Autor: Javier Pellicer
Editorial: Pamiès
Año: 2012
ISBN: 9788496952980
Nº de páginas: 336
SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
He de confesar que esta novela se ganó un hueco en mi
estantería por su portada. Cuando su autor, Javier Pellicer, publicó en
facebook la foto de la que iba a ser la portada me fascinó, me
pareció un diseño tan bonito y atractivo que estaba deseando tenerla en mis
manos independientemente del resultado de su lectura, solo con verla en la
estantería ya me servía, supongo que es algo así como tener un cuadro colgado en la pared. Pero afortunadamente
no solo su portada ha sido lo que me ha conquistado, ya que la historia que
esconde en su interior también me ha gustado mucho.
El espíritu del lince narra la historia de Icorbeles, hijo
de Icortas, señor del caserío de Etemiltir y de Aretaunin, primogénita del rey de Edeta. Desde su nacimiento es
marcado por los dioses como el Elegido y teniendo en cuenta esto, sus padres le
educan para convertirlo en un gran hombre cuyas hazañas quedarán grabadas en la
memoria del mundo por la eternidad.
Cuando su padre regresa a Etemiltir de la guerra tras cinco
años combatiendo, trae consigo a una familia cartaginesa que busca refugio de
la guerra en el este, los Makmer, con cuyos hijos, Nistan y Alorco, Icorbeles
establece una gran amistad.
Tras varios años y llegada la guerra a su fin, la familia Makmer regresa a Cartago, donde Icorbeles les visitará años más tarde. En esta visita conocerá a Amilcar Barca y a su hijo Anibal, descubriendo sus intenciones de invadir las tierras íberas para luchar así contra Roma. Tendrá que abandonar inmediatamente el país para alertar a su familia, quienes no permitirán que un invasor les robe su país sin oponer resistencia.
Comenzará así una lucha en la que deberá defender todo lo que siempre ha amado, sus tierras, familia y amigos, enfrenándose tanto a los peligros de la batalla como a sus propios sentimientos.
Tras varios años y llegada la guerra a su fin, la familia Makmer regresa a Cartago, donde Icorbeles les visitará años más tarde. En esta visita conocerá a Amilcar Barca y a su hijo Anibal, descubriendo sus intenciones de invadir las tierras íberas para luchar así contra Roma. Tendrá que abandonar inmediatamente el país para alertar a su familia, quienes no permitirán que un invasor les robe su país sin oponer resistencia.
Comenzará así una lucha en la que deberá defender todo lo que siempre ha amado, sus tierras, familia y amigos, enfrenándose tanto a los peligros de la batalla como a sus propios sentimientos.
A pesar de que el género histórico es uno de mis favoritos,
El espíritu del lince ha sido la primera novela que he leído acerca de este
periodo del que no tenía muchas referencias más allá de lo que en
su día encontré en mis libros de historia y después del tiempo he de decir que
bastante ha quedado en el olvido. Por lo tanto, la lectura de la novela me ha
encantado porque me ha permitido refrescar mi memoria a la vez que me ha
resultado de lo más entretenida e interesante. Siempre en estos casos hay que
tener en cuenta que muchos detalles son desconocidos, por lo que Javier ha
novelado de manera escrupulosa todo aquello que se conoce y se ha tomado
ciertas licencias a la hora de completar la historia, utilizando su imaginación
para establecer los hechos de manera consecuente y perfectamente creíble. En
este sentido el trabajo realizado por el autor es fantástico, ya que el
resultado es una novela apasionante en la que tiene cabida desde el carácter
épico de las batallas hasta el más romántico reflejado a través de una bonita
historia de amor.
Tras un mapa de la península ibérica a mediados del siglo
III a.C. que nos sirve para conocer la división vigente y un prólogo, el libro
se divide en varios capítulos cortos que logran dotar a la novela de un ritmo fluido
e intenso, pues así son los acontecimientos que se nos cuentan. Además al final
nos encontramos, junto al correspondiente epílogo, unas páginas dedicadas
a los aspectos históricos de la novela, un drammatis personae que nos acerca a
cada uno de los personajes que desfilan por sus páginas y un glosario de
topónimos y gentilicios que nos permite profundizar en aquellas palabras que
nos resulten desconocidas. El lenguaje utilizado en la narración es claro y se
aprecia que ha sido cuidado y trabajado, dando como resultado una prosa
agradable de leer a la vez que sencilla, con un ritmo muy ágil, influenciado
sobre todo por la brevedad de los capítulos.
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Vista del castillo de Sagunto que tomé en una visita a la zona |
Es al propio Icorbeles a quien llegamos a conocer
más en profundidad, pues asistimos a la evolución de una personalidad que se va
afianzando a lo largo de los años. Es un personaje que, al igual que el resto,
está muy bien construido, perfilado a nivel físico y especialmente a nivel
psicológico, que es la faceta que nos permite llegar a comprenderle y admirar
su personalidad, en la que se combina de manera equilibrada el carácter que ha
de tener todo guerrero de valentía, arrojo y determinación en la batalla con su
lado más humano, que nos muestra un personaje dotado de sentimientos, que es
capaz de amar y sufrir por los suyos, anteponiendo en muchos casos los dictados de su corazón a
lo que marcan sus principios. Es por eso que es un personaje que se gana nuestro
cariño y hace que sigamos atentamente la evolución de sus experiencias.
Son muchos los personajes secundarios que aparecen a lo
largo de las páginas, tanto reales como ficticios en su mayoría, algunos con
más relevancia que otros y el conjunto lo podemos encontrar detallado en el
drammatis personae final del libro. Entre los que más relevancia adquieren se
encuentran las personas con las que comparte su vida y que acabaran siendo
determinantes en la toma de sus decisiones, empezando por su padre Icortas, un
hombre orgulloso y sobre todo un guerrero
admirable tanto por su valentía a la hora de afrontar la batalla como por su
capacidad de liderazgo, que será la figura que Icorbeles tomará como ejemplo a
la hora de asumir su destino. Asimismo merece la pena destacar a los hermanos
Alorco y Nistan, cuya relación con Icorcebeles es tan importante y que hacen
aflorar su lado más tierno, sentimental y protector, especialmente ella. Entre tantas batallas y guerras Nistan es quien refleja e inspira sentimientos más positivos como el amor, la bondad o la ternura.
Gran relevancia tienen en El espíritu del lince las
descripciones de los ambientes, especialmente de las batallas, que el autor ha
representado con gran detalle, haciéndonos partícipes tanto de los escenarios
en los que tienen lugar como del propio desarrollo. Igualmente llegamos a
conocer bien las diversas localizaciones en las que se desarrolla
la acción, comenzando por Etemiltir, de la que gracias a los datos que el autor
nos va indicando tanto de los paisajes como de las construcciones o de su forma
de vida, podemos hacer un esbozo en nuestra mente. Aunque si hay una ciudad que
se queda grabada en el recuerdo es la propia Cartago, Icorbeles es capaz de
hacer partícipe al lector de su sorpresa y admiración al llegar a esta ciudad,
tan grandiosa y opulenta, con una detallada descripción de lo que tuvo que ser
en su día.
Por todo esto, considero que El espíritu del lince es una novela que tiene varios
elementos que la convierten en una lectura muy recomendable. No solo es
interesante por trasladarnos a un periodo histórico concreto que hace que sea
una novela ideal para los amantes del género histórico, sino que también
incluye elementos como batallas, romance, aventuras o estrategia entre otros
que harán disfrutar a un gran número de lectores.
FUENTES: imagen autor http://elespiritudellince.blogspot.com.es/p/el-autor.html
Gracias a Pamiés por facilitarme el ejemplar