SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
Había
leído alguna reseña de este libro que me había dejado con ganas de
descubrir la historia que se escondía tras ese título tan curioso por lo
que, cuando la editorial me ofreció un ejemplar para leer y reseñar, no
me lo pensé demasiado y acepté inmediatamente la propuesta.
¿Y
tú qué clase de madre eres? se centra en la desaparición de la joven
Lucinda Riverty, que tiene lugar unos días antes de las fiestas
navideñas en Troutbeck, un pintoresco pueblo inglés perteneciente al
distrito de Lagos. Puesto
que es la segunda adolescente que desaparece en un par de semanas, todo
apunta a que puede haber sido secuestrada por la misma persona y
rápidamente se pone en marcha una investigación.
Lucinda
es la hija mayor de los Riverty y su madre, Kate, es amiga íntima de
Lisa Kallisto, la madre de su mejor amiga, a cuyo cargo estaba Lucinda
en el momento de su desaparición. Lisa es madre de tres hijos además de
ocuparse de la casa y trabajar en un centro de acogida y adopción de
animales, por lo que se encuentra desbordada hasta el punto de olvidarse
de muchas cosas importantes, entre ellas que una amiga de su hija iba a
venir a casa. Es por eso que al enterarse de la desaparición sentirá que
ella es la única responsable de lo que ha sucedido con Lucinda,
decidiendo ayudar en la búsqueda y ofreciendo todo su apoyo a su amiga
Kate, además de colaborar con la agente Joanne Aspinall, encargada de
llevar a cabo la investigación.
Una
vez leídas las primeras páginas de ¿Y tú qué clase de madre eres? es
difícil abandonar su lectura pues gracias al planteamiento de la
desaparición de Lucinda logra captar nuestro interés obligándonos a
seguir avanzando si queremos descubrir qué es lo que ha ocurrido. Por
otra parte, es un libro que en lugar de centrarse únicamente en la
investigación, va combinando ésta con el análisis de lo que es el día a día
en la vida de una familia, lo que se convierte en un elemento innovador
en este tipo de novelas.
Una
de las cosas que contribuye a que ¿Y tú qué clase de madre eres? sea un
libro de lectura rápida es su estructura. La historia transcurre a lo
largo de tan solo cuatro días que dan lugar a las correspondientes
partes en las que está dividida la novela más una final que podríamos
considerar como una especie de epílogo, y a su vez cada una de ellas
viene subdividida en capítulos de corta extensión. Por otra parte, estos
capítulos van alternando diferentes líneas argumentales y así tenemos
aquellos que se centran en el personaje de Lisa Kallisto, que están
narrados en primera persona por ella, otros en los que se sigue el curso
de la investigación y están narrados en tercera persona desde el punto
de vista de la agente Joanne Aspinall y finalmente se introducen
aisladamente unas páginas maquetadas en letra cursiva en las que
conocemos a la persona que lleva a cabo los secuestros, aunque siempre
manteniendo su anonimato. Todo ello hace que sea una novela muy
dinámica, que transcurre con agilidad y que mantiene la tensión
narrativa a lo largo de todos sus capítulos.
En
cuanto al estilo, Paula Daly utiliza una prosa sencilla, desenfadada y
efectiva, con abundancia de diálogos y que cambia de tono en función de
quien protagonice los capítulos. Así en aquellos que están narrados por
Lisa el estilo es más cercano e introduce flashbacks al pasado a través
de sus recuerdos y reflexiones, mientras que los que se centran en la
investigación siguen principalmente un curso lineal y no tienen esa
faceta tan íntima, a pesar de que también adquiere importancia el ámbito
personal de la agente.
Lisa
Kallisto se convierte en la protagonista de la novela y es un personaje
con el que es fácil empatizar desde las primeras páginas pues la autora
ha reflejado en ella aspectos que hacen que, en mayor o menor medida,
podamos sentirnos identificados con la vida que lleva. Lisa es, al igual
que muchas mujeres hoy en día, madre trabajadora y se encuentra
desbordada por todas las tareas a las que tiene que hacer frente,
ocupándose desde primera hora de la mañana de atender a su familia, de
las tareas domésticas y de las responsabilidades que lleva aparejado su
trabajo. Paula Daly logra transmitir al lector el estado en el que se
encuentra Lisa, el cansancio acumulado cada día intentando cumplir con
todo y el estrés que esto supone, además del sentimiento de culpabilidad
que la embarga. Al utilizar la narración en primera persona es muy
sencillo ponerse en su lugar y experimentar las mismas sensaciones,
compartiendo pensamientos y sentimientos.
Al
lado de Lisa vamos conociendo a otros personajes que forman parte de su
día a día entre quienes destacan su esposo Joe, un hombre que la
quiere, confía en ella y la apoya en cualquier situación; su amiga Kate,
que representa el prototipo de madre perfecta y que tiene que
enfrentarse a la desaparición de su hija, el esposo de esta, Guy Riverty
o Alexa, la hermana de Kate.
Al
margen del ámbito más próximo a Lisa, destaca Joanne Aspinall, agente
de la Unidad de Investigación encargada del caso. La autora introduce
también aspectos de la vida personal de la agente y así observamos como
es una mujer centrada en su trabajo, que recientemente ha salido de una
relación y que vive en compañía de su tía Jackie. En relación con la
figura de Joanne, lo que más me ha llamado la atención es la importancia
que la autora ha otorgado al tamaño de sus pechos, que se convierte en
un problema para Joanne tanto físico como de autoestima. Desde mi punto
de vista es algo que no aporta nada al tema central del libro ni al
perfil del personaje, por
lo que no entiendo la intención que perseguía la autora al introducir
este matiz.
A
pesar de que la ambientación no sea algo demasiado relevante para esta historia,
Paula Daly crea una atmósfera que contribuye a aumentar las dificultades
a las que tienen que hacer frente los personajes. Nos situamos en pleno
diciembre y las condiciones climáticas que se dan en Troutbeck hacen
que no sea sencillo transitar por unas carreteras cubiertas de hielo y
nieve, condiciones que también complican la búsqueda de Lucinda. Sin
entrar en excesivas descripciones, nos encontramos con los datos
necesarios para dibujar el entorno de Trotubeck y del conjunto del
Distrito de los Lagos, incluyendo sus viviendas, calles y carreteras que
discurren por el valle.
Uno
de los aciertos de ¿Y tú qué clase de madre eres? es que son varios los
temas que se van sucediendo en distintas líneas argumentales aunque el
eje central sea la desaparición. Así se aborda la dificultad de
compaginar la vida familiar con la laboral pero también tienen cabida
los problemas de pareja, la infidelidad, la amistad, el maltrato animal o
los peligros que rodean a los adolescentes, temas que aparecen
combinados de una forma equilibrada y dan como resultado una lectura que
mantiene el suspense y la tensión en torno a lo que está sucediendo.
Todo
ello hace que considere esta novela una opción muy recomendable,
especialmente para aquellos lectores aficionados a los thrillers
psicológicos. ¿Y tú qué clase de madre eres? resulta una lectura ágil y
dinámica que engancha desde las primeras páginas y que además de
mantener el suspense en torno a la desaparición de una adolescente nos
invita a reflexionar sobre la vida familiar y laboral junto a las
responsabilidades que ambas conllevan.
FUENTES: imagen autora aquí
Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar