Autor: Francisco Narla
Editorial: Temas de hoy
Año: 2013
ISBN: 978-84-999-8332-5
Nº de páginas: 864
SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
A
pesar de que aún tengo pendiente de leer Assur, que la nueva obra de Francisco Narla estuviese relacionada con la visita
de una delegación de samuráis a nuestro país en el siglo XVII me llamó
poderosamente la atención. No había leído nada anteriormente en torno a
estos hechos y eso provocaba que tuviese curiosidad por conocerlos más
de cerca, por lo que me animé con su lectura.
Ambientada
en el siglo XVII, la novela nos traslada por un lado a un Japón que se
haya envuelto en un conflicto político por la sucesión del heredero del
taiko, preparándose para una nueva guerra civil en la que las dos
facciones, a favor y en contra de Tokigawa Ieyasu, líder de los cinco
miembros del Consejo de Regencia, intentan hacerse fuertes en los
enclaves que serán estratégicos en las posteriores grandes batallas.
Aunque
la fortaleza de Fushimi intenta retener el máximo tiempo posible a las
fuerzas del ejército comandado por el magistrado Ishida Mitsunari, quien
pretende impedir que Tokigawa Ieyasu siga avanzando en su campaña de
reunir un contingente con el que enfrentarse a sus opositores en el
Consejo, se encuentra a punto de ser asediada por la superioridad del enemigo.
Saigo Hayabusa, uno de los samuráis que defiende el castillo, está
dispuesto a sajarse el vientre sin dudarlo si su señor así lo ordena,
pero Torri Mototada, daimyo del castillo, tiene reservada otra misión
para él, pues está convencido de que han sido traicionados.
Por
otro lado, Dámaso Hernández de Castro, antiguo furriel de artillería en
las batallas de Flandes, se prepara para partir hacia las Indias
Orientales, donde entrará al servicio de don Antonio de Morga, oidor de
la Audiencia en Manila. Con ello aspira a alcanzar una posición que le
permita obtener la mano de la mujer que ama, Constanza de Accioli, hija
de un noble siciliano y una de las damas de la corte de la reina
Margarita. Sin embargo, pronto descubrirá que lo que en principio se
presentaba como una oportunidad para mejorar su posición, no es en
realidad más que una trampa para alejarle de su amada.
El
destino hará que los caminos de estos dos hombres se crucen en un
encuentro casual, forjándose entre ellos una amistad épica que acabará
uniendo sus vidas para siempre.
Sin
duda lo primero que llama la atención en Ronin es su grosor pues
estamos ante una novela de casi novecientas páginas. No obstante, una
vez que comienzas a leerla Francisco Narla consigue engancharte a sus
diferentes tramas de tal manera que vas avanzando páginas casi sin darte
cuenta, disfrutando tanto del entramado de historias como del estilo
narrativo del autor.
Francisco
Narla nos presenta su novela estructura en once magari, que es la
palabra utilizada para designar cada uno de los turnos que corresponde,
alternativamente, a cada uno de los dos jugadores que libran la batalla
representada y contenida en el tablero de go. Cada uno de estos magari
equivaldría a una parte en su obra y a su vez, cada uno viene
subdividido en capítulos de diferente extensión. En todos ellos se
utiliza un narrador omnisciente que siguiendo un curso lineal va
desarrollando los diferentes argumentos, y digo diferentes porque Ronin
es una novela en cuyo interior encontramos varias líneas argumentales
que se van combinando, aunque todas estén relacionadas de alguna forma
entre sí. Esta forma de presentar la historia es todo un acierto pues da
dinamismo a la lectura y la hace más amena al estar constantemente
cambiando de escenario y personajes.
De
esta manera podemos señalar que hay tres líneas argumentales
principales, aunque cada una tenga a su vez relacionadas otras
subtramas. Por una parte está la protagonizada por el ronin Saigo
Hayabusa, por otra parte la que gira en torno al personaje de Dámaso y
finalmente otra en torno a Constanza, la menina de la que está enamorado
Dámaso. En general las tres resultan interesantes y están bien
desarrolladas, aunque yo he de reconocer que me han gustado más las que
están relacionadas con los personajes españoles y creo que esto es
debido a que sus tramas me han resultado más fáciles de seguir. Al no
estar acostumbrada a leer novelas que transcurran en los países
orientales tanto los nombres de los personajes como algunos términos me
han costado más y por eso estos capítulos no han sido tan amenos como
los otros, aunque con esto no quiero decir que no los haya disfrutado
pues la novela en conjunto me ha gustado y mucho.
Uno
de los puntos a destacar en primer lugar es el estilo narrativo de
Francisco Narla, elegante, cuidado y muy elaborado. Destaca tanto la
riqueza del vocabulario empleado por el autor, utilizando muchos
términos que no son tan habituales en el día a día y que han provocado
que, al menos yo, tenga que recurrir al diccionario en más de una
ocasión; como las descripciones que hace tanto de ambientes como de
personajes. El ritmo es ágil y se mantiene constante a lo largo de la
narración por lo que resulta una lectura entretenida que hace que el
número de páginas no sea un problema pues llegamos al final sintiendo
tener que separarnos de sus protagonistas.
Pienso
que uno de los grandes aciertos de Ronin es que en su interior combina
de manera equilibrada varios elementos que resultarán atractivos para un
gran número de lectores. No se puede negar que estamos ante una novela
histórica pero en este caso no ha de verse como un obstáculo por
aquellas personas a las que el género no les gusta ya que Francisco
Narla no nos satura con multitud de datos sino que la información está
perfectamente integrada en la narración de tal manera que no llega a
hacerse pesada o aburrida en ningún momento. Pero no se queda solo en
los acontecimientos históricos sino que Ronin se puede calificar también
como una novela de aventuras en la que están sucediendo constantemente
cosas lo que hace que no decaiga el interés y por otro lado desarrolla
igualmente una parte romántica que complementa a la perfección los
anteriores aspectos. Todo ello hace que en conjunto Ronin sea una novela
muy recomendable en la que se aprecia el cuidado que su autor ha puesto
en todos los detalles para que el lector se sienta cómodo y disfrute
con la lectura al mismo tiempo que descubre acontecimientos pasados.
Señalaba
Francisco Narla en al presentación de Assur a la que tuve la
oportunidad de asistir en 2012 que para él era sumamente importante
conseguir que el lector se trasladase al periodo en el que transcurría
la acción y de ahí el gran trabajo de documentación que había realizado
para escribir Assur. Esta misma premisa se aprecia en Ronin, en la que
destaca sin duda la cuidada ambientación de la obra en cada uno de los
escenarios en los que se desarrolla, logrando que tengamos una visión
clara tanto de los diferentes paisajes como de los ambientes y
situaciones que se vivían en cada uno de ellos. Son varias las
ubicaciones en las que Ronin se va desarrollando, teniendo más
relevancia unas que otras. Así buena parte de la trama se desarrolla en
el Japón feudal, presentándonos Francisco Narla tanto la situación en la
que se encontraba el país sumido en una eterna guerra civil y un
conflicto político por la sucesión del heredero del taiko, como la
belleza de sus paisajes y mostrándonos asimismo los aspectos más
relevantes de su cultura.
Otro
foco principal es el que está relacionado con la corte española y así
nos trasladaremos al Madrid de la época descubriendo tanto el aspecto y
costumbres de la ciudad como la forma de vida en la corte y los
problemas a los que se enfrentaba el reinado de Felipe II, y por otra
parte a Sevilla, ciudad de la que partían y a la que regresaban las
flotas de Castilla y en la que tenía su sede el Consejo de Indias.
Aunque
estas se pueden considerar las ubicaciones principales aparecen otras
muchas localizaciones como Manila o Nueva España relacionadas con rutas
comerciales o conquistas, teniendo también gran importancia en la novela
todo lo relacionado con el mar y la navegación.
Infinidad
de detalles dejan constancia del gran trabajo de documentación que
Francisco Narla ha realizado para escribir esta novela y es algo que hay
que valorar muy positivamente, más teniendo en cuenta la dificultad de
plasmar una cultura tan diferente a la nuestra y hacerlo de una forma
comprensible para el lector. Al final de la novela se incluye un
“cuaderno de notas del autor” en el que va desgranando y explicando
algunos de los aspectos que ha desarrollado en la obra y que resulta
sumamente interesante. Cuando leo una novela de estas características no
puedo evitar sentir una gran admiración por la persona que ha sido
capaz de llevar a cabo un trabajo tan laborioso y minucioso ya que es
algo que, al menos a mí, me parece sumamente complicado.
Junto
a estilo, contexto histórico y ambientación otro pilar fundamental en
el que se apoya la obra de Francisco Narla son sus personajes. Como os
comentaba anteriormente, nos encontramos con dos figuras principales que
son Saigo Hayabusa y Dámaso Hernández de Castro, resultando ambos dos
figuras carismáticas que se ganan el aprecio del lector desde las
primeras páginas. En mi caso, el carácter de Saigo Hayabusa me ha
conquistado y todo lo relacionado con él me ha resultado muy
interesante, destacando tanto sus valores como los rasgos de honor,
lealtad, valentía y honor que le caracterizan.
Dámaso
por su parte también se define por algunos rasgos admirables que
comparte con Saigo como la valentía y la lealtad, aunque en su caso
quizás es más palpable una evolución a lo largo de la obra dejando atrás
los objetivos que perseguía en un primer momento, aunque lo que nunca
abandonará es el intenso amor que siente por Constanza y que es lo que
le impulsa a seguir adelante en su lucha.
Constanza
es un personaje que también me ha gustado mucho por su fortaleza,
constancia, paciencia y valentía, características que hacen que aunque
juegue un papel secundario en la historia tenga mucha relevancia y
estemos deseando saber que será de ella.
La
galería de personajes, en la que se dan cita tanto figuras reales como
ficticias, es muy amplia y aunque en general están bien definidos, llega
un punto en el que es un poco complicado identificar quien es quien,
especialmente en el caso de los japoneses cuyos nombres son más
difíciles de retener. Para mí no ha sido un punto negativo pues aunque
en algunos momentos me he tenido que parar a pensar quien era un
determinado personaje, el hilo de la historia no lo he llegado a perder
en ningún momento y como os he indicado anteriormente, la novela me ha
gustado mucho.
Así
que en definitiva Ronin es una novela que considero muy recomendable
para todo tipo de lectores. Gracias a una excelente labor de
documentación Francisco Narla nos presenta un argumento llamativo y bien
desarrollado que nos permite descubrir la historia de los samuráis que
llegaron hasta la Península en 1614, combinando en el interior de la
novela aventuras, batallas, venganzas, amor e intriga que dan lugar a
una lectura muy entretenida e interesante.
FUENTES: imagen autor aquí
Gracias a Temas de hoy por facilitarme el ejemplar
