Autor: Imogen Robertson
Editorial: Alianza editorial
Traducción: Paloma Tejada
Traducción: Paloma Tejada
Año: 2014
ISBN: 978-84-206-9068-1
Nº de páginas: 476
Invierno en París de Imogen Robertson fue una de las novedades
literarias cuyo planteamiento más me llamó la atención el pasado otoño
al presentar una historia de intrigas ambientada en un periodo que se
encuentra entre mis favoritos, la Belle Époque, por lo que no pude
resistirme a leerla en cuanto tuve oportunidad.
Invierno
en París recoge la historia de Maud Heighton, una joven inglesa que se
encuentra estudiando pintura en la Academia Lafond, centro al que
también asiste la rusa Tanya Sergeyevna, con la que Maud acabará
entablando amistad a pesar de la diferencia social entre ambas.
Preocupada por la delgadez y palidez de Maud, pues sus ingresos no
llegan para cubrir la comida y los gastos de pintura, Tanya tratará de
conseguirle un empleo, logrando finalmente que Maud se instale en casa
de Christian Morel para hacer compañía a su hermana Sylvie, adicta al
opio, además de darle clases de inglés y de pintura. De esta manera la
vida de Maud mejorará notablemente hasta que los hermanos Morel sean
acusados de ladrones e impostores, viéndose ella misma implicada en el
robo de unas joyas, lo que la obligará a recurrir al engaño y a las
mismas tretas de las que ha sido objeto para esclarecer su inocencia y
vengarse de la traición que ha sufrido.
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Imogen Robertson (Fuente) |
Son dos las
partes en las que se encuentra dividido el libro, a las cuales se suman
el prólogo con el que se da inicio la historia y el epílogo final que la
cierra. A su vez ambas vienen estructuradas en diversos capítulos que
en general no son demasiado extensos, lo que hace que la novela se lea
con mucha agilidad. La historia se desarrolla entre noviembre de 1909 y
enero de 1910 y para ayudar al lector a situarse, en el comienzo de
algunos capítulos se indica la fecha concreta en la que se sitúa la
acción. A su vez, también nos encontramos distribuidos a lo largo de las
páginas algunos extractos extraídos del catálogo de la exposición
“Invierno en París: Tesoros anónimos de la Colección de Civray”, en los
cuales se analizan algunos de los lienzos que componen la misma y cuyo
significado descubriremos al finalizar el libro.
Por lo
que se refiere al estilo, Imogen Robertson emplea una prosa dominada
por la sencillez y la naturalidad que resulta fluida y fácil de leer,
manteniendo equilibrados diálogo y narración y destacando especialmente
la descripción de ambientes y escenarios. Utiliza un narrador
omnisciente en tercera persona del pasado y mantiene un ritmo ágil y
constante, lo que hace que la lectura resulte muy amena y no se pierda
el interés en ningún momento.
Como os decía, uno de los
aspectos más destacables y que a mí me ha gustado especialmente es la
recreación que Imogen Robetson realiza del París de principios de siglo.
El relato de la historia viene acompañado de visuales descripciones que,
sin llegar a ser excesivas o pesadas, permiten que el lector perciba el
aspecto que presentaba la ciudad por entonces, mostrando la diferencia
entre clases sociales, la pobreza que sacudía a determinados barrios y
las calles, edificios o zonas más emblemáticas junto a las costumbres y
forma de vida en dichos años. Son los primeros años del siglo XX, la
Belle Époque de París, una época en la que tienen lugar importantes
cambios a nivel artístico y muchas obras y artistas ganan
reconocimiento, convirtiéndose todo ello en uno de los temas centrales
de Invierno en París, mostrándonos cómo vivían los artistas, el papel
ejercido por las modelos o el funcionamiento de las academias.
Esta
excelente ambientación se completa con una recreación histórica que nos
permite conocer de cerca los hechos que tuvieron lugar en París el
invierno de 1910, cuando debido a las intensas lluvias el río Sena
creció tanto que provocó graves inundaciones, debiendo ser evacuados de
sus hogares muchos parisinos. Junto a la descripción de las escenas que
se podían contemplar en un París que iba sucumbiendo a sus propias aguas
queda plasmado el miedo, la emoción y el nerviosismo que se vivía en la
sociedad, además de las medidas adoptadas para dar refugio a los
evacuados. Se construye así una atmósfera oscura y sobria que contrasta
con las luces y riqueza observadas anteriormente y que envuelve al
lector, haciéndole participe de este ambiente depresivo y opresivo.
Junto
a los aspectos ya señalados, otro aspecto positivo con el que cuenta el libro de Imogen Robertson es su protagonista, la joven Maud. Resulta
fácil conectar con ella desde las primeras páginas, en las que conocemos
a una estudiante frágil e indefensa que intenta salir adelante en París
a base de pasar hambre para poder dedicarse a la pintura. Maud es un
personaje que queda trazado con delicadeza, plasmando con detalle la
evolución que se va produciendo en su personalidad en función de los
hechos a los que tiene que enfrentarse, los cuales la fortalecen y
provocan que cambie las prioridades en su vida. El lector sigue con
atención esta transformación que supone el despertar a su inocencia,
compartiendo las experiencias por las que va pasando Maud y los
sentimientos que estas provocan en ella, los cuales son la base de sus
motivaciones a la hora de tomar determinadas decisiones que llegaremos a
comprender y compartir, pues la autora consigue que sintamos de cerca
la desesperación que sacude a Maud.
Si bien Maud es la
figura central, hay una serie de personajes secundarios que quedan
igualmente perfilados con detalle y que se convierten en piezas
fundamentales a la hora de desarrollar la historia, dando incluso lugar a
alguna trama paralela. Así está Tatiana Sergeyevna, la heredera Rusa
que lleva una vida de opulencia, sin conocer lo que es la pobreza ni las
preocupaciones, pero que cuenta con un corazón bondadoso, estando
siempre dispuesta a ayudar. Es un personaje entrañable y al que se le
coge cariño, al igual que a la modelo Ivette, otra de las principales
mujeres de este libro y que será uno de los grandes apoyos para Maud. Y
es que Invierno en París es una historia en la que las figuras femeninas
son los pilares fundamentales, a pesar de que aparezcan algunos hombres
en un segundo plano que, con excepción de Morel, no tienen demasiada
relevancia.
En relación con este último apunte,
Invierno en París es un libro que ofrece una interesante visión sobre el
papel desempeñado por las mujeres en la sociedad de la época. En el
ámbito de lo artístico, a pesar de que se les permitía estudiar, pagaban
más que los hombres en las academias que las admitían por disfrutar de
unas instalaciones deficientes y sufrían las groserías de los varones;
quedando también plasmadas las dificultades a las que se enfrentaban las
mujeres que estaban solas en París.
En definitiva,
Invierno en París de Imogen Robertson es una novela que presenta una
trama compleja y bien elaborada, en la que se combina la ficción
histórica con el thriller, dando lugar a una obra llena de intriga,
venganza y aventuras que resulta muy entretenida y agradable de leer.
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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña