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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Canfranc, última estación - Javier Fernández Delgado

Título: Canfranc, última estación
Autor: Javier Fernández Delgado
Editorial: Autoeditado
Año: 2016
Nº de páginas aprox: 349

Hace unos meses Javier Fernández Delgado contactó conmigo para presentarme su novela y consultar si estaría interesada en reseñarla en el blog. Teniendo en cuenta el periodo en el que se sitúa la trama no tuve que pensar demasiado mi respuesta pues como ya os he comentado en otras ocasiones, los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial, como es el caso de Canfranc, última estación, se encuentran entre mis favoritos.

La trama de "Canfranc, última estación" transcurre en el año 1943 y comienza situándonos en la localidad británica de Amersham, donde tiene su sede la Unidad Especial de Inteligencia, grupo encuadrado dentro del Servicio Secreto británico y al frente del que se encuentran Charles Wheeler, responsable de la Unidad, e Ian Fleming, máxima autoridad. Ambos se encuentran esperando la llegada de Steve Ross, hombre que ha sido seleccionado para llevar a cabo una de las misiones que la Unidad tiene encomendadas, relacionada con el denominado proyecto uranio. Será así como el capitán Ross tenga que ocuparse de la peligrosa tarea de trasladar a Inglaterra a Karl Diebner, uno de los miembros de un equipo de físicos alemanes que llevan años trabajando para desarrollar la bomba atómica, quien ha escapado de Alemania y se ha refugiado en la embajada de Berna con el propósito de pasarse al bando contrario. Para ello trazará una ruta de escape que discurre por España y que supone utilizar la estación internacional de Canfranc, por cuyos andenes discurren tanto refugiados de guerra como judíos, espías o material destinado a la Resistencia francesa, haciendo que sea un enclave donde nadie es lo que parece ser.

Son muchas las novelas que se encuadran en el periodo de la Segunda Guerra Mundial y la mayoría suelen centrarse en los mismos temas, por lo que siempre resulta agradable encontrar obras que se salen de la tónica habitual ofreciéndonos otros planteamientos. Es lo que sucede con Canfranc, última estación, una novela que me ha sorprendido gratamente al presentar un argumento en el que se combinan con acierto hechos y emplazamientos históricos con espionaje y ciertas dosis de suspense. En este sentido me ha recordado a otro libro que he leído este año y con el que también disfruté, Operación Black Death de Fernando García Pañeda.

Estación de Canfranc
Con un estilo directo, claro y preciso, y abundantes diálogos que imprimen dinamismo, Javier Fernández desarrolla la trama a lo largo de los doce capítulos en los que se estructura la novela, siguiendo la historia un curso lineal y empleando un narrador omnisciente en tiempo presente que se mueve entre los distintos personajes y escenarios en los que transcurre la acción. No es una novela que cuente con un ritmo intenso pero este sí se mantiene constante y a medida que avanzamos la historia va ganando en complejidad e interés, lo que conlleva que se agilice la lectura para averiguar lo antes posible el desenlace. En mi caso reconozco que al principio estaba un poco perdida ya que me costó hacerme con los personajes, pero una vez asentadas las bases ha sido un libro que me ha ido atrapando a medida que avanzaba en su lectura, concluyendo en una valoración global positiva.

Decía anteriormente que en la novela de Javier Fernández se recogían hechos y emplazamientos históricos, siendo esto un plus a tener en cuenta. Hasta hace poco, en concreto el año pasado cuando se publicó Volver a Canfranc, yo no había oído hablar de esta estación ni del papel que jugó durante la Segunda Guerra Mundial y puesto que no he tenido ocasión de leer el libro de Rosario Raro, sentía cierta curiosidad. Ahora, gracias a la lectura de "Canfranc, última estación" he podido acercarme un poco más a su historia y a la situación que se vivió en ella durante esos años. Ubicada en territorio español, en la estación internacional de Canfranc tenían jurisdicción tanto España como Francia, lo que hizo que se convirtiese en un punto estratégico por el que pasaban espías, miembros de la Resistencia, judíos que huían del nazismo, y oro procedente de los saqueos y expolios nazis en los diferentes países ocupados. Estas circunstancias son las que aprovecha Javier Fernández para dar forma a su novela, mezclando ficción con realidad para componer una interesante trama en la que casi sin darnos cuenta vamos a conocer algunos de los hechos históricos que tuvieron lugar en este emplazamiento, principalmente relacionados con el intercambio de wolframio español y artículos argentinos y portugueses por oro que llegaba a Canfranc procedente de los bancos suizos, pero también otros episodios puntuales como la visita del general Queipo de Llano a su familia amparándose en la doble jurisdicción que se daba en la estación o la muerte de un judío húngaro que no logró cumplir su sueño de cruzar la frontera junto a su familia.

Vinculadas con la estación de Canfranc hay una serie de figuras históricas a las que nos va a acercar también este libro de Javier Fernández. Así a lo largo de sus páginas va a tener un papel muy relevante Albert Le Lay, el jefe de la aduana francesa que no dudó en prestar su apoyo y ayuda a los cientos de personas, principalmente judías, que llegaban a Canfranc escapando del nazismo, además de facilitar el paso de los mensajes de espionaje de la resistencia. E igualmente vamos a conocer a otros personajes como Antonio Galtier, el oficial Vista de la Aduana española, el capitán Wagner, que estaba al mando de la compañía alemana destinada en Canfranc, o el doctor Rochas, responsable de la red denominada Pie encuadrada dentro de la Resistencia. Todos ellos aparecen perfectamente integrados en la trama de tal manera que el papel que desempeñan es el mismo que ejercieron en la realidad, lo que implica que la lectura tenga un valor instructivo además de ser amena e interesante.

En la galería de personajes, además de los reales, también se incluyen figuras ficticias y en cierta forma podemos afirmar que estamos ante una novela coral, ya que cada uno va a tener su propia historia, aunque todas estén relacionadas entre sí, manteniéndose un grado de protagonismo similar entre ellos. Por el tipo de planteamiento de Canfranc, última estación, no se hace necesario un excesivo desarrollo ni profundización en los personajes pero aún así estos aparecen lo suficientemente caracterizados para que sean identificables y diferenciables sin problema.

El título del libro ya nos adelanta cuál será el emplazamiento en el que este se va a desarrollar y esta estación se convierte en una pieza fundamental en la trama. Como no podía ser de otra manera, la ambientación está cuidada y Javier Fernández incluye los suficientes datos y descripciones para que acabemos teniendo una composición muy detallada de cómo era este inmenso complejo ferroviario en una época en la que estaba bajo el control de españoles, franceses y alemanes, además de reflejar la tensa atmósfera que se vivía en la misma a causa del constante trasiego de personas, documentos y material.

Junto a todos los puntos señalados hasta ahora, he de mencionar también uno de los aspectos que más me ha gustado en esta lectura y ha sido su final, en el cual me he encontrado con unas revelaciones que han supuesto un giro argumental completamente inesperado para mí y que ha hecho que llegase a la última página con la sensación de haber leído una buena historia tanto en su planteamiento como en su desarrollo y resolución, algo que no siempre ocurre.

En definitiva, Canfranc, última estación ha supuesto una agradable sorpresa y me ha resultado una interesante lectura además de entretenida. Una novela ambientada en la Segunda Guerra Mundial con un planteamiento diferente, y con la que creo que disfrutarán tanto los aficionados a las novelas de espionaje como los que se sientan atraídos por el periodo en el que se sitúa.

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Gracias al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña

jueves, 1 de septiembre de 2016

Operación Black Death - Fernando García Pañeda

Operación Black Death
Título: Operación Black Death
Autor: Fernando García Pañeda
Editorial: Me gusta escribir
Año: 2016
ISBN: 978-84-911-2323-1
Nº de páginas: 336

Había visto bastantes opiniones positivas de los libros de Fernando García Pañeda en los diferentes blogs que sigo por lo que era un autor con el que tenía ganas de estrenarme. Sin embargo no había encontrado la ocasión hasta hace unos días en que me he animado a leer su última publicación, Operación Black Death, una novela de espionaje ambientada en la época de la Segunda Guerra Mundial.

Fernando García Pañeda
Fernando García Pañeda
La historia da comienzo en junio del año 1944 cuando Monique de Bissy, una joven belga perteneciente a la resistencia que ha conseguido escapar de la Gestapo, es rescatada al borde del desfallecimiento por la Rèseau Comète, organización dedicada a la evasión de pilotos aliados derribados y de refugiados del régimen nazi, con quienes cruzará la frontera hasta el País Vasco. Sin documentación, dinero ni contactos, Monique será acogida por el Marqués de Santa Clara, Martín Inchauspe, un hombre de dudosa reputación que es sospechoso de traficar con obras de arte procedentes del expolio a los judíos. Martín la instalará en la residencia que comparte en el barrio de Neguri con su hermana Ana Eugenia, con quien la joven establecerá una estrecha amistad, y pronto entre ambos surgirá una innegable atracción que se verá frenada por las dudas y reservas motivadas por las circunstancias que los rodean, que harán que nada ni nadie sea lo que parece.

Decía al comienzo que "Operación Black Death" se ambientaba en la época de la Segunda Guerra Mundial y esto nos puede llevar a pensar que estamos ante otra de las muchas novelas que hay centradas en este conflicto. Es por eso que se hace necesario señalar que en este caso la guerra únicamente es el telón de fondo, no vamos a encontrarnos con los típicos elementos o emplazamientos, sino que Fernando García Pañeda ha seleccionado los últimos meses de la contienda para contarnos una historia en la que entremezcla romance, tráfico de obras de arte, espionaje e intrigas políticas.

Una trama compleja y consistente es la que vamos a ir descubriendo a lo largo de los veintidós capítulos en los que se divide la novela. Fernando García Pañeda recurre a un narrador omnisciente en tiempo presente que le da libertad para moverse entre personajes y escenarios, y hace gala de un estilo claro, depurado y elegante que resulta de grata lectura. En el interior de algunos capítulos nos vamos a encontrar con partes dialogadas a modo de obra de teatro, y también con la inclusión de documentos e informes oficiales que aportan originalidad tanto a la estructura como al desarrollo de la historia. Aunque la tensión y el suspense están presentes a lo largo de todo el relato no es una novela que cuente con un ritmo trepidante sino que más bien invita a una lectura pausada para no perderse entre las múltiples capas que presenta su argumento. 

Y es que Operación Black Death es una obra en la que se combinan diversos hilos argumentales que transcurren de forma paralela y en la que entran en juego bastantes personajes, por lo que va a ser necesario un mayor nivel de atención para no perderse, especialmente durante los primeros capítulos. Yo reconozco que el comienzo me pareció un poco confuso y me encontraba un tanto perdida entre tantos nombres y cambios de escena, pero una vez colocada cada pieza en su lugar la lectura comenzó a hacerse más fluida y me encontré atrapada por una historia que iba ganando en intensidad y que me tenía cada vez más intrigada.

Martin Inchauspe y Monique de Bissy son las dos piezas centrales en esta obra aunque a su alrededor se van a mover un gran número de personajes con aportaciones propias y por lo tanto cierta relevancia. Él es un hombre con fama de vividor y mujeriego sobre el que recaen sospechas de traficar con obras de arte pero aún así tiene una personalidad que resulta atractiva y cautivadora, mientras que Monique es una mujer de carácter fuerte y comedido pero a la vez dulce, elegante e ingeniosa, rasgos positivos que sin embargo en mi caso no han logrado que empatice con ella.  Es una novela que juega con el suspense generado en torno a la verdadera identidad de las personas involucradas en su trama, por lo que no vamos a encontrarnos con un gran desarrollo de personalidades o caracteres sino que los personajes se definen por sus acciones y el lector va a percibir la misma ambigüedad que los propios implicados en la historia, sin tener claro quién es quién o a qué bando pertenece. 

Además de por su trama, "Operación Black Death" es una novela que se disfruta por la excelente ambientación con la que cuenta, que hace que la lectura se vuelva muy visual. García Pañeda recurre a cuidadas descripciones que nos muestran los diferentes escenarios en los que la acción transcurre entre los que sobresalen las ciudades de Bilbao o Madrid, y además plasma con maestría el ambiente gris que dominaba en nuestro país en la época en cuestión, los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. España se encuentra sumida en la posguerra y al margen de la pobreza, el hambre y la necesidad que azotan a la mayor parte de la población, la alta burguesía sigue manteniendo su nivel de vida y celebrando sus habituales cenas y fiestas sociales. Este ambiente más selecto será al que tengamos acceso gracias a esta historia, convirtiéndonos en testigos de actividades de espionaje, de las acciones de los grupos de resistencia, del contrabando de obras de arte o de los proyectos de armamento biológico.

Resumiendo, Fernando García Pañeda nos ofrece en Operación Black Death una novela de espionaje que mezcla realidad con ficción, situada en la etapa final de la Segunda Guerra Mundial, en la que se combinan diferentes hilos argumentales para construir una trama compleja que mantiene la tensión y el suspense, y que además cuenta con una excelente ambientación.

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Gracias al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña

martes, 14 de junio de 2016

El invierno en tu rostro - Carla Montero

Título: El invierno en tu rostro
Autor: Carla Montero
Editorial: Plaza & Janés
Año: 2016
ISBN: 978-84-0101-718-6
Nº de páginas: 800

El invierno en tu rostro es la última publicación de Carla Montero, autora a la que ya conocía por haber leído sus anteriores obras, y fue un libro que llamó inmediatamente mi atención cuando lo vi en el catálogo de novedades de la editorial Plaza & Janés, por lo que en cuanto tuve oportunidad lo incorporé a mis lecturas y no me arrepiento, he disfrutado mucho con la historia recogida en su interior.

"El invierno en tu rostro" da comienzo en junio del año 1927 y nos lleva hasta una aldea de montaña en la que residen junto a su familia Lena y Guillen, dos hermanastros que se han mantenido muy unidos desde que la madre de él contrajese matrimonio con el padre de ella, llevando una vida sencilla y apacible. El accidente de un avión francés que se estrellará en las montañas y cuyos restos, junto al cadáver de los pilotos, encontrará Guillen, ocasionará el distanciamiento de los hermanos pues desde Francia llegará la esposa de uno de los pilotos para repatriar su cuerpo, ofreciéndole a Guillen la posibilidad de trasladarse con ella para estudiar y fraguarse un futuro mejor que el que le espera en las montañas. Será así como él se instale en París junto a una nueva familia, mientras que Lena se quedará en la aldea hasta que pasados los años, el estallido de la Guerra Civil supondrá el reencuentro de los jóvenes, aunque también una dura experiencia que pondrá a prueba el vínculo que se ha creado entre ambos.

En esta ocasión me he limitado a resumir el punto de partida de la novela ya que a lo largo de sus casi ochocientas páginas se van desarrollando acontecimientos que abarcan más de sesenta años, con lo que resulta complicado sintetizar todo eso en unas pocas líneas y además sería innecesario, es mejor que sea cada lector el que vaya desvelando poco a poco esta apasionante historia.

Son tres las partes que componen El invierno en tu rostro, cada una centrada en una etapa, aunque es la segunda la que ocupa la mayor parte de la novela, y a pesar de que no nos vamos a encontrar con la típica división por capítulos, sí que vienen estructuradas en diferentes bloques de texto, señalando al comienzo de algunos el periodo temporal en el que nos situamos. A través de un narrador omnisciente vamos siguiendo los avances y cambios que se van produciendo en las vidas de Guillen y Lena por lo que tenemos dos líneas argumentales que transcurren de forma paralela, entrecruzándose en alguna ocasión cuando los destinos de los hermanos vuelven a coincidir. 

"El invierno en tu rostro" no es una novela que tenga un ritmo intenso pero este sí se mantiene constante lo que hace que se lea con agrado y, a pesar de su extensión, no llega a hacerse pesada en ningún momento al ser la sucesión de episodios en las vidas de los protagonistas continúa, lo que hace que no decaiga nuestro interés. El estilo de Carla Montero también ayuda a ello, empleando una prosa cuidada, clara y fluida que resulta de fácil lectura y comprensión

Como os decía anteriormente, la novela narra lo que van viviendo estos dos hermanos y por lo tanto el protagonismo está compartido entre ambos, sin que ninguno de los dos sobresalga más que el otro. Vamos a ser testigos de cómo van creciendo, madurando y transformándose de acuerdo a las experiencias que les tocará vivir, la mayoría de ellas duras y traumáticas, de tal manera que llegamos a conocerles muy bien. Carla Montero construye sus figuras de forma progresiva, haciéndolos evolucionar de una forma coherente y realista aunque manteniendo siempre la esencia del personaje, que será a la que tengamos acceso en un primer momento.

El Guillén que se nos presentará al comienzo del libro es un joven tímido, huidizo y de buen corazón que a sus quince años se dedica a cuidar de las ovejas, suponiendo su traslado a Francia una transformación tanto en su forma de ser como de pensar, que dejará paso a alguien más maduro, culto, elegante, sociable y carismático, además de atractivo. Por el contrario Lena, unos años menor que él, es una niña inquieta, habladora, inocente, dulce y bondadosa, rasgos que la seguirán caracterizando con el paso de los años, demostrando asimismo su valentía y capacidad de sacrificio, virtud esta última que es uno de los aspectos que más me ha gustado en ella. No obstante y a pesar de este buen trazado, no son unos personajes con los que haya llegado a conectar completamente ni he conseguido implicarme en su historia, me han resultado un tanto lejanos sin llegar a compartir sus sentimientos y emociones salvo en algún momento puntual, lo que no ha supuesto un obstáculo a la hora de disfrutar de la lectura.

Son tantos los años y las vivencias que abarca "El invierno en tu rostro" que la galería de personajes es, inevitablemente, amplia. No todos van a tener el mismo grado de importancia ya que este vendrá determinado por el vínculo e influencia que tengan con relación a Lena y Guillén. De esta forma su trazado está definido con mayor o menor detalle en función del papel que juegan en la trama, destacando figuras como Jaime Aranzadi o Kurt Ardstein, uno de los personajes que a mí más me ha gustado, además de encontrarnos con personajes que son históricos como el cabo Antonio Ponte Anido, el capitán Aramburu o el almirante Wilhelm Canaris.

Las vidas de todos ellos van a estar marcadas y determinadas por los acontecimientos históricos que tienen lugar durante esos años, los cuales configuran el telón de fondo en el que se desarrolla la novela. Queda patente lo laborioso que ha tenido que resultarle a Carla Montero realizar el trabajo de documentación para armar esta historia, encontrándonos a lo largo de sus páginas con múltiples historias, anécdotas y sucesos que son reales y que nos acercan a lo acontecido durante los años en los que tuvieron lugar dos guerras que marcarían el destino de un gran número de personas, haciendo que la lectura resulte aún más interesante. Así en la primera parte la autora se va a centrar en los años en los que tuvo lugar la Guerra Civil, para dejar paso en la segunda, que es la más amplia como ya señalé, al periodo de la Segunda Guerra Mundial, y la tercera se centraría en los años de la posguerra, cuando aún se sufren las consecuencias de todo lo ocurrido. 

Teniendo esto en cuenta podríamos pensar que estamos ante una novela más enmarcada en la Segunda Guerra Mundial y en cierta forma es así, pero también he de señalar que el enfoque es diferente y las anécdotas y acontecimientos que Carla Montero ha trasladado a El invierno en tu rostro no se encuentran entre las que habitualmente suelen centrar el argumento de estos libros y, al menos a mí, me ha gustado encontrarme con una historia que se sale un tanto de lo habitual. Y es que lo primordial en esta crónica es el elemento humano, no es la intención de la autora hablarnos de lo que ocurrió durante estos años sino de la forma en la que esto afectó a las personas, de las decisiones que tuvieron que tomar, de los sacrificios que realizaron, de su valentía, del dolor o de las pérdidas, pues como ella misma indica en la nota final con la que cierra el libro "El invierno en tu rostro es un homenaje a todos que aquellos que (...) permanecieron fieles a sus valores y convicciones". 

En esta misma nota señala Carla Montero que "El invierno en tu rostro" es una novela muy especial al estar constituida por una variedad de ingredientes que provienen de la vida real, los cuales nos va detallando a continuación. Descubrimos así que el mismo germen de esta novela surge en el seno de su propia familia, familia que vió como tres de sus hijos luchaban en los tres frentes de la Segunda Guerra Mundial. Sobre esta base, la autora va a desarrollar una trama en la que el elemento central es el amor, pues aunque no lo he señalado hasta ahora, en El invierno en tu rostro vamos a ser testigos de una bonita y complicada historia de amor que se extenderá a lo largo del tiempo a pesar de las ideologías, la distancia y las dificultades. Radica aquí uno de los atractivos del libro al observar las decisiones que van tomando los implicados en esta relación, aquello que anteponen a su propia felicidad, como defienden sus ideas y convicciones o los sacrificios que llevan a cabo para proteger a la persona amada. Pero también es una obra en la que veremos dos caras de una misma moneda, por una parte cómo la guerra separó incluso a miembros de una misma familia que combatían en diferentes bandos, y por otra, la forma en la que se mantuvieron inalterables los vínculos afectivos que unían a las personas con independencia de su militancia en uno u otro bando. 

Todo esto convierte a El invierno en tu rostro en una magnífica novela que recoge un intenso y emotivo relato en el que se aúnan realidad y ficción para mostrarnos la historia de unos personajes cuyos destinos quedarán marcados por los principales acontecimientos históricos del siglo XX.


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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

miércoles, 6 de abril de 2016

El ruiseñor - Kristin Hannah

Título: El ruiseñor
Autor: Kristin Hannah
Editorial: Suma de Letras
Año: 2016
ISBN: 978-84-8365-895-6
Nº de páginas: 576

Me atraen mucho los libros ambientados en el periodo de la Segunda Guerra Mundial por lo que una de las novedades que más llamó mi atención el pasado mes de febrero fue El ruiseñor de Kristin Hannah y cuando días después Adivina quien lee, Libros que hay que leer y El templo de la lectura convocaron una lectura conjunta con sorteo de ejemplares decidí probar suerte para ver si podía hacerme con uno, como así fue.

"El ruiseñor" comienza situándonos en la Costa de Oregon en el año 1995 en una casa bautizada como The Peaks y que su anciana propietaria se dispone a abandonar para mudarse con su hijo. Entre las cosas que quiere llevarse se encuentra un viejo baúl en cuyo interior atesora recuerdos de épocas pasadas, como un viejo carné de identidad de la Segunda Guerra Mundial que provocará que sus pensamientos retrocedan y comience a recordar lo sucedido años atrás. Será así como nos traslademos hasta Francia en el año 1939 para conocer a las hermanas Rossignol, Vianne e Isabelle, quienes tras la muerte de su madre siendo Isabelle tan solo una niña se fueron distanciando, emprendiendo vidas diferentes. Por su parte Vianne, casada con Antoine Mauriac y madre de una niña, reside junto a su esposo en el pueblo de Carriveau, mientras que Isabelle, de la que ni su hermana ni su padre se han querido hacer cargo, ha crecido de internado en internado al ser expulsada de la mayoría debido a su impetuoso carácter, consiguiendo finalmente que su padre acepte que viva con él en París. La invasión de Francia por los alemanes hará que la vida de ambas hermanas cambie drásticamente. Antoine será enviado a luchar en el frente y Vianne deberá hacerse cargo del cuidado de la casa y de su hija mientras ve como la llegada de los nazis altera la tranquilidad de Carriveau, instalándose incluso en su propio hogar; e Isabelle será obligada por su padre a trasladarse a casa de su hermana a pesar de sus deseos de quedarse en París para hacer frente y luchar contra los alemanes.

Kristin Hannah
Kristin Hannah
Lo que os he contado es tan solo el planteamiento inicial de "El ruiseñor" pues a lo largo de los capítulos iremos siguiendo el curso de la vida de ambas hermanas, quienes asumirán una posición determinada frente al conflicto y tendrán que enfrentarse a múltiples dificultades y peligros para salir adelante durante los años que dure la guerra. Tenemos así una novela que parte de una premisa que despierta nuestro interés desde las primeras páginas y que se lee con gran atención pues Kristin Hannan ha escrito una historia que, a pesar de transcurrir en un periodo en el que se ambientan multitud de libros, nos ofrece una perspectiva diferente al focalizar su historia desde un punto de vista femenino. Es por eso que he disfrutado muchísimo con esta lectura tanto por su trama como por lo que la autora ha conseguido transmitirme a través de sus personajes, con lo que tengo bastante claro que será otro de los títulos que estará en la lista de las mejores lecturas de este año.

Son un total de treinta y nueve los capítulos que componen El ruiseñor y la mayoría de ellos están ambientados durante el periodo de guerra, aunque también encontramos alguno intercalado en el que la autora retoma el hilo argumental del presente, y mantiene así nuestra intriga en torno a la identidad de la anciana. Salvo por estos capítulos, la historia sigue un desarrollo lineal que se extiende desde el año 1939 hasta el 1945, siendo un narrador omnisciente el encargado de relatar los hechos desde una doble visión ya que vamos siguiendo los pasos de Vianne y los de Isabelle de forma paralela. El estilo narrativo de Kristin Hannah es elegante, cuidado, descriptivo y envolvente, haciéndonos llegar la historia a través de una prosa sencilla, clara y fluida, con una equilibrada combinación entre narración y diálogo, lo que hace que la lectura sea ágil y dinámica, algo en lo que también influye un ritmo narrativo constante marcado por la continua sucesión de episodios en la vida de las protagonistas.

Como os comentaba, la novela de Kristin Hannah ofrece algo diferente a pesar de que su acción transcurre en un periodo al que se suele recurrir con tanta asiduidad. En este caso la autora deja de lado los escenarios más habituales situando su historia en un pequeño pueblo francés ficticio y, por otra parte, se centra en mostrarnos el papel que desempeñaron muchas mujeres durante la época de guerra y que, una vez finalizada esta, nadie reconoció a pesar de su importancia. De esta manera tenemos un libro que afronta el periodo bélico pero cuyo cometido no es hablarnos sobre los campos de concentración o los horrores del nazismo a pesar de que estos estén muy presentes, sino que estamos ante una historia que nos muestra los estragos de la guerra centrándose en la resistencia y la lucha por la supervivencia desde el punto de vista civil, además de tener importancia otras cuestiones como la familia, la amistad o el amor.

Desde mi punto de vista, uno de los mayores atractivos con los que cuenta "El ruiseñor" es la personalidad de sus dos protagonistas, Vianne e Isabelle. La autora ha construido dos figuras sumamente interesantes cuyo carácter va perfilando a medida que avanza la historia pues si bien en un primer momento queda bastante clara la forma de ser de cada una, a medida que los años van pasando las diferentes situaciones que tienen que afrontar hacen que sus caracteres vayan evolucionando, mostrando rasgos que quizás en un primer momento nos habían pasado desapercibidos. Son dos mujeres con personalidades muy distintas que se van a poner de manifiesto en la forma en la que cada una va a afrontar el estallido de la guerra y la ocupación de Francia por parte de los alemanes. Así mientras Vianne se caracteriza por ser racional y prudente, actuando con miedo y cautela ante la invasión alemana y buscando ante todo mantener a salvo a su familia, Isabelle es todo lo contrario, mostrándose rebelde, audaz y temeraria hasta el punto de arriesgar su propia vida para luchar contra la ocupación.

No obstante, ambos personajes son muy complejos y esto lo vamos a comprobar a medida que avance la lectura ya que si bien en un principio es Isabelle la que por su forma de ser y actuar resulta más llamativa, con el paso de los capítulos Vianne comenzará a ganar interés, llegando un punto en el que es difícil decidir cuál de las dos nos gusta más. En mi caso, los dos personajes me han cautivado, son de esas figuras que se ganan un espacio en nuestra memoria y a las que da pena abandonar al llegar al final del libro. De Isabelle me ha gustado su rebeldía, fuerza y valor, pero el personaje de Vianne es el que más me ha hecho pensar ya que a medida que leía me era imposible no preguntarme qué haría yo en su situación, me ha parecido que las decisiones que debía tomar desde su posición de madre eran dificilísimas y requerían tener mucha fuerza y entereza.

Vianne e Isabelle son dos figuras llamativas pero entre los personajes secundarios hay algunos que tampoco se quedan atrás y es que la autora ha perfilado a todos con sumo cuidado y detalle, progresivamente, de tal forma que a medida que avanza la historia vamos conociéndolos mejor y profundizando en su lado más humano. Así figuras que en un principio pueden causar nuestro rechazo como el padre de Isabell y Vianne o el coronel Beck, poco a poco irán dejando ver sentimientos y reacciones que nos mostrarán su auténtica naturaleza.

No se puede obviar el periodo en el que transcurre la novela y así también es necesario destacar la recreación histórica que Kristin Hannah realiza en El ruiseñor, incluyendo tanto los principales acontecimientos que tuvieron lugar en esos años como las vivencias y situaciones que los mismos llevaron aparejados. De esta manera seremos testigos de la invasión de Francia por parte de los alemanes tras la caída de la línea Maginot, la primera división que se realizó en dos zonas, una ocupada y otra libre, veremos el papel desempeñado por la Resistencia francesa y también, en el lado opuesto, el de aquellos franceses que no dudaron en colaborar con los nazis, conoceremos las dificultades ante el racionamiento de los alimentos, las crueldades cometidas por los nazis o asistiremos a la persecución y maltrato al que fueron sometidos los judíos sufriendo la pérdida de sus hogares y negocios, la separación de las familias, la obligación de llevar una estrella amarilla para identificarse o su deportación a los campos de concentración.

Al margen del contexto histórico, "El ruiseñor" es una novela en la que su autora también aborda relaciones y vínculos afectivos, especialmente entre ambas hermanas. La relación entre Vianne e Isabelle viene marcada por su pasado, un pasado que las ha distanciado y ha creado entre ellas una barrera que impide poner de manifiesto sus sentimientos, por lo que entre ellas existe una constante tensión que se incrementará cuando estalle la guerra y cada una defienda unas ideas. Me ha gustado mucho cómo la autora afronta y profundiza en el vínculo entre las hermanas y en las relaciones familiares, poniendo de manifiesto sentimientos y emociones que nos ayudan a comprender la postura de cada personaje y todo ello narrado con tal intensidad que es fácil ponerse en la piel de cada uno y hacer nuestros sus problemas, llegando a emocionarnos e incluso compartir las lágrimas que derraman en determinados momentos como respuesta al dolor y la impotencia ante tantas adversidades.

Llegados a este punto creo que es evidente que la novela me ha gustado muchísimo y os recomiendo sin ninguna duda leerla. "El ruiseñor" es un libro intenso y emotivo, que nos acerca al periodo de la Segunda Guerra Mundial en Francia y que recoge una preciosa historia de fortaleza, valentía, lucha y resistencia que se convierte en un homenaje a todas esas mujeres que, de forma anónima, desempeñaron un importante papel en la guerra.

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lunes, 26 de enero de 2015

La comadrona - Katja Kettu


Título: La comadrona
Autor: Katja Kettu
Editorial: Alfaguara
Traducción: Dulce Fernández Anguita
Año: 2014
ISBN: 978-84-2041-719-6
Nº de páginas: 416

Me llamó mucho la atención la sinopsis de La comadrona de Katja Kettu cuando la vi entre las novedades de la editorial Alfaguara y, tras leer la reseña que publicó María, no me quedó ninguna duda de que tenía que leer esta novela. Una vez finalizada no tengo muy clara mi posición respecto a ella, no puedo decir que me haya entusiasmado pero tampoco me ha disgustado; lo que sí tengo claro es que es un libro que no deja indiferente al lector.

"La comadrona" nos traslada hasta Laponia durante la Segunda Guerra Mundial, situándonos concretamente en los meses previos al comienzo de las hostilidades entre Finlandia y la Alemania nazi, y extendiéndose hasta los primeros meses de los enfrentamientos que se conocen como la Guerra de Laponia. En este contexto encontramos a Ojo Salvaje, una comadrona residente en la zona de Parkkina, donde conoce a Johann Angelhurst, un oficial de las SS que, tras resultar herido en la guerra de Ucrania, sufre graves secuelas psicológicas y que ha sido destinado aquí con la labor de familiarizarse con las gentes del lugar y escribir artículos sobre la colaboración con los finlandeses. Ojo Salvaje ha sufrido el desprecio de la sociedad que la rodea desde niña, por lo que cuando Johannes la descubra y muestre interés hacia ella, se desatarán una serie de intensos sentimientos hacia él que la llevarán a seguirle hasta el campo de prisioneros al que ha sido trasladado, superando obstáculos y barreras gracias a la fuerza del amor que siente. 

Como os decía, La comadrona ha sido un libro que no ha cumplido con mis expectativas y aunque no puedo afirmar que no me haya gustado, lo cierto es que tampoco he disfrutado totalmente con su lectura y se me ha hecho un tanto pesado. Creo que el principal motivo de que esto haya sido así es la forma de escribir de Katja Kettu, con la que no he logrado conectar, junto a los diálogos, determinadas palabras y nombres de personas y lugares difíciles de pronunciar y que han ralentizado la lectura.
Katja Kettu © Pertti Nisonen

La comadrona está dividido en seis partes que a su vez están compuestas por diversos capítulos. El título de estos sirve de guía para el lector, pues corresponde a la ubicación y fecha, además de señalar algunos de ellos quien es el narrador. Y es que la estructura de La comadrona da lugar a una especie de puzzle, pues la historia no sigue un desarrollo lineal sino que los capítulos van alternando entre dos hilos temporales que a su vez alternan entre dos narradores, a lo que hay que sumar algunos que recogen las anotaciones del que sería el hombre muerto. Esto provoca que sea un libro que requiere atención ya que son únicamente unos meses los que separan una historia de la otra, resultando una lectura pausada y en mi caso creo que no escogí el mejor momento para enfrentarme a ella, pues no contaba con la concentración que creo que es necesaria para disfrutar de esta historia.

Katja Kettu posee un estilo narrativo muy personal y definido que es uno de los aspectos que más llama la atención cuando comienzas a leer. Destaca por el uso de una prosa directa, desnuda y cruda que sacude al lector y en la que queda reflejada a la perfección la personalidad de su narradora, pues los capítulos en su mayor parte están relatados en primera persona por Ojo Salvaje, una mujer sin educación que hace gala de un vocabulario ordinario y tosco. No obstante, no todos los capítulos están narrados por ella pues en algunos la autora cambia de perspectiva cediendo el testigo a Johannes o al hombre muerto, aunque conservando en todo caso la primera persona. Independientemente de que guste más o menos al lector, hay que reconocer que el estilo de Katja Kettu es brillante tanto en la narrativa como en los diálogos, en los que mantiene la forma de hablar de las gentes del lugar ("Es que no pienso apañar na. El campo ese no es pa gente”).

La novela de Katja Kettu cuenta con una protagonista que resulta difícil de olvidar dada su personalidad ruda y salvaje. Ella misma comienza presentándose en el primer capítulo como una pobre partera sin educación, insignificante y de alma burda, a quien la guerra le ha enseñado durante los últimos meses todo lo que sabe. Siendo la narración en primera persona nos ofrece la posibilidad de acceder a su mente, conocer de primera mano sus sentimientos y los motivos por los que actúa de una forma determinada en cada momento, y aunque debería facilitar que conectásemos mejor con ella, en mi caso no ha sido así, no ha conseguido transmitirme sus emociones a pesar de que algunas de las situaciones que vive resultan desgarradoras y traumáticas. Lo que más sobresale en su carácter es la intensidad de sus sentimientos, el amor y la pasión que la mueven a actuar y a luchar incansablemente para mantenerse al lado de su amado, sin importarle ni cuestionarse nada de lo que sucede a su alrededor.

Junto a Ojo Salvaje, el otro gran protagonista es Johannes, un atractivo oficial de las SS que ha olvidado la traumática experiencia vivida en Ucrania, donde fue herido. A raíz de esta ha sido trasladado a Finlandia, donde ahora es feliz y donde conocerá a la comadrona, una mujer que despertará su interés desde un primer momento y que poco a poco se irá ganando su admiración, hasta que se de cuenta de que no puede estar sin ella.

Como telón de fondo a esta historia de amor nos encontramos una vez más con los horrores vividos durante la Segunda Guerra Mundial. En este caso nos situamos en Finlandia, en unos meses que van a suponer grandes cambios cuyas consecuencias sufrirá la población. En un segundo plano observamos la situación que se vive en los campos de prisioneros, las violaciones y los experimentos que se llevan a cabo, que aunque no aparecen detallados, se intuyen. No hay concesiones por parte de la autora a la hora de plasmar la crueldad de la guerra, las brutalidades cometidas y los horrores vividos, lo que hace que la lectura de "La comadrona" resulte dura y estremecedora. En las páginas finales se incluye una cronología que recoge los principales acontecimientos históricos que tuvieron lugar entre junio de 1944 y mayo de 1945, un apunte que nos ayudará a completar la historia expuesta en las páginas anteriores. En mi caso no tenía nociones previas sobre estos hechos por lo que me ha resultado como siempre interesante e instructivo, aunque creo que me habría venido bien conocer un poco más esta parte histórica para seguir mejor la novela, por lo que puede resultar interesante leer la cronología antes de comenzar el libro.

La comadrona ha sido una lectura difícil tanto por los sucesos que recoge como por el propio libro en sí, por lo que no me atrevería a recomendarla abiertamente. No obstante, si os ha resultado llamativo lo que he señalado hasta aquí, os invito a darle una oportunidad a esta atípica historia de amor, es una lectura impactante que creo que no os dejará indiferentes y solo por eso merece la pena descubrirla.

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

lunes, 29 de septiembre de 2014

La maestra de piano - Janice Y. K. Lee

Portada del libro La maestra de piano
Título: La maestra de piano
Autor: Janice Y.K. Lee
Editorial: Salamandra
Traducción: Gema Moral Bartolomé
Año: 2009
ISBN: 978-84-9838-241-9
Nº de páginas: 352

Descubrí La maestra de piano gracias a la recomendación que Norah Bennet me dejó en un comentario a mi reseña de El puerto, una novela que se ambientaba en Hong Kong en el periodo de la Segunda Guerra Mundial, aspecto que comparte con la obra de Janice Y.K. Lee.

"La maestra de piano" recoge la historia de Claire Pendleton, una joven inglesa casada con un funcionario bastante mayor que ella, cuya propuesta de matrimonio aceptó únicamente para escapar de su lúgubre casa y de su amargada madre. Desde hace nueve meses el matrimonio reside en Hong Kong, donde tras la supresión del racionamiento impuesto por Churchill, Martin trabaja supervisando la construcción de un depósito de agua. Aunque en un primer momento a Claire la idea de trasladarse a la colonia británica no le había entusiasmado, una vez instalada se siente fascinada por este nuevo mundo, tan diferente al conocido hasta ahora, y a los pocos meses comienza a buscar un empleo dando clases de piano para ocupar las horas del día. Será así como entre a trabajar en casa de los Chen, una prominente y acaudalada familia china que está interesada en que su hija reciba lecciones de piano, lo que para Claire supondrá la posibilidad de descubrir la fascinante vida social del lugar. Poco a poco se dejará llevar por este ambiente y conocerá a Will Truesdale, un enigmático hombre que oculta un pasado que se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando la isla sufrió la invasión japonesa y la vida de sus habitantes cambió drásticamente al verse obligados a luchar por su supervivencia.

Janice Y.K. Lee
Janice Y.K. Lee (Fuente)
De esta manera la novela transcurre a través de dos hilos temporales que se sitúan entre los años 1952 y 1953, y entre 1941, 1942 y 1943 respectivamente. Ya sabéis que esta estructura es una de mis favoritas, aunque una vez más la trama situada en la Segunda Guerra Mundial me ha resultado más interesante, lo que no es extraño teniendo en cuenta que también es un periodo que me resulta muy llamativo. Sin embargo, en líneas generales La maestra de piano no es una novela que me haya cautivado, quizás debido a que esperaba una historia que me causase un mayor entusiasmo y no ha sido hasta los capítulos finales cuando ha logrado captar completamente mi interés.

La novela se presenta dividida en tres grandes partes más un epílogo final y a su vez cada una está compuesta por diferentes capítulos que vienen diferenciados por la fecha en la que tiene lugar la acción. Mientras la primera y la tercera combinan ambos hilos temporales, alternando capítulos situados en uno y otro periodo, la segunda se centra exclusivamente en los años de la guerra, resultando su extensión mucho más breve en comparación con las otras dos. Esta estructura le da cierto dinamismo a una narración en la que predomina un ritmo pausado que se ve incrementado progresivamente a medida que nos aproximamos a los capítulos finales y van apareciendo interrogantes en torno al pasado que necesitan ser resueltos.

La narración cambia en función del hilo temporal en el que nos situemos y así mientras en un caso se utiliza un narrador omnisciente en tercera persona del pasado, en el otro deja paso a una narración en tiempo presente que contribuye a que todo lo que sucede sea más cercano y visual. En ambos casos encontramos un estilo fino, delicado y evocador que resulta muy ameno gracias al uso de una prosa cuidada, sobria y elegante, recreando Janice Y.K. Lee cada escena con detalle y haciendo gala de una exquisita sensibilidad para transmitir emociones y sentimientos.

Si bien la mayoría de personajes son comunes a ambos hilos temporales, cada uno de ellos cuenta con una figura femenina que ejerce de protagonista, aunque no resultan igualmente llamativas. Con una personalidad simple e insustancial, Claire es una mujer que no llega a destacar y con la que al menos yo, no he llegado a congeniar. Se limita a vivir el día a día dejándose llevar por las pautas que los demás marcan, sin reaccionar a desplantes o comentarios fuera de lugar. En contrapartida Trudy, la otra gran protagonista, es una mujer que irradia vitalismo y cuya personalidad eclipsa a cuantos la conocen. Hija de madre portuguesa y padre chino, Trudy es una mujer que tiene una belleza impresionante que complementa a su encanto natural, además de ostentar una elevada posición social gracias a la riqueza de su padre. Todo esto hace que su figura y los acontecimientos a los que tiene que enfrentarse resulten mucho más atractivos para el lector, lo que en cierta manera perjudica a Claire, un personaje que por sí mismo no sobresale y acaba quedando relegado a un segundo plano.

Alrededor de estas dos mujeres se van perfilando una serie de figuras con mayor o menor relevancia pero, en todo caso, piezas fundamentales para el desarrollo de los acontecimientos, tomando partido en ellos y aportando algo al resultado final de la historia. El punto de unión entre ambas tramas viene marcado por Will Truesdale, un hombre que desprende un halo de misterio en torno a los hechos que ha vivido en su pasado y que han condicionado a la persona que conocemos en el periodo más cercano. Sabemos que Will arrastra secretos de lo sucedido años atrás, pero será necesario avanzar a lo largo de los capítulos para ir profundizando en esos hechos y observando cómo se ha ido transformando su personalidad. Es uno de los personajes más interesantes por el contraste que ofrece su carácter, pues mientras en un hilo se muestra cálido, tierno, cordial, abnegado y generoso, en el otro nos encontramos con un modo de ser marcado por la frialdad, la antipatía y el resentimiento, aspectos que provocan en el lector sentimientos encontrados con respecto a la postura a adoptar frente a él.

Will no será el único que se mueva entre ambos planos y así también está el matrimonio Chen, una pareja que irá ganando en complejidad a medida que la historia avance y en la que contrasta la fragilidad de Melody con el carácter firme y autoritario de Víctor; Edwina Storch, directora inglesa del colegio Essex o Reggie Arbogast, empresario inglés empeñado en cumplir una misión inconfesable junto a su esposa Regina.

Uno de los aspectos que más me ha gustado en La maestra de piano es la recreación que Janice Y.K. Lee hace de Hong Kong en ambos periodos. Como ya señalaba, las descripciones de la autora están muy cuidadas y resultan minuciosas y sugerentes, permitiendo que nos hagamos una ajustada composición de los diferentes escenarios y el ambiente que se vive en cada uno de ellos. Contrasta el esplendor, la diversión y el glamour que se vive en el periodo de principios de los años cincuenta con la dura situación a la que tendrán que enfrentarse tras la ocupación japonesa, reflejando los horrores de la guerra, la miseria, la codicia y los esfuerzos para sobrevivir. No es esta una novela que se centre en los hechos históricos a pesar de que los mismos marquen el transcurso de la historia, sino que lo verdaderamente importante es reflejar la evolución de los personajes, los sentimientos y emociones que experimentan y las diferentes reacciones ante los acontecimientos que se van sucediendo. Como telón de fondo queda la invasión, la brutalidad japonesa, la vida en los campos de concentración, la escasez de alimentos o los acuerdos para conseguir tratos de favor, conformando todo ello un contexto que resulta muy interesante y que en cierta forma nos permite profundizar un poco más en este periodo.

A medida que nos vamos aproximando a los capítulos finales la trama va adquiriendo una mayor complejidad marcada por la introducción de giros argumentales que, al menos en mi caso, no había visto venir y que han contribuido a que la valoración de la novela haya mejorado. Los secretos que los diferentes personajes han mantenido ocultos durante los últimos años salen a la luz y queda de manifiesto como los remordimientos y los fantasmas del pasado siguen estando presentes a pesar del tiempo, marcando la vida de quienes se vieron implicados en ellos. Y en este punto vuelve a hacerse patente la diferencia entre una trama y otra pues mientras la resolución de los hechos pasados me ha parecido muy consistente y acertada, en el tiempo presente nos encontramos con un cierre apresurado que deja con un sensación negativa al dar la sensación de que una vez cerrada la otra historia la autora ha optado por el camino más sencillo sin preocuparse demasiado del destino futuro de sus personajes.

En conclusión, La maestra de piano presenta un relato ambientado en Hong Kong y construido a través de dos planos temporales que nos trasladan a la época de la invasión japonesa de la isla durante la Segunda Guerra Mundial por un lado, y por otro nos permiten observar las consecuencias que han tenido en la vida de los personajes diez años más tarde. Una obra que, a pesar de estar desequilibrada en cuanto al interés de sus dos líneas argumentales, cuenta con un planteamiento llamativo por el contexto en el que se desarrolla, y su lectura resulta entretenida, ganando en interés y complejidad a medida que avanzamos.

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lunes, 17 de febrero de 2014

Tres colores en Carinhall - Carlos Díaz Domínguez

Título: Tres colores en Carinhall
Autor: Carlos Díaz Domínguez
Editorial: Ediciones B
Año: 2011
ISBN: 978-84-666-4192-0
Nº de páginas: 608

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Tras haber leído Los ascensores dormidos de La Habana y Lágrimas sobre Gibraltar con buenos resultados, tenía muchas ganas de leer Tres colores en Carinhall ya que a las anteriores experiencias positivas se sumaba que estaba ambientada en uno de los periodos que más me atrae a la hora de seleccionar mis lecturas. Una vez finalizada el balance no puede ser más positivo, la novela me ha gustado muchísimo y ya os aviso que recomiendo su lectura sin lugar a dudas.

Como ya os indicaba, Tres colores en Carinhall nos traslada hasta los años de la Segunda Guerra Mundial para contarnos la historia de tres mujeres cuyos destinos se verán marcados por estos acontecimientos. Por un lado conoceremos a Nicolette, una joven francesa activista del Partido Comunista Francés que junto a su hermano y su novio lucha contra los soldados alemanes que han ocupado París. Cuando años más tarde finalice la ocupación, Nicolette seguirá trabajando para la Resistencia y será así como reciba la misión de trasladarse a Alemania donde deberá hacerse con unos importantes documentos que están depositados en el interior de Carinhall, la mansión que Goering, lugarteniente de Hitler, ha construido al norte de Berlín para depositar las obras de arte que ha ido robando por toda Europa.
Con el objetivo de lograr que estos cuadros lleguen en las mejores condiciones posibles es reclutado un español, Luis Molero, empleado del Museo del Prado, quien tendrá que trasladarse junto a su esposa Teresa a Alemania, instalándose en Carinhall donde ella comenzará a trabajar como sirvienta.
Por otra parte, en la mansión vive junto a su esposo y el hijo de ambos Erika, una ambiciosa alemana casada con un alto oficial nazi cuyo principal objetivo es ascender en la escala social sin importarle las consecuencias de las decisiones que tenga que tomar para lograrlo.

Estas tres mujeres darán lugar a tres líneas argumentales relacionadas entre sí cuyo desarrollo iremos siguiendo a lo largo de las páginas de Tres colores en Carinhall, dando lugar a una interesante lectura que atrapa desde el principio y que logra mantener el interés del lector en todo momento.

La novela comienza poniendo en antecedentes al lector y para ello recoge tres preludios de lo que sucede en Francia, Alemania y España respectivamente. A continuación nos encontramos con dos grandes partes de las cuales la primera da comienzo en noviembre de 1940 y la segunda en noviembre de 1944. Ninguna de las dos viene dividida en capítulos pero sí presentan sus propias divisiones internas numeradas y en general de corta extensión, lo que unido a que la acción cambia constantemente entre las distintas protagonistas da mucha agilidad.

En cuanto a su estilo, como ya señalé cuando os hablé de las otras obras del autor, Carlos Díaz Domínguez emplea una prosa directa, concisa y clara, prestando especial atención a las descripciones tanto de los ambientes como de los personajes, y utilizando un narrador omnisciente en tercera persona del pasado para narrar la historia. A pesar de los continuos cambios de personajes y escenarios la trama se sigue con fluidez ya que todo está bien enlazado y el lector no se siente perdido, teniendo claro en todo momento donde nos encontramos y el papel que juega cada personaje.

Uno de los puntos a destacar en Tres colores en Carinhall es, desde mi punto de vista, la construcción de la personalidad de las tres mujeres protagonistas. Nicolette, Teresa y Erika son tres mujeres muy diferentes entre sí a las que el lector llegará a conocer en profundidad gracias a una perfecta construcción. En una obra de estas características, en las que el protagonismo es compartido, pienso que tiene que ser difícil dar forma a tres caracteres diferentes y que los tres queden equilibrados, que no haya uno que sobresalga por encima de los demás y para mí, en esta obra, Carlos lo ha conseguido. Es cierto que en función de los rasgos que las definen he conectado más con alguna pero eso no es obstáculo para que piense que las tres son destacables y están muy bien perfiladas y desarrolladas, logrando que el lector se implique en sus vidas, sufra con ellas o en cambio las odie en función de su diferente forma de actuar.

De esta manera Nicolette y Teresa se ganan nuestro aprecio desde las primeras páginas pues se convierten en las heroínas de esta historia, mientras que Erika es todo lo contrario y a través de sus actuaciones se irá granjeando nuestro desprecio. Las tres son mujeres de carácter, fuertes y decididas y este es un aspecto que me ha gustado, aunque entrando más en detalle cada una tiene unos matices diferentes que las humanizan y dan lugar a sus propios caracteres.

Teresa es la mujer que en principio parece más delicada o vulnerable aunque a medida que la vayamos conociendo nos demostrará que detrás de esta apariencia se esconde una auténtica luchadora que nos sorprenderá con el arrojo de sus decisiones y forma de actuar. Esta valentía y decisión quedan más patentes desde el primer momento en el caso de Nicolette, una joven enérgica, tenaz y atrevida que se ganará nuestro aprecio, al contrario de lo que sucede con Erika quien dejará ver desde el principio su carácter ambicioso, manipulador, vengativo y cruel.

Tres personalidades diferentes que resultan muy reales y cuya evolución iremos siguiendo a lo largo de las páginas pues en función de las situaciones que se ven obligadas a vivir en cada momento sus reacciones son diferentes y dejan ver aspectos que quizás no habríamos esperado en ellas.

Por otra parte, hay un amplio número de secundarios en los que al lado de los personajes ficticios encontramos algunos históricos como Goering, su esposa Emmy, Walter Hofer, Robert Kropp o Iñigo Cavero entre otros. A pesar de que estos secundarios no juegan un papel tan relevante como las protagonistas sus caracteres no se han descuidado e igualmente están perfilados con acierto, encontrándonos con descripciones que nos dan una idea de su apariencia física en el momento de su presentación al lector y descubriendo progresivamente los rasgos más relevantes de su personalidad en función de su importancia para el desarrollo de la trama.

Junto a los personajes, otros puntos a destacar en Tres colores en Carinhall son la ambientación y el contexto histórico en el que se desarrolla la obra. Al final del libro nos encontramos con una nota del autor en la que nos habla de la labor de documentación llevada a cabo y esto es algo que se aprecia en la lectura tanto por las detalladas descripciones que hace de los diferentes escenarios en los que los personajes se mueven como por la multitud de pequeños detalles que nos dan una idea de cómo se vivía en aquellos años. Creo que ya os lo he comentado en alguna otra ocasión que cuando leo una obra de estas características no puedo evitar pensar en lo difícil que debe ser realizar su ambientación, en la que es necesario incluir tantos pequeños detalles del día a día que quizás para el lector puedan pasar desapercibidos pero que en conjunto permiten que hagamos un pequeño viaje en el tiempo para observar lo que sucedía en aquellos años y leyendo Tres colores en Carinhall me he fijado en varios de estos pequeños matices que sin embargo son tan importantes a la hora de valorar el trabajo realizado por el autor.

A pesar de que son muchas las novelas relacionadas con la Segunda Guerra Mundial, Tres colores en Carinhall me ha resultado una lectura diferente a las realizadas hasta ahora. No es que haya sido un tema novedoso pues sobre el expolio de obras de arte ya había leído La pintora de estrellas y La tabla esmeralda, pero aún así me ha gustado mucho el enfoque que Carlos Díaz Domínguez le ha dado a su obra y siempre se agradece encontrar lecturas que se alejen un poco de esos temas que son más habituales. El eje en torno al que se construye el argumento de la novela parte del saqueo de obras de arte que se vivió en Europa durante la Segunda Guerra Mundial y así nos permite conocer la mansión construida por Goering para depositar todas estas obras: Carinhall. La mansión queda retratada con todo lujo de detalles de tal manera que conocemos como era su distribución, la forma de vida en la misma, quienes residían en ella y especialmente el elevado número de piezas artísticas llegadas de todos los lugares que cubrían sus inmensas paredes y que eran el orgullo de Goering.

Como os comentaba en las primeras líneas, Tres colores en Carinhall es una novela que me ha gustado muchísimo y os recomiendo su lectura si estáis interesados en este periodo histórico. Una obra bien documentada que cuenta con una trama bien planteada y desarrollada en la que se entrecruzan los personajes y lugares reales con otros ficticios, que se lee con gran facilidad y en la que destacan tanto la construcción de sus tres figuras protagonistas como su cuidada ambientación, la cual nos permitirá descubrir cómo se vivía en la mansión de Carinhall.



FUENTES: imagen autor aquí

Gracias a la editorial y al autor por facilitarme el ejemplar 
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