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lunes, 27 de julio de 2015

Una casa en Amargura - Elisa Vázquez de Gey

Una casa en Amargura
Título: Una casa en Amargura
Autor: Elisa Vázquez de Gey
Editorial: Ediciones B
Año: 2015
ISBN: 978-84-666-5709-9
Nº de páginas: 560

Creo que ya os he comentado en alguna otra ocasión que me atraen mucho las novelas ambientadas en Cuba y especialmente aquellas que giran en torno al tema de la esclavitud, por lo que una de las novedades de Ediciones B que más llamó mi atención el pasado mes de junio fue Una casa en Amargura, de Elisa Vázquez de Gey.

"Una casa en Amargura" comienza situándonos en La Habana en el año 1882 donde una joven dama, Dulce Elena Prieto y Lamas, hija del caballero Síndico Segundo Procurador General, se encuentra en el muelle del puerto de San Cristóbal esperando la llegada de un barco que trae desde Europa a Felicité, una mujer de la que no sabe nada pero que se ha visto obligada a localizar a petición de su amiga y empleada Misterio del Cobre Montserrat Barthélemy. Mientras espera, Dulce Elena se dedica a escribir en unas cuartillas el relato de todo lo que ha sucedido en los últimos meses, en los que, tras la muerte de Misterio del Cobre, descubrieron que para abrir su testamento se requería la presencia de cinco personas: Dulce Elena, su doméstico de confianza Ulises Horacio, Venancio Xing, propietario del tren de lavado Sol Naciente, y otras dos personas desconocidas que los tres habrían de localizar. A través de sus palabras seremos testigos de la búsqueda que han llevado a cabo y de lo sucedido posteriormente, todo ello combinado con la narración a cargo de la propia Misterio del Cobre, en la que nos relatará lo que ha sido su vida.

Elisa Vázquez de Gey © Asís G. Ayerbe
Lo primero que llama la atención en Una casa en Amargura es su preciosa portada aunque en este caso nos puede llevar a error ya que, al menos yo, últimamente las que siguen este estilo las asocio con las novelas landscape. Y en este caso, desde mi punto de vista, no nos encontramos ante una obra que se encuadre en este género sino que se trata de una novela histórica que transcurre, eso sí, en un escenario calificado como exótico. Es por eso que la lectura de Una casa en Amargura no ha sido lo que yo esperaba y, aunque me ha gustado, no he disfrutado tanto de ella como en un principio imaginaba que haría teniendo en cuenta las premisas de las que partía.

"Una casa en Amargura" se compone de treinta y un capítulos a lo largo de los cuales vamos siguiendo el avance de una historia que no sigue un curso lineal, sino que queda estructurada principalmente a través de dos narraciones, por una parte la de Dulce Elena y por otra la de Misterio del Cobre. En todo caso el relato se mantiene en primera persona, predominando el que corre a cargo de Dulce Elena y en el que ella va combinando lo que sería el momento actual, partiendo de la espera que realiza en el muelle, con lo que ha vivido los años anteriores. Por su parte, cuando es Misterio del Cobre la que asume la palabra, aunque sea a través de lo que ha dejado recogido en unos documentos, lo hace para referir lo que ha sido su vida desde el momento en el que fue apresada para ser vendida como esclava. De esta manera, los cambios temporales en la narración son constantes pero todo está bien enlazado y se sigue sin problema, resultando sencillo diferenciar tanto el relato como el momento en el que nos situamos, y siendo el lector el que tendrá que ir recolocando las piezas en el tiempo para ordenar la historia cronológicamente.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención en Una casa en Amargura es el estilo narrativo de Elisa Vázquez de Gey, gracias al que consigue que nos sintamos trasladados inmediatamente a la isla de Cuba en esos años. Elisa tiene una forma de narrar muy personal, imprimiendo un tono concreto a cada relato en función de la narradora y haciendo uso de una prosa cuidada, elegante, rica y fluida que resulta en general de fácil lectura. Para dar voz a Misterio del Cobre la autora se adapta a su forma de hablar, modificando algunas palabras o incluyendo vulgarismos que imprimen vida propia a la narradora de tal manera que es como si la estuviésemos escuchando en persona contarnos su historia, aunque estas palabras he de reconocer que, al menos a mí, me ralentizaban un poco la lectura. Existe un predominio de la narración sobre el diálogo lo que hace que "Una casa en Amargura" no sea un libro que cuente con un intenso ritmo, sino que transcurre de forma sosegada y constante, logrando eso sí mantener la atención del lector a lo largo de sus más de quinientas páginas.

Una casa en Amargura es una novela en la que todos los aspectos están muy cuidados y en el caso de los personajes no podía ser menos. Nos encontramos con una serie de figuras que, aunque dispares entre sí, están perfectamente caracterizadas y definidas, de tal forma que el lector las percibe cercanas y reales. El protagonismo queda equilibrado entre la joven Dulce Elena y Misterio del Cobre, dos mujeres que a pesar de pertenecer a clases sociales diferentes comparten amistad y cariño, además de una personalidad amable y bondadosa. Las principales diferencias entre ellas se aprecian en la vida que han llevado, y así tanto la evolución como las vivencias protagonizadas por Misterio del Cobre resultan mucho más interesantes, demostrando a través de ellas su fuerza, valentía y capacidad para salir adelante.

Junto a ellas hay una serie de personajes secundarios pero también muy relevantes para el desarrollo de la historia como son Ulises Horacio, el chino Venancio Xing, Félicité y Maricuela, que son los que más trabajados están pues aunque la galería de personajes es extensa, el resto no desempeñan más que una función determinada que no requiere una mayor profundización en ellos.

La trama de "Una casa en Amargura" gira en torno a sus personajes, recogiendo tanto los secretos en torno la búsqueda que algunos llevan a cabo, como sus vivencias y emociones, y todo ello queda encuadrado en un contexto histórico muy definido que adquiere una gran relevancia en esta obra, llegando incluso a un punto de equilibrio entre vivencias personales e historia. La época en la que transcurre la acción marca en gran medida las experiencias por las que las protagonistas han de pasar, por lo que uno de los aspectos que se aprecia más trabajado y cuidado es el contexto histórico. El trabajo de documentación realizado por Elisa Vázquez de Gey resulta evidente durante la lectura, acercándonos tanto al día a día de La Habana en la época de las grandes mansiones coloniales como a determinados momentos históricos relevantes que quedarán reflejados en los relatos tanto de Dulce como de Misterio, destacando especialmente todo lo relativo a la esclavitud, que es uno de los temas principales en la obra. La información incluida en la novela es abundante aunque no llega a saturar al lector pues está integrada de una forma amena en la narración, incluyendo además en alguna ocasión notas a pie de página con las que amplia algunos conceptos. En la página web de la novela, unacasaenamargura.com, se han recogido además de las fuentes bibliográficas, ciertos documentos y textos descargables que aparecen mencionados en el libro como el contrato de negros emancipados o la ley que ordenó el cese de la esclavitud en Cuba.

Este trabajo de documentación también queda reflejado en la ambientación de la novela y así nos encontramos con descripciones sugerentes y expresivas que nos dan una idea del ambiente, del modo de vida, de las costumbres y del aspecto que presentaban tanto las mansiones coloniales como las calles y lugares principales de La Habana, que es el escenario principal en el que transcurre la acción. Todo ello hace que leer Una casa en Amargura suponga un viaje en el tiempo que nos permite descubrir muchos aspectos desconocidos y disfrutar, aunque solo sea a través de la imaginación, de la belleza y exotismo de la isla en ese periodo.

En definitiva, Elisa Vázquez de Gey nos ofrece en Una casa en Amargura una interesante y trabajada novela histórica que nos traslada, a través del relato de sus protagonistas, a “una Habana poblada de ricos españoles, damas criollas, gallegos, chinos y esclavos africanos” para conocer
como era el día a día de la ciudad en este interesante periodo así como la propia historia personal de sus protagonistas.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar Una casa en Amargura a través de los siguientes enlaces:

Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

viernes, 19 de septiembre de 2014

La isla de los amores infinitos - Daína Chaviano

Portada La isla de los amores infinitos
Título: La isla de los amores infinitos
Autor: Daína Chaviano
Editorial: Grijalbo
Año: 2006
ISBN: 978-84-253-4025-3
Nº de páginas: 382

"La isla de los amores infinitos" de Daína Chaviano estaba pendiente de lectura en mi estantería desde hacía bastante tiempo a pesar de ser una saga familiar, que ya sabéis que están entre mis favoritas, y de las buenas opiniones que había leído sobre el libro, que fueron las que me llevaron a hacerme con él. Así que hace unos días, aprovechando que encajaba dentro de varios retos en los que participo este año, me animé a rescatarlo y disfrutar de su lectura, pues a mí también me ha gustado mucho.

El comienzo de la novela nos traslada a un bar de Miami donde conocemos a Cecilia, una cubana que abandonó su tierra hace cuatro años para instalarse en esta ciudad, en la que a pesar del tiempo transcurrido, aún se siente una forastera a la deriva. Cecilia se encuentra investigando para escribir un artículo sobre una casa fantasma que tras ser vista en Cuba, ahora ha vuelto a aparecer en Miami, para lo cual se entrevista con las personas que han tenido las visiones intentando buscar pistas que le permitan averiguar tanto la procedencia de la casa como los motivos de estas apariciones.
Por otro lado, en un bar conoce a Amalia, una anciana que dice acudir al local todos los días a esperar a alguien y que, tras este primer encuentro, cada noche le irá relatando una parte de tres historias que siguen los pasos de una familia China, otra española y una joven africana arrancada de su tierra para ser vendida como esclava. De esta manera seguiremos el curso de la vida de estos personajes, cuyos destinos se irán entrecruzando en la isla de Cuba desde los tiempos del dominio español hasta la época actual.

Daína Chaviano
Daína Chaviano (Fuente)
La isla de los amores infinitos ha sido un libro que me ha ido conquistando a medida que avanzaba en su lectura, pues si bien al principio no había logrado captar mi atención completamente, según he ido progresando y estableciendo conexiones cada vez me he sentido más interesada por la historia y su posible desenlace.

La novela se presenta dividida en seis grandes partes que se corresponden con periodos diferenciados en las vidas de los protagonistas, estando a su vez cada una dividida en capítulos no demasiado extensos, lo que da agilidad a la lectura. Hay dos planos temporales claramente diferenciados que dan lugar a las dos tramas principales, una situada en la actualidad y otra en el tiempo pasado, alternándose los capítulos entre ambas. Además en las primeras partes la trama del pasado se subdivide en varias líneas argumentales, aunque progresivamente irán centrándose, quedando reducidas a una.

Todos los capítulos utilizan un narrador omnisciente en tercera persona del pasado y el ritmo que sigue la narración es dinámico gracias tanto a la presencia de abundantes diálogos como a los saltos temporales que permiten que el relato se centre únicamente en los hechos más relevantes. Si bien al principio ambas tramas están bastante equilibradas en cuanto a su interés, a medida que avanzamos la que transcurre en el pasado va cobrando fuerza y, al menos en mi caso, me ha resultado mucho más llamativa e interesante que la de la actualidad.

Entre los aspectos que más me han gustado de La isla de los amores infinitos se encuentra la prosa de Daína Chaviano. La autora emplea un estilo cuidado, rico, elegante y evocador que en algunos pasajes se torna incluso poético, haciendo que la lectura resulte muy agradable. Teniendo en cuenta su origen y la localización en la que transcurre la obra, encontramos a lo largo de la narración cubanismos que ayudan a la recreación del ambiente y sobre todo en la caracterización de los personajes. Así mismo destacaría la capacidad que la autora tiene para entremezclar realidad con fantasía, introduciendo elementos sobrenaturales en su historia sin que resulte forzado o fuera de lugar.

Como suele ocurrir en la mayoría de sagas familiares, son varios los personajes que desfilan a lo largo de las páginas de La isla de los amores infinitos, adquiriendo un mayor o menor grado de protagonismo en función de los años vividos. Para ayudarnos con las conexiones, al principio de la obra nos encontramos con la representación del árbol genealógico en el que podemos observar quién es quien y cómo se relacionan entre ellos, aunque yo reconozco que no he tenido que recurrir a él pues la evolución se sigue sin problema.

Si bien en el hilo argumental del pasado el protagonismo está bastante equilibrado entre los diferentes miembros de las familias, en el presente la figura de Cecilia se erige como eje en torno al que se va construyendo la historia y es un personaje que resulta interesante por la evolución que va experimentando. Cecilia es una joven que lleva residiendo en Miami varios años, ciudad a la que llegó desde La Habana, aunque aún no ha encontrado su lugar ni ha encauzado su vida completamente, sufriendo una perdida de identidad unida a la añoranza de los tiempos pasados. Es por esto que el personaje resulta llamativo, está perfilado con realismo y cercanía, resultando humano y logrando que el lector empatice con ella y comprenda la situación por la que atraviesa y sus sentimientos encontrados.

Directamente relacionado con lo que os acabo de comentar, encontramos en La isla de los amores infinitos una visión que nos aproxima a los emigrantes, en este caso cubanos aunque sus sentimientos y experiencias se pueden aplicar a los de todo el mundo, plasmando el dolor de la separación, la ruptura familiar que provoca, la perdida, la soledad o la dificultad de comenzar una nueva vida. Por otra parte, en contraste con las personas que se ven obligadas a abandonar la isla, encontramos la historia de aquellos que llegan a ella buscando un nuevo destino y en este punto me ha resultado interesante descubrir el fenómeno de la inmigración China en Cuba pues era un dato que desconocía y me ha sorprendido ver que constituyen una comunidad tan destacada y numerosa.

Al mismo tiempo que seguimos los pasos de los personajes a lo largo de los años, estos se ven afectados por diversos acontecimientos que marcarán la historia de Cuba y que se convierten en el telón de fondo de esta novela. Desde los años de dominio español hasta la época actual iremos asistiendo a hechos como la abolición de la esclavitud, la muerte de Eduardo Chibás, el golpe de estado de 1952 o el establecimiento del comunismo, sucesos que aparecen reflejados pero en los que la autora no se extiende demasiado en ofrecer datos sino que incide más en plasmar cómo afecta a la vida de sus personajes.

Junto a este marco histórico hay que resaltar la ambientación con la que cuenta La isla de los amores infinitos pues Daína Chaviano consigue reflejar el amor que siente por su tierra, acompañando la narración de suficientes pinceladas para que nos podamos hacer una idea de la atmósfera y los diferentes escenarios por los que se mueven los personajes. De esta manera un elemento que juega un papel determinante en esta obra, estrechamente vinculado a la isla, es la música. Nos movemos por la historia a ritmo de bolero y observamos la importancia que tanto esta como otras melodías tienen para los cubanos. Reflejo de este aspecto son los títulos de los capítulos pues cada uno se corresponde con el de un bolero y en la historia se integran también figuras reales como Rita Montaner, Freddy, Ernesto Lecuona o Joaquín Nin.

Como os comentaba anteriormente, los elementos sobrenaturales están muy presentes en esta obra y, aunque a mí es algo que no me atrae demasiado, en este caso no me ha molestado sino que me ha resultado un toque original a la historia y me ha gustado la fusión que la autora ha conseguido entre fantasía y realidad, haciendo desfilar a lo largo de las páginas seres como el duende Martinico, espíritus, la casa fantasma o personas con capacidad para interactuar con los muertos o predecir el futuro.

En definitiva, La isla de los amores infinitos es un libro que recomiendo a todos aquellos que, como es mi caso, se sientan atraídos por las sagas familiares. Una obra en la que se combina historia familiar, amor y aspectos históricos, que resulta muy agradable de leer por el estilo narrativo de Daína Chaviano y que además cuenta con una lograda ambientación que aumenta su atractivo. Comentaros también que la novela ha ganado la Medalla de Oro en el certamen Florida Book Awards del 2007 y que está encuadrada dentro de una serie que la autora ha denominado “La Habana oculta”, compuesta por cuatro obras que aunque se complementan se pueden leer de forma independiente sin problema.

viernes, 25 de julio de 2014

La carta de Lucrecia - Carmen de la Rosa

Título: La carta de Lucrecia
Autor: Carmen de la Rosa
Editorial: Anantes
Año: 2014
ISBN: 978-84-9423-814-7
Nº de páginas: 224

Descubrí La carta de Lucrecia en el blog Books & Go, en el que publicaban una crónica de su presentación y, por lo que contó Marisa, me dio la sensación de que sería un libro que me gustaría. Cuando a los pocos días Carmen de la Rosa contactó conmigo y me ofreció un ejemplar para leer y reseñar, no tuve que pensarme la respuesta y acepté inmediatamente, recibiéndolo al poco tiempo y comenzando su lectura.

La carta de Lucrecia se desarrolla a través de dos hilos argumentales. Por un lado conocemos a Marcela Álvarez de Monterreal, una famosa cantaora de flamenco en la actualidad ya retirada, dedicada a su marido Jesús e hijos. Marcela comparte desde hace años amistad con un grupo de cinco mujeres formando el grupo del Helios, gimnasio en el que se conocieron, con las que organiza reuniones frecuentemente. Gracias a estas reuniones y a un juego en el que tomarán parte, iremos descubriendo poco a poco los secretos que cada una esconde. Y por otra parte, Marcela nos irá narrando la vida de su abuela Lucrecia Monterreal, mulata e hija de esclava nacida en Cuba y que con el paso de los años acabará trasladándose a España obligada por las circunstancias.

Muchas veces cuando leemos la sinopsis de una novela nos hacemos una idea de lo que vamos a encontrar en su interior que luego puede ser más o menos acertada. En el caso de La carta de Lucrecia me ha ocurrido esto, al leer las líneas que incluye en su contraportada pensé que sería una especie de saga familiar que iría desarrollando a lo largo del tiempo la vida de la familia y, aunque sí tiene una parte que podemos encajar en este concepto, el mayor peso del relato lo lleva la línea argumental que transcurre en el presente en torno al grupo de amigas. A pesar de haber encontrado algo diferente a lo que esperaba en su interior, esto no ha sido un obstáculo para disfrutar de su lectura pues es una historia que se sigue con agilidad y mantiene el interés desde las primeras páginas.

Como ya os he comentado, La carta de Lucrecia combina dos líneas argumentales que se van alternando a lo largo de los diecinueve capítulos en los que la obra se divide. En una de ellas Marcela nos va narrando la vida de su abuela Lucrecia Monterreal, hija de una esclava cubana y un español con el que se casó al abolirse la esclavitud. La otra trama se sitúa en el tiempo actual y en ella descubrimos lo que ha sucedido con Marcela los últimos años, siguiendo al mismo tiempo la evolución del juego que mantiene con sus amigas, el cual nos permite conocer algunos aspectos de la vida de estas cinco mujeres.

Carmen de la Rosa (Fuente)
En cuanto al estilo, todos los capítulos están narrados en primera persona por Marcela y Carmen de la Rosa utiliza una prosa directa, clara y precisa que hace que la lectura sea ágil y sencilla, manteniendo equilibrados narración y diálogo, además de servir estos para caracterizar a algunos personajes, reflejando en ellos su nacionalidad y estatus social. La alternancia entre las dos líneas argumentales unida a los flashback al pasado que hace Marcela consiguen imprimir un ritmo dinámico a la narración, haciendo que la lectura sea muy entretenida.

Con estas premisas, La carta de Lucrecia es esencialmente una novela de personajes y más en concreto de mujeres, pues son estas las auténticas protagonistas en todo momento. En el punto central se sitúa Marcela, cuya vida vamos descubriendo paulatinamente a medida que avanzamos. En un primer momento conoceremos a una mujer casada y con dos hijos que no es feliz en un matrimonio que contrajo únicamente para escapar de la soledad. Carmen de la Rosa irá perfilando a esta mujer a lo largo de las páginas, descubriéndonos su pasado y los hechos que han marcado este dando forma a su personalidad actual, al mismo tiempo que observamos cómo se va fortaleciendo para enfrentarse a sus problemas y salir adelante, proceso en el que la carta de su abuela Lucrecia tendrá bastante importancia.

A su lado conocemos al grupo formado por sus amigas Ana María, Sara, Luisa, Cecilia y Verka, cinco mujeres muy diferentes entre sí pero que aún así comparten un estrecho vínculo. Si bien no adquieren tanta relevancia como Marcela, eso no es un inconveniente para que queden bien perfiladas y tengan sus propios momentos de protagonismo, ofreciéndonos información sobre distintas facetas de sus vidas que nos ayudan a conocerlas y comprender su carácter y psicología. Además a través de ellas la autora aborda algunos temas que encontramos en la sociedad actual como las dificultades de la inmigración, el interés mediático que despiertan algunos personajes públicos junto al acoso y desacreditación que en algunos casos se produce por los medios de comunicación, las adicciones o la violencia de género.

De forma indirecta y a través de lo que Marcela nos cuenta conoceremos a su abuela Lucrecia y la fascinante vida que ha llevado, pasando de ser hija de una esclava a convertirse en la esposa de un administrador descendiente de españoles con el que se instalará posteriormente en España. A través de este relato descubriremos a una mujer fuerte y luchadora, de ideas fijas, trabajadora y constante que saldrá adelante a pesar de las múltiples dificultades que el destino pondrá en su camino, convirtiéndose de esta manera en un ejemplo a seguir por su nieta, quien sentirá gran admiración y cariño por ella.

Por otra parte, la narración de la vida de Lucrecia servirá a Carmen para dejar constancia, aunque de manera muy breve, de algunos cambios producidos en Cuba a lo largo del tiempo como la abolición de la esclavitud, la llegada de mano de obra blanca asalariada tras la finalización de la guerra o la introducción de grandes empresas americanas y españolas que supondrán una fuerte competencia en las plantaciones.

Sin embargo, en cuanto a escenarios más importancia que Cuba adquiere Sevilla, ciudad en la que transcurre buena parte de la trama y de la que aparecen mencionadas calles, zonas más conocidas, monumentos o edificios emblemáticos, reflejando también forma de vida o costumbres de los sevillanos. De esta manera por ejemplo nos introducimos en una corrala del barrio de Triana para observar cómo es su aspecto, distribución o convivencia o adquieren importancia el flamenco o los mantones de Manila tan típicos en Sevilla.

Así que en conclusión, La carta de Lucrecia es una novela de personajes y secretos, que se construye a través de dos hilos temporales y que nos da a conocer la vida de Lucrecia Monterreal y la de su nieta Marcela, dos mujeres que tendrán que hacer frente a las adversidades que surgirán en sus caminos, manteniendo su fortaleza y luchando para tomar las riendas de sus destinos y alcanzar la felicidad.


Gracias a la autora y a la editorial por facilitarme el ejemplar

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