Mostrando entradas con la etiqueta Novela espionaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela espionaje. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de abril de 2018

Entreacto en el Apolo - Carlos Díaz Domínguez

Título: Entreacto en el Apolo
Autor: Carlos Díaz Domínguez
Editorial: Autoeditado
Año: 2018
ISBN: 978-19-771-375
Nº de páginas: 515

Desde que hace unos años conociese a Carlos Díaz Domínguez con Los ascensores dormidos de La Habana no me he perdido ninguna de sus novelas y es que es un autor del que me gustan tanto los argumentos que plantea como la forma de escribir que tiene, nunca me decepciona. Además a nivel personal es un autor que me ha demostrado que es una excelente persona así que ¿qué más se puede pedir?

Entreacto en el Apolo es su última novela, una obra que al igual que la anterior, La menorah de Petra, Carlos ha decidido autopublicar a través de Amazon. Una vez que dejemos atrás esa bonita portada y nos adentremos en su lectura nos vamos a encontrar con una historia que sigue la misma línea que sus anteriores libros, es decir, una trama de ficción que se ubica en un periodo histórico muy concreto, entremezclándose personajes reales y ficticios que dan forma a una situación que bien podría haberse dado en ese momento porque todo está muy bien hilado.
Carlos Díaz Domínguez
Carlos Díaz Domínguez

En esta ocasión nos situamos en el otoño del año 1914 en España y más concretamente en Madrid, donde tiene su residencia el monarca Alfonso XIII. Mientras el mundo se haya inmerso en la Primera Guerra Mundial, España se mantiene neutral, debatiéndose en una encrucijada en torno a entrar o no en la guerra y en caso de hacerlo, a qué bando apoyar. Y con el objetivo de conseguir que España abandone esta neutralidad, a Madrid viajarán tanto Alain Santini, un diplomático francés, como Fritz Springer, un oficial de la inteligencia alemana. Cada uno por su parte intentarán cumplir con la misión que se les ha encomendado, aunque en su camino deberán sortear diferentes obstáculos e incluso hacer frente a sus propios sentimientos.

Una vez más Carlos Díaz Domínguez nos ofrece una lectura sumamente entretenida que despierta nuestro interés desde el primer capítulo. Y es que en el interior de "Entreacto en el Apolo" nos vamos a encontrar con una historia que va entremezclando distintas subtramas, todas ellas con una misma base y relacionadas pero que se van alternando a lo largo de las páginas y eso hace que la lectura sea dinámica y atractiva, se avanza con agilidad y el interés no decae, más bien al contrario, va "in crescendo". 

Un total de cien capítulos a los que se suma lo que sería un epílogo, una nota del autor y la bibliografía son los que componen Entreacto en el Apolo. Como os podéis imaginar teniendo en cuenta este número, todos ellos son bastante breves, lo que hace que la lectura sea muy dinámica pues siempre invitan a leer un poco más. Carlos hace uso de un narrador omnisciente en tercera persona que le da libertad para moverse entre los diferentes personajes y mostrarnos todo lo que está sucediendo. Por lo que se refiere al estilo narrativo, el autor emplea un lenguaje claro, directo y preciso que facilita la lectura, manteniéndose equilibrados narración y diálogo y sin dejar de lado las descripciones que nos ayudan a ubicarnos e implicarnos más en la trama.

"Entreacto en el Apolo" es una novela que cuenta con un elevado número de personajes y la mayoría de ellos con un papel protagonista, incluso podríamos decir que en cierta forma es una novela coral. Sin embargo esto no es un problema pues al contrario de lo que sucede en otros libros en los que cuesta hacerse con los personajes, aquí queda claro quién es quién desde el principio y es fácil ubicar a cada uno en su posición. Esto se debe a que están muy bien trazados, Carlos nos presenta figuras bien definidas, con caracteres marcados fácilmente identificables que los individualizan y cada uno con una misión concreta

Algunos se muestran cristalinos desde el principio y otros en cambio van  a mantener una posición ambigua, sin dejar ver muy claramente cuál es su verdadera personalidad pues así lo requiere la historia. Y en esta extensa galería de personajes vamos a encontrarnos tanto a figuras ficticias como a personajes auténticos, sirvan de ejemplo el propio rey Alfonso XIII o su esposa Victoria Eugenia. Hablar de todos ellos sería extenso e innecesario por lo que me limitaré a señalar que personalmente todos los personajes principales me han gustado mucho, me ha parecido una mezcla equilibrada y acertada en cuanto a intereses y personalidades, de tal manera que todas las subtramas han logrado mantener mi atención para ver qué ocurría con cada uno de los protagonistas. Aunque si tuviese que escoger a uno en concreto quizás me decantaría por el francés Alain pues me ha fascinado su forma de ser y la forma en la que tiene que debatirse entre la lealtad a su país, el amor, la responsabilidad para con su familia…

Y como no podía ser de otra forma pues es algo a lo que Carlos Díaz Domínguez ya nos tiene acostumbrados en sus novelas, el contexto histórico y la ambientación vuelven a ser uno de los puntos a destacar en esta novela. Una de las cosas que más me gusta de los libros de este autor es que conjuga tan bien realidad con ficción que los argumentos que plantea podrían haberse dado perfectamente en su momento e incluso hay hechos que te asalta la duda de si ocurrieron así o es fruto de la imaginación del autor, obligándote a investigar un poco si quieres saber la respuesta. En esta ocasión nos situamos, como ya comenté anteriormente, en la época de la Primera Guerra Mundial y vamos a ver cómo se vivió ese momento en España tanto a nivel político como social, un país que se mantuvo neutral, propiciando así que en él se diesen cita tanto diplomáticos como espías de los países en guerra intentando conseguir sus propios objetivos. Destaca la figura del monarca, al que Carlos da vida permitiéndonos ver cómo era tanto él como el modo de vida que llevaba. 

La ambientación está cuidada al detalle con descripciones que sin extenderse en datos innecesarios nos ofrecen una visión clara de cada uno de los escenarios. Nos moveremos con soltura por distintas calles de Madrid y lugares emblemáticos, sobresaliendo entre ellos el teatro que da título a la novela, el Apolo, en el que nos vamos a adentrar como si de un espectador más se tratase, llegando a compartir incluso el palco real. 

Ya veis por lo que os he contado que "Entreacto en el Apolo" es un libro que tiene mucho que ofrecer y es que a lo largo de sus páginas vamos a disfrutar de una historia bien contada y con diversos frentes abiertos que van desde el espionaje hasta la intriga pasando por el romance. Un libro con el que sin duda van a disfrutar un amplio número de lectores pues tiene ingredientes de muy diversos géneros, es novela histórica pero también policíaca, espionaje, tiene romance, tiene intriga y conspiraciones…. 

En definitiva, no puedo más que recomendaros su lectura, a mí me ha gustado mucho al igual que el resto de obras del autor, por lo que os animo a que le deis una oportunidad. Carlos Díaz Domínguez nos ofrece en Entreacto en el Apolo una atractiva historia que atrapa desde las primeras páginas y que cuenta con unos personajes sólidos que buscan lograr unos objetivos muy concretos, todo ello enmarcado en una situación histórica de lo más interesante.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar Entreacto en el Apolo a través de los siguientes enlaces:


Gracias al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Canfranc, última estación - Javier Fernández Delgado

Título: Canfranc, última estación
Autor: Javier Fernández Delgado
Editorial: Autoeditado
Año: 2016
Nº de páginas aprox: 349

Hace unos meses Javier Fernández Delgado contactó conmigo para presentarme su novela y consultar si estaría interesada en reseñarla en el blog. Teniendo en cuenta el periodo en el que se sitúa la trama no tuve que pensar demasiado mi respuesta pues como ya os he comentado en otras ocasiones, los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial, como es el caso de Canfranc, última estación, se encuentran entre mis favoritos.

La trama de "Canfranc, última estación" transcurre en el año 1943 y comienza situándonos en la localidad británica de Amersham, donde tiene su sede la Unidad Especial de Inteligencia, grupo encuadrado dentro del Servicio Secreto británico y al frente del que se encuentran Charles Wheeler, responsable de la Unidad, e Ian Fleming, máxima autoridad. Ambos se encuentran esperando la llegada de Steve Ross, hombre que ha sido seleccionado para llevar a cabo una de las misiones que la Unidad tiene encomendadas, relacionada con el denominado proyecto uranio. Será así como el capitán Ross tenga que ocuparse de la peligrosa tarea de trasladar a Inglaterra a Karl Diebner, uno de los miembros de un equipo de físicos alemanes que llevan años trabajando para desarrollar la bomba atómica, quien ha escapado de Alemania y se ha refugiado en la embajada de Berna con el propósito de pasarse al bando contrario. Para ello trazará una ruta de escape que discurre por España y que supone utilizar la estación internacional de Canfranc, por cuyos andenes discurren tanto refugiados de guerra como judíos, espías o material destinado a la Resistencia francesa, haciendo que sea un enclave donde nadie es lo que parece ser.

Son muchas las novelas que se encuadran en el periodo de la Segunda Guerra Mundial y la mayoría suelen centrarse en los mismos temas, por lo que siempre resulta agradable encontrar obras que se salen de la tónica habitual ofreciéndonos otros planteamientos. Es lo que sucede con Canfranc, última estación, una novela que me ha sorprendido gratamente al presentar un argumento en el que se combinan con acierto hechos y emplazamientos históricos con espionaje y ciertas dosis de suspense. En este sentido me ha recordado a otro libro que he leído este año y con el que también disfruté, Operación Black Death de Fernando García Pañeda.

Estación de Canfranc
Con un estilo directo, claro y preciso, y abundantes diálogos que imprimen dinamismo, Javier Fernández desarrolla la trama a lo largo de los doce capítulos en los que se estructura la novela, siguiendo la historia un curso lineal y empleando un narrador omnisciente en tiempo presente que se mueve entre los distintos personajes y escenarios en los que transcurre la acción. No es una novela que cuente con un ritmo intenso pero este sí se mantiene constante y a medida que avanzamos la historia va ganando en complejidad e interés, lo que conlleva que se agilice la lectura para averiguar lo antes posible el desenlace. En mi caso reconozco que al principio estaba un poco perdida ya que me costó hacerme con los personajes, pero una vez asentadas las bases ha sido un libro que me ha ido atrapando a medida que avanzaba en su lectura, concluyendo en una valoración global positiva.

Decía anteriormente que en la novela de Javier Fernández se recogían hechos y emplazamientos históricos, siendo esto un plus a tener en cuenta. Hasta hace poco, en concreto el año pasado cuando se publicó Volver a Canfranc, yo no había oído hablar de esta estación ni del papel que jugó durante la Segunda Guerra Mundial y puesto que no he tenido ocasión de leer el libro de Rosario Raro, sentía cierta curiosidad. Ahora, gracias a la lectura de "Canfranc, última estación" he podido acercarme un poco más a su historia y a la situación que se vivió en ella durante esos años. Ubicada en territorio español, en la estación internacional de Canfranc tenían jurisdicción tanto España como Francia, lo que hizo que se convirtiese en un punto estratégico por el que pasaban espías, miembros de la Resistencia, judíos que huían del nazismo, y oro procedente de los saqueos y expolios nazis en los diferentes países ocupados. Estas circunstancias son las que aprovecha Javier Fernández para dar forma a su novela, mezclando ficción con realidad para componer una interesante trama en la que casi sin darnos cuenta vamos a conocer algunos de los hechos históricos que tuvieron lugar en este emplazamiento, principalmente relacionados con el intercambio de wolframio español y artículos argentinos y portugueses por oro que llegaba a Canfranc procedente de los bancos suizos, pero también otros episodios puntuales como la visita del general Queipo de Llano a su familia amparándose en la doble jurisdicción que se daba en la estación o la muerte de un judío húngaro que no logró cumplir su sueño de cruzar la frontera junto a su familia.

Vinculadas con la estación de Canfranc hay una serie de figuras históricas a las que nos va a acercar también este libro de Javier Fernández. Así a lo largo de sus páginas va a tener un papel muy relevante Albert Le Lay, el jefe de la aduana francesa que no dudó en prestar su apoyo y ayuda a los cientos de personas, principalmente judías, que llegaban a Canfranc escapando del nazismo, además de facilitar el paso de los mensajes de espionaje de la resistencia. E igualmente vamos a conocer a otros personajes como Antonio Galtier, el oficial Vista de la Aduana española, el capitán Wagner, que estaba al mando de la compañía alemana destinada en Canfranc, o el doctor Rochas, responsable de la red denominada Pie encuadrada dentro de la Resistencia. Todos ellos aparecen perfectamente integrados en la trama de tal manera que el papel que desempeñan es el mismo que ejercieron en la realidad, lo que implica que la lectura tenga un valor instructivo además de ser amena e interesante.

En la galería de personajes, además de los reales, también se incluyen figuras ficticias y en cierta forma podemos afirmar que estamos ante una novela coral, ya que cada uno va a tener su propia historia, aunque todas estén relacionadas entre sí, manteniéndose un grado de protagonismo similar entre ellos. Por el tipo de planteamiento de Canfranc, última estación, no se hace necesario un excesivo desarrollo ni profundización en los personajes pero aún así estos aparecen lo suficientemente caracterizados para que sean identificables y diferenciables sin problema.

El título del libro ya nos adelanta cuál será el emplazamiento en el que este se va a desarrollar y esta estación se convierte en una pieza fundamental en la trama. Como no podía ser de otra manera, la ambientación está cuidada y Javier Fernández incluye los suficientes datos y descripciones para que acabemos teniendo una composición muy detallada de cómo era este inmenso complejo ferroviario en una época en la que estaba bajo el control de españoles, franceses y alemanes, además de reflejar la tensa atmósfera que se vivía en la misma a causa del constante trasiego de personas, documentos y material.

Junto a todos los puntos señalados hasta ahora, he de mencionar también uno de los aspectos que más me ha gustado en esta lectura y ha sido su final, en el cual me he encontrado con unas revelaciones que han supuesto un giro argumental completamente inesperado para mí y que ha hecho que llegase a la última página con la sensación de haber leído una buena historia tanto en su planteamiento como en su desarrollo y resolución, algo que no siempre ocurre.

En definitiva, Canfranc, última estación ha supuesto una agradable sorpresa y me ha resultado una interesante lectura además de entretenida. Una novela ambientada en la Segunda Guerra Mundial con un planteamiento diferente, y con la que creo que disfrutarán tanto los aficionados a las novelas de espionaje como los que se sientan atraídos por el periodo en el que se sitúa.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar Canfranc, última estación a través de los siguientes enlaces:


Gracias al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña

jueves, 1 de septiembre de 2016

Operación Black Death - Fernando García Pañeda

Operación Black Death
Título: Operación Black Death
Autor: Fernando García Pañeda
Editorial: Me gusta escribir
Año: 2016
ISBN: 978-84-911-2323-1
Nº de páginas: 336

Había visto bastantes opiniones positivas de los libros de Fernando García Pañeda en los diferentes blogs que sigo por lo que era un autor con el que tenía ganas de estrenarme. Sin embargo no había encontrado la ocasión hasta hace unos días en que me he animado a leer su última publicación, Operación Black Death, una novela de espionaje ambientada en la época de la Segunda Guerra Mundial.

Fernando García Pañeda
Fernando García Pañeda
La historia da comienzo en junio del año 1944 cuando Monique de Bissy, una joven belga perteneciente a la resistencia que ha conseguido escapar de la Gestapo, es rescatada al borde del desfallecimiento por la Rèseau Comète, organización dedicada a la evasión de pilotos aliados derribados y de refugiados del régimen nazi, con quienes cruzará la frontera hasta el País Vasco. Sin documentación, dinero ni contactos, Monique será acogida por el Marqués de Santa Clara, Martín Inchauspe, un hombre de dudosa reputación que es sospechoso de traficar con obras de arte procedentes del expolio a los judíos. Martín la instalará en la residencia que comparte en el barrio de Neguri con su hermana Ana Eugenia, con quien la joven establecerá una estrecha amistad, y pronto entre ambos surgirá una innegable atracción que se verá frenada por las dudas y reservas motivadas por las circunstancias que los rodean, que harán que nada ni nadie sea lo que parece.

Decía al comienzo que "Operación Black Death" se ambientaba en la época de la Segunda Guerra Mundial y esto nos puede llevar a pensar que estamos ante otra de las muchas novelas que hay centradas en este conflicto. Es por eso que se hace necesario señalar que en este caso la guerra únicamente es el telón de fondo, no vamos a encontrarnos con los típicos elementos o emplazamientos, sino que Fernando García Pañeda ha seleccionado los últimos meses de la contienda para contarnos una historia en la que entremezcla romance, tráfico de obras de arte, espionaje e intrigas políticas.

Una trama compleja y consistente es la que vamos a ir descubriendo a lo largo de los veintidós capítulos en los que se divide la novela. Fernando García Pañeda recurre a un narrador omnisciente en tiempo presente que le da libertad para moverse entre personajes y escenarios, y hace gala de un estilo claro, depurado y elegante que resulta de grata lectura. En el interior de algunos capítulos nos vamos a encontrar con partes dialogadas a modo de obra de teatro, y también con la inclusión de documentos e informes oficiales que aportan originalidad tanto a la estructura como al desarrollo de la historia. Aunque la tensión y el suspense están presentes a lo largo de todo el relato no es una novela que cuente con un ritmo trepidante sino que más bien invita a una lectura pausada para no perderse entre las múltiples capas que presenta su argumento. 

Y es que Operación Black Death es una obra en la que se combinan diversos hilos argumentales que transcurren de forma paralela y en la que entran en juego bastantes personajes, por lo que va a ser necesario un mayor nivel de atención para no perderse, especialmente durante los primeros capítulos. Yo reconozco que el comienzo me pareció un poco confuso y me encontraba un tanto perdida entre tantos nombres y cambios de escena, pero una vez colocada cada pieza en su lugar la lectura comenzó a hacerse más fluida y me encontré atrapada por una historia que iba ganando en intensidad y que me tenía cada vez más intrigada.

Martin Inchauspe y Monique de Bissy son las dos piezas centrales en esta obra aunque a su alrededor se van a mover un gran número de personajes con aportaciones propias y por lo tanto cierta relevancia. Él es un hombre con fama de vividor y mujeriego sobre el que recaen sospechas de traficar con obras de arte pero aún así tiene una personalidad que resulta atractiva y cautivadora, mientras que Monique es una mujer de carácter fuerte y comedido pero a la vez dulce, elegante e ingeniosa, rasgos positivos que sin embargo en mi caso no han logrado que empatice con ella.  Es una novela que juega con el suspense generado en torno a la verdadera identidad de las personas involucradas en su trama, por lo que no vamos a encontrarnos con un gran desarrollo de personalidades o caracteres sino que los personajes se definen por sus acciones y el lector va a percibir la misma ambigüedad que los propios implicados en la historia, sin tener claro quién es quién o a qué bando pertenece. 

Además de por su trama, "Operación Black Death" es una novela que se disfruta por la excelente ambientación con la que cuenta, que hace que la lectura se vuelva muy visual. García Pañeda recurre a cuidadas descripciones que nos muestran los diferentes escenarios en los que la acción transcurre entre los que sobresalen las ciudades de Bilbao o Madrid, y además plasma con maestría el ambiente gris que dominaba en nuestro país en la época en cuestión, los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. España se encuentra sumida en la posguerra y al margen de la pobreza, el hambre y la necesidad que azotan a la mayor parte de la población, la alta burguesía sigue manteniendo su nivel de vida y celebrando sus habituales cenas y fiestas sociales. Este ambiente más selecto será al que tengamos acceso gracias a esta historia, convirtiéndonos en testigos de actividades de espionaje, de las acciones de los grupos de resistencia, del contrabando de obras de arte o de los proyectos de armamento biológico.

Resumiendo, Fernando García Pañeda nos ofrece en Operación Black Death una novela de espionaje que mezcla realidad con ficción, situada en la etapa final de la Segunda Guerra Mundial, en la que se combinan diferentes hilos argumentales para construir una trama compleja que mantiene la tensión y el suspense, y que además cuenta con una excelente ambientación.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar Operación Black Death a través de los siguientes enlaces:


Gracias al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña

miércoles, 9 de marzo de 2016

Tres muertes en Estambul - Francisco Manuel Granado

Título: Tres muertes en Estambul
Autor: Francisco Manuel Granado
Editorial: Éride
Año: 2015
ISBN: 978-84-16596-00-3
Nº de páginas: 344

De Francisco Manuel Granado había leído anteriormente La cabeza de Diana y Regreso a Venecia, dos novelas muy bien escritas y que me habían gustado, por lo que cuando supe que el autor había publicado un nuevo libro, Tres muertes en Estambul, y que además se ambientaba en una ciudad tan llamativa, tuve claro que antes o después lo acabaría leyendo.

Francisco Granado
Francisco Granado
La trama de "Tres muertes en Estambul" nos sitúa en esta ciudad en la época de la Segunda Guerra Mundial, concretamente en el año 1943. En octubre de ese año llegan a su puerto con la intención de pasar unos días de vacaciones un grupo de jóvenes herederos americanos, entre los que se encuentra un español exiliado en América a causa de la guerra civil, David Alaya, quien tomará la decisión de quedarse en Estambul para realizar trabajo periodístico. Sin embargo, sus planes de luchar por sus ideales e imitar a su ídolo Ernest Hemingway pronto darán al traste ya que a David le engañarán y será detenido por la policía, lo que provocará que su hermana, una duquesa rusa que vive en la ciudad, deba salir en su rescate, ejerciendo su poder entre conspiradores y traficantes, y enfrentándose tanto a agentes dobles como a miembros de la Gestapo y de la inteligencia turca para lograrlo.

Al igual que ya me ocurrió con sus anteriores libros, Tres muertes en Estambul ha sido una novela con cuya lectura he disfrutado desde las primeras páginas y es que leer a Francisco Granado es una delicia pues cuenta con un estilo narrativo muy personal que merece la pena descubrir, sumándole en este caso un llamativo planteamiento que genera interés por su desarrollo en el lector desde un principio.

Son treinta los capítulos en los que se presenta dividida la novela y a lo largo de los mismos iremos siguiendo linealmente el curso de la historia. Para ello el autor ha seleccionado un narrador omnisciente gracias al que se mueve entre los diferentes escenarios y personajes, dándonos una visión completa de todo lo que está ocurriendo. Como os decía, una de los elementos que diferencia los libros de Paco Granado es su estilo narrativo, trabajado con sumo cuidado y detalle. En este caso nos volvemos a encontrar con ese lenguaje tan característico al que los que hemos leído ya algún libro suyo estamos acostumbrados. El autor emplea una prosa sobria, culta, refinada y armoniosa, sin que por ello la narración pierda fluidez, haciendo que la lectura sea muy agradable además de entretenida, algo en lo que también influye el ritmo narrativo ágil y constante.

Santa Sofia
Santa Sofia ©
Al igual que ya ocurría en Regreso a Venecia, en la trama de "Tres muertes en Estambul" nos vamos a encontrar con una mezcla de varios elementos que aumentan su atractivo. Así teniendo en cuenta lo que va ocurriendo a lo largo de los capítulos y el perfil de sus personajes, podemos afirmar que estamos ante una novela de espías, aunque por el contexto en el que se desarrolla también es en parte histórica y además en su interior nos vamos a encontrar con ciertas dosis de romanticismo, todo ello aderezado con la tensión y el suspense propias de un thriller. Como veis una combinación de lo más interesante tejida a través de diferentes hilos argumentales vinculados entre sí para dar lugar a una historia sólida y coherente que el autor va desgranando progresivamente y a través de los distintos personajes.

Y es que Tres muertes en Estambul es una especie de novela coral en la que todos los personajes tienen una gran relevancia, desempeñando un determinado papel que es fundamental para el desarrollo de los hechos. Siendo así, quedan perfectamente perfilados, con mayor o menor profundidad en función de la posición que adoptan en la trama, ya que en el caso de algunos es necesario que se mantenga un cierto halo de misterio para que el lector no tenga clara su postura respecto a ellos. Dos figuras se sitúan en el eje central y así por una parte está David Alaya, un joven optimista, impulsivo, osado e impetuoso que lucha por la libertad y cuyos ideales marcarán sus pasos y por otra parte está su hermana, la enigmática duquesa Beresina, una auténtica superviviente que mantiene una continua batalla contra las adversidades de su viudez en el exilio, cultivando para ello las relaciones con todos, con independencia de su postura y resistiéndose a mostrarse débil. Junto a ellos y no menos importantes están el profesor Kosminder, un escritor austriaco de novelas policiales que está en Estambul como exiliado político buscando la paz; el agregado diplomático Kim Philby, uno de los personajes reales que aparecen en la trama, su esposa Nadine, el General Ozoban, jefe de la Inteligencia turca que por su cargo comete cuantos atropellos puede siendo uno de los hombres más temidos y respetados en Estambul, o Dick, el dueño del Café Estambul, el local más popular de la ciudad, un hombre apuesto, aventurero y valiente que aparece envuelto en un aura de leyenda.

Puente Gálata ©
Otro aspecto que es necesario resaltar de "Tres muertes en Estambul" es la excelente ambientación con que la novela cuenta. Os decía al principio que el libro me había atraído por transcurrir en este escenario, una ciudad que visité hace un par de años, y en este sentido no me ha decepcionado ya que durante su lectura me he sentido transportada nuevamente a sus calles, aunque haya sido en épocas diferentes. La trama se sitúa durante la época de la Segunda Guerra Mundial y a pesar de que es un periodo en el que se ambientan un gran número de libros, Paco Granado nos ofrece una perspectiva diferente y novedosa ya que no se centra propiamente en el conflicto y por lo tanto no nos vamos a encontrar con los elementos que suelen caracterizar a este tipo de historias. En este caso la guerra queda como telón de fondo para encuadrar una historia que transcurre en uno de los países que se mantuvieron neutrales durante el conflicto, y más concretamente en su capital, Estambul. Con su posición estratégica entre Europa y Asia, su neutralidad favoreció la convivencia de miembros de ambas potencias, convirtiéndose en un imán para los espías de los países que estaban en guerra así como para los miembros de los servicios secretos y para los refugiados. Esta situación es la que queda reflejada a la perfección en Tres muertes en Estambul y así nos encontramos con una reproducción de su atmósfera que resulta envolvente y muy visual, lo que nos permite trazar en nuestra mente cada una de las escenas que se van sucediendo sin problema. Y no solo queda plasmado su ambiente sino que el autor va dejando constancia de su apariencia y del encanto que siempre la ha caracterizado, sumergiéndonos en el corazón de la ciudad, moviéndonos por sus pintorescas calles y plazas, contemplando el Bósforo u observando lo que sucede en torno al famoso Puente Gálata, sin olvidarse de sus elementos más representativos como las mezquitas, los palacios, cafés o bazares. Se convierte así Estambul en un personaje más de esta novela, por lo que resulta muy recomendable para aquellas personas que, como es mi caso, disfrutamos con los libros que nos permiten viajar a través de la lectura.

Es evidente que Paco Granado ha conseguido cautivarme nuevamente con esta novela tanto por su atractivo planteamiento como por la bella y cuidada prosa que caracteriza su estilo narrativo. Tres muertes en Estambul es una historia de espías, secretos y traiciones, bien construida y desarrollada, que cuenta con unos sólidos personajes y que gracias a su fantástica ambientación nos trasporta a la fascinante y seductora ciudad de Estambul con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar Tres muertes en Estambul a través del siguiente enlace:

Gracias al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña

jueves, 5 de febrero de 2015

La tercera versión - Antonio Manzanera

La tercera versión
Título: La tercera versión
Autor: Antonio Manzanera
Editorial: Umbriel
Año: 2014
ISBN: 978-84-92915-51-4
Nº de páginas: 320

"La tercera versión" es el título con el que Antonio Manzanera nos presenta su tercera novela y al igual que en el caso de las dos anteriores, El informe Müller y La suave superficie de la culata, estamos ante una obra que queda encuadrada dentro del género de espionaje. Puesto que había leído las dos anteriores con buenos resultados, cuando el autor anunció su nueva publicación no me lo pensé demasiado a la hora de hacerle un hueco entre mis lecturas.

El argumento de La tercera versión gira en torno a los hechos acaecidos en agosto de 1985, cuando Vitaly Yurchenko, coronel del KGB, tras más de veinticinco años sirviendo en distintos puestos de la inteligencia soviética, se presenta en la embajada de los Estados Unidos en Roma asegurando que sea desertar. Conocedor de todas las operaciones que el servicio secreto ruso ha realizado contra los Estados Unidos, y dirigente de las operaciones de espionaje en su país, su cabeza contiene la solución de docenas de misterios sin resolver. La CIA ordena trasladar inmediatamente a Yurchenko a los Estados Unidos en un vuelo fantasma, pero tres meses más tarde se presenta en la embajada soviética de Washington aduciendo que la CIA lo ha secuestrado en Italia, y que quiere regresar a Moscú. Después de esto, Yurchenko desapareció para siempre, quedando sin respuesta los motivos que hubo detrás de su extraño comportamiento.

Antonio Manzanera
Antonio Manzanera
Al igual que en sus anteriores novelas, Antonio Manzanera toma como base hechos reales, en este caso la historia del coronel Yurchenko, para construir una trama sólida y bien desarrollada detrás de la que se aprecia una ardua labor de documentación, y con la que logra captar el interés del lector desde las primeras páginas. En mi caso, he de reconocer que de las tres novelas que he leído del autor, esta ha sido la que menos he disfrutado, aunque puede que sea debido a que no escogí un buen momento para embarcarme en su lectura.

La tercera versión cuenta con una estructura peculiar, pues como ya nos adelanta su título, se presenta dividida en tres partes, cada una de ellas correspondiente a una versión de los hechos, las cuales se completan con un preludio que sirve de introducción y con una nota final del autor. En primer lugar es el ex agente de la CIA Edward Lee Howard quien relata los hechos en los que se vio implicado y que estarán directamente relacionados con las versiones que vendrán a continuación. Seguidamente será el agente especial del FBI David J. Miller, encargado del caso Yurchenko, quien nos ofrezca su versión de lo ocurrido en el año 1985 para a continuación, dejar paso a la segunda versión, formada por la transcripción de una parte de los interrogatorios al ex agente Aldrich H. Ames, acusado de espionaje, y finalmente la tercera versión recoge un relato basado en la información extraída del Informe SP-117-Yurchenko, elaborado por el KGB en 1985.

En cada una de estas partes se aprecia un registro diferente en función de quién es el narrador y mientras las dos primeras partes están escritas en primera persona, pues se corresponden con las declaraciones de los dos ex agentes, la segunda se construye en forma de interrogatorio y la tercera emplea un narrador omnisciente en tercera persona. Esta estructura da lugar a una interesante lectura que nos permite descubrir unos hechos desde diferentes perspectivas e ir colocando piezas para intentar descubrir lo sucedido en torno a Vitaly Yurchenko. Al igual que en sus anteriores obras, Antonio Manzanera emplea un estilo pulido, sobrio, claro y directo en el que se aprecia un ritmo ágil y constante que hace que la lectura resulte amena y entretenida.

Como señalaba anteriormente, uno de los aspectos más resaltables es la labor de documentación que se aprecia en la construcción de la novela, la cual pretende acercar al lector unos hechos reales y creo que no demasiado conocidos. Queda patente igualmente el profundo conocimiento que el autor tiene en el ámbito del espionaje, mostrando a través de la trama su engranaje interno, su forma de actuar, los intereses que mueven a cada uno de los implicados, las manipulaciones que se llevan a cabo, los enfrentamientos y tensiones entre los diferentes países o los métodos para recabar información. Además la manera en la que Antonio ha decidido narrar lo sucedido nos permite descubrir cómo cambian los hechos en función de quien los cuente y como gracias al contraste de versiones se van incorporando partes a un caso que habían quedado ocultas anteriormente, llegando finalmente a tener la historia completa.

Puesto que la base de la novela son hechos reales, "La tercera versión" está protagonizada por personajes que también lo son, optando el autor por mantener el nombre de algunos de ellos y modificando otros como así nos lo indica en una nota final. La obra cuenta con una extensa galería de personajes que adquieren un diferente grado de protagonismo en función de su mayor o menor implicación en los hechos centrales, y que quedan perfilados también en función de esto. Es interesante ir conociendo a través del relato las motivaciones que hay detrás de sus decisiones, diferentes en cada caso, y que nos dan una idea del carácter y personalidad de cada uno de ellos. Como pieza central de la novela destaca Vitaly Yurchenko, coronel del KGB que por entonces tiene 49 años y ha servido en distintos puestos de la inteligencia soviética durante más de 25. Yurchenko es un hombre cuya personalidad resulta un tanto extravagante, de carácter irascible y excesivamente preocupado por su salud, hasta el punto de podérsele calificar de hipocondriaco. Sin embargo esta imagen queda un tanto ambigua al surgir cuestiones en torno a si todo formaría parte de un plan o si era realmente así.

En definitiva, La tercera versión de Antonio Manzanera es una novela bien documentada y trabajada, que cuenta con una trama bien planteada y desarrollada, y que logra mantener la tensión narrativa y el interés del lector, dando como resultado una lectura muy entretenida que nos acerca a unos hechos reales y con la que sin duda disfrutarán los aficionados a las historias de espionaje, aunque es recomendable para todo tipo de lectores.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar La tercera versión a través de los siguientes enlaces:

lunes, 21 de julio de 2014

El nadador - Joakim Zander

Título: El nadador
Autor: Joakim Zander
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Pontus Sánchez
Año: 2014
ISBN: 978-84-8365-610-5
Nº de páginas: 440

Cuando hace unas semanas desde la editorial Suma de letras nos ofrecieron organizar una lectura conjunta y simultánea de "El nadador", la primera novela publicada por Joakim Zander, no me lo tuve que pensar demasiado pues por su sinopsis se intuía que sería un thriller de esos que no puedes parar de leer. Y realmente ha sido así pues en mi caso la trama me ha atrapado desde las primeras páginas y han sido únicamente tres los días que ha durado entre mis manos.

El nadador comienza situándonos en Damasco en el año 1980 donde una explosión acaba con la vida de una mujer frente al apartamento que comparte con su pareja, un agente estadounidense, y el bebe de ambos, hechos que serán uno de los pilares de la historia que se desarrollará en las siguientes páginas. Seguidamente nos trasladaremos hasta el año 2013 en el que conocemos por un lado a Mahmoud Shammosh quien se encuentra en Upsala trabajando en su tesis doctoral hasta que recibe un extraño mensaje que traerá su pasado de vuelta y le implicará en una desesperada huida, arrastrando en la misma a su amiga y antigua amante Klara Walldéen, una joven sueca que trabaja en el Parlamento Europeo de Bruselas. De esta manera ambos se verán implicados en una trama de espionaje internacional que pondrá sus vidas en peligro al convertirse en el objetivo de un grupo de personas que harán todo lo que esté a su alcance para que la verdad no salga a la luz.

El planteamiento inicial de El nadador resulta interesante y logra captar el interés del lector inmediatamente, quien sentirá la necesidad de seguir adelante para ver cómo encajan las diferentes piezas que Joakim Zander plantea en los primeros capítulos. La historia aparece dividida en capítulos que vienen diferenciados por la fecha en la que tiene lugar la acción y su ubicación, alternándose la narración tanto espacial como temporalmente. De esta manera por un lado nos situamos en diciembre del año 2013, concretamente en los días que transcurren entre el 19 y el 26 alternando a lo largo de los mismos entre escenarios de Bélgica, Suecia, Estados Unidos, Francia y Países Bajos. Por otra parte e intercalados entre estos capítulos tenemos otros que nos trasladan a una época pasada en ubicaciones como Afganistán, Estados Unidos o Suecia. De esta manera nos encontramos con lo que serían tres hilos argumentales que, aunque en un principio no aparecen claramente conectados, poco a poco irán convergiendo hacia un mismo punto mostrándonos cómo están vinculados.

Joakim Zander © Sofia Runarsdotter (Fuente)
Con un estilo cuidado y preciso y una prosa clara y directa, Joakim Zander va construyendo una trama cargada de acción que sigue un ritmo trepidante. En la mayoría de los capítulos se utiliza un narrador omnisciente que va alternando el punto de vista de la narración entre los principales personajes, aunque cuando se centran en el agente estadounidense es él mismo quien adquiere la voz narrativa para contarnos tanto lo que está sucediendo como sus impresiones.

En los primeros capítulos nos encontramos con tres figuras que destacan como protagonistas pues la narración va alternando entre ellas, aunque más adelante los giros argumentales harán que esto se modifique y una vaya adquiriendo cada vez más relevancia. De esta manera tenemos por una parte al agente secreto de la CIA destinado en Oriente Medio cuya vida queda sesgada por una explosión que acaba con la vida de su esposa. Es un hombre que aparece perfilado con cierta ambigüedad pero cuya figura resulta verosímil, cercana a la realidad, respondiendo a un  carácter serio y reservado. Paulatinamente vamos descubriendo momentos muy concretos de su vida que han supuesto algún cambio en su profesión y que nos sirven de pistas para ir descubriendo las causas y consecuencias de la explosión. Más allá de su perfil profesional tenemos poca información, únicamente su afición a la natación, que es la que da título a la obra y el estado de abandono, depresivo y de falta de motivación que arrastra desde que perdió a su familia.

Por otra parte está Mahmoud Shammosh, un joven doctorado por la Universidad de Upsala que se encuentra trabajando en un libro sobre la privatización de la guerra. Mahmoud responde a un perfil racional, decidido y temperamental y al igual que en el caso anterior, el misterio se mantiene en torno a su figura desde un principio pues sabemos que hay algo oculto en su pasado que de alguna manera marca la situación en la que se encuentra actualmente.

Y finalmente tenemos a Klara Walldéen, una joven sueca que trabaja en el Parlamento Europeo de Bruselas y que se ha criado en Suecia junto a sus abuelos. Iremos descubriendo el perfil y personalidad de Klara a medida que avance la historia, en parte gracias a los recuerdos que llegan a su mente sobre el pasado y que nos permitirán ir perfilando al personaje. Si bien en un primer momento parecerá que Klara es una joven sencilla, trabajadora, agradable y un tanto frágil, los acontecimientos en los que se verá implicada harán que se vaya descubriendo un carácter más decido, fuerte y dotado de una gran valentía.

Junto a estos tres personajes, aparecen un elevado número de secundarios que de una forma u otra intervienen en el desarrollo de la trama. Algunos están mejor perfilados que otros en función de su papel y así destacan George Lööw, empleado de Merchant & Taylor, una empresa de relaciones públicas conocida por actuar sin escrúpulos, y que se verá implicado en una situación cada vez más peligrosa; la mejor amiga de Klara, la abogada Gabriella Seichelman o Josh Brown, contacto de Digital Solutions, la empresa que contratará los servicios de George.

Por lo que se refiere a las localizaciones, buena parte de la acción transcurre entre la ciudad de Bruselas en Bélgica y Estocolmo, Arkösund y el archipiélago de Sankt Anna en Suecia, aunque puntualmente también nos trasladaremos a otras ubicaciones como París o Ámsterdam. La ambientación con la que cuenta la obra es buena pues Joakim Zander incluye referencias de calles, edificios o lugares emblemáticos que nos permiten identificar fácilmente los escenarios por los que se mueven los personajes en las diferentes ciudades. Otro punto a destacar es la recreación de la atmósfera, pues nos situamos en pleno mes de diciembre y las condiciones climatológicas se convierten en un obstáculo más a salvar por los protagonistas, logrando que estas sensaciones se transmitan al lector que queda envuelto por las bajas temperaturas, hielo y nieve que caracterizan el crudo invierno nórdico.

Algunos de los puntos que Joakim Zander aborda en El nadador me han recordado a la novela de John Le Carré que leí hace unos meses, Una verdad delicada puesto que tienen en común el planteamiento de la corporativización de las guerras con la introducción de empresas privadas y encontramos también en este caso una cierta crítica a la postura adoptada por los gobiernos de los distintos países, las instituciones públicas o los servicios de inteligencia como la CIA.

El nadador es un thriller cargado de suspense e intriga con el que creo que disfrutarán los aficionados a las novelas que giran en torno a las conspiraciones y espionaje. Presenta unos personajes bien construidos, una buena ambientación que incluye el Parlamento Europeo, escenario que el autor conoce de primera mano por su trabajo como jurista para la Unión Europea, además de una trama correctamente desarrollada e hilvanada que da lugar a una lectura adictiva desde las primeras páginas y que contiene los suficientes giros argumentales para mantener el interés del lector hasta alcanzar el final.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar el libro a través de los siguientes enlaces:


Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar

lunes, 18 de noviembre de 2013

Una verdad delicada - John le Carré

Título: Una verdad delicada
Autor: John le Carré
Editorial: Plaza & Janés
Traducción: Carlos Milla Soler
Año: 2013
ISBN: 978-84-0135-4793
Nº de páginas: 368

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

John le Carré ha sido un autor que durante los últimos años siempre ha estado pendiente de lectura en mi lista. Comencé leyendo El jardinero fiel, una novela que me gustó muchísimo y que si no habéis leído os recomiendo, así como su adaptación cinematográfica, y luego se quedaron pendientes en la estantería El sastre de Panamá y El espía que surgió del frío. A pesar de tener esas dos sin leer, cuando la editorial me ofreció Una verdad delicada no me pude resistir y acepté con el propósito de no dejarla demasiado en espera, por lo que a los pocos días comencé su lectura.

Una verdad delicada comienza situándonos en Gibraltar, donde el subsecretario  de Estado de Asuntos Exteriores Fergus Quinn, junto a un contratista de defensa privado, han organizado una operación contraterrorista cuya finalidad es capturar y secuestrar a un valiosísimo traficante de armas yihadista. La operación se llevará a cabo bajo el nombre en clave de Fauna y se mantendrá en absoluto secreto, de tal modo que ni siquiera el asistente personal de Quinn, Toby Bell, tendrá acceso a ella. Como colaborador, el subsecretario recluta a un funcionario del departamento de inteligencia que operará bajo el nombre de Paul Anderson, quien será enviado a Gibraltar como observador con la misión de convertirse en los ojos y oídos del subsecretario in situ. Sin embargo, Toby Bell comienza a sospechar que su jefe está planeando una operación encubierta y en consecuencia, toma medidas para enterarse de lo que está sucediendo, lo que provoca que sea asignado inmediatamente a un destino en el extranjero.
Transcurridos tres años desde entonces, Toby Bell recibe una carta de la persona que se esconde detrás del nombre de Paul Anderson en la que le solicita ayuda para descubrir lo que realmente sucedió en la misión de Gibraltar, logrando así que Bell se implique nuevamente y juntos intenten sacar a la luz unos hechos que se han mantenido ocultos durante ese tiempo.

Tengo que confesar que el comienzo de la lectura de Una verdad delicada ha sido complicado para mí. He tardado casi cien páginas en situar a los personajes y coger el hilo de lo que estaba sucediendo, pero una vez que lo he logrado, la novela me ha ido atrapando y he disfrutado cada vez más con su desarrollo.

Nos encontramos con una división en tan solo siete capítulos que son bastante extensos y en los cuales John le Carré mantiene un ritmo intenso, lo que hace que no puedas parar de leer. El libro empieza situándonos en Gibraltar, donde observamos lo que sucede en torno a la operación Fauna, en la que intervienen varias personas desconocidas para el lector y todo ello mezclado con los recuerdos del momento en que Paul Anderson es asignado a la misma para, a continuación, cambiar la acción completamente, situando a Toby Bell como protagonista en una ubicación diferente. En este punto yo me encontraba un tanto perdida pero una vez reubicada y con todos los datos enlazados, no he tenido ningún problema para seguir la trama y disfrutar de un desarrollo que me ha mantenido en tensión hasta el final.

En cuanto al estilo que encontramos en la obra, John le Carré hace gala de una prosa fluida, precisa y desnuda de artificios o recursos innecesarios, empleando abundantes diálogos en los que se sostiene buena parte del avance de la trama y destacando así mismo las minuciosas descripciones tanto de personajes como de ambientes. La narración corre a cargo de un narrador omnisciente y un recurso que utiliza y que a mí me ha gustado bastante es que alterna la tercera persona en pasado y presente, logrando en este último caso dar más énfasis a las escenas en cuestión, haciéndolas más visuales y logrando que nos sintamos parte de las mismas.


Son dos las personas que se convierten en los ejes centrales de Una verdad delicada y en ellos es en quienes vamos a encontrar una caracterización más compleja y detallada tanto a nivel físico como psicológico. Por una parte está Toby Bell, un joven británico con un gran porvenir, idealista, luchador y ambicioso que hará todo lo que esté en su mano para destapar una operación que él cree que se ha llevado a cabo de manera encubierta, aunque eso suponga poner en peligro tanto su puesto como la posición privilegiada que ha alcanzado en los últimos años.


Por otra parte tenemos a la persona que se esconde tras el nombre de Paul Anderson, oficial veterano del Foreing Office que ha recibido el título honorífico de Sir por el trabajo realizado y a quien conocemos jubilado e instalado tranquilamente en Cornwell hasta que tenga que enfrentarse a los hechos en los que tomó parte en el pasado, los cuales sacudirán su conciencia y harán que necesite sacar a la luz una verdad que se ha intentado mantener oculta a toda costa.

El resto de figuras quedan mucho más desdibujadas, limitándose a ejercer un papel necesario para el avance de la trama, pero sin ahondar demasiado ni en su psicología ni en sus personalidades, por lo que no observaremos en ellos una marcada evolución ni llegaremos a conocerlos demasiado más allá de la función que tienen asignada. No obstante, esta función tiene una notable importancia en algunos casos y así destacan Giles Oakley, jefe de sección de Toby Bell que se convertirá en su mentor y mecenas; Fergus Quinn, el ambicioso subsecretario de Asuntos Exteriores o Jeb Owen, uno de los hombres que participará activamente en la operación Fauna.

Uno de los planteamientos que refleja Una verdad delicada gira en torno al dilema moral al que se enfrentan sus personajes, que tienen que escoger entre lo que les dicta su conciencia o mantenerse leales y seguir su vida adelante aprendiendo a vivir con el sentimiento de culpabilidad. En este sentido encontramos diferentes posturas que se inclinan hacia una u otra posición, aunque el punto más interesante es observar las emociones y reacciones de los dos protagonistas, en especial de Anderson pues tiene que hacer frente tanto a sus propios pensamientos como a las recriminaciones de las personas más cercanas.

Por otra parte, de la lectura de Una verdad delicada podemos extraer una cierta crítica hacia diversos aspectos de la situación actual. En el momento en que se sitúa la acción, la guerra de Irak está a punto de comenzar y así por ejemplo encontramos alusiones a la posición adoptada por los gobiernos con relación a una guerra que en lugar de instigar deberían impedir,  a la corporativización de las guerras, en las que los ejércitos regulares profesionales ya no son rentables siendo más eficaces los contratistas de defensa privados o a la función de espionaje ejercida por los diplomáticos de carrera, que acaban en las mesas de negociación del mercado de la información secreta.

El final se encuentra en consonancia con el tono realista que domina toda la novela y así nos encontramos un cierre un tanto abierto para que sea cada lector el que extraiga sus propias conclusiones. A mí este tipo de finales no me acaban de convencer pero en todo caso es cuestión de gustos y lo que es la línea argumental principal queda cerrada, resolviendo el enigma que mantiene en torno a la operación Fauna.

En definitiva, Una verdad delicada es una novela con la que disfrutarán los aficionados a las novelas de espionaje, servicios secretos y conspiraciones políticas. Partiendo de un interesante planteamiento, John le Carré construye una trama bien desarrollada en la que el ritmo se va intensificando a medida que avanzamos logrando mantenernos en tensión y que no podamos abandonar la lectura hasta llegar al final.




FUENTES: imagen autor aquí 

Gracias a Plaza & Janés por facilitarme el ejemplar

lunes, 21 de octubre de 2013

El informe Müller - Antonio Manzanera

Título: El informe Müller
Autor: Antonio Manzanera
Editorial: Umbriel Editores
Año: 2013
ISBN: 978-84-92915-23-1
Nº de páginas: 352

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

A comienzos del pasado verano Antonio Manzanera se puso en contacto conmigo para ofrecerme la posibilidad de leer su novela El informe Müller y puesto que la época en la que se ambienta es una de mis favoritas, acepté su propuesta sin pensármelo demasiado.

En plena guerra fría, concretamente en el año 1955,  el MI6 encarga al profesor de historia Redwald Trevor-Roper y al mayor Oughton, agente secreto de la CIA, que investiguen la muerte de Heinrich Müller, director de la Gestapo que estuvo en el bunker de la Cancillería de Berlín hasta el mismo día en que se suicidó Hitler y luego desapareció sin dejar rastro. Tras reaparecer diez años más tarde y entregarse voluntariamente al MI6, Müller ha sido asesinado, y el servicio secreto alemán se ve en la difícil situación de explicar a sus aliados estadounidenses estos hechos. La CIA desea abrir una investigación para esclarecer la muerte de Müller  y pedir responsabilidades a quien corresponda, para lo que envía a uno de sus agentes encargado de llevar a cabo esta misión. Es así como Oughton, junto al profesor Trevor-Roper, comenzarán una investigación en la que tendrán que revelar las circunstancias que rodean a la muerte de Müller, lo que les llevará a descubrir que él era la única persona capaz de esclarecer la verdad sobre la muerte de Hitler y en algún lugar ha dejado un informe que arroja luz sobre lo ocurrido el 30 de abril de 1945.

Hacía tiempo que no leía una novela de espionaje y El informe Müller ha sido una acertada elección para reencontrarme con el género. Antonio Manzanera ha desarrollado un sólido argumento basado en hechos reales, respaldado por un gran trabajo de documentación, que ha conseguido captar mi interés desde los primeros capítulos. Tengo que reconocer que, al menos en mi caso, no ha sido una lectura sencilla pues son muchos los nombres que aparecen a lo largo de las páginas y he tardado en hacerme con todos ellos y diferenciar quien era cada uno a pesar de que en las páginas finales hay una relación que incluye a los principales personajes históricos.

El informe Müller cuenta con un ritmo muy ágil que hace que se lea con facilidad, a lo que contribuye el estilo del autor, cuidado, sencillo, directo y efectivo, manteniendo la tensión narrativa y el interés del lector en todo momento.
En las primeras páginas nos encontramos una relación de las abreviaturas que posteriormente encontraremos a lo largo de la historia y que serán de ayuda para el lector, al igual que la relación final de los principales personajes históricos que os mencionaba anteriormente.
La novela se encuentra dividida en dos grandes partes más un epílogo final y a lo largo de las mismas se va desarrollando la historia en dos hilos temporales. Por una parte podemos diferenciar lo que está ocurriendo en el tiempo actual, es decir, en octubre de 1955 que es cuando Trevor-Roper y Oughton llevan a cabo su investigación a lo largo de doce días que aparecen diferenciados claramente en letra negrita. A su vez, dentro de cada uno de los días aparece integrado el relato de lo que sucedió en torno al año 1945 en función de la declaración de cada una de las personas con las que se van entrevistando. Es así como poco a poco vamos avanzando y descubriendo tanto la verdad en torno a la muerte de Müller como lo que sucedió el día de la de Hitler. Ambas historias están bien integradas y a pesar de los constantes saltos temporales se sigue sin problema, teniendo claro el lector en todo momento en qué época nos situamos.

A lo largo de las páginas de El informe Müller aparecen, como señalaba más arriba, una gran cantidad de personajes entre los que se mezclan figuras ficticias con reales, encontrando entre estas últimas a Martin Bormann, Canaris, Heinz Felfe, Reinhard Gehlen, Himmler, Rositzke o el propio Hugh Trevor-Roper, entre otros. No todos adquieren el mismo grado de protagonismo ni están perfilados con el mismo detalle, destacando entre ellos Trevor-Roper y Oughton pues son las dos figuras que llevan el peso de la investigación y el propio Müller, al que conocemos más bien a través de lo que el resto de personajes nos cuentan. A pesar de que haya algunas figuras más relevantes es difícil establecer el protagonismo pues en general todos los personajes tienen un momento concreto en el que se sitúan en el punto central del relato.
Me ha gustado especialmente el dúo formado por Oughton y Trevor-Roper que en cierta manera me ha recordado a la pareja formada por Sherlock Holmes y Watson. Son dos hombres con caracteres diferentes que se complementan y así, Oughton responde a un perfil más profesional, manteniendo en todo momento una actitud fría y distante y destacando por su capacidad para asimilar fácilmente todo lo que va averiguando, analizarlo y extraer con rapidez conclusiones que le llevarán a avanzar en su investigación. Por el contrario el profesor Trevor-Roper tiene un carácter más pausado y tranquilo y su papel queda limitado al de acompañante de Oughton, cumpliendo sus órdenes y careciendo de iniciativa. Simplemente aporta información en algunos casos basándose en el trabajo de investigación que realizó años atrás para escribir su obra Los últimos días de Hitler.

El informe Müller es una obra que destaca por la excelente labor de documentación que ha realizado Antonio Manzanera para trasladar los hechos a sus páginas, lo que queda de manifiesto en la cantidad tanto de datos como de nombres que la obra contiene. Junto a esta labor otro de sus puntos positivos es la integración de los mismos en el relato, de tal manera que no es una lectura que nos canse por el exceso de información sino que todo ello está combinado con claridad, resultando una lectura amena.
En mi caso, los conocimientos que tenía acerca de los hechos que Antonio Manzanera plasma en su novela eran escasos y no sabía nada de Müller por lo que la lectura me ha resultado muy interesante. Tanto la investigación en torno al asesinato como el desarrollo de lo que sucedió en el bunker han despertado mi interés y pienso que la estructura que ha seleccionado el autor para el desarrollo de la trama ha sido muy acertada. Me ha gustado la combinación de estos dos hilos y como se ha servido de diferentes personajes para ir destapando paso a paso lo que ocurrió en 1945, introduciendo a través de cada uno nuevas pistas que provocan giros en la investigación y hacen que el lector tenga que seguir avanzando para descubrir cómo encaja todo. Y es quizás este desconocimiento el que ha hecho que el epílogo final me haya resultado tan sorprendente, pues no tenía ni idea de donde terminaba la realidad y comenzaba la ficción de lo que nos cuenta esta novela.

Creo que tanto si os interesa este periodo como si os gustan las novelas de espionaje disfrutaréis con la lectura de El informe Müller, una obra basada en una excelente labor de documentación que establece una hipótesis sobre lo que ocurrió con Heinrich Müller al mismo tiempo que nos acerca a su figura y a los hechos que tuvieron lugar en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.



FUENTES: imagen autor aquí

Gracias a Antonio Manzanera por facilitarme el ejemplar
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...