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jueves, 8 de diciembre de 2016

La menorah de Petra - Carlos Díaz Domínguez

Título: La menorah de Petra
Autor: Carlos Díaz Domínguez
Editorial: Autoeditado
Año: 2016
ISBN: 978-1539-5376-18
Nº de páginas: 392

Carlos Díaz Domínguez es un autor habitual ya en este blog pues, excepto su primera obra que está pendiente en la estantería, y el libro de relatos que sacó hace unos meses, he ido leyendo todo lo que ha publicado, con lo cual no podía dejar pasar su última novela, La menorah de Petra.

Nos situamos en el año 1967 y desde la UNESCO llega la aprobación de una partida presupuestaria destinada a un proyecto que permitirá llevar a cabo excavaciones arqueológicas en el país de Jordania, concretamente en el asentamiento de la antigua ciudad de Petra. El catedrático de historia antigüa de la Universidad de París, Laurent Didot, será el director científico de la excavación, contando además con el apoyo de cuatro arqueólogos procedentes de diversos países que la UNESCO ha determinado de antemano, entre los que se encuentra la española Araceli Artigas. Consciente de haber sido elegida para formar parte del selecto grupo de arqueólogos que lideran la mayor investigación que jamás se ha realizado en la capital de los nabateos, Araceli llega a la ciudad de Ammán, donde entra en contacto con el resto de miembros del equipo, el italiano Giampiero Ferrini, la doctora Cobb y el jordano Abdallah Obeidat. Con el paso de los días y a medida que avancen los trabajos las relaciones y convivencia entre ellos se irán tensando; cada uno esconde sus propios secretos y no a todos les han llevado las mismas razones a viajar a Oriente Próximo. Por si esto no fuese suficiente, la situación se tornará aún más complicada cuando estalle la Guerra de los Seis Días, por la que tanto Araceli como el resto de compañeros se verán afectados. 

Desierto de Wadi Run
He disfrutado con todas las novelas que he leído de Carlos Díaz Domínguez; me gustan los planteamientos que realiza y además, en el caso de "La menorah de Petra", me atraía mucho el emplazamiento en el que se situaba la acción, por lo que estaba deseando embarcarme en su lectura desde que hace unos meses me comentó el proyecto que traía entre manos. Una vez finalizada puedo decir que no me ha decepcionado en absoluto, me ha encantado trasladarme hasta las lejanas tierras de Oriente Próximo y seguir las aventuras de Araceli Artigas y el resto de miembros del equipo.

La menorah de Petra se presenta estructurada en setenta y cuatro capítulos de corta extensión que se completan con un preludio, un epílogo y un glosario de términos, además de un mapa de la zona que nos encontraremos al principio del libro y que nos servirá de ayuda a la hora de ubicar los diferentes emplazamientos por los que nos vamos a mover. Al igual que el resto de obras del autor, es una novela que cuenta con un ritmo intenso y que se lee con muchísima agilidad, tanto por la constante sucesión de episodios en los que se ven envueltos los protagonistas como por la estructura antes mencionada de breves capítulos que siempre invitan a leer un poco más. La narración se realiza a través de un narrador omnisciente que ofrece la libertad necesaria para realizar continuos cambios de escenario y personajes, aportando así toda la información necesaria para que el lector tenga conocimiento de lo que está ocurriendo en cada momento, indicándonos al comienzo de cada capítulo el lugar en el que se sitúa la acción de forma que el relato se sigue problemas quedando todo perfectamente enlazado. También el estilo se mantiene en la línea del resto de obras de Carlos y así nos encontramos con una prosa concisa, clara y fluida que facilita la lectura, un buen equilibrio entre narración y diálogo, y una especial atención a la ambientación que se aprecia en los cuidados detalles y en las precisas descripciones con las que traza cada uno de los escenarios, aspecto este último que siempre sobresale en sus libros.

De esta manera a través de La menorah de Petra nos trasladamos hasta las lejanas tierras de Oriente para descubrir emplazamientos tan llamativos del Reino Hachemita de Jordania como su capital Ammán o algunas de sus gobernaciones como Gerasa, Mádaba o Aqaba, sin olvidarnos de su enclave arqueológico más importante, la maravillosa Petra que da título a la novela. No son los únicos escenarios que aparecen ya que también viajaremos a otras ciudades como Jerusalén, Tel Aviv, París, el Vaticano, Washintong, Nueva York o Madrid, y es que "La menorah de Petra" es una novela en la que entran en juego muchos lugares y Carlos Díaz Domínguez nos va moviendo por todos ellos con soltura y habilidad a la vez que seguimos una historia que no nos da respiro. Como señalaba anteriormente la ambientación es excelente y el autor logra a lo largo de las páginas ofrecer al lector una imagen muy real tanto de los entornos por los que se mueven los personajes como del estilo de vida en estos países árabes, incluyendo menciones a costumbres, cultura o historia entre otros muchos aspectos que contribuyen a sumergirnos aún más en el relato.

Petra
Y al igual que sucede en sus anteriores obras, también en La menorah de Petra nos vamos a encontrar con que existe un componente histórico que tiene un peso importante en el desarrollo de la trama. Así la novela se sitúa en el año 1967 para mostrarnos los enfrentamientos existentes entre Israel y sus vecinos árabes, desembocando en el conflicto bélico conocido históricamente como la Guerra de los Seis Días, que tuvo lugar entre el 5 y el 10 de junio de 1967. Realidad y ficción están perfectamente integrados de tal manera que al mismo tiempo que seguimos el desarrollo de la trama vamos a ser testigos de algunos de los principales acontecimientos que tuvieron lugar por entonces al verse implicados los personajes en ellos, quedando plasmados con naturalidad datos relevantes que nos ayudarán a comprender tanto la situación política como las hostilidades, conflictos y posturas que adoptarán los distintos países.

En La menorah de Petra son varios los personajes que juegan un papel de cierta relevancia aunque entre todos ellos destaca Araceli Artigas, la protagonista principal. A sus treinta y cinco años, Araceli es una mujer que vive consagrada a la arqueología, por lo que la oportunidad de participar en las excavaciones de Petra supondrá una experiencia única. Es un personaje que evoluciona a medida que lo hace la historia, y así vamos descubriendo facetas de su carácter con las que incluso ella misma se sorprenderá. Es un personaje construido con acierto, con el que el lector se siente cómodo, y que mantiene una forma de actuar coherente tanto con la situación en la que se ve implicada como con el tiempo en el que se sitúa la historia.

Gerasa (Plaza Oval)
Junto a ella existen un buen número de figuras que ostentan un papel más secundario pero aún así importante para el desarrollo de la trama como Abdallah Obeidat, Laurent Didot, el fotógrafo Patrash, el italiano Giampiero o Rachel Azikri. Cada uno de ellos va a tener sus propios secretos y no van a estar perfilados con tanto detalle como la protagonista para contribuir a mantener el suspense y la intriga. Al margen de estas figuras, existen otros muchas que completan una amplia galería de personajes en la que se entremezclan las figuras ficticias con las reales, desfilando a lo largo de las páginas de "La menorah de Petra" personas tan conocidas como el rey Hussein de Jordania, Franco, Gamal Abdel Nasser o Golda Meir.

En los libros de Carlos Díaz Domínguez es habitual que se conjuguen diversos elementos y La Menorah de Petra no es una excepción. Así, el libro se desarrolla a ritmo de thriller y junto a este componente histórico y a las aventuras ya mencionadas, también disfrutaremos de otros ingredientes como intrigas políticas, espionaje, suspense, arqueología, conspiraciones o cierto toque de romance. Esto da como resultado una novela muy amena, que atrapa desde las primeras páginas y que mantiene un ritmo constante hasta desembocar en un final que gana en intensidad, haciendo que no podamos parar de leer hasta descubrir cómo se resuelve todo.

En definitiva, una vez más Carlos Díaz Domínguez me ha vuelto a convencer con el planteamiento que ha realizado en su última obra. La menorah de Petra es una interesante novela en la que se conjugan diversos elementos para ofrecer al lector una trama repleta de intriga y aventuras que además nos permitirá acercarnos a los antecedentes y hechos históricos vinculados con la denominada Guerra de los Seis Días. Al igual que el resto de libros del autor, una opción muy recomendable.

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Gracias al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña

lunes, 21 de noviembre de 2016

Sombras de agua - Félix G. Modroño

Título: Sombras de agua
Autor: Félix G. Modroño
Editorial: Algaida
Año: 2016
ISBN: 978-84-9067-680-6
Nº de páginas: 352

Tras haber leído La sangre de los crucificados y Muerte dulce, estaba deseando compartir una nueva aventura con el doctor Zúñiga por lo que no he tardado demasiado en adentrarme en Sombras de agua, la última publicación de Félix G. Modroño y que supone la tercera entrega de esta serie, organizando además su lectura conjunta junto a Laky.

"Sombras de agua" nos traslada hasta principios del año 1684 para encontrarnos con el doctor Zúñiga en Valencia, ciudad en la que se dispone a embarcar en un galeón que le llevará a la Serenísima República de Venecia para cumplir con una misión diplomática encomendada por la reina madre doña Mariana de Austria. Sin embargo, su fama como investigador y la facilidad que posee para solventar misteriosos enigmas ha traspasado las fronteras, haciendo que el dogo le considere el hombre adecuado para averiguar lo que se esconde detrás de un mensaje anónimo que ha sido depositado en una de las bocas de león que se encuentran repartidas por distintos edificios de la ciudad, y en el que parece recogerse una amenaza vinculada con una trama ocultista para hundir la ciudad. Fernando de Zúñiga deberá investigar quién está detrás de esa nota y si ocurrirán acontecimientos que alteren el devenir de la República, contando para ello nuevamente con la ayuda de Pelayo pero también con la de Elena Corner Piscopia, reconocida por ser la única mujer en el mundo en conseguir un doctorado, y que será quien se encargue de guiarle tanto por el laberinto de canales que forman la ciudad como por la mentalidad veneciana.
Félix G. Modroño
Félix G. Modroño

Como os decía, Sombras de agua es la tercera novela de la serie protagonizada por Fernando de Zúñiga y, aunque ya lo he comentado en las anteriores reseñas, vuelvo a incidir en que no es necesario haber leído los anteriores libros para disfrutar de este ya que son historias independientes cuyos finales quedan cerrados. Eso sí, siempre es recomendable ir en orden pues las cuestiones personales sí han ido evolucionando, con lo que todo va a quedar más claro si empezamos por el principio. Además esto nos va a permitir ver la progresión que ha seguido Félix G. Modroño como autor, ya que aunque su primer libro estaba bien escrito, se aprecia un gran cambio entre ambos, más cuando, como es mi caso, se han leído los tres tan seguidos.

En esta ocasión, vamos a seguir las andanzas del protagonista a lo largo de cuarenta y nueve capítulos de corta extensión que quedan cerrados en un epílogo final. La historia discurre linealmente manteniendo un ritmo bastante ágil y dinámico, siendo un narrador omnisciente quien nos cuente lo que sucede, la mayor parte del tiempo desde la perspectiva de Fernando de Zúñiga. A estas alturas, ya no es ningún secreto que me gusta mucho como escribe Félix G. Modroño y en esta entrega he disfrutado nuevamente con esa prosa que caracteriza al autor y que, sin perder la sencillez y facilidad de lectura, se aprecia tan cuidada, depurada y elegante. Eso sí, ya decía anteriormente que el haber leído estas tres obras tan seguidas me había permitido apreciar la evolución del autor y, sin desmerecer las dos primeras entregas porque ya os comenté en sus reseñas que me habían encantado, "Sombras de agua" me ha parecido una obra mucho más madura y trabajada.

El haber leído La sangre de los crucificados y Muerte dulce nos va a servir de ayuda a la hora de identificar a algunos de los personajes que en este volumen repiten aparición, si bien la mayoría de figuras son nuevas incorporaciones al tener lugar la acción en Venecia, ciudad a la que únicamente se trasladan el doctor Zúñiga y Pelayo. Como en cualquier serie de este tipo, llega un momento en que los protagonistas ya nos son muy familiares, y es lo que me ocurre a mí con Fernando de Zúñiga, un hombre en cuya personalidad he ido profundizando en cada uno de los libros y que se ha ido ganando mi simpatía y cariño por su forma de ser y actuar. A pesar de esto, no va a ser un obstáculo el no haber leído los anteriores volúmenes pues Félix se encarga de volver a perfilar al personaje con el suficiente detalle para que cualquier lector tenga claro el tipo de persona que es, al mismo tiempo que nos va a recordar los hechos más significativos que han tenido lugar en su vida y que han sido decisivos a la hora de convertirse en el tipo de persona que es en la actualidad. Y si en la reseña de Muerte dulce os decía que era Pelayo el personaje en el que había apreciado un cambio mayor, en este caso es en el propio don Fernando en el que esto me ha sucedido, encontrándome con una evolución muy interesante que nos va a mostrar otras facetas que anteriormente el dolor mantenía ocultas.

Por lo que respecta al resto de personajes, Pelayo vuelve a ser una figura sobresaliente en la que también vamos a observar cambios asociados a su madurez y a las vivencias  y experiencias que va compartiendo con el que se ha convertido en su guía y protector. En Sombras de agua existe otra figura que tiene una gran importancia en el desarrollo de la trama, tanto por sus aportaciones a la investigación como por su vínculo con los protagonistas, y es Elena Corner Piscopia. Elena no es un personaje ficticio, existió en la realidad y se la conoce por ser la primera mujer en recibir un doctorado de una universidad, con lo que aumenta el atractivo del personaje ya que, al menos yo, no había oído hablar anteriormente de ella y me ha gustado descubrirla a través de esta lectura. No es el único personaje real que va a desfilar por las páginas de Sombras de agua y en el Dramatis Personae que se incluye en las páginas finales Félix hace un repaso de lo que fue de algunos de ellos como el padre Tomás Vicente Tosca; Giovanni Battista Vivaldi, padre de Antonio Vivaldi; Francesco Morosini; o científicos tan célebres como Robert Boyle, Edmund Halley, John Locke o Isaac Newton.

Ha transcurrido tan solo un año desde el anterior “enigma” que Fernando de Zúñiga tuvo que resolver, por lo que nos situamos en la misma época histórica que en los dos primeros libros. No obstante, en esta ocasión el escenario es muy diferente pues Félix G. Modroño nos va a trasladar hasta la bella Venecia, haciendo que, al menos desde mi punto de vista, el encanto de esta obra aumente. El emplazamiento de por sí es ya muy llamativo, pero a ello hay que sumarle el momento histórico que se está viviendo en Europa, con una serie de cambios que van a quedar reflejados en el texto y cuya exposición y análisis resulta de lo más interesante. Fernando de Zúñiga va a viajar a la República con una misión muy concreta y esta misión va estar relacionada con la expansión del Imperio otomano y la necesidad de frenar su avance, hechos que quedan integrados en el relato de una forma natural y amena, como ya es habitual en la obras de Félix. Alianzas, intrigas políticas, estrategias…. son cuestiones que se abordan a lo largo de las páginas de Sombras de agua, permitiéndonos descubrir los hechos históricos que tuvieron lugar en ese periodo, y reservando además una importante parcela para el ámbito de la ciencia, ya que en esos días en Venecia se está celebrando una reunión de científicos que debaten sobre la vigencia del pensamiento de Aristóteles.

Ya lo he comentado en mis otras reseñas de los libros de Félix pero vuelvo a insistir en ello pues también en este caso se hace preciso dejar constancia del excelente y meticuloso trabajo de documentación que se aprecia detrás de la historia. Tanto directa como indirectamente hay mucha información volcada en la novela, aunque no por ello va a perder su dinamismo ni se va a hacer aburrida ya que una de las habilidades del autor es incorporar los datos históricos con sencillez para que el lector no se sienta abrumado y siga disfrutando de la lectura, algo fundamental en este tipo de novela que no es puramente histórica.

Y por si todo esto no fuese suficiente, la maravillosa ambientación con que la obra cuenta se convierte en el complemento perfecto. Comentaba unas líneas más arriba que el escenario en el que transcurría era muy llamativo pues, con excepción de los primeros capítulos en los que nos situamos en Valencia, el resto de la obra transcurre en la ciudad de Venecia, capital de lo que fue la Serenísima República de Venecia. El retrato que Félix hace de la ciudad es fascinante, paseándonos por sus canales, contemplando los edificios más relevantes o mostrándonos el día a día y la mentalidad de los venecianos, todo ello a través de cuidadas y precisas descripciones que hacen que la lectura sea muy visual además de crear una atmósfera envolvente con la que nos traslada, convirtiéndonos en espectadores privilegiados de esa época durante el tiempo que dura la lectura, aunque solo viajemos a través de nuestra imaginación. Y además de las descripciones físicas también vamos a profundizar un poco más en otros aspectos como su forma de gobierno, al frente de la que estaba el dux o dogo que es una figura que va a quedar muy bien explicada en el relato, la naturaleza de sus habitantes con especial hincapié en sus amoríos y pasiones o, como no podía ser de otra manera, su magnífico Carnaval, tan diferente al que conocemos en la actualidad.

No cabe duda de que estamos ante una saga que, siguiendo la evolución de su autor, ha ido mejorando en cada una de sus entregas y eso hace que, al cerrar la última página, sintamos cierta pena al tener que abandonar a sus protagonistas. Personalmente este tipo de libros que combinan acción e intriga con historia me gustan mucho y, como habéis podido comprobar por las reseñas que he publicado estos días, he disfrutado enormemente con las aventuras de don Fernando de Zúñiga en los tres libros. Creo que tanto La sangre de los crucificados como Muerte dulce y Sombras de agua son libros con los que cualquier persona puede disfrutar ya que cuentan con una atractiva combinación de elementos que los hacen muy recomendables, además de deleitarnos con la prosa de Félix.

En definitiva, en Sombras de agua Félix G. Modroño retoma a su carismático doctor Zuñiga para volver a ofrecernos un excelente thriller histórico, trasladándonos en esta ocasión a la llamativa Serenísima República de Venecia de finales del siglo XVII. Un libro muy bien escrito y ambientado que a mí me ha encantado leer y que, por lo tanto, también os recomiendo, al igual que cualquier otra obra de este autor ya que, al menos para mí, es una apuesta segura.

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

lunes, 14 de noviembre de 2016

Muerte dulce - Félix G. Modroño

Título: Muerte dulce
Autor: Félix G. Modroño
Editorial: Algaida
Año: 2009
ISBN: 978-84-9067-679-0
Nº de páginas: 398

Disfruté tanto leyendo La sangre de los crucificados que no quise dejar pasar demasiado tiempo sin continuar con las aventuras del doctor Zúñiga, así que aprovechando que tenía también Muerte dulce en la estantería, a los pocos días me puse con su lectura.

En esta ocasión nos trasladamos hasta el año 1683, fecha en la que don Fernando de Zúñiga recibe una misiva de su amigo Pedro Urtiaga comunicándole que ha sido envenenado, por lo que cuando lea esas líneas ya estará muerto y enterrado. Además de despedirse, su amigo le solicitará que viaje en compañía de Pelayo hasta Balmaseda, localidad en la que Urtiaga tiene su domicilio, para averiguar quién le ha matado y tomarse la venganza. Se trasladarán así a tierras vascas para intentar esclarecer la identidad del asesino, descubriendo que su muerte está relacionada tanto con el vino que ha sido empleado para envenenarle, como con una enigmática partida de mus, un juego de naipes recién creado, en la que Urtiaga tomó parte y que parece esconder todas las claves de su asesinato.
Félix G. Modroño

Aunque "Muerte dulce" es la segunda entrega de la serie de novelas protagonizadas por el doctor Zúñiga, no es necesario haber leído La sangre de los crucificados para poder disfrutar de ella ya que aquí nos vamos a encontrar con un caso diferente al que él tendrá que enfrentarse, quedando nuevamente su final cerrado. No obstante y como sucede en la mayoría de series de este tipo, siempre es recomendable leer los libros de forma ordenada porque algunas cuestiones que afectan a la vida privada de los personajes sí guardan continuidad, con lo que la mejor forma de comprenderlo todo a la perfección es leerlos en orden.

Por lo que se refiere a su estructura, Muerte dulce es un libro muy similar a La sangre de los crucificados y así también van a ser nueve los capítulos en los que se recoge la historia, estando a su vez divididos internamente en otras partes más breves. Igualmente es un narrador omnisciente el empleado para desarrollar la trama y Felix G. Modroño vuelve a deleitarnos con un estilo preciso, elegante, rico y fluido que resulta tan agradable de leer. En esta ocasión la ubicación en la que transcurre la acción se va a hacer notar especialmente y así el autor mantiene algunos términos en euskera, con su correspondiente traducción a pie de página, que contribuyen a mejorar la ambientación, al igual que las palabras que aparecen en castellano antiguo o las germanías. Abundantes diálogos, un ritmo ágil desde los primeros capítulos y el suspense en torno a la identidad del asesino hacen que sea un libro que se lee con enorme facilidad y que resulta muy ameno y entretenido.

La mayoría de personajes que aparecen en esta entrega nos van a resultar familiares pues también aparecían en La sangre de los crucificados. Así volvernos a encontrarnos con su protagonista, Fernando de Zúñiga, una figura que aún sin haber leído el anterior libro no vamos a tener problema para identificar pues el autor vuelve a incidir en aquellos aspectos que son necesarios para que quede bien perfilado y, a mayores, profundiza en otras facetas. De esta manera vamos a ver más de cerca la relación que mantiene con su hija menor, Leonor, o cómo se afianza el vínculo que ha creado con Pelayo, el joven zamorano que le acompañó en su anterior aventura y que en este caso volverá a viajar con él a tierras vascas. Y es quizás Pelayo el personaje en el que vamos a observar una mayor evolución entre ambas entregas pues en esta ocasión ha quedado atrás el muchacho ingenuo que era para convertirse en un joven más maduro, decidido y, sobretodo, enamorado, adquiriendo sus sentimientos tanta relevancia que darán lugar a un pequeño hilo argumental que transcurre paralelo.

Portada 1ª edición
Comentaba anteriormente que en la faceta privada de los personajes sí se observaba una continuidad y además en Muerte dulce vamos a ver que adquiere una mayor importancia gracias al protagonismo que cobran figuras como la joven Leonor o Isabel, el ama de llaves de la familia Zúñiga, que sirven para dar paso a cuestiones cuya evolución seguramente iremos viendo a lo largo de los demás libros. Junto a estos nombres ya conocidos también habrá nuevas incorporaciones vinculadas con el caso a investigar como Gorane Otamendi y se vuelven a mezclar los personajes ficticios con aquellos que realmente existieron en la época, sirva de ejemplo Lucas Orejón o Pedro de Ibaizabal.

Al contrario de lo que muchos pueden pensar, el rigor histórico no está reñido con el entretenimiento y esto es algo que queda patente en las novelas de Félix G. Modroño. Al igual que en La sangre de los crucificados, en "Muerte dulce" volvemos a apreciar el excelente trabajo de documentación que el autor ha realizado para dar forma a esta nueva historia, plasmándolo tanto en la ambientación como en el contexto histórico, que es el mismo que en la primera entrega pues tan solo ha transcurrido un año entre una investigación y otra. No quiero decir con ello que estemos ante una obra plagada de información o datos históricos; en estas novelas prima la acción, y esta acción tiene lugar en una época concreta que Félix dibuja con mimo a través de esos pequeños detalles que son necesarios para que la historia cobre credibilidad y el lector se sienta transportado al tiempo en el que está ocurriendo lo que nos está contando.

Y si en mi reseña de La sangre de los crucificados destacaba la fantástica ambientación que la obra tenía, en Muerte dulce me ha parecido que es incluso mejor. Félix G. Modroño consigue crear un atmósfera envolvente que atrapa al lector y que hace que pasemos a formar parte de esos escenarios en los que se mueven los personajes, convirtiéndonos así por ejemplo en espectadores invisibles de esas partidas de cartas que se juegan en el Muslari tuerto o compartiendo la estancia en una oscura celda de la cárcel de Bilbao. Una vez más vuelven a ser varios los lugares a los que don Fernando y Pelayo han de trasladarse siguiendo las pistas que van encontrando y así recorreremos localidades como Salamanca, Alaejos, Portugalete, Bilbao, Valdetrigueros o el islote de San Juan de la Peña, con especial relevancia de Balmaseda, villa más antigua de Vizcaya y en la que va a transcurrir buena parte de la acción. Todos ellos quedan magníficamente retratados a través de precisas descripciones que abarcan desde los monumentos y rincones más emblemáticos hasta el día a día de sus habitantes, por lo que es difícil no cerrar el libro sin experimentar la necesidad de viajar a algunos de esos parajes para comprobar personalmente su belleza.

Nos cuenta Félix en las páginas finales del libro que Muerte dulce nace en una partida de cartas jugada en un bar de la Plaza Mayor de Villalpando, y es que él, al igual que algunos de sus personajes, es jugador de mus. No soy gran aficionada a las cartas pero sí que he jugado alguna partida, lanzando órdagos, envidando a la grande, a la chica… pero la verdad, nunca me había parado a pensar en cuál podría ser su origen, por lo que me ha parecido original e interesante esta particular visión que él nos da sobre la invención de este popular juego. Me ha gustado mucho cómo va se va desarrollando la trama a su alrededor, una trama que va ganando en intensidad e intriga a medida que avanzamos, con todos los ingredientes muy bien hilvanados para que no se pierda nuestro interés en ningún momento y, gracias a los giros argumentales y a la aparición de nuevas pistas, tengamos que avanzar cada vez con mayor curiosidad por desvelar cuál será el final de la historia.

Resumiendo, Muerte dulce es un estupendo thriller histórico con el que Félix G. Modroño nos vuelve a trasladar al siglo XVII español para continuar descubriendo las andanzas de don Fernando de Zúñiga, un carismático personaje al que sus conocimientos, unidos a su sentido común aderezado con intuición, le permiten desvelar extraños sucesos. Una novela repleta de intriga, acción, crímenes, leyendas, misterio e incluso romance que sin duda merece la pena descubrir. 

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Gracias a la editorial y al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña

jueves, 27 de octubre de 2016

La sangre de los crucificados - Félix G. Modroño

Título: La sangre de los crucificados
Autor: Félix G. Modroño
Editorial: Algaida
Año: 2007
ISBN: 978-84-9067-678-3
Nº de páginas: 348

Había leído dos novelas de Félix G. Modroño que me habían encantado, La ciudad de los ojos grises y Secretos del arenal, por lo que desde hacía tiempo quería leer las que me faltaban publicadas anteriormente, aunque nunca encontraba la ocasión para hacerlo. El empujón definitivo ha llegado hace unos días gracias a la próxima publicación de su última obra, Sombras de agua, en la que retoma las aventuras del doctor Zúñiga, protagonista también de sus dos primeros libros.

"La sangre de los crucificados" transcurre en el año 1682 y comienza con la llegada de Fernando de Zúñiga a Zamora para atender la llamada de su obispo, quien le ha requerido para tratar un asunto de suma importancia para los intereses del cabildo. Así se enterará de que junto a la puerta principal de la iglesia de San Claudio hace unos meses ha sido hallado un hombre muerto, desangrado y con una extraña herida en el cuello, que curiosamente es el mismo cuya cara ha sido representada en la escultura de un Cristo crucificado con la que el obispo ha sido obsequiado, pero cuya autoría nadie ha reclamado. La misión de Fernando de Zúñiga será averiguar si la persona que ha creado esta imagen es la misma que ha cometido el asesinato y de ser así, los motivos de por qué lo hizo. Comenzará así una andadura que le llevará desde tierras zamoranas hasta Sevilla, pasando por la Salamanca universitaria y la Corte madrileña, intentando averiguar qué y quién se esconde detrás de este enigma, y contando para ello con la ayuda del joven Pelayo, criado del obispo que se pondrá a su servicio.

Félix G. Modroño
Félix G. Modroño
Como os decía, La sangre de los crucificados es la primera de una serie de novelas que tienen en común a su personaje protagonista, el doctor Fernando de Zúñiga. A este título le sigue Muerte dulce y hoy sale a la venta la tercera entrega, Sombras de agua. No obstante y aunque os digo que forman una serie, son libros independientes que se pueden leer sin problema por separado pues cada uno está enfocado en un caso que tiene que resolver y el final queda cerrado al margen de cuestiones más personales de los personajes que sí tienen cierta continuidad.

Tras el prólogo con el que se da inicio la historia, la novela se presenta estructurada en nueve capítulos a lo largo de los que linealmente se va desarrollando la trama. Algunos de estos capítulos son un poco extensos pero gracias a una división interna en partes más breves la lectura se vuelve ágil y dinámica, con lo que es un libro que se lee con gran facilidad. En esto también tiene mucho que ver el estilo narrativo de Félix G. Modroño ya que emplea una prosa ligera, precisa, clara, fina y cuidada, muy bien adaptada a la época en la que discurre la acción recurriendo a vocabulario y expresiones propias de dicho periodo así como a términos de germanías, registrados estos últimos en un glosario final. El relato corre a cargo de un narrador omnisciente y desde los primeros capítulos el ritmo es muy fluido tanto por la abundancia de diálogos como por la continúa sucesión de aventuras en las que se ve envuelto el protagonista.

Como figura principal en esta historia tenemos a un carismático personaje al que Félix G. Modroño va retratando con minuciosidad de forma progresiva, permitiéndonos profundizar en su carácter a medida que avanzamos en la historia. Fernando de Zúñiga, vizconde del Castañar y doctor en medicina de la Universidad de Salamanca, es un hombre que roza la cincuentena y que ha alcanzado una notable fama por sus dotes diplomáticas y facilidad para llegar a acuerdos. Además, sus conocimientos de medicina y de ciencias ocultas unidos a su escepticismo religioso hacen que posea una extraordinaria perspicacia en el estudio de enigmas, por lo que ocasionalmente se dedica a desvelar extraños sucesos que llegan a su conocimiento. Aunque en un principio por su personalidad puede parecer demasiado serio y distante, finalmente acaba siendo un personaje cercano, humano y entrañable que se gana el aprecio del lector, con lo que es una alegría saber que nos esperan al menos otros dos libros protagonizados por él.

Anterior portada
El doctor Zúñiga cuenta con la ayuda del joven Pelayo, criado del obispo de Zamora que en esta ocasión se pondrá al servicio de don Fernando. Es un muchacho despierto, servicial e inteligente al que este encargo dará la posibilidad de salir de las tierras zamoranas, una aventura que inevitablemente va a hacer que evolucione al descubrir nuevos horizontes e incluso sentimientos, ganándose la simpatía y la confianza de don Fernando, con quien va a establecer una relación cada vez más estrecha al ver en él esa figura paterna de la que Pelayo ha carecido desde niño.

El resto de personajes, entre los que encontramos no sólo figuras ficticias sino también reales como el obispo de Zamora Alfonso de Balmaseda, Mariana de Austria, el pintor Juan Valdés Leal o los escultores Francisco Ruiz Gijón y Pedro Roldán, quedan en un plano más secundario y no están dibujados con tanto detalle, pero sí de una forma correcta en función de su mayor o menor implicación en la historia e incluso algunos darán lugar a pequeños hilos argumentales paralelos como es el caso de la madre del rey Carlos II, con quien el vizconde de Castañar mantiene una estrecha amistad que hace posible que el autor nos muestre lo que sucede en el interior de la Corte en un momento en el que la dinastía de los Austrias está llegando a su fin, y media Europa espera la muerte de un rey frágil y enfermizo al que los malos augurios han acompañado desde su nacimiento, mientras el pueblo comienza a impacientarse ante su falta de descendencia.

"La sangre de los crucificados" es una novela que se desarrolla a ritmo de thriller pero por sus características también se encuadra dentro del género histórico, es decir, que sería uno de esos libros que definimos como thriller histórico. El buen hacer de Félix G. Modroño a la hora de enmarcar sus historias ya me había quedado claro en La ciudad de los ojos grises y en Secretos del arenal, y en este caso lo he vuelto a comprobar. La trama de La sangre de los crucificados se sitúa a finales del siglo XVII y ya desde las primeras páginas se aprecia que el autor se ha documentado muy bien para que el contexto histórico de este periodo quede perfectamente integrado en la historia, sumándose a ello una fantástica ambientación que se convierte en el complemento perfecto.

Aceñas de Olivares (Zamora) ©
Las pistas que Fernando de Zúñiga va siguiendo para desvelar la identidad del asesino le llevarán a recorrer distintos lugares de la geografía española. Así comenzaremos visitando Zamora, una ciudad que no es habitual encontrar como escenario en las novelas pero cuya belleza y grandiosidad de monumentos queda plasmada en las descripciones que Félix hace de ella, en las cuales se aprecia el cariño que siente por esta tierra. Salamanca, tanto la propia ciudad como algunas zonas de su provincia, con especial trascendencia del valle conocido como Las Batuecas y su monasterio carmelita, Madrid, capital del reino en plena ebullición en contraste con el estado decadente que sufren el resto de ciudades españolas, o la maravillosa Sevilla, son emplazamientos por los que vamos a acompañar a Fernando y a Pelayo en sus pesquisas, estando todos ellos minuciosamente dibujados para que el lector no tenga problema a la hora de identificar y visualizar los distintos escenarios, llegando incluso a despertar la curiosidad por visitarlos.

No solo visualmente quedan descritos estos parajes pues, como os decía, el contexto histórico también se ha cuidado al detalle y así queda plasmada la atmósfera que se vivía en el país encontrándonos alusiones que hacen referencia a cómo era el día a día en cada una de estas ciudades, los problemas que existían en la Corte o algunas de las preocupaciones que tenían los habitantes, entre otros muchos aspectos, ocupando una importante posición el ámbito de la cultura y el arte al estar la investigación del doctor Zúñiga encaminada en esa línea.

Acción, aventuras, misterio, enigmas por resolver, asesinatos e incluso algunas pinceladas de amor son elementos que vamos a encontrar en el interior de La sangre de los crucificados, dando lugar a una trama muy entretenida con la que disfrutarán un gran número de lectores y a la que hay que añadir el plus de contar con esa estupenda ambientación histórica que acabo de mencionar, que para los aficionados al género va a suponer un mayor atractivo que en cambio no se va a convertir en obstáculo para los que no disfruten de él, ya que todo está integrado con enorme naturalidad.

En definitiva, como bien señala en la contraportada “La sangre de los crucificados es un thriller histórico magníficamente ambientado en la España de finales del siglo XVII” con el que Félix G. Modroño da inicio a una serie protagonizada por el doctor Fernando de Zúñiga, peculiar personaje al que acompañaremos en la investigación de diferentes enigmas. Una novela muy amena y entretenida con la que yo he disfrutado enormemente y que por lo tanto os recomiendo leer, más teniendo en cuenta que hoy sale a la venta la tercera entrega de la saga y, aunque se pueden leer de forma independiente, siempre es recomendable comenzar por el principio.

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Gracias a la editorial y al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña

jueves, 28 de enero de 2016

La mujer del reloj - Álvaro Arbina

Título: La mujer del reloj
Autor: Álvaro Arbina
Editorial: Ediciones B
Año: 2016
ISBN: 978-84-666-5829-4
Nº de páginas: 688

Ayer día 27 de enero se ponía a la venta La mujer del reloj, primera novela publicada por Álvaro Arbina y de la que yo he podido disfrutar anticipadamente gracias a la editorial, que hace unas semanas me hizo llegar un ejemplar en pruebas que se convirtió en mi primera lectura del 2016, con lo que no he podido empezar mejor el año pues ya os adelanto que me ha gustado muchísimo.

El comienzo de "La mujer del reloj" nos sitúa en el año 1808 donde conocemos a Julián Giesler, un joven de dieciséis años que vive en una aldea próxima a Vitoria junto a su padre, dedicados al trabajo en el campo. A pesar de que en su aldea la vida ha seguido su curso habitual, no sucede lo mismo en el resto de la península, donde se han ido asentando tropas francesas tras la firma del Tratado de Fontainebleau, el cual determinaba que los ejércitos imperiales tendrían que ser alimentados y mantenidos a costa de los ciudadanos mientras se alojasen en suelo español. Lo que verdaderamente hará que la vida del joven de un giro inesperado será la muerte de su padre, quien aparecerá apuñalado en uno de los caminos que llevan a Vitoria y aunque en un principio todos piensen que es obra de unos malhechores, pronto Julián descubrirá que no es así, lo que le llevará a emprender un viaje en el que cruzará el país intentando averiguar la verdad sobre su muerte para poder hacer justicia.

La mujer del reloj ha sido una lectura que me ha atrapado desde el principio, disfrutando en cada una de sus páginas tanto de la ambiciosa historia que Álvaro Arbina ha desarrollado como de su forma de narrar, lo que demuestra el talento narrativo de este joven autor al que al menos yo, tengo intención de seguir la pista, pues su opera prima me ha entusiasmado, dejándome con ganas de seguir leyendo sus trabajos, que espero sean muchos ya que tan solo tiene veinticuatro años.

Las casi setecientas páginas en las que se desarrolla el argumento se presentan estructuradas en cuatro grandes partes, "Tierras del norte", "Dos ciudades. Dos mundos", "La isla de Cabrera" y "La Orden de los Dos Caminos", agrupando cada una lo sucedido en distintos periodos que se extienden desde principios del año 1808 hasta el verano de 1813. Cada una de estas partes a su vez viene dividida en diversos capítulos de distinta extensión, sumando un total de cincuenta y ocho que quedan completados con un prólogo y un epílogo final, además de incluirse al principio y al final una serie de mapas de las principales ubicaciones en las que se desarrolla la historia y que sirven de ayuda para que el lector pueda hacerse una idea de la distribución de los diferentes escenarios.

Como ya señalaba, me ha gustado mucho el estilo narrativo de Álvaro Arbina. Emplea una prosa cuidada, clara, elegante y fluida que hace la lectura muy asequible para el lector, de tal manera que avanzamos páginas casi sin darnos cuenta, algo a lo que también contribuye un ritmo narrativo que se mantiene ágil y constante. Es un narrador omnisciente el que ha seleccionado para relatar los hechos, permitiéndole de esta manera moverse con soltura por los diferentes escenarios y acercar al lector las vivencias de todos los personajes.

"La mujer del reloj" presenta varios aspectos positivos que hacen que su lectura resulte muy recomendable. En primer lugar es un tipo de historia con el que pueden disfrutar un amplio número de lectores ya que en su desarrollo se combinan diversos elementos que aumentan su atractivo e interés. Aunque es una novela que podemos catalogar como histórica, no se limita únicamente a este género, sino que este componente se complementa con otros como romance, aventuras, historia familiar, secretos o suspense. Esto hace que su lectura sea no solo amena y entretenida, sino muy dinámica, ya que constantemente están sucediendo cosas y además desde los primeros capítulos se plantean cuestiones que generan nuestra intriga, haciendo que necesitemos avanzar páginas para averiguar la respuesta a los interrogantes planteados así como a los nuevos que van surgiendo gracias a los giros argumentales que el autor introduce y que son uno de los aspectos a destacar, pues en la trama se esconden revelaciones inesperadas que van a sorprender al lector, o al menos yo no me esperaba muchas de las cosas que suceden y eso ha hecho que haya disfrutado aún más con su lectura.

Junto a lo anteriormente señalado, pienso que uno de los principales puntos fuertes de La mujer del reloj está en la construcción de sus personajes y en especial de su protagonista, Julián Giesler, quien se gana nuestro aprecio desde un principio. Conocemos a Julián en uno de los momentos más duros de su vida y vamos observando que tanto este suceso como los que tendrá que vivir posteriormente irán moldeando su carácter, dando lugar a un joven mucho más maduro, valiente y decidido, que tendrá que superar las dificultades con las que se va encontrando y aprendiendo a salir adelante por si mismo. El autor le ha dotado de una personalidad llamativa, con multitud de matices que hacen que resulte un personaje muy humano y cercano, mostrando en todo momento sus motivaciones y las razones que le llevan a actuar de una forma u otra. Y en este sentido veremos que, a pesar de su personalidad bondadosa, serena y amigable, no es un joven perfecto y las circunstancias que le rodean harán que en algunas ocasiones no tome las decisiones más correctas, lo que le confiere una mayor humanidad y credibilidad.

Julián es el protagonista pero teniendo en cuenta que son varias las líneas argumentales que van transcurriendo de forma simultánea, existen otros personajes principales que adquieren importancia en el desarrollo de la trama, estando su trazado igualmente bien perfilado y presentando unos caracteres concretos que los definen y singularizan. Así tenemos al tío de Julián, Roman Giesler, un hombre reservado y en principio misterioso junto a quien el joven emprenderá su particular viaje y que además de compañero de aventuras, se convertirá en su maestro y protector. Pero no todos van a mostrar ayuda y apoyo a Julián, y así en el plano opuesto tenemos al general francés Louis Le Duc, un hombre impasible, ambicioso, calculador y cruel que no dudará en ejercer cuantas maniobras estén a su alcance para obtener lo que desea en todos los ámbitos, pues es un personaje que se va a mover en varios planos que al final nos darán una visión completa de la complejidad de su psicología.

Y si bien su título es La mujer del reloj, no son demasiadas las mujeres que desfilan por sus páginas, destacando entre ellas Clara, la hija del arrendatario de la tierra que cultiva el padre de Julián, una joven dulce, tierna, generosa y con independencia de su condición, humilde, que tendrá que demostrar su capacidad de sacrificio, su ingenio y su valentía ante los obstáculos que la vida pondrá en su camino. Al igual que me ha ocurrido con Julián, el personaje de Clara también me ha gustado mucho y se ha ganado mi aprecio desde un primer momento, más a medida que avanzaba la novela y su personaje iba evolucionando.

El mismo cuidado que Álvaro Arbina ha puesto en la construcción de los personajes se aprecia en la ambientación de la novela, recreando con detalle los diferentes escenarios en los que la acción transcurre, pero sin llegar a saturarnos con extensas o minuciosas descripciones. Como ya he señalado, La mujer del reloj queda estructurada en diferentes etapas y cada una de ellas tiene lugar en un emplazamiento, moviéndose nuestros protagonistas por diversos territorios y destacando principalmente tres ubicaciones: Vitoria, Cádiz y La Isla de Cabrera. Tres lugares muy diferentes entre sí a los que el autor consigue trasladarnos gracias a su historia, quedando reflejados en la misma tanto el aspecto que presentaban por entonces al incluir datos relativos a la distribución de sus calles y plazas o construcciones más emblemáticas, como la forma de vida en las mismas. Tenemos así una completa visión de esta época que abarca diversos aspectos como diferencias sociales, forma de vida en la ciudad y en el campo, el comercio, la evolución de la guerra, los abusos cometidos por los soldados, los impuestos y gravámenes establecidos o la situación política, destacando especialmente los cambios introducidos con la llegada de las tropas francesas y los efectos que esta invasión tuvo para el pueblo.

Como adelanta en su contraportada, La mujer del reloj transcurre durante los cinco años que duró la guerra de la Independencia española, quedando patente el excelente trabajo de documentación realizado por el autor, gracias al que nos acerca a los principales hechos y acontecimientos históricos que tuvieron lugar en esos años. La novela comienza situándonos unos meses después de que las primeras tropas francesas entraran en la península, concretamente en febrero de 1808, y se extiende hasta junio de 1813, fecha en la que se celebró la batalla de Vitoria, la cual marcaría el inicio de la expulsión definitiva de las tropas josefinas. Son muchos y variados los acontecimientos que tienen lugar en estos cinco años, incluyéndolos el autor en su relato de una forma amena y natural, haciendo participar a los personajes en los mismos o sufrir sus consecuencias, por lo que la lectura no pierde ritmo y casi sin darnos cuenta profundizamos en lo que sucedió en este periodo histórico. A mí personalmente me ha resultado muy interesante y me ha servido para ampliar conocimientos, que es algo que siempre valoro positivamente. Por ejemplo desconocía la existencia de la Isla de Cabrera que se convirtió en lugar de cautiverio para la mayoría de prisioneros franceses hechos en la batalla de Bailén, y por lo tanto esta parte de la novela me ha parecido muy interesante, al igual que también me ha gustado conocer la situación de la ciudad de Cádiz, moderna, burgués y liberal, símbolo de lo que España pudo llegar a ser y que albergaría las sesiones de las Cortes. En las páginas finales de "La mujer del reloj" el autor incluye una nota sobre los personajes y los acontecimientos históricos, explicando que puntos son ficticios y ampliando un poco la información de los hechos que ha incluido en la trama. Estas páginas nos dan una idea de lo laboriosa que ha debido de ser la tarea de investigar y recabar una información tan amplia y pormenorizada para recrear con tanto detalle lo sucedido en esos años, algo esencial para lograr la consistencia en la trama de una novela de estas características.

En definitiva, si habéis llegado a este punto, os habréis dado cuenta de que La mujer del reloj me ha encantado y por lo tanto, os recomiendo su lectura sin ninguna duda, tanto si sois aficionados a la novela histórica como si no. Álvaro Arbina ha construido una magnífica historia que atrapa desde las primeras páginas gracias tanto a un planteamiento en el que se combinan con habilidad diversos elementos, como a unos personajes que despiertan inmediatamente la simpatía del lector, permitiéndonos además profundizar en lo que fueron los años de la guerra de la independencia española.

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

miércoles, 8 de julio de 2015

Muerte en la Acrópolis - Andrea Maggi

Muerte en la Acrópolis
Título: Muerte en la Acrópolis
Autor: Andrea Maggi
Editorial: Duomo Ediciones
Año: 2015
ISBN: 978-84-159-4592-5
Nº de páginas: 324

Muerte en la Acrópolis es la primera novela escrita por el italiano Andrea Maggi y con ella se ha convertido en autor revelación en Italia al ganar el prestigioso concurso lo Scrittore. Gracias a la editorial Duomo, que hace unas semanas me hizo llegar un ejemplar, he podido disfrutar de la lectura de este thriller histórico que, os adelanto ya, me ha gustado mucho.

"Muerte en la Acrópolis" nos sitúa en Atenas en el siglo IV a.C. donde, tras una noche de luna llena, aparece cerca de un altar el cadáver de un hombre cuyo estado hace sospechar que ha sido atacado por una bestia. Inmediatamente las sospechas recaen en Eurifemo, pues todos en la ciudad piensan que es un licántropo, trasformándose las noches de luna llena en una inmunda fiera sedienta de sangre. Inmediatamente es arrestado e ingresado en prisión a la espera de celebrar un juicio en el que se decida sobre su culpabilidad, aunque teniendo en cuenta su reputación no se espera que nadie se atreva a defenderlo. No obstante, sí habrá un hombre que decida arriesgarlo todo por defender la inocencia de Eurifemo y así el mercader Apolófanes, a pesar de no tener experiencia, decidirá enfrentarse a uno de los logógrafos más reputados, intentando tanto esclarecer los hechos como saldar una promesa hecha muchos años atrás.

Andrea Maggi
Andrea Maggi
Muerte en la Acrópolis ha resultado una grata lectura tanto por el periodo en el que se ambienta, que a mí particularmente me parece muy atractivo, como por la combinación de elementos que presenta en su interior, que hacen que sea un libro ameno y entretenido gracias a la tensión e intriga que incluye desde sus primeras páginas.

El libro de Andrea Maggi se presenta estructurado en quince capítulos, a los que se suman un prólogo y un epílogo, a lo largo de los cuales se va desarrollando la trama siguiendo un curso lineal. En todos ellos se utiliza una narración en primera persona que corre a cargo de Apolófanes, por lo que únicamente tenemos acceso a conocer los hechos desde su punto de vista aunque por otra parte este narrador nos da acceso a conocer las ideas y conclusiones que va extrayendo de su investigación.

Por lo que se refiere al estilo, el de Andrea Maggi se aprecia cuidado y adaptado al periodo en el que transcurre la narración aunque sin perder por ello la sencillez, imprimiendo al relato un tono propio que se identifica con la posición del narrador. El ritmo es fluido y se mantiene constante lo que facilita que la lectura sea cómoda y ágil, algo a lo que también contribuyen unos diálogos que de manera equilibrada se combinan con la narración. Teniendo en cuenta que el periodo en el que se sitúa la acción puede llevar al desconocimiento del significado de algunos de los términos que encontramos a lo largo del libro, al final nos encontramos con un glosario en el que se recogen estas palabras junto a su significado, sirviendo como elemento de consulta cuando así es necesario.

Al estar el relato de los hechos a su cargo, Apolófanes se convierte en el protagonista indiscutible de "Muerte en la Acrópolis" y es un interesante personaje al que vamos descubriendo progresivamente a través de sus actos. Apolófanes es un apuesto joven mercader dedicado al comercio marítimo, gracias al que ha logrado una riqueza que le permite vivir despreocupado y cultivar sus dos grandes pasiones: la lucha y los tribunales. Su buen talante, espíritu noble, determinación y sentido de la justicia le llevarán, junto a una promesa hecha años atrás, a asumir la defensa de Eurifemo, a pesar tanto de la oposición de su madre como de su falta de experiencia como logógrafo, algo que suplirá con su astucia e ingenio. Es un personaje bien construido y cuya personalidad resulta atractiva para el lector, quien seguirá sus pasos con interés intentando esclarecer a su lado lo que se oculta tras los hechos investigados.

En esta labor no estará solo ya que contará con la inestimable ayuda de su honesto y fiel esclavo Estrepsíades, y también con el apoyo de la bella Filoxena, una sabia hetaira, independiente, rica y dotada de una fascinación irresistible, que es conocida en toda Atenas como una de las filósofas más insignes. La galería de personajes se completa con una serie de secundarios que juegan papeles determinantes en el curso de la investigación como el propio Eurifemo, el logógrafo Cratilo, Hipérides y su discípulo Simos o la propia madre de Apolófanes entre otros.

Muerte en la Acrópolis es un libro cuyo argumento presenta una mezcla de géneros muy atractiva y así, aunque su trama principal se sustenta sobre elementos propios de la novela negra o del thriller, esta queda completada por el interesante contexto histórico en el que la acción tiene lugar. Así Andrea Maggi nos traslada hasta la ciudad de Atenas en el siglo IV a.C., momento en el que la urbe se encuentra en decadencia al tener que hacer frente a serias dificultades económicas derivadas de la guerra y de la corrupción. Andrea Maggi nos permite conocer aspectos generales como el ambiente que se vive en la ciudad, la situación social y política, los problemas a los que se enfrentan o la inminencia de la guerra contra los macedonios así como otros más concretos como por ejemplo la forma de desarrollarse el proceso judicial.

Como complemento en las páginas finales del libro se incluye una entrevista al autor en la que se ahondan en algunas de las cuestiones abordadas en Muerte en la Acrópolis, adelantando Andrea Maggi que tiene previsto escribir otra novela protagonizada por Apolofanes y Filoxena ambientada en las fases finales de la guerra lamisca, lo que es una excelente noticia para aquellos que hemos disfrutado con esta primera entrega.

Todos estos aspectos hacen que Muerte en la Acrópolis sea un libro de lo más recomendable tanto para los aficionados a este periodo histórico como para los seguidores de las novelas de misterio e intriga. Andrea Maggi construye una trama trepidante, repleta de intriga y giros argumentales que nos hacen pasar las páginas con avidez, resultando una lectura a la par entretenida y sumamente interesante. 

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña
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