Título: Niña de cristal
Autor: Iria López Teijeiro
Editorial: Literautas
Año: 2012
ISBN: 9781481193023
Nº de páginas: 262
SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
A principios de este año Iria López Teijeiro se puso en
contacto conmigo para presentarme su novela y consultar si estaría interesada
en leerla y reseñarla en el blog. Su argumento captó inmediatamente mi atención
al tratarse de una historia familiar con secretos del pasado que ya sabéis que
son de mis favoritas, por lo que acepté sin dudar la propuesta. Hace unas
semanas Bookworm la reseñó en su blog y me dejó aún con más ganas de leerla por
lo que en cuanto pude le hice un hueco y en un par de tardes la he leído con un
resultado muy positivo.
Niña de cristal tiene por protagonista a Xiana, una joven
fotógrafa de Santiago de Compostela, donde trabaja en la empresa del que
considera su novio, Brais, un dibujante vanidoso y egocéntrico con quien también
comparte un pequeño apartamento. Xiana se ha pasado toda la vida dejándose
llevar por los acontecimientos y sin tomar ninguna decisión por sí misma, por
lo que ha llegado a un punto en el que no se siente a gusto ni es feliz con lo
que tiene. En el fondo le gustaría romper con todo y salir huyendo en busca de
una vida propia porque la que está viviendo siente que no le pertenece.
Es por eso que cuando recibe una llamada telefónica del que
dice ser el médico de su abuela para contarle que ésta, muy enferma y senil a causa de su avanzada edad, repite
constantemente su nombre en los pocos periodos de lucidez que tiene, pidiéndola
que acuda al pueblo para visitarla, a pesar de su desconcierto inicial, Xiana
acaba tomando la decisión de acudir a su lado.
Es así como regresa al pueblo de su padre, donde no
ha vuelto desde la muerte de éste en un accidente siendo niña, encontrándose
con una anciana que vive atormentada por los recuerdos de unos hechos que
ocurrieron hace muchos años en torno a un hombre llamado Nicolás y unas cartas.
Xiana no podrá evitar comenzar a investigar para descubrir
qué es lo que le sucedió a su abuela en el pasado, por lo que poco a poco irá
desentrañando el pasado de su familia mientras que va recuperando la seguridad
en sí misma y el dominio de su vida y de su destino.
Como os decía, este tipo de historias con misterios
familiares son de mis favoritas y el planteamiento que Iria hace en su novela
consiguió captar mi interés desde las primeras páginas. Comienza con una parte
introductoria en la que ella misma habla de su novela explicando cómo surgió,
su estructura y lo que hay de cierto en la historia que relata para dar paso a
continuación al desarrollo de la misma a través de diferentes capítulos que
a su vez están agrupados en tres grandes partes que corresponderían a
introducción (Raíces), nudo (En el camino) y desenlace (Postdata).
La mayoría de estos capítulos tienen una extensión corta lo
que hace que la lectura sea rápida pues siempre invitan a leer un poco más y
siguen una estructura muy original, ya quesegún nos explica la autora, la novela
sigue la distribución del juego de la oca, conteniendo 62 capítulos que se
corresponderían con las casillas del tablero y así algunos capítulos vienen
introducidos por las conocidas casillas de la salida, de puente a puente, la
posada o los dados, teniendo todo ellos su correspondencia con el discurrir de
la historia y la búsqueda de la protagonista.
A lo largo de los mismos se van combinando dos líneas argumentales de manera paralela, conociendo por un lado lo que está ocurriendo en el tiempo actual y por otro lado los hechos que sucedieron en el pasado. Los capítulos que se centran en el presente son más abundantes y los del pasado vienen diferenciados por estar maquetados en letra cursiva y por contener una serie de cartas escritas en el pasado por una misma persona y con diferentes destinatarios, estando por lo tanto en primera persona y teniendo un contenido más reflexivo y personal a través del que iremos descubriendo poco a poco qué fue lo que sucedió.
A lo largo de los mismos se van combinando dos líneas argumentales de manera paralela, conociendo por un lado lo que está ocurriendo en el tiempo actual y por otro lado los hechos que sucedieron en el pasado. Los capítulos que se centran en el presente son más abundantes y los del pasado vienen diferenciados por estar maquetados en letra cursiva y por contener una serie de cartas escritas en el pasado por una misma persona y con diferentes destinatarios, estando por lo tanto en primera persona y teniendo un contenido más reflexivo y personal a través del que iremos descubriendo poco a poco qué fue lo que sucedió.
La autora escribe con una prosa clara y natural, sin
complicaciones ni artificios y con abundantes diálogos por lo que es una novela
que se lee con gran facilidad, manteniendo un ritmo constante y resultando una
lectura muy agradable y entretenida. Sí se aprecia un cambio de registro entre
los capítulos que siguen la historia del presente y los del pasado, en los que
adquiere otro tono más intimista y reflexivo para dejar al descubierto los
sentimientos y emociones experimentados por la persona que redacta las cartas.
La historia engancha desde las primeras páginas y mantiene muy bien la tensión
y el misterio en torno a los hechos que Xiana quiere descubrir, hechos de los
que nosotros recibiremos pistas a través de esas cartas hábilmente intercaladas
pero que no encontrarán sentido hasta alcanzar los capítulos finales y ver cómo
encaja todo.
Me ha gustado mucho el desarrollo que Iria López ha hecho de
los personajes de esta novela, resultando todos ellos muy cercanos y reales.
Xiana es la protagonista y es una mujer con la que he conectado desde el
principio, me ha gustado su carácter sereno, cálido, afectuoso y paciente y
también la evolución que sigue su personalidad, pues no solo vemos cómo avanza
en la búsqueda de sus raíces sino que a través de esta búsqueda ella va dejando
atrás su pasado y los traumas que ha sufrido y han marcado su forma de ser para
dejar paso a una mujer más libre y dueña de sí misma y de su futuro.
Al lado de Xiana, pienso que la otra gran figura protagonista
es la persona que escribe las cartas, de quien no conocemos su identidad
aunque eso no es obstáculo para que nos situemos en su lugar y compartamos lo
que experimenta. Estas partes son las más intimistas y reflexivas, su prosa
resulta en algunos sitios un tanto poética y pone de manifiesto sus
sentimientos, la situación en la que se encuentra y su sufrimiento. Desde mi
punto de vista leer una carta o un diario es como echar un vistazo al interior
de una persona y en este caso sucede lo mismo, es fácil hacerse una idea de
cómo era esta persona y compartir sus emociones.
También encontramos a diversos personajes que quedan en un
segundo plano pero que no por ello han sido descuidados por la autora, pues
todos ellos tienen un carácter que responde a unas pautas definidas,
mostrándose en algunos casos más ambigüos para mantener el misterio que
encierra la historia. Entre ellos me quedaría con el médico Luis, un hombre que
deja intuir un carácter tierno, afectuoso, vulnerable y que a mí me ha dado la
sensación de que vive rodeado por una cierta soledad o melancolía, como si
necesitase un estimulante que le sacase de este estado.
Si bien la línea argumental principal en torno a la historia
familiar es la que lleva todo el peso y resulta más interesante, la autora va
desarrollando otras pequeñas tramas paralelas que aportan riqueza a la novela
en su conjunto y que consiguen que algunos personajes que de otra manera
quedarían en una posición muy poco relevante tengan también su protagonismo e
importancia. Esto siempre es algo positivo, más cuando como en este caso está
bien entrelazado y la historia fluye con naturalidad.
Con todas estas premisas, pienso que Niña de cristal es una
novela recomendable para todo tipo de lectores pero con la que disfrutarán
especialmente aquellos lectores que como yo, sean aficionados a los
secretos y misterios familiares. Con una estructura muy original basada en el
juego de la oca y gracias a su prosa sencilla y fluida, es una obra que se lee
con facilidad y resulta muy entretenida. Me ha gustado mucho compartir este
juego con Xiana e ir descubriendo poco a poco su pasado y los secretos que su
familia ha mantenido ocultos, por lo que desde aquí os invito a darle una
oportunidad y disfrutar de esta particular “partida del juego de la oca”.
