Autor: Carlos Díaz Domínguez
Editorial: Ediciones B
Año: 2011
ISBN: 978-84-666-4192-0
Nº de páginas: 608
SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
Tras
haber leído Los ascensores dormidos de La Habana y Lágrimas sobre Gibraltar con buenos resultados, tenía muchas ganas de leer Tres colores
en Carinhall ya que a las anteriores experiencias positivas se sumaba
que estaba ambientada en uno de los periodos que más me atrae a la hora
de seleccionar mis lecturas. Una vez finalizada el balance no puede ser
más positivo, la novela me ha gustado muchísimo y ya os aviso que
recomiendo su lectura sin lugar a dudas.
Como
ya os indicaba, Tres colores en Carinhall nos traslada hasta los años
de la Segunda Guerra Mundial para contarnos la historia de tres mujeres
cuyos destinos se verán marcados por estos acontecimientos. Por un lado
conoceremos a Nicolette, una joven francesa activista del Partido
Comunista Francés que junto a su hermano y su novio lucha contra los
soldados alemanes que han ocupado París. Cuando años más tarde finalice
la ocupación, Nicolette seguirá trabajando para la Resistencia y será
así como reciba la misión de trasladarse a Alemania donde deberá hacerse
con unos importantes documentos que están depositados en el interior de
Carinhall, la mansión que Goering, lugarteniente de Hitler, ha
construido al norte de Berlín para depositar las obras de arte que ha
ido robando por toda Europa.
Con
el objetivo de lograr que estos cuadros lleguen en las mejores
condiciones posibles es reclutado un español, Luis Molero, empleado del
Museo del Prado, quien tendrá que trasladarse junto a su esposa Teresa a
Alemania, instalándose en Carinhall donde ella comenzará a trabajar como
sirvienta.
Por
otra parte, en la mansión vive junto a su esposo y el hijo de ambos
Erika, una ambiciosa alemana casada con un alto oficial nazi cuyo
principal objetivo es ascender en la escala social sin importarle las
consecuencias de las decisiones que tenga que tomar para lograrlo.
Estas
tres mujeres darán lugar a tres líneas argumentales relacionadas entre
sí cuyo desarrollo iremos siguiendo a lo largo de las páginas de Tres
colores en Carinhall, dando lugar a una interesante lectura que atrapa
desde el principio y que logra mantener el interés del lector en todo
momento.
La
novela comienza poniendo en antecedentes al lector y para ello recoge
tres preludios de lo que sucede en Francia, Alemania y España
respectivamente. A continuación nos encontramos con dos grandes partes
de las cuales la primera da comienzo en noviembre de 1940 y la segunda
en noviembre de 1944. Ninguna de las dos viene dividida en capítulos
pero sí presentan sus propias divisiones internas numeradas y en general
de corta extensión, lo que unido a que la acción cambia constantemente
entre las distintas protagonistas da mucha agilidad.
En
cuanto a su estilo, como ya señalé cuando os hablé de las otras obras
del autor, Carlos Díaz Domínguez emplea una prosa directa, concisa y
clara, prestando especial atención a las descripciones tanto de los
ambientes como de los personajes, y utilizando un narrador omnisciente
en tercera persona del pasado para narrar la historia. A pesar de los
continuos cambios de personajes y escenarios la trama se sigue con
fluidez ya que todo está bien enlazado y el lector no se siente perdido,
teniendo claro en todo momento donde nos encontramos y el papel que
juega cada personaje.
Uno
de los puntos a destacar en Tres colores en Carinhall es, desde mi
punto de vista, la construcción de la personalidad de las tres mujeres
protagonistas. Nicolette, Teresa y Erika son tres mujeres muy diferentes
entre sí a las que el lector llegará a conocer en profundidad gracias a
una perfecta construcción. En una obra de estas características, en las
que el protagonismo es compartido, pienso que tiene que ser difícil dar
forma a tres caracteres diferentes y que los tres queden equilibrados,
que no haya uno que sobresalga por encima de los demás y para mí, en
esta obra, Carlos lo ha conseguido. Es cierto que en función de los
rasgos que las definen he conectado más con alguna pero eso no es
obstáculo para que piense que las tres son destacables y están muy bien
perfiladas y desarrolladas, logrando que el lector se implique en sus
vidas, sufra con ellas o en cambio las odie en función de su diferente
forma de actuar.
De
esta manera Nicolette y Teresa se ganan nuestro aprecio desde las
primeras páginas pues se convierten en las heroínas de esta historia,
mientras que Erika es todo lo contrario y a través de sus actuaciones se
irá granjeando nuestro desprecio. Las tres son mujeres de carácter,
fuertes y decididas y este es un aspecto que me ha gustado, aunque
entrando más en detalle cada una tiene unos matices diferentes que las
humanizan y dan lugar a sus propios caracteres.
Teresa
es la mujer que en principio parece más delicada o vulnerable aunque a
medida que la vayamos conociendo nos demostrará que detrás de esta
apariencia se esconde una auténtica luchadora que nos sorprenderá con el
arrojo de sus decisiones y forma de actuar. Esta valentía y decisión
quedan más patentes desde el primer momento en el caso de Nicolette, una
joven enérgica, tenaz y atrevida que se ganará nuestro aprecio, al
contrario de lo que sucede con Erika quien dejará ver desde el principio
su carácter ambicioso, manipulador, vengativo y cruel.
Tres
personalidades diferentes que resultan muy reales y cuya evolución
iremos siguiendo a lo largo de las páginas pues en función de las
situaciones que se ven obligadas a vivir en cada momento sus reacciones
son diferentes y dejan ver aspectos que quizás no
habríamos esperado en ellas.
Por otra parte, hay un amplio número de secundarios en
los que al lado de los personajes ficticios encontramos algunos
históricos como Goering, su esposa Emmy, Walter Hofer, Robert Kropp o
Iñigo Cavero entre otros. A pesar de que estos secundarios no juegan un
papel tan relevante como las protagonistas sus caracteres no se han
descuidado e igualmente están perfilados con acierto, encontrándonos
con descripciones que nos dan una idea de su apariencia física en el
momento de su presentación al lector y descubriendo progresivamente los
rasgos más relevantes de su personalidad en función de su importancia
para el desarrollo de la trama.
Junto
a los personajes, otros puntos a destacar en Tres colores en Carinhall
son la ambientación y el contexto histórico en el que se desarrolla la
obra. Al final del libro nos encontramos con una nota del autor en la
que nos habla de la labor de documentación llevada a cabo y esto es algo
que se aprecia en la lectura tanto por las detalladas descripciones que
hace de los diferentes escenarios en los que los personajes se mueven
como por la multitud de pequeños detalles que nos dan una idea de cómo
se vivía en aquellos años. Creo que ya os lo he comentado en alguna otra
ocasión que cuando leo una obra de estas características no puedo
evitar pensar en lo difícil que debe ser realizar su ambientación, en la
que es necesario incluir tantos pequeños detalles del día a día que
quizás para el lector puedan pasar desapercibidos pero que en conjunto
permiten que hagamos un pequeño viaje en el tiempo para observar lo que
sucedía en aquellos años y leyendo Tres colores en Carinhall me he
fijado en varios de estos pequeños matices que sin embargo son tan
importantes a la hora de valorar el trabajo realizado por el autor.
A
pesar de que son muchas las novelas relacionadas con la Segunda Guerra
Mundial, Tres colores en Carinhall me ha resultado una lectura diferente
a las realizadas hasta ahora. No es que haya sido un tema novedoso pues
sobre el expolio de obras de arte ya había leído La pintora de estrellas y La tabla esmeralda, pero aún así me ha gustado mucho el enfoque que Carlos Díaz
Domínguez le ha dado a su obra y siempre se agradece encontrar lecturas
que se alejen un poco de esos temas que son más habituales. El eje en
torno al que se construye el argumento de la novela parte del saqueo de
obras de arte que se vivió en Europa durante la Segunda Guerra Mundial y
así nos permite conocer la mansión construida por Goering para
depositar todas estas obras: Carinhall. La mansión queda retratada con
todo lujo de detalles de tal manera que conocemos como era su
distribución, la forma de vida en la misma, quienes residían en ella y
especialmente el elevado número de piezas artísticas llegadas de todos
los lugares que cubrían sus inmensas paredes y que eran el orgullo de
Goering.
Como
os comentaba en las primeras líneas, Tres colores en Carinhall es una
novela que me ha gustado muchísimo y os recomiendo su lectura si estáis
interesados en este periodo histórico. Una obra bien documentada que
cuenta con una trama bien planteada y desarrollada en la que se
entrecruzan los personajes y lugares reales con otros ficticios, que se
lee con gran facilidad y en la que destacan tanto la construcción de sus
tres figuras protagonistas como su cuidada ambientación, la cual nos
permitirá descubrir cómo se vivía en la mansión de Carinhall.
FUENTES: imagen autor aquí
Gracias a la editorial y al autor por facilitarme el ejemplar