Título: Los crímenes de Vilafont
Autor: Magüi Cabral
Editorial: Autoeditado
Año: 2012
Nº de páginas aprox.: 226
SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
Cuando en octubre del año pasado asistí a una de las mesas
redondas de Getafe negro tuve la oportunidad de conocer personalmente a algunos
escritores, entre ellos a Magüi Cabral quien me habló de su novela, Los
crímenes de Vilafont. No conocía su obra pero Magüi me pareció una persona muy
cercana y me gustó su postura en torno a la promoción de sus obras por lo
que no dudé en hacerme con la novela en cuanto regresé a casa y hace unos días
por fin he podido ponerme con ella, resultando una novela muy
entretenida y de rápida lectura.
El argumento de Los crímenes de Vilafont gira en torno al
personaje de Rebeca, una joven de veinte años que regresa a Vilafont, el pueblo
de su madre, buscando una oportunidad para retomar las riendas de su vida y comenzar
de nuevo. Rebeca es una joven dulce y frágil que llama la atención por su
belleza y especialmente por sus preciosos ojos turquesa, por lo que no consigue pasar desapercibida en
Vilafont, donde todos la conocen como “la rubia de la bici”. Poco a poco Rebeca
irá perdiendo el control de todo lo que la rodea, se dejará embargar por el
miedo y la angustia y esta situación acabará desembocando en unos trágicos hechos
que sacudirán al pueblo de Vilafont.
Los crímenes de Vilafont es un libro que se lee fácilmente y
que consigue atrapar al lector desde las primeras páginas, principalmente por
la forma en la que la autora ha estructurado su novela. Dividida en capítulos, comienza con un primer capítulo cuya finalidad es situar al lector, para lo
cual hace una presentación tanto de los personajes que van a convertirse en
piezas fundamentales de la trama como de los espacios que jugarán un importante
papel. Los dos siguientes capítulos están centrados en dar a entender al lector
lo que ha ocurrido y lo que está sucediendo en el pueblo una semana después
para seguir ya en el resto de capítulos narrando los hechos en cuestión, para
lo cual retrocederemos en el tiempo a unas semanas antes de que todo sucediese.
Es una estructura que a mí me ha gustado mucho y que
consigue que una vez leídos los primeros capítulos ya no puedas abandonar la
lectura pues necesitas descubrir tanto la identidad como el motivo de los
crímenes que dan título a la novela.
Estos primeros capítulos también destacan por la forma en
que la autora expone la situación, creo que es la primera novela que leo que
sigue esta estructura y me ha gustado, me ha parecido original y crea un cierto
desconcierto en el lector, al menos yo no tenía muy claro hacia donde me
llevaba todo esto. Cada capítulo tiene una especie de división interna en la
que Magüi hace en primer lugar, un retrato pormenorizado que nos permite
descubrir a los principales personajes relacionados con la ubicación que suelen
ocupar en el pueblo y posteriormente, cuenta lo que sucede en diferentes
puntos, todo ello introducido por unas palabras que nos dan una idea del tema
en el que se van a centrar los siguientes párrafos. Como os decía, esta
presentación me ha resultado muy original y supone un buen punto de partida
para la historia.
Otro aspecto que me ha gustado es el estilo empleado por
Magüi Cabral. Escribe con una prosa sencilla pero cuidada en su composición,
imprimiendo a la narración un ritmo constante y un tono que acaba envolviendo
al lector, todo ello a través de un narrador omnisciente y
utilizando el tiempo presente para narrar. En este punto es necesario señalar
que la obra necesita una pequeña corrección ya que, aunque no son abundantes,
sí contiene algunos errores y faltas de ortografía.
Si bien Los crímenes de Vilafont es una novela que podemos
encuadrar dentro del género negro, pienso que al margen de los sucesos en torno
a los cuales se construye su argumento, estamos ante una novela que se centra
en los personajes. Magüi Cabral otorga especial importancia a todos ellos de
tal manera que quedan muy bien perfilados, retratados al detalle y el lector no tendrá ningún problema para esbozar cómo es cada uno tanto a
nivel físico como psíquico.
Desde mi punto de vista, hay cuatro personajes clave en esta
novela, siendo Rebeca, “la rubia de la bici”, quien ocupa la posición más
relevante. Llegamos a conocerla en profundidad pues además de observar la
situación en la que se encuentra actualmente, a través de sus recuerdos vamos
ahondando en su pasado, viendo qué hechos han marcado su infancia y juventud
dando forma a su actual personalidad.
Rebeca es una joven que llama la atención en primer lugar
por su belleza, una apariencia que le da fragilidad y despierta la ternura y el
cariño de aquellos que la observan, aunque a mí no me ha llegado a conquistar y
me he mantenido un tanto distante de su historia, no he conseguido conectar con
ella. Esto no ha sido un obstáculo para disfrutar de la lectura puesto que el
problema no está en la creación del personaje sino en su personalidad, que a mí
no me ha gustado demasiado.
Tanto ella como el resto de personajes resultan muy reales,
como si estuviesen sacados de la vida misma y de esta manera actúan en función
de sus deseos, instintos y necesidades. Son personajes que tienen mucha fuerza
y para mí ese es uno de los puntos más positivos de la novela, pues no es tan
relevante lo que ha sucedido como conocer a todos ellos y ver qué papel jugaron
en los hechos.
De esta forma a pesar de que la resolución del caso resulta
evidente desde bastante antes del final, no es un punto negativo pues como os
digo llegamos a implicarnos tanto con sus personajes que necesitamos seguir
leyendo para descubrir cómo es realmente cada uno, conociendo su pasado y
confirmando si nuestras hipótesis en torno a los mismos son correctas, pues es
necesario saber dónde y qué hacía cada uno en el momento en que tuvieron lugar
los hechos en cuestión.
El mismo pueblo de Vilafont tiene mucha relevancia llegando
a convertirse en un personaje más de la novela. En este punto también la autora
ha realizado una excelente labor pues está retratado con detalle, tenemos
descripciones que nos permiten estructurarlo en nuestra mente y casi nos da la
sensación de que hemos estado alguna vez en él, observando su plaza en torno a
la cual va adquiriendo vida el pueblo a través de los establecimientos más
relevantes como pueden ser el banco o el bar. Esquinas y rincones que podemos
encontrar en cualquier otro pueblo que crean un ambiente muy real en el que el
lector se siente atrapado desde las primeras páginas.
Estamos ante una novela negra un poco diferente pues los
crímenes se convierten en algo secundario y dejan el protagonismo a los
personajes. Una novela que destaca por la atmosfera envolvente y opresiva en la
que se desarrollan los hechos, que resulta cercana a la realidad y que se
centra en el análisis de la conducta y personalidad de sus personajes. Una
lectura con la que he disfrutado, por lo que se la recomiendo especialmente a
los aficionados al género.
