista de deseos con su preciosa portada y un rápido vistazo a su
sinopsis y, al igual que me ocurre con la mayoría de libros que se encuadran en
lo que se ha denominado "landscape", no me ha decepcionado, más bien
al contrario, he disfrutado muchísimo con su lectura y me ha durado muy poquito
teniendo en cuenta el número de páginas que tiene.
Partiendo del año 1850, El reino del azahar nos cuenta la
historia de Julie Vanderberg quien, tras perder a sus padres en un trágico
accidente, es acogida por su pariente más cercano, su tío Wilhelm, quien se
convierte en su albacea para administrar su herencia hasta que ella pueda tomar
posesión de la misma. En lugar de instalarla en su casa, la ingresará en
un internado femenino en Elburg, donde pasará varios años, visitando únicamente
a su tío durante tres semanas cada año.
Es en una de estas visitas cuando Julie conoce a Karl
Leevken, propietario de una plantación de caña de azúcar en Surinam quien, tras
enterarse de la fortuna que la joven atesora, comienza a cortejarla,
rindiéndose pronto ella ante los encantos de Karl. Puesto que Wilhelm tiene
pagos pendientes con Karl derivados de las plantaciones, acaba cediendo a la
petición de este a cambio de dejar saldadas todas las deudas y es así como Karl
y Julie acaban casándose apresuradamente, partiendo posteriormente rumbo a
Surinam.
Sin embargo las ilusiones y expectativas de Julie por
emprender una nueva vida se verán pronto frustradas pues al llegar a Surinam
descubrirá cómo es realmente la persona con quien se ha casado y conocerá a su
hijastra, cuya existencia desconocía y que será una joven consentida que no
acepta el nuevo matrimonio de su padre. Todo ello hará que adaptarse a su nueva
vida no resulte algo sencillo, por lo que Julie tendrá que aprender a vivir
según las normas que rigen en la plantación contando para ello principalmente
con la ayuda de los esclavos, que se acabarán ganando su cariño y protección.
La mayoría de novelas que se encuadran en este género
responden a unas características
concretas con las que, al menos yo, disfruto mucho por lo que es normal que El
reino del azahar no haya sido una excepción. El libro se encuentra dividido en
seis partes que se corresponden con etapas diferenciadas en la vida de Julie,
además de un prólogo y un epílogo final. Cada una de estas partes a su vez
viene dividida en capítulos de extensión variable y la narración sigue un ritmo
muy ágil en todos ellos, por lo que la extensión deja de ser un problema casi
desde el principio ya que se avanza rápidamente. Linda Belago utiliza una prosa
sencilla y natural, con diálogos abundantes que agilizan la lectura y otorgando
importancia a las descripciones de ambientes, tan importantes en este tipo de
novelas.
Uno de los puntos que más me ha gustado en esta novela es el
país y periodo en el que se desarrolla, abordando el tema de la esclavitud y
las plantaciones que a mí personalmente me resulta muy interesante. Recuerdo
que cuando estaba leyendo La isla bajo el mar de Isabel Allende que también
trataba este tema pero en Haití, pensé que sería un buen punto de partida para
una novela landscape (luego me enteré de la publicación de La isla de las mil
fuentes de Sarah Lark) por lo que ha sido un agradable sorpresa encontrarme con
esta línea argumental en El reino del azahar aunque en otra localización.
De esta manera esta novela nos acerca al siglo XIX en
Surinam, un pequeño país por entonces colonia europea, situado en la costa
atlántica, rodeado por la Guayana británica, Brasil y la Guayana francesa. A
pesar de que sus primeros colonizadores fueron ingleses, los Países Bajos
fueron quienes se acabaron haciendo con la colonia que, gracias al cultivo de
caña de azúcar, café, cacao y algodón, acabó convirtiéndose en un importante
proveedor europeo, cultivando estas plantaciones mediante esclavos africanos. Esta situación es la que queda reflejada en El reino del
azahar, a través de cuya trama observamos aspectos como la forma de vida en
estas plantaciones y en sus poblados, el trato que se les daba a los esclavos,
la relación que mantenían con sus amos o sus creencias entre otros.
El periodo que abarca la novela es el comprendido entre 1850
y 1862, por lo que además de tratar el tema de la esclavitud quedan recogidos
los últimos años que se vivieron antes de que Holanda decretase la abolición de
ésta tanto en Surinam como en las antillas holandesas. Son por tantos unos años
especialmente interesantes que aumentan el atractivo de El reino del azahar y
sobre los que la autora ha realizado una completa labor de documentación que se
refleja en el desarrollo de su novela.
Como sucede en todas las novelas de este tipo, la
ambientación está cuidada al mínimo detalle y así encontramos descripciones
visuales y coloridas que logran transportarnos hasta los paisajes de esas
tierras y disfrutar de la belleza de los mismos. Las referencias a las grandes
mansiones coloniales y las plantaciones que las rodean, las condiciones
climatológicas entre las que destaca el agobiante calor pero también las
lluvias torrenciales o la flora y fauna típicas de la zona nos permiten tener
una idea muy clara de la ambientación espacial en la que se mueven los
personajes, resultando uno de los puntos fuertes de la novela.
La
mayor parte de la acción transcurre en la plantación
de Rozenburg, propiedad de Karl Leevken y situada a la vera
del río Surinam, única vía para acceder hasta ella, y rodeada por la frondosa
selva tropical, que se convierte en uno de los escenarios de mayor importancia
en la novela, aunque también tiene relevancia la capital de Surinam, Paramaribo.
Otro
punto que me ha gustado de El reino del azahar es que paralelamente a su
principal línea argumental se van desarrollando otras de manera paralela que
resultan igualmente interesantes y contribuyen a aumentar el interés de la
novela en su conjunto. Así por un lado tenemos una trama protagonizada por un
matrimonio de Hermanos Moravos que llegan a Surinam para trabajar en una misión
y cuidar a los enfermos que nos permite tener una visión de otra forma de vida
en el país y de las dificultades a las que tenían que enfrentarse estas
comunidades y también adquieren importancia los propios esclavos, dando lugar a
diferentes historias al margen de su trabajo en la plantación. Todas estas
líneas argumentales se van entremezclando a lo largo de las páginas de manera
acertada y si bien no son tan relevantes como la principal, sí consiguen
mantener la intriga por conocer el destino final de todas ellas gracias a giros
argumentales y un desarrollo que excepto en algunos puntos, no resulta
predecible.
Por
lo que se refiere a los personajes, en líneas generales podemos decir que están
bastante estereotipados respondiendo a dos tipos de perfiles: o son muy
bondadosos o son malvados. Sin embargo esto no ha supuesto un problema puesto
que están bien caracterizados, permitiendo conocer sus personalidades y
comprender sus acciones y reacciones y resultando así creíbles y cercanos.
Julie
Vanderberg es la principal protagonista y es un personaje que me ha gustado
desde el principio y con la que es fácil encariñarse a lo largo de las páginas.
La conocemos siendo una niña y observamos cómo va evolucionando y adaptándose a
las diferentes situaciones que tiene que vivir, haciéndose más fuerte y valiente.
Como os decía anteriormente, es una joven de carácter tierno y bondadoso, dulce
y sensible que se enfrenta a una forma de vida completamente diferente a la que
ha llevado en Europa. Me ha gustado en ella su capacidad de adaptación a las
diferentes situaciones, manteniéndose siempre comprensiva y dispuesta a
sacrificarse en beneficio de los más débiles, en este caso los esclavos, a
pesar de que exteriormente puede parecer una persona frágil.
Como
os decía, la novela tiene otras líneas argumentales secundarias y así adquiere
también protagonismo Erika, con la que Julie entabla amistad en el barco que
las lleva hasta Surinam y cuyo carácter es muy parecido al de Julie, siendo
también una mujer bondadosa y tierna que tiene que aprender a salir adelante sola.
La principal diferencia entre ambas recae en su forma de vida, ya que mientras
Julie vive acomodada en la plantación Erika tiene que conseguir salir adelante por ella misma.
Otra
mujer que tiene bastante protagonismo es Kiri, a través de la cual nos
acercamos a la historia desde el punto de vista de un esclavo y también en su
caso responde al perfil bondadoso que caracteriza a la mayoría de mujeres en
esta novela.
En el
caso de los personajes masculinos es donde encontramos los perfiles más crueles,
destacando por importancia Karl Leevken para quien solo tiene importancia la
prosperidad de la plantación y todas sus decisiones se basan en conseguir algún
beneficio. Su peor faceta es la que muestra en el trato con los esclavos pues
es donde se pone de manifiesto el trato inhumano que se les da y los castigos y
maltratos que sufren.
En
relación con los personajes, es positivo que la autora ha cuidado a todos
ellos, no centrándose solamente en las figuras principales sino que los
secundarios también están cuidados y desarrollados al detalle, otorgando
riqueza al conjunto del relato y acercándonos a la visión de los sucesos desde
diferentes puntos de vista en función de la posición ocupada.
Puesto
que a lo largo de sus páginas se van desarrollando diferentes líneas
argumentales es complicado saber cómo van a discurrir todas ellas y esto hace
que la lectura resulte interesante. Hay algunos aspectos como las relaciones
sentimentales que se establecen que resultan fácilmente predecibles desde el
principio pero esto queda compensado con los giros argumentales que se dan en
otros puntos por lo que llegado un punto en el que el ritmo se acelera es
imposible dejar de leer hasta descubrir como finaliza la historia.
En
definitiva, El reino del azahar es una novela con cuya lectura he disfrutado
mucho y creo que merece la pena acercarse a ella si os atraen este tipo de
historias. A lo largo de sus páginas se
combinan con acierto diferentes elementos que hacen que su argumento resulte
muy atractivo, acercándonos a un exótico país tropical que destaca por la
belleza de sus paisajes y permitiéndonos conocer un periodo en el que la
esclavitud estaba vigente.
Gracias a Temas de Hoy por facilitarme el ejemplar