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lunes, 24 de julio de 2017

El laberinto del hindú - José Vicente Alfaro

Título: El laberinto del hindú
Autor: José Vicente Alfaro
Editorial: Autoeditado
Año: 2017
Nº de páginas aprox.: 329

El laberinto del hindú es la última publicación de José Vicente Alfaro, un autor que a mí me gusta mucho tanto por la forma en la que escribe como por los periodos en los que sitúa sus novelas, alejándose de lo que suele ser habitual y sorprendiendo así al lector con novedosos planteamientos. En este caso ha seleccionado La India, un emplazamiento que ya sabéis que a mí me apasiona, por lo que estaba segura que iba a disfrutar enormemente con esta lectura, como así ha sido.

En El laberinto del hindú José Vicente Alfaro nos traslada hasta la antigua India en el siglo V d.C, que en ese momento se encuentra bajo el dominio de la dinastía Gupta, para presentarnos dos líneas argumentales. Así por una parte descubrimos como a Pataliputra, capital del Imperio Gupta, llegan un niño y una niña descalzos y cubiertos con harapos. Se trata de Madhuk y Sarasvati, dos hermanos que no tienen nada más allá de sus ropas y que tampoco conocen a nadie a quien recurrir, pero que se han propuesto llevar a cabo una misión en la capital y no descansarán hasta que logren su fin.

José Vicente Alfaro
José Vicente Alfaro
Por otra parte, nos trasladamos a la corte para conocer de cerca al emperador Kumaragupta y los problemas que atraviesa su imperio. Tras un prolongado periodo de paz y prosperidad, el emperador tiene que hacer frente a la seria amenaza que suponen los heftalitas, conocidos como hunos blancos, pueblo nómada que se encuentra en pleno proceso de expansión y que amenaza con traspasar las fronteras del imperio, tras haberse extendido por las estepas del Turquestán. Por si esto no fuese suficiente, los pushyamitas, reino vasallo del imperio de los Gupta, se niega a pagar los correspondientes tributos, un acto de rebeldía que puede ser imitado por el resto de reinos, con lo que se hace necesario frenar esta insubordinación antes de que sea demasiado tarde. 

Y al margen de estos dos planteamientos, también nos trasladamos a las profundidades de la selva en el reino de los sakas donde, rechazando someterse al dominio Gupta, se ha refugiado uno de sus generales junto a un regimiento. Aunque en un principio no supone un problema, cuando comience a asaltar a las caravanas de mercaderes se hará necesario atraparle, por lo que con el objetivo de buscar y aniquilar al destacamento se enviará al joven general Shakraditya, quien intentará por todos los medios conseguir la colaboración de los pueblos tribales para alcanzar el éxito en esta misión.

Ya son varias las novelas que he leído ambientadas en este país pero hasta ahora no me había encontrado con ninguna que se situase en este periodo y ese es uno de los motivos por los que me ha gustado tanto este libro de José Vicente Alfaro, además de entretenido me ha resultado sumamente interesante, permitiéndome descubrir muchos datos que desconocía. Esto ya me sucedió con sus anteriores novelas, pero en este caso, al estar situada en un emplazamiento que me atrae tanto, ha sido una lectura mucho más gratificante y no me importaría que se hubiese extendido a lo largo de páginas y páginas.

"El laberinto del hindú" se divide en un total de once capítulos que quedan completados con un prefacio inicial, una introducción y una nota final del autor, además de un listado de los personajes que aparecen en la novela y un glosario de términos. Cada capítulo se abre con un fragmento tomado de diferentes textos indios y al comienzo nos indica la ubicación en la que se va a situar la acción, que va alternando entre Pataliputra y las profundidades de la selva en el reino de los sakas. A su vez, los capítulos que tienen lugar en la capital del imperio Gupta se subdividen internamente, pues en ellos se van combinar diferentes hilos argumentales que se van desarrollando de forma paralela en esta ciudad, cada uno enfocado en un personaje. Esta estructura que constantemente va cambiando el enfoque de la narración aporta mucho dinamismo  a la lectura, aunque he de señalar que en los primeros capítulos el ritmo no es tan ágil como en el resto ya que el autor se centra más en las explicaciones necesarias para que el lector comprenda el contexto en el que se sitúa la historia, con lo que los datos son más abundantes y puede que, dependiendo de nuestra mayor o menor afinidad con la temática, esta parte nos resulte más lenta. Como podéis imaginar, no ha sido mi caso, yo he disfrutado de este libro desde la primera hasta la última página por igual. 

Por lo que se refiere al estilo, es similar al que encontramos en sus anteriores obras. José Vicente Alfaro escribe con una prosa cuidada, elegante, fluida y amena que resulta cercana y fácil de leer. Narración y diálogo están equilibrados y gracias a la alternancia de líneas argumentales logra mantener la atención del lector y el interés por el desarrollo de los hechos. Además en sus libros siempre encontramos una combinación muy acertada de ingredientes que hace que los argumentos sean atractivos para todo tipo de lectores, con independencia de los gustos literarios. En El laberinto del hindú una vez más estamos indudablemente ante una novela histórica pero en su interior también nos vamos a encontrar con misterio, intriga, amor, conspiraciones, venganza y, por supuesto, muchas aventuras, con lo que la lectura se hace de lo más entretenida.

Cuando hablamos de las novelas de José Vicente Alfaro siempre se hace necesario resaltar muchos puntos positivos y es que se aprecia que el autor cuida al detalle cada una de sus obras. Personalmente y al margen de que el trabajo de escribir cualquier tipo de libro ya me parezca admirable, en el caso de la novela histórica me lo parece mucho más, y es que pienso que tiene que ser tremendamente difícil dar forma a este tipo de obras que requieren tantos conocimientos sobre los periodos en los que se sitúan, y más si nos llevan a épocas lejanas sobre las que seguramente no es fácil localizar información. Y esto es lo que hace José Vicente Alfaro, que con sus libros nos descubre antiguas civilizaciones sobre las que muchos de nosotros no teníamos el más mínimo conocimiento.

En el caso de "El laberinto del hindú", como ya he señalado, el autor nos adentra en la que está considerada como la Edad de Oro de la antigua India, la cual tuvo lugar entre los siglos IV y VI bajo el dominio de la dinastía Gupta. En el prefacio con el que se abre la novela el autor nos hace una pequeña introducción al reinado de los Gupta, exponiendo algunos datos sobre su expansión, la estructura territorial de la India en esos años o los logros que obtuvieron. Y todo esto lo vamos a ver plasmado posteriormente en la novela con todo lujo de detalles, pues José Vicente Alfaro nos va a mostrar los diferentes aspectos que caracterizaban a la India de entonces tanto a nivel social como político y religioso. Veremos así cómo se vivía en la capital del reino, Pataliputra, las diferentes normas establecidas, las creencias de la población, las tradiciones, los dioses venerados, las ceremonias, las distintas religiones con especial relevancia al hinduismo que durante esta dinastía adquirió sus principales características, los conflictos y problemas políticos existentes o el sistema de castas impuesto y el tipo de vida que llevaba cada persona en función de la casta a la que perteneciese. Todo esto hace que la novela sea muy instructiva y, al igual que ya ocurría en las anteriores, amena, pues los datos están muy bien dosificados e integrados, de tal manera que el autor nos demuestra una vez más que la Historia no tiene por qué estar reñida con el entretenimiento.

Lógicamente, con un contexto histórico tan sumamente cuidado la ambientación no podía ser menos. Nos vamos a trasladar a una India bella, exótica y fascinante que resulta cautivadora gracias a las descripciones que el autor incluye. El principal escenario en el que transcurre la acción es la ciudad de Pataliputra, capital del imperio, ubicada a orillas del río Ganges y por cuyas calles vamos a movernos como si de un habitante más se tratase. Descubriremos así desde sus templos y plazas hasta los campos de cremación ubicados en las afueras, destacando sobre cualquier otro edificio o emplazamiento el palacio de los Gupta, una auténtica ciudadela fortificada a cuyo interior también vamos a tener acceso para conocer de cerca cómo viven tanto el emperador y su familia como el resto de sirvientes, eunucos y esclavas del harén. A mí particularmente todo este ambiente me ha encantado y me he sentido parte de él, dibujando sin ningún problema en mi imaginación los jardines, las fuentes o las magníficas estancias del palacio.

Y finalmente mención especial requieren también los personajes, construidos con el mismo mimo y atención que en sus anteriores obras. José Vicente Alfaro tiene la capacidad de crear unas figuras que se ganan la simpatía y el aprecio del lector, de tal manera que es difícil olvidarlos una vez finalizada la lectura y ese grato recuerdo que queda de ellos es una de las razones que impulsa a seguir leyendo sus libros, siempre tienes la certeza de que los protagonistas te van a conquistar. En este caso es una novela en la que la galería de personajes es amplia, especialmente a nivel secundario y para ayudarnos con la diferenciación de cada uno al comienzo el autor incluye una relación de quiénes son los personajes principales. Durante las primeras páginas cuesta un poco hacerse con ellos, básicamente porque son nombres de pronunciación complicada y en el caso de la dinastía Gupta, similares entre sí, pero a medida que avanzamos este pequeño obstáculo queda solventado. Como figuras protagonistas tenemos por una parte a los dos hermanos, Madhuk y Sarasvati, dos niños a los que vamos a ver crecer y evolucionar en un entorno nada favorable, pero que gracias a su constancia y tenacidad van a conseguir salir adelante. Tanto ellos como algunos de los secundarios, (Bindusar, Harshali, Kumaresh, Dhanu) me han gustado mucho y creo que el autor los ha perfilado con acierto mostrando tanto sus bondades como sus defectos, algo que los hace más humanos y cercanos. Por otra parte en el hilo argumental centrado en los Gupta quien más sobresale es, lógicamente, el emperador, Kumaragupta, un hombre que vive atormentado por los recuerdos de su pasado pero que maneja el imperio con mano firme.

Como veis, no puedo ponerle ningún pero a esta novela y es que me ha gustado muchísimo, como creo que es evidente después de esta reseña. José Vicente Alfaro vuelve a ofrecernos una lectura sumamente amena y entretenida gracias a la combinación de diferentes elementos en el argumento de El laberinto del hindú, permitiéndonos además adentrarnos en un periodo bastante desconocido de la historia de la India. Una obra o más bien un autor al que os recomiendo leer sin ninguna duda, tanto si sois aficionados al género histórico como si no ya  que estoy segura de que cualquiera puede disfrutar con sus libros.

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jueves, 20 de agosto de 2015

El último anasazi - José Vicente Alfaro

Título: El último anasazi
Autor: José Vicente Alfaro
Editorial: Autoeditado
Año: 2015
Nº de páginas aprox.: 401

El último anasazi es la tercera novela publicada por José Vicente Alfaro, un autor del que he leído sus anteriores obras, La esperanza del Tíbet y El llanto de la Isla de Pascua, y ambas me gustaron por lo que no he dudado a la hora de animarme con esta nueva propuesta, aprovechando además la lectura conjunta convocada por Laky.

La historia recogida en "El último anasazi" se plantea a través de dos líneas argumentales independientes pero relacionadas en cierta manera entre sí. Así comenzamos situándonos en el siglo XVI, momento en el que Xabel, joven descendiente de un clan anasazi cuyos últimos miembros se unieron a una aldea hopi, peregrina junto a sus padres y abuela a las tierras que un día poblaron sus antepasados, El Cañón del Chaco. Según su familia, Xabel es el último anasazi, sosteniendo además la afirmación de que está tocado por el Espíritu, lo que supondría que está capacitado para comunicarse con los espíritus de los Antepasados, cualidad que ningún anasazi habría poseído desde Yuma, último gobernante de la nación. Tras observar el estado en el que se encuentran estos territorios y de regreso en la aldea hopi, Xabel ideará un ambicioso plan para intentar hacer resurgir el pueblo anasazi, plan que supondrá que el joven tenga que emprender un nuevo viaje, en esta ocasión rumbo a Tenochtitlan, corazón del imperio azteca, para solicitar la ayuda del emperador Moctezuma.

José Vicente Alfaro
José Vicente Alfaro
Por otra parte nos trasladaremos hasta el siglo XII, época de mayor apogeo de la civilización anasazi, para intentar descubrir las razones por las que repentinamente esta se vino abajo, viéndose obligados sus habitantes a abandonar las ciudades y emigrar en busca de nuevos territorios que habitar, divididos en clanes y grupos familiares que provocaron que se perdiese la identidad de pertenencia a un mismo pueblo.

Al igual que ya me sucedió con las anteriores, he disfrutado mucho leyendo esta novela de José Vicente Alfaro, más teniendo en cuenta que todo lo relacionado con las antiguas civilizaciones me atrae poderosamente. En este caso, no había oído hablar con anterioridad del pueblo anasazi y en cuestión de lecturas me había limitado sobre todo a novelas centradas en los mayas y en alguna ocasión en los aztecas, por lo que este libro ha sido de lo más interesante e instructivo.

Tras un prefacio y una introducción, El último anasazi se presenta dividido en cuatro partes principales que a su vez están compuestas por diversos capítulos, encontrándonos en algunas páginas con ilustraciones que acompañan al texto relacionadas con la civilización anasazi, que aumentan el atractivo de la edición. Los capítulos se van alternando entre ambas líneas argumentales, de tal manera que unos se centran en las aventuras de Xabel y otros nos relatan lo acontecido en el siglo XII, ocupando estos últimos un mayor número de páginas. Es fácil diferenciar unos de otros ya que al principio de cada uno se nos indica la fecha en la que se ubican y la localización, además de cambiar el narrador estando los protagonizados por Xabel narrados por él mismo en primera persona mientras que en el resto es un narrador omnisciente el empleado por el autor para relatar las aventuras.

En esta obra volvemos a encontrarnos con el estilo cuidado que caracteriza la escritura de José Vicente Alfaro, utilizando una prosa fluida, concisa y clara que hace que la lectura sea ágil y confortable, contribuyendo también a ello un ritmo dinámico que se mantiene constante y la sucesión de aventuras en la que se ven inmersos los protagonistas. Si bien existe una conexión entre ambas líneas argumentales, se puede considerar que ambas son historias independientes que no interfieren entre sí y aunque ambas resultan atractivas y las tramas están bien llevadas, en mi caso ha sido la que se centra en el pueblo anasazi la que ha despertado un mayor interés, disfrutando más de estos capítulos.

En El último anasazi nos encontramos con dos tramas que transcurren de forma paralela y por lo tanto cada una de ellas presenta sus propios personajes, quedando todos ellos bien dibujados y perfectamente caracterizados y definidos en función del papel que desempeñan en la historia. En un caso es Xabel el auténtico protagonista de la historia, narrándonos él mismo sus aventuras y permitiendo así que compartamos sus experiencias, su determinación y su esfuerzo para salir adelante en las situaciones más complicadas que le toca vivir. Es un personaje que tiene rasgos destacables y que me ha gustado, aunque he de reconocer que queda un tanto eclipsado por el protagonista de la otra línea argumental, con una personalidad más llamativa y cercana que logra ganarse el cariño del lector desde las primeras páginas y que nos impliquemos en el curso que sigue su vida.

Uno de los aspectos más positivos que presenta la construcción tanto de estos dos personajes como del resto de secundarios es la proximidad con la que están trazados, de tal manera que resultan reales, coherentes y creíbles para el lector gracias tanto a las emociones y sensaciones que experimentan, como a las decisiones y acciones que llevan a cabo. Así son varios los personajes que se ganan una posición destacada en esta novela a pesar de su papel un tanto secundario, como es el caso de Onawa, Mongwau, Maralah, Bayou o Soyala, presentando cada uno caracteres propios y diferenciables marcados tanto por virtudes como por defectos y que son los que les dan credibilidad y despiertan la simpatía o animadversión del lector.

Al igual que sucedía en las anteriores obras de José Vicente Alfaro, también en "El último anasazi" nos encontramos con una combinación de elementos en su desarrollo que aumenta el atractivo de la novela y así, junto a las aventuras que van viviendo ambos protagonistas, vamos a disfrutar de romance, misterio, acción, tramas y conspiraciones, o intrigas y secretos familiares. Y todo ello sin dejar de lado el componente histórico que es el que da base al desarrollo de la historia y que como os decía anteriormente, ha sido uno de los puntos con los que yo más he disfrutado, además de aportarme nuevos conocimientos que ya sabéis que es algo que valoro muy positivamente.

Si en la primera novela nos acercaba a la cultura tibetana y en la segunda a la rapanui, en este caso José Vicente Alfaro nos permite descubrir una civilización que, al menos yo, pienso que no es demasiado conocida, lo que es de agradecer pues este tipo de lecturas siempre aportan algo más que entretenimiento y en este caso todo lo relacionado con los anasazis resulta de lo más atrayente. Además, el autor integra la información de una forma muy natural de tal manera que prácticamente no nos damos cuenta de que estamos ante una novela histórica. Sin embargo, cuando finalizamos su lectura y nos paramos a reflexionar nos damos cuenta de que nuestros conocimientos sobre este pueblo y su historia se han incrementado. Es por eso que es una novela recomendable para todo tipo de público, tanto si os gustan las historias de aventuras como si estáis interesados en esta civilización.

No hay duda de que José Vicente Alfaro ha tenido que realizar un laborioso trabajo de documentación para escribir El último anasazi, el cual se traduce en un excelente resultado pues a través de la trama que discurre en el siglo XII vamos a conocer los detalles más relevantes relacionados con el pueblo anasazi. Así, conoceremos como era su forma de vida, la distribución que seguían los pueblos asentados en el Cañon del Chaco, sus construcciones, las hostilidades con otras tribus, las actividades comerciales, la forma de abastecimiento y los problemas a los que tenían que enfrentarse ante la escasez de agua, las diferencias entre los distintos estamentos, la forma de gobierno o sus dioses y creencias entre otros múltiples aspectos, pues la información recogida por el autor es muy amplia y abarca distintos ámbitos. Por otro lado, la trama del siglo XVI cuenta también con datos relevantes pues gracias al viaje que lleva a cabo Xabel vamos a descubrir cada uno de los asentamientos en los que se va deteniendo además de acercarnos a la llegada de los conquistadores españoles a estos territorios.

Vinculado con esto último, tiene gran importancia la ambientación que es otro de los aspectos destacables en El último anasazi, pues sin extenderse en detalles innecesarios el autor logra a través de descripciones detalladas y precisas que los escenarios en los que discurre la acción queden perfectamente dibujados, de tal manera que todas las escenas son muy visuales y para el lector es sencillo hacerse una composición de los diferentes lugares entre los que se va alternando la narración, a lo que se unen los aspectos comentados anteriormente relacionados con el modo de vida.

En definitiva y como habéis podido comprobar por lo que os he contado, me ha gustado mucho la historia que José Vicente Alfaro ha recogido en El último anasazi tanto por el entretenimiento que ha supuesto su lectura como por su carácter instructivo. Una novela en la que se combina la ficción con la realidad histórica, que resulta amena y de fácil lectura y que nos permite descubrir la civilización anasazi gracias al excelente trabajo de documentación realizado por su autor, lo que hace que sin duda merezca la pena acercarse a ella.

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miércoles, 14 de mayo de 2014

El llanto de la Isla de Pascua (José Vicente Alfaro)

Título: El llanto de la Isla de Pascua
Autor: José Vicente Alfaro
Editorial: Círculo Rojo
Año: 2014
ISBN: 978-84-9050-763-6
Nº de páginas: 252

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Tras haber leído el año pasado La esperanza del Tíbet con muy buenos resultados, cuando Laky anunció la lectura conjunta de la nueva novela de José Vicente Alfaro no dude en apuntarme al sorteo que organizaba para poder participar en la misma, teniendo la suerte de ser una de las ganadoras. Así he podido disfrutar de la lectura de El llanto de la Isla de Pascua, que al igual que la anterior obra del autor, me ha gustado mucho.

El llanto de la Isla de Pascua tiene por protagonista a Germán Luzón de Estrada, un arqueólogo español que acaba de ser nombrado subdirector del Centro de Estudios Rapa Nui y que se encuentra en la isla en calidad de jefe del equipo de investigaciones arqueológicas, realizando una ambiciosa excavación cuya finalidad es encontrar indicios que puedan ayudar a dar respuesta a las múltiples incógnitas en torno a la historia de la Isla de Pascua. No es la primera vez que Germán visita la zona, pues once años atrás estuvo en ella por motivos laborales, manteniendo durante dicho periodo una fugaz relación con una mujer rapanui que tuvo como resultado el nacimiento de una niña, Maeva, cuya existencia Germán desconocía hasta esta nueva visita. Esto no será obstáculo para que se establezca entre padre e hija una relación que se irá estrechando con el paso de los días gracias al tiempo compartido, en el que Germán le contará a su hija la historia de la isla y sus habitantes.

Junto a la sorpresa de descubrir que tiene una hija de diez años, Germán tendrá que hacer frente también al asesinato de Erick Solsvik, jefe del proyecto, antropólogo y reconocido experto a nivel mundial de la cultura pascuense, cuyo crimen parece estar relacionado con algún tipo de conspiración en la que Germán acabará envuelto.

Con estos ingredientes, El llanto de la Isla de Pascua se convierte en una novela en la que además de mantener el misterio en torno a un asesinato que parece estar vinculado con la excavación, José Vicente Alfaro nos acerca a la historia de la Isla de Pascua, con lo cual resulta una lectura interesante e instructiva a la par que entretenida.

El primer aspecto que llama la atención cuando comenzamos a leerla es su edición, muy cuidada en cuanto a detalles se refiere. En primer lugar nos encontramos con una introducción que incluye un mapa de la Isla de Pascua, para a continuación, dar paso a una división en seis capítulos. Cada uno de estos capítulos da comienzo con la representación de un elemento clave para la cultura rapanui al que acompaña su correspondiente explicación y por otra parte, en cada uno de estos capítulos se combina la historia que transcurre en la época actual con el relato de Germán que nos lleva al pasado, estando maquetadas estas partes en otro tipo de letra y con la indicación de la fecha en la que tienen lugar. De esta manera aparecen dos líneas argumentales por las que vamos avanzando de manera paralela, aunque la que transcurre en el tiempo presente tiene más importancia y ocupa un número mayor de páginas.

Como ya señalaba en la reseña de La esperanza del Tíbet, José Vicente Alfaro emplea una prosa precisa, clara y asequible, con un tono cercano y un ritmo ágil y dinámico que hace que la lectura resulte amena. Los capítulos que transcurren en la actualidad están narrados en primera persona por Germán, mientras que aquellos que nos trasladan al pasado emplean en su mayoría un narrador omnisciente en tercera persona.

Siendo el narrador de la historia, Germán Luzón se convierte en el protagonista de la novela. No es un personaje que conozcamos a través de su evolución a lo largo del tiempo sino que el autor lo perfila a través del momento actual, presentándonos a un hombre dedicado a su trabajo, el cual está centrado en un tema que le apasiona, y que tiene que afrontar la paternidad de Maeva. De esta manera, por un lado observamos que Germán es un hombre honesto y bondadoso, con amplios conocimientos sobre arqueología e historia de la Isla de Pascua que se ponen de manifiesto a través de conversaciones con su hija. La relación que mantiene con ella es uno de los aspectos en los que se basa parte del argumento de la novela y dado que se acaban de conocer, no nos encontramos con excesivas muestras de cariño o cercanía, sino que es algo que se va construyendo paso a paso y al principio se mantiene un poco distante.

Como no podía ser de otra forma, junto a él destaca la propia Maeva, una niña de once años con sentimientos encontrados con relación al padre que acaba de conocer y cuya personalidad responde a un perfil sencillo, cordial y muy comunicativo, además de haber heredado su afición por la arqueología.

A su alrededor aparecen otras figuras secundarias que no están excesivamente desarrolladas puesto que no es necesario para el desarrollo de la historia entre quienes destacan Sonia Rapu, la joven arqueóloga rapanui que trabaja en la excavación, y la madre de Maeva, Hanarahi.

Como señalaba anteriormente, en El llanto de la Isla de Pascua tiene una gran importancia el componente histórico que nos permite acercarnos a la historia de la isla y al mismo tiempo descubrimos los aspectos más destacados de la cultura rapanui. En una nota introductoria se indica a los lectores que el tiempo y las catástrofes han sepultado la historia de los ancestros de la isla, la cual se ha reconstruido a través de mitos y leyendas que han hecho que la Isla de Pascua conserve un halo de misterio y constituya uno de los principales enigmas de la arqueología.

A través del relato que Germán va haciéndole a Maeva descubrimos los hechos más significativos de su historia desde el año 1195 a.C en el que se produce la llegada de los primeros pobladores a la isla, entre ellos la fabricación de los moai que pueblan buena parte de su superficie, el levantamiento de los ahus para situar estas esculturas, el desarrollo de su propio sistema de escritura, el contacto con los primeros colonizadores europeos o la evangelización llevada a cabo por los misioneros católicos.

En estos episodios el autor no se extiende demasiado sino que nos da los datos necesarios para que sea instructivo y al mismo tiempo ameno, combinando estas partes con la información que aparece intercalada en la trama actual que incluye datos sobre la cultura rapanui, mitología, costumbres o reivindicaciones que mantienen los rapanui actualmente relativas a la propiedad de sus tierras.

La combinación de novela histórica con intriga siempre me resulta atractiva y en este caso, El llanto de la Isla de Pascua me ha parecido una novela muy entretenida que me ha permitido descubrir aspectos interesantes de esta civilización, que en un principio era un tema que despertaba mi curiosidad. José Vicente Alfaro construye una obra sencilla y de fácil lectura que mantiene la intriga desde las primeras páginas y que nos permite profundizar tanto en la historia como en la cultura rapanui, por lo que creo que resulta recomendable para cualquier tipo de lector y especialmente para aquellos que estén interesados en este tema. 



FUENTES: imagen autor aquí

miércoles, 30 de octubre de 2013

La esperanza del Tíbet - José Vicente Alfaro

Título: La esperanza del Tíbet
Autor: José Vicente Alfaro
Editorial: Círculo Rojo
Año: 2013
ISBN: 978-84-9030-932-2
Nº de páginas: 240

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Tenía esperando este libro en mi lector ya que hacía unas semanas que su autor, José Vicente Alfaro, me lo había hecho llegar por lo que cuando Laky propuso la organización de una lectura conjunta no me lo pensé y me apunté directamente.

La esperanza del Tíbet es una novela histórica que nos sitúa en el siglo XIII y se desarrolla a través de tres hilos argumentales vinculados entre sí. Por un lado, en el monasterio de Tsurpu, complejo en el que conviven más de un millar de monjes y que alberga la escuela Kagyu, una de las más importantes del budismo tibetano, el Karmapa o líder budista acaba de morir por lo que tras su funeral, se inicia el sistema de sucesión para garantizar la continuidad del linaje, según el cual se hace preciso que los discípulos más próximos al Karmapa identifiquen a su nueva reencarnación. Transcurridos seis años desde su muerte, los monjes aún no han encontrado al niño que posea las características para ocupar el cargo vacante por lo que la inquietud comienza a surgir en la comunidad.
Por otro lado, en el sudeste del Tíbet, los Norgay, una sencilla familia de campesinos, escapan del horror de los invasores mongoles dejando atrás su hogar, su pequeña tierra y sus animales, poniendo rumbo a Batang. Sin embargo, en uno de los puertos de montaña que atraviesan les asalta un fuerte temporal de nieve, lluvia y viento que acaba provocando que tanto el padre como la madre y el hermano pequeño caigan al vacío del precipicio. El único sobreviviente será Thupten, que tendrá que comenzar una nueva vida sin la protección de su familia, ignorando por otra parte que su hermano pequeño, Chögyam, no ha muerto en la caída, siendo rescatado por un viejo asceta que se ocupará de él, instruyéndole en el sendero budista.

Estas tres historias serán las que se vayan desarrollando alternativamente a lo largo de las páginas de La esperanza del Tíbet. La novela se encuentra dividida en tan solo seis capítulos en cuyo interior se va alternando la narración entre los distintos escenarios en los que se desarrollan los diferentes focos de acción, siguiendo un curso lineal. En todos ellos se utiliza un narrador omnisciente y el constante cambio de punto de vista hace que la novela sea muy entretenida, resultando todas las líneas argumentales igualmente interesantes.

José Vicente Alfaro utiliza un estilo sencillo, conciso y fácil de leer, con una prosa cuidada y un ritmo ágil y constante. Se encarga de introducir explicaciones detalladas y claras de los diferentes conceptos que pueden ser desconocidos para el lector, resaltando los términos del budismo en letra cursiva. En este punto pienso que un glosario final que recoja todos estos términos sería de ayuda para el lector, puesto que aunque todos están explicados en el momento en que aparecen por primera vez, no todos los conceptos se conservan en nuestra mente y de ahí la utilidad del glosario para consultar en cualquier momento. Entiendo que esto depende de cada lector, no todos tenemos la misma capacidad para retener información nueva y al menos yo, lo habría agradecido.

La lectura de La esperanza del Tíbet me ha resultado interesante pues me ha permitido acercarme a una región sobre la que no había leído demasiado anteriormente, creo recordar que únicamente Siete años en el Tíbet y hace ya muchos años, por lo que no guardo demasiados recuerdos. José Vicente Alfaro sitúa su novela en un momento clave para el mismo tras la terrible invasión del imperio mogol, comandado por el gran Gengis Kan. Tras arrasar cuantas aldeas y monasterios encuentra a su paso, quedará impresionado por el credo pacifista que profesan las gentes del lugar y así, el príncipe Godan, cautivado por las enseñanzas budistas, transmitirá su entusiasmo al Gran Kan y logrará que este se muestre interesado por los fundamentos de esta religión.
Este es el contexto histórico que a lo largo de las páginas el autor va desarrollando, mezclando historia con ficción y dando lugar a una narración equilibrada en la que de una manera cómoda y sencilla logra que el lector vaya comprendiendo lo que sucedió durante ese periodo en la región, al mismo tiempo que nos acerca a los principios y fundamentos del budismo tibetano.

En cada una de las páginas se aprecia que el autor ha realizado una excelente labor de documentación sobre la cultura tibetana y el budismo. De esta manera nos habla de las diferentes escuelas budistas, de la posición del Karmapa, de los principios y creencias, de la forma de transmitir las enseñanzas de Buda, del retiro y la meditación, de la forma de vida en los monasterios y las reglas que deben cumplir los monjes y especialmente, de la búsqueda de la reencarnación del Karmapa, que se convierte en uno de los puntos principales de la novela.

Pero no solo nos acerca a esta religión sino que a través de las certeras descripciones, sin entrar en excesivos detalles nos permite hacernos una idea de los diferentes paisajes que muestran estas tierras, de un clima marcado por los duros inviernos, de las costumbres y forma de vida de sus habitantes en las distintas regiones.

Son varios los personajes que desfilan por las páginas de La esperanza del Tíbet con un notable grado de protagonismo debido a las diferentes líneas argumentales que se van alternando. Están perfilados en mayor o menor detalle en función de las necesidades de la historia aunque en general nos encontramos con figuras bien caracterizadas, con personalidades definidas y coherentes de acuerdo al papel que desempeñan en la historia.
Entre los más relevantes podemos destacar a los hermanos, Thupten y Chögyam, quienes se verán obligados a emprender su propio camino por separado, haciendo frente  a las dificultades y obstáculos que la vida les ha reservado, sin perder por ello su espíritu de niños y los sentimientos y emociones propios de su edad. Son quizás los personajes que más calan en el lector, aunque a mí me han gustado especialmente el viejo asceta y el lama Lobsang por su carácter sabio, recto, cálido y bondadoso.

A través de todos ellos y de los secundarios que les acompañan nos acercamos a una historia en la que los sentimientos están muy presentes y que resulta en algunos momentos conmovedora tanto por la crueldad con la que son tratados algunos como por la ternura y cariño con que se acoge a otros. Es una novela que resulta instructiva por la información que contiene pero en la que también están muy presentes las personas con sus diferentes caracteres y objetivos perseguidos, mostrando tanto sus virtudes como sus defectos y logrando que el lector se implique en sus vidas y emociones.

En conclusión, La esperanza del Tíbet es una obra bien documentada en la que se combina realidad histórica con ficción, dando lugar a una novela repleta de emociones y aventuras en la que la supervivencia, el espíritu de superación, la nobleza, los vínculos afectivos y la esperanza adquieren gran importancia, resultando una lectura amena, entretenida e instructiva. Siempre es agradable encontrarte con novelas que suponen una innovación en cuanto a los temas tratados y en este sentido, para mí La esperanza del Tíbet ha sido todo un acierto puesto que me ha permitido acercarme a la cultura tibetana y al budismo, dos temas sobre los que no tenía prácticamente conocimientos.



FUENTES: imagen autor aquí

Gracias a José Vicente por facilitarme el ejemplar
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