Título: El dolor perfecto
Autor: Ugo Riccarelli
Editorial: Maeva
Año: 2005
ISBN: 9788496231607
Nº de páginas: 320
SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
Hace unas semanas me crucé con este libro casualmente y tras
leer su sinopsis no pude evitar comenzarlo inmediatamente, ya que era una saga
familiar que según indicaba en la misma abarcaba casi un siglo de la historia
de Italia, que es un país sobre el que yo no había leído demasiado y por lo
tanto este dato me resultó muy atractivo.
El dolor perfecto recoge la historia de dos familias que se
entrelazarán a lo largo del tiempo gracias a la unión de dos de sus miembros.
El comienzo de la historia nos sitúa a finales del siglo XIX con Italia recién
unificada y concretamente nos traslada al pueblo toscano de Colle, al que llega
un joven anarquista emigrante del sur conocido como El Maestro para ejercer
esta profesión en el mismo. Se establecerá en esta población y no tardará en
enamorarse de su casera, la viuda Bartoli, naciendo de esta relación Ideal,
Mijail, Libertad y Cañero a los que criarán junto a Bartolo, hijo del anterior
matrimonio de la viuda.
Por otro lado en el mismo pueblo está la familia formada por
Ulises Bertorelli, un comerciante de cerdos y su joven esposa Rosa, de cuyo matrimonio
nacen unos gemelos a los que su padre, siguiendo la tradición familiar de
utilizar nombres de la épica de Homero y de Grecia, bautiza como Helena y
Aquiles. Sin embargo Rosa no está dispuesta a aceptar ese nombre para su hija y
con el tiempo acabará siendo Annina y Aquiles, Sol y acabarán compartiendo una
gran casa en el Prataio junto a los otros dos hermanos Bertorelli, Hector y
Telemaco y sus respectivas familias.
Y es así como a través de estas dos familias, sus dramas,
uniones, separaciones y descendencia, veremos desfilar casi un siglo entero de
la historia de Italia y de Europa a lo largo de las páginas de El dolor
perfecto.
Cuando lees un libro del que no tienes ninguna referencia es
en cierta manera un riesgo, ya que puede ser que no encaje para nada en tus
gustos pero aun así, a mí de vez en cuando me gusta dejarme llevar por mi
instinto que esta vez no me ha fallado, ya que me he encontrado con una historia
interesante y una obra, desde mi punto de vista, de gran calidad. Ugo
Riccarelli escribe de una forma magistral, con una prosa sobria y trabajada que
da lugar a un estilo envolvente, intimista y cargado de lirismo, lo que hace
que sea difícil no dejarse arrastrar por su forma de narrar. Encontramos además
un toque de realismo mágico que marca algunas de las situaciones cotidianas que
viven los personajes y que, si bien no llega a ser fantasioso, sí resulta un
tanto irreal, aunque se aleja del concepto de realismo mágico que impregna las
obras de los autores de Hispanoamérica. En este sentido me ha recordado mucho
más por ejemplo a Joyce Carol Oates y a algunas de sus obras como Bellefleur,
que también es una saga familiar.
Otro punto que caracteriza la narración de Ugo Riccarelli es
la escasez de diálogos, la obra se sustenta en su mayor parte en la narración,
especialmente en la primera parte en la que también predomina la exposición de
múltiples situaciones de la vida de los personajes pero que no tienen una
continuidad, es decir, nos cuenta diferentes hechos aislados a lo largo de los
años, mientras que en la segunda parte la trama sigue un curso más lineal y
tiene mayor carga dramática.
No encontramos tampoco la típica división por capítulos sino
que es una narración continúa, encontrando solamente unos espaciados mayores
para diferenciar las escenas. Todo ello contribuye a que sea una novela de
ritmo pausado, para leer con calma disfrutando de los múltiples matices y de la
forma en la que el autor expone la historia. Pienso que El dolor perfecto no es
una lectura adecuada para todo tipo de público ya que Ugo Riccarelli posee un
estilo muy definido que puede no ser del agrado de todos los lectores, pero
aquellos que se sientan atraídos por las características que lo definen sin
duda disfrutarán con esta obra.
En mi caso ha sido una lectura que ha ido de menos a más,
ganándome como lectora a medida que avanzaban las páginas. Aunque desde el
principio me ha gustado la forma de escribir del autor, lo que ha hecho que
disfrutase leyendo y no me resultase aburrida, me ha costado mucho hacerme con
todos los personajes que van apareciendo. Tanto por el número de miembros de
las familias, sobre todo la de los Bertorelli que engloba a los tres hermanos
con sus respectivas mujeres, familiares de estas e hijos del matrimonio, como
por los nombres dados a los personajes y la rápida sucesión de escenas, ha
provocado que fuese complicado tener claro quién era quién y por lo tanto el
seguimiento de la historia era algo confuso, viéndome obligada a ralentizar el
ritmo de lectura para no perderme entre las múltiples ramas y relaciones
familiares. Creo que en este caso hubiese sido de mucha ayuda la inclusión del
árbol genealógico al principio o final de la obra, teniéndolo como referencia
para tener clara la estructura de cada una de las familias.
Sin embargo esta dificultad se va solventando a medida que
avanzamos pues con el paso del tiempo varios miembros van desapareciendo y así
se afianza la posición de los que quedan, que adquieren más protagonismo y que
en mi caso ayudó a tenerlo todo más claro y por consiguiente, disfrutar más de
la lectura. Es por eso que la segunda parte de la novela me ha parecido mucho
mejor y más interesante que la primera, también debido a que los hechos
históricos que afectan a los personajes son más cercanos y conocidos.
El dolor perfecto es para mí una novela coral y por este
motivo no podemos asignar el protagonismo a un único personaje. A lo largo de
los años vamos asistiendo a la evolución de la familia, por lo que hay periodos
en los que se centra más en unas personas y otros en otras. En la primera parte
tienen más relevancia Ulises y El Maestro pero progresivamente la van
perdiendo para dejar paso a sus hijos, por lo que en la segunda parte la
historia se centra más en Annina y Cañero, siendo ella
quizás el personaje que más destaca. El número de personajes que aparece como
ya os indiqué es muy elevado y no todos tienen la misma relevancia pero en todo
momento el autor hace incidencia en su psicología, reflexiones, emociones y
sentimientos por lo que es sencillo hacerse una idea de sus personalidades y
forma de actuar. Tienen especial importancia las relaciones que se establecen
entre ellos y así quedan plasmados tanto el amor y afecto que les une como en oposición el odio y el desprecio que les separa en otros casos,
aunque en todo caso siempre hay algo que une a todos los miembros que es el
dolor que aparece reflejado en el título de la novela.
Al mismo tiempo que vamos asistiendo a la evolución de la
vida familiar conocemos los grandes acontecimientos históricos que han marcado
este periodo, pues de una manera u otra acaban afectando a los miembros de las
dos familias. Partiendo de finales del siglo XIX hace un recorrido por un siglo
de la historia de Italia recogiendo episodios como la batalla de Adua, el
mandato de Mussolini, la masacre de Bava Beccaris, la epidemia de la peste
española o la II Guerra Mundial, por lo que resulta una lectura en cierta forma
instructiva para acercarse a este periodo y conocerlo un poco mejor. No es una
obra que se centre en detallar todos estos hechos con minuciosidad, sino que
solamente nos cuenta como los mismos afectan a la familia y a su día a día,
interviniendo en ellos algunos miembros de la familia o sufriendo sus
consecuencias, por lo que en muchos casos es complicado deducir en qué periodo
nos encontramos con exactitud y llevar
el hilo histórico si no se tiene muchas nociones de la historia de Italia, al
menos a mí es lo que me ha ocurrido. Por ese motivo en parte he disfrutado más
de la segunda mitad, donde los acontecimientos son más conocidos, centrándose
una buena parte en la II Guerra Mundial con la presencia de los alemanes en
Italia, referencias a los campos de concentración y su rendición final.
A pesar de que tanto el estilo del autor como la novela me
han gustado, no es una lectura que recomendaría a cualquier lector, ni siquiera
a aquellos que comparten mi afición por las sagas familiares. Pienso que es
necesario estar dispuesto a afrontar una lectura que no es sencilla tanto por la prosa de Ugo Riccarelli, por la que hay
que sentirse atraído, como por la
escasez de diálogos y el ritmo pausado. Pero si esto no es un obstáculo, os
animo a leer a este autor ya que merece la pena dejarse llevar y disfrutar de
su forma de narrar, además de resultar en este caso una obra interesante para
profundizar en esta parte de la historia italiana.
