Autor: Juan Soto Ivars
Editorial: Algaida
Año: 2013
ISBN: 978-84-987-7934-9
Nº de páginas: 376
SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ
Como os comentaba en la reseña de Eternamente tuya, hace
varias semanas recibí un paquete en el que se incluían varias obras
publicadas recientemente por la editorial Algaida. No esperaba recibirlo por lo que me hizo mucha ilusión, más
teniendo en cuenta que algunos de los títulos los había visto en el
catálogo de novedades y me habían llamado la atención. Uno de ellos era
Ajedrez para un detective novato, obra ganadora del XVIII Premio de
Novela Ateneo Joven de Sevilla y cuya sinopsis me llevó a pensar que
sería una novela negra, género que me gusta bastante. Una vez leída no
sabría muy bien como definirla ya que sí que hay investigación criminal
pero por otra parte tiene algunos elementos que la alejan un tanto de
las obras a las que, al menos yo, estoy más acostumbrada. Si nos fijamos
en la sinopsis ya nos hace un aviso al hacer referencia a los casos
esperpénticos a los que el detective se tiene que enfrentar y este es el
punto que a mí no me ha convencido y ha hecho que no haya disfrutado de
esta obra totalmente.
Ajedrez
para un detective novato tiene por protagonista a un joven escritor de
treinta años que desde los veinte lleva haciendo de negro para el
afamado autor de novela negra Velez de Pucela, quien durante este tiempo
le ha estado engañando y aprovechándose de su trabajo, alcanzando un
gran éxito de ventas gracias a las novelas que él no ha escrito. Puesto
que después de diez años está un poco sombrío y comienza a sospechar el
engaño, Velez de Pucela le ofrece una invitación para una cena en la
mansión de Claudius Baraka que le permitirá conocer al legendario
detective Marcos Lapiedra. Los asistentes a esta cena sospechan que se
va a cometer un asesinato que Lapiedra tendrá que resolver y esperan
impacientes que el asesino entre en acción, resultando finalmente Velez
de Pucela asesinado y siendo acusado nuestro protagonista de ser el
autor del crimen por el detective, aunque poco después descubrirá que
todo ha sido un plan de Lapiedra para conocerle y en cierta manera
forzarle a trabajar para él. Será así como a partir de ese día se
convierta en el aprendiz de Marcos Lapiedra, enfrentándose en esta
formación a múltiples extravagantes casos y viendo como su maestro se va
convirtiendo en un anciano cansado al limite de sus fuerzas, lo que
provocará que tomé la decisión de enfrentarse solo a la resolución de un
complicado caso relacionado con la muerte de varias mujeres en el
barrio de los prostíbulos.
Ajedrez para un detective novato ha
resultado una lectura diferente a lo que yo esperaba. Si bien ha sido
una historia que me ha resultado entretenida y de fácil lectura, el
desarrollo no me ha convencido demasiado principalmente por las
situaciones irreales que el autor ha incluido. No pretendo con ello
afirmar que sea una mala novela sino que en este caso es cuestión de
gustos personales y en los míos este tipo de situaciones no encajan
demasiado.
La
novela se encuentra dividida en dos partes, correspondiendo la primera a
“El novato” y la segunda a “El maestro”. A su vez cada una presenta
diversos capítulos de corta extensión que vienen introducidos por su
correspondiente título, el cual nos da una idea del desarrollo que nos
vamos a encontrar en los mismos. Juan Soto Ivars utiliza una prosa
funcional y efectiva con un lenguaje accesible, directo y sencillo
siguiendo la narración un ritmo ágil y dinámico debido en parte a la
brevedad de los capítulos y en parte al estilo narrativo. En todos los
capítulos se utiliza la primera persona para relatar los hechos, siendo
el detective novato, cuyo nombre no se desvela en el libro, el encargado
de compartir con el lector sus avances e impresiones sobre lo que está
sucediendo.
Teniendo
en cuenta lo anterior, queda patente que el protagonista de esta novela
es el aprendiz, quien rememora su pasado y la forma en la que llegó a
convertirse en detective. Ni él ni el resto de figuras que aparecen a lo
largo de las páginas están perfiladas en profundidad, pero es algo que no hay que considerar un punto negativo ya que
la historia no requiere una mayor definición ni una mayor profundidad
psicológica en los personajes puesto que lo principal es el desarrollo
de la acción. En los primeros capítulos nos da algunas pinceladas sobre
su niñez en un orfanato y los años pasados ejerciendo como negro
literario, centrándose en el resto del libro a desarrollar su
aprendizaje junto a Lapiedra.
Junto
a él otro personaje con gran relevancia es el propio Marcos Lapiedra,
un detective legendario, mujeriego y aficionado al ajedrez que se
enfrenta al peso de la edad con la consiguiente perdida de facultades
que ello supone, aunque no por ello dejará de ser soberbio y engreído,
poniendo en todo momento a prueba a su pupilo.
Cierta
importancia tiene también María, la novia ninfómana del aprendiz de
detective con la que mantiene una relación un tanto extraña marcada por
continuas infidelidades pues María es una joven muy liberal a quien no
le gustan las ataduras e interpreta una serie de situaciones un tanto
rocambolescas a lo largo de toda la historia.
La
acción se desarrolla en una ciudad cuyo nombre no se desvela en ningún
momento, aunque sí sabemos que es española y encontramos alguna
semejanza con nuestra actualidad e incluso cierta crítica hacía algunos
aspectos como la corrupción, la falta de fondos en los Ayuntamientos
para afrontar sus pagos o la proliferación de criminales. No obstante,
hay bastantes elementos que se alejan de la realidad como la existencia
de los ninjas, seres humanos a los que nunca se les ve la cara y que
están al servicio de las fuerzas del mal, los esbirros que trabajan para
la televisión y conforman el más importante ejercito paramilitar de la
tierra o los mutantes que viven en las cañerías.
De
esta manera Ajedrez para un detective novato se convierte en una
lectura fresca y cargada de humor e ironía en la que novela negra y
fantasía se van entremezclando dando lugar a un desarrollo original que
ofrece algo más que un simple entretenimiento pues está cargado de
matices y dobles sentidos a los que el lector debe prestar atención,
manteniendo el autor el misterio necesario para que no se pierda el
interés hasta llegar a un final que, al menos a mí, me ha parecido
bastante inesperado.
Así
que en conclusión, si os apetece leer una novela diferente y
entretenida Ajedrez para un detective novato puede ser una buena opción.
A lo largo de sus páginas seguiremos las aventuras de este aprendiz de
detective que tendrá que enfrentarse a una serie de irreales y
extravagantes situaciones, dando como resultado una obra cargada de
acción, misterio e ironía, acompañado todo ello con un poco de crítica
social.
Gracias a la editorial Algaida por facilitarme el ejemplar
