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viernes, 28 de marzo de 2014

Un dulce par de senos (Giuseppina Torregrossa)

Título: Un dulce par de senos
Autor: Giuseppina Torregrossa
Editorial: Maeva
Traducción: Teresa Clavel
Año: 2011
ISBN: 978-84-15120-06-3
Nº de páginas: 303

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Tenía este libro en la estantería desde hace un par de años en que, animada por el hecho de que fuese una saga familiar y las reseñas que había leído sobre él, me había decidido a comprarlo. Sin embargo en su interior no he encontrado la historia que esperaba y he de reconocer que su lectura se me ha hecho un tanto pesada, llegando en algunos momentos a considerar la opción de abandonarla.

En las primeras páginas de Un dulce par de senos nos encontramos con la receta de los “Minne de santa Agata”, unos pastelillos con forma de pecho femenino que tendrán mucha importancia para la familia Badalamenti, quienes todos los años se reúnen para celebrar la onomástica de sus Agatas el día cinco de febrero con una comida por todo lo alto cuyo postre lo constituyen estos dulces.

Seguidamente conoceremos la evolución los Badalamenti a través del relato de Agatina, quien nos hará partícipes de la historia de las generaciones que componen su familia tanto paterna como materna. Descubriremos así por un lado el pasado de sus bisabuelos, Gaetano y Luisa, quienes vivieron en Belpasso a caballo entre los siglos XIX y XX; de la hija de éstos, su abuela Agata, quien terminó casándose con el abuelo Sebastiano y teniendo trece hijos, de los cuales diez murieron inmediatamente después de nacer y sobrevivieron únicamente tres, Bartolo, Benedetto y el mayor, Baldassare, quien se convertirá en el padre de Agatina, protagonista de los años en los que desemboca esta narración.

Esta misma evolución la seguiremos en el caso de las generaciones de la familia materna desde sus bisabuelos Assunta y Gaspare, quienes tuvieron ocho hijos, entre ellos el abuelo de Agatina, Alfonso, quien contraerá matrimonio con Margherita, del que nacerán dos niñas gemelas, además de la madre de Agatina.

A pesar de que, como todas las familias, la de los Badalamenti está compuesta por hombres y mujeres, son estas últimas las auténticas protagonistas de Un dulce par de senos, centrándose los diversos capítulos en los episodios que han vivido a lo largo de los años. Es por lo tanto una novela que gira en torno al mundo femenino, quedando reflejados a través de sus personajes aspectos como su relación con los hombres, las enfermedades a las que se enfrentan, sus miedos e inseguridades y los vínculos que se crean y transmiten de generación en generación.

Tras el prólogo que da inicio a la obra, esta se encuentra dividida en tres grandes partes: El relato, centrada en las generaciones de la familia paterna, El relato dentro del relato, igual a la anterior pero sobre la familia materna y Cómo acaba, protagonizada por Agatina, quien ha crecido convirtiéndose en Agata. Cada una de estas partes a su vez viene dividida en capítulos que en general tienen corta extensión, aunque en este caso esta estructura no consigue dar agilidad a la narración ya que esta sigue un desarrollo lento que, al menos en mi caso, se ha convertido en un obstáculo llegando a resultarme la lectura aburrida.

A pesar de que la novela recoge la historia de tres generaciones de mujeres, todos los capítulos se encuentran narrados en primera persona por Agatina empleando Giuseppina Torregrossa una prosa viva, clara y sensorial, al tener bastante importancia los olores y sabores de las comidas típicas italianas, además de encontrarnos ciertas dosis de ironía. A lo largo de las páginas nos encontramos con palabras y frases que se han mantenido en el idioma original y que aparecen explicados en notas a pie de página o en el glosario final que incluye el libro, lo que contribuye a acercar al lector a la zona en la que se desarrolla la historia. Como señalaba anteriormente, el ritmo que sigue la obra es pausado tanto por el tono que domina el relato como por la preeminencia de las partes narradas sobre los diálogos, siendo estos últimos cortos y poco abundantes.

Al tratarse de una saga familiar que refleja diferentes episodios en la vida de varios miembros de la familia, no nos encontramos con unos protagonistas claramente definidos. Sí que es cierto que el relato está centrado en las figuras femeninas y puesto que Agatina es la narradora, presente desde las primeras hasta las últimas páginas, es ella el personaje que podemos destacar como eje central. No obstante, desde mi punto de vista ninguna de estas mujeres llega a estar completamente desarrollada debido a que conocemos únicamente hechos puntuales de sus vidas, lo que no nos permite profundizar demasiado en sus caracteres ni llegar a familiarizarnos con ellas. En mi caso, me han resultando distantes, sin lograr esa empatía necesaria en la mayoría de los casos para disfrutar plenamente de una historia.

En un plano secundario quedan los personajes masculinos, que en la mayoría de los casos no salen muy bien parados pues Giuseppina Torregrossa selecciona perfiles de hombres mujeriegos, maltratadores, crueles, egoístas o infieles, influyendo estos caracteres en los vínculos y la relación que mantienen con sus esposas.

Al mismo tiempo que vamos observando el paso del tiempo en la vida de estas mujeres, como telón de fondo quedan expuestos los acontecimientos históricos que marcaron esos años. Así entre otros se cita el periodo de la dictadura de Mussolini, el desembarco de los aliados, el paso a la democracia, la constitución de la Carbonería o la guerra contra la mafia hasta llegar a una época actual en la que los viejos palacios de Palermo albergan fundaciones, bancos y sedes institucionales y las obras de restauración han hecho emerger nuevamente la belleza de la ciudad. La autora retrata con delicadeza esta ciudad, dibujando con acierto cada uno de sus rincones para que el lector tenga una visión clara tanto del aspecto de sus calles y edificios como de los cambios que se han ido operando a lo largo del tiempo.

Hay algunos temas que están muy presentes en Un dulce par de senos. Así por una parte la cocina tiene gran importancia desde las primeras páginas, convirtiéndose en el elemento que sirve de unión entre las mujeres de esta familia. Minne, brociolone, caponata, torroncini, ghiotta o panelle son algunos de los diferentes platos que aparecen mencionados a lo largo del libro, aunque no es un asunto en el que la autora se extienda demasiado quedándose en simples referencias.

Por otra parte también se aborda la enfermedad y especialmente el cáncer de pecho. Vemos cómo acepta este diagnóstico cada una de las mujeres, sus diferentes reacciones y cómo les afecta la pérdida de un pecho tanto en lo referido a su autoestima como a sus relaciones con los hombres. Aunque es un tema delicado la autora no lo dramatiza sino que lo trata con naturalidad, optimismo e incluso sentido del humor. Así llaman la atención las palabras que utiliza para referirse a la cicatriz que queda tras la amputación de un pecho, que por otra parte a mí no me han gustado demasiado.

Y junto a ellos un tema fundamental desde las primeras páginas es la familia, mostrándonos los diferentes vínculos que se van creando entre los miembros, las relaciones que mantienen o el apoyo que se ofrecen en cada momento, además de incluir algunos datos interesantes sobre la evolución que ha ido sufriendo el papel que a lo largo del tiempo ha ejercido la mujer dentro de la misma. Contrasta así la función desempeñada por las bisabuelas de Agatina, que debían quedarse en casa cuidando de los hijos, con la que le corresponde a ella misma en la actualidad o por ejemplo vemos también la importancia del matrimonio y de la dote facilitada por la mujer o el sistema de herencia seguido dentro de las familias.

Resumiendo, Un dulce par de senos recoge la historia de tres generaciones de mujeres sicilianas a lo largo del siglo XX, ofreciéndonos al mismo tiempo un retrato histórico y social de este periodo y combinando todo ello con sugestivas referencias a la cocina. En mi caso, la novela no ha cumplido las expectativas que tenía y no ha sido una lectura con la que haya disfrutado pero, como siempre, todo depende de los gustos e intereses de cada lector, por lo que si os ha resultado interesante lo que he expuesto en la reseña, os animo a darle una oportunidad. 


FUENTES: imagen autora aquí

viernes, 20 de septiembre de 2013

HACE MIL AÑOS QUE ESTOY AQUÍ - Mariolina Venezia

Título: Hace mil años que estoy aquí
Autor: Mariolina Venezia
Editorial: Círculo de Lectores
Año: 2006
ISBN: 9788467231489
Nº de páginas: 315

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Hace mil años que estoy aquí es el título de esta novela que llevaba, no mil, pero sí muchos años pendiente en mi estantería por lo que hace unas semanas a través del mismo reclamó mi atención y me decidí por fin a leerla. No fue una buena decisión ya que a pesar de ser una saga familiar, que ya sabéis que me encantan, me ha resultado una lectura aburrida y solamente estaba deseando llegar al final para pasar a otra cosa. La obra no ha conseguido despertar en mí el entusiasmo que parece lograr en otros lectores pues ha sido galardonada con premios como el Premi Llibreter de Narrativa y el Premio Campiello, además de conseguir la traducción española el Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Asuntos Exteriores.

Hace mil años que estoy aquí recoge la historia de los Falcone, una familia de la región de Basilicata, en el sur de Italia, desde el año 1861 hasta la caída del muro de Berlín. La novela comienza narrando como Francesco Falcone, tras casarse por obligación con doña Nina por la que no sentía nada, se llevó a casa a Concetta para que le hiciera de sirvienta y de amante. Es así como, aunque nunca llegó a casarse con ella, tuvieron siete hijas y un único varón, cuyas vidas seguiremos a lo largo de las páginas de la novela, asistiendo al mismo tiempo a la evolución de la historia de Italia.

El principal problema que me he encontrado es la forma en la que la autora plantea el desarrollo de la obra. Se puede decir que se trata de una novela coral y aunque la trama se presenta de forma lineal, Mariolina Venezia solamente nos cuenta hechos aislados en la vida de cada uno de los personajes por lo que la sucesión de escenas es rápida y el lector se pierde entre los nombres de los miembros de la familia. A mí me ha costado mucho identificar quién era quién, más teniendo en cuenta que a algunas de las hijas se las conoce por dos nombres y aunque al principio tenemos un dibujo del árbol genealógico hay algunos nombres que no he encontrado reflejados en el mismo y por lo tanto me ha costado ubicarlos. Es necesario avanzar bastante en la lectura para unir los parentescos y esto ya es en un punto en el que al menos mi interés, se había perdido y la lectura me estaba resultando aburrida.

Lo que más me ha gustado del libro es la forma de escribir de Mariolina Venezia. Utiliza una prosa impregnada de belleza, con un estilo muy cuidado y elaborado, resultando poético en algunos momentos y encontrando también ciertos toques de realismo mágico. En algunos sitios he visto que la comparan con Gabriel García Márquez pero a mí no me lo ha recordado.
En cuanto a su estructura, se encuentra dividida en veintitrés capítulos agrupados a su vez en tres partes y en todos ellos se utiliza un narrador omnisciente en tercera persona.
Si bien los hechos se suceden con rapidez, el ritmo que sigue es pausado, convirtiéndose en una novela para leer con calma, disfrutando más bien de la forma en la que está escrita. Destaca la ausencia de diálogos, encontrándonos con un predominio de la narración salvo alguna ocasión aislada en la que aparecen unas líneas dialogadas, lo que para mí también ha sido un pequeño obstáculo.

Al mismo tiempo que asistimos a la evolución de la familia, somos testigos de los hechos que marcan el curso de la historia de Italia. No es un análisis profundo y detallado sino que refleja como éstos han marcado la forma de vida de este pueblo del sur italiano y cómo han modificado a la familia Falcone, permitiendo así al lector tener una visión general de lo que sucede desde la unificación de Italia hasta la caída del muro de Berlín. El nacimiento del Estado italiano, la lucha contra el bandidaje en las provincias del sur que acabó convirtiéndose en una masacre, la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial, el fascismo, la Segunda Guerra Mundial y la posguerra entre otros muchos son algunos de los episodios que Mariolina Venezia refleja en la vida de esta familia, haciendo hincapié en cómo se vivieron entre el campesinado.

En cuanto a los personajes, como ya os decía anteriormente, quedan muy desdibujados debido a la rapidez con que pasa de una escena a otra. No hay una evolución ni se profundiza en sus caracteres por lo que no llegamos a conocerlos bien ni es posible establecer un vínculo que despierte nuestro interés por ellos. Francesco, Albina, Candida, Colino, Oreste o Gioia son algunos de los muchos nombres con los que nos encontramos a lo largo de las páginas y que no son nada más que eso, nombres que se confunden en nuestra memoria y que no conseguimos, o al menos así me ha ocurrido a mí, relacionar en nuestra mente. En función de su posición en el árbol genealógico algunos aparecen durante más tiempo, pues pasan de ser hijos a padres, pero aún así no se intuye su personalidad y una vez cerrado el libro se olvidan fácilmente. 

Es por todo ello que no puedo recomendar la lectura de esta obra. Pienso que Hace mil años que estoy aquí recoge en su interior demasiadas pequeñas historias que acaban convirtiéndose en un obstáculo debido a la rapidez con que la autora pasa de una a otra. A pesar de la belleza con que está escrita, no consigue despertar el interés del lector y su lectura se acaba haciendo pesada y aburrida. No obstante si os llama la atención y estáis interesados en profundizar un poco más en la historia de Italia os animo a darle una oportunidad puesto que es una obra que ha recibido varios premios y puede que mi opinión sea una excepción.




FUENTES: imagen autora aquí

viernes, 30 de agosto de 2013

MELODÍA EN LA TOSCANA - Belinda Alexandra

Título: Melodía en la Toscana
Autor: Belinda Alexandra
Editorial: Martínez Roca
Año: 2013
ISBN: 9788427040137
Nº de páginas: 624

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Descubrí a Belinda Alexandra gracias a la lectura de Lalavanda silvestre que iluminó París, una novela que me gustó muchísimo y que me animó a repetir con su siguiente obra, Secreto de hermanas, que también me gustó mucho aunque no tanto como la anterior. Aunque aún tengo por leer La gardenia blanca de Shangai, me quedé a la espera de próximas publicaciones y en cuanto supe que salía a la venta Melodía en la Toscana, quise leerlo. Como esperaba, la novela me ha encantado y Belinda Alexandra ya ocupa una posición entre mis autoras de referencia, no me quiero perder ninguna de sus obras.

Melodía en la Toscana comienza con un prólogo que nos sitúa en Florencia en el año 1914, donde un hombre apodado el Lobo entrega un bebe de pocos días a las monjas de un convento de clausura para que se encarguen de criarla, descubriendo la monja que se hace cargo de ella una minúscula llavecita plateada entre los paños que la envuelven.
La pequeña, a la que las monjas le dan el nombre de Rosa Bellocchi, crece huérfana en compañía de las monjas hasta que quince años más tarde y puesto que no siente vocación para tomar los hábitos, entra a trabajar en la villa Scarfiotti como institutriz de Clementina, hija de los marqueses de Scarfiotti. Pronto Rosa descubrirá el carácter frío y calculador de la marquesa de Scarfiotti, una mujer que además esconde un oscuro secreto que ella sentirá la necesidad de descubrir, a pesar de las terribles consecuencias que eso supondrá en su vida.

Como os decía al principio, Melodía en la Toscana me ha gustado muchísimo a pesar de que el comienzo del libro me llevó a pensar que en esta ocasión Belinda Alexandra no me iba a convencer. El motivo es que desde las primeras páginas sabemos que Rosa tiene un don que le permite percibir el origen de las cosas a través de visiones y también se menciona la existencia de brujas y espíritus, lo que me llevó a pensar que si la novela iba a transcurrir en esa línea a mí no me iba a entusiasmar. Afortunadamente aunque es una faceta de Rosa que no se puede obviar, va quedando en un segundo plano y no me ha impedido meterme en la historia y estar cada vez más enganchada a ella, aunque eso sí, es el punto que menos me ha gustado del libro.

Por lo demás, no le encuentro ningún pero a Melodía en la Toscana, una historia que va aumentando en interés e intensidad haciendo que no te puedas despegar de sus páginas hasta llegar al final. Tras el prólogo que he señalado anteriormente, la novela se divide en tres partes correspondientes a los tres periodos más diferenciados en la vida de Rosa, siendo la tercera la más extensa y estando a su vez cada una de ellas está dividida en capítulos en los que utiliza un narrador omnisciente en tercera persona del pasado. Me gusta mucho el estilo narrativo de Belinda Alexandra y en este caso no difiere del empleado en sus anteriores libros, encontrándonos con una prosa sencilla pero muy cuidada y elegante, rica en matices y descripciones y que sigue un ritmo ágil y fluido, lo que facilita su lectura y hace que sus seiscientas páginas se lean prácticamente sin darte cuenta.

Desde mi punto de  vista esta novela tiene bastantes similitudes con La lavanda silvestreque iluminó París, pues ambas comparten una protagonista femenina que se ve arrastrada por las circunstancias que la rodean y se sitúan en el mismo periodo histórico, aunque en puntos geográficos diferentes. Ambas tienen además una estructura similar, desarrollando en la primera parte los inicios de la vida de su protagonista, en la segunda el periodo de madurez y finalmente la tercera parte queda dedicada al desarrollo del periodo de guerra. No me ha importado pues La lavanda silvestre que iluminó París me gustó tantísimo que encontrarme con una historia similar no se ha convertido en un punto negativo.

La construcción de personajes es para mí uno de los puntos fuertes de Belinda Alexandra y en Melodía en la Toscana nos encontramos con un nutrido grupo, todos ellos caracterizados con detalle y con unas personalidades sólidas y perfiladas de tal manera que los hace inconfundibles. Una de las cosas que más me ha gustado es que sus caracteres no responden a un patrón definido sino que tiene multitud de facetas y dimensiones que les otorgan humanidad y acercan a la realidad, observamos como van evolucionando y como los hechos que les toca vivir van forjando su personalidad, modelando los rasgos que les definen.

La protagonista de esta historia es sin duda Rosa pues todo gira en torno a ella y es un personaje con el que he conectado desde el principio y cuya personalidad me ha gustado mucho. Al principio observamos que es tímida, reservada, vulnerable y sensible pero a medida que el tiempo va pasando tiene que aprender a sobrevivir y salir adelante por si misma lo que hace que se vaya fortaleciendo, adquiriendo valentía y demuestre ser una persona con un gran espíritu de superación. Desde mi punto de vista es un personaje que está muy bien matizado y a quien el lector llega a conocer en profundidad, compartiendo sus emociones, sentimientos y sobre todo, su sufrimiento. Me ha parecido positivo que a pesar de ser una mujer bondadosa, dulce y cálida Belinda Alexandra la haya obligado a tomar difíciles decisiones que la apartan un poco de la imagen que el lector se había creado, sufriendo de esta manera una acusada transformación que hace que se acerque más a lo que sería la vida real.

Como os decía junto a Rosa van desfilando multitud de personajes secundarios a los que la autora ha dotado de diferentes personalidades y carismas que aumentan el interés de la obra. A pesar de ser secundarios la mayoría tienen su propia historia que en algunos casos se va desarrollando como una línea argumental paralela aunque en un grado mucho menor a la principal, estando todas ellas interrelacionadas entre sí. Hay algunos que me han gustado especialmente como Antonio, un hombre con el que es difícil no encariñarse por su carácter bondadoso y tierno; Luciano por su valentía y por el amor y entrega que siente por su país y sus ideales o su hermana Orietta. Incluso otros como la marquesa Scarfiotti que destacan por su maldad me han parecido destacables en el papel que juegan y es que una historia no se puede sustentar solo a base de personajes buenos.

Como suele suceder en las obras de Belinda Alexandra, la labor de documentación es excelente y se aprecia en la recreación del contexto histórico en el que se sitúa la historia. Nos trasladamos a la bella Florencia y conocemos de primera mano cómo se vivieron los años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial así como el desarrollo del conflicto en Italia. Son los propios personajes los que se ven obligados a tomar partido en esta situación y así junto a ellos viviremos bajo el mandato de Mussolinni, conoceremos las pautas y medidas que regían su política y sufriremos la dura situación vivida en la guerra. Queda recogida la deposición de Mussolini por el Gran Consejo, la ocupación alemana de Italia tras iniciar estos conversaciones de paz con los aliados y en 1945 el final de la guerra, mostrando en todo momento la importante labor llevada a cabo por los partisanos y recogiendo así mismo la perversidad de las represalias y los terroríficos castigos a los que se sometía a los italianos que ayudaban a los partisanos, que se convierten en los pasajes más duros de toda la obra.

No solo el contexto histórico está bien desarrollado sino que la novela también cuenta con una ambientación maravillosa que nos permite trasladarnos a los bellos paisajes de la Toscana a través de sus detalladas y coloristas descripciones, contribuyendo a ello el uso que la autora hace de términos, títulos, frases y expresiones en italiano que logran que formemos parte de esta región.

Al igual que ocurría en Secreto de hermanas, en Melodía en la Toscana también se pone de manifiesto el amor que Belinda Alexandra siente por los animales y la firme defensa que hace de sus derechos, pudiendo observar una crítica hacia la matanza y uso que se hace de sus pieles tanto para vestir como para objetos de decoración.

En cierta forma el final de la novela es previsible en algunos puntos aunque al tener tantos frentes abiertos en mi caso ha habido algún giro final que sí me ha sorprendido. Pero la mayoría de incógnitas que se plantean se puede intuir su resolución al igual que el desenlace de la parte romántica, bastante evidente desde el principio y quizás un tanto forzado, pues hace gala de demasiadas coincidencias y de la buena estrella que acompaña a los protagonistas. Aún así no me parece un final que estropee la obra, el desarrollo es para mí lo importante a pesar de que ya intuyese casi desde el principio lo que me iba a encontrar al final.

En definitiva, Melodía en la Toscana es una novela cuya lectura recomiendo, especialmente si ya habéis leído algo de la autora y os ha gustado o si sois aficionados a las historias dramáticas. Con un estilo cuidado y elegante Belinda Alexandra consigue trasladarnos a la bella Toscana para narrar una historia protagonizada por una mujer que cautivará al lector con su carácter y en el que tanto el contexto histórico como los secretos, traiciones y venganzas que se esconden en su trama harán que no podamos abandonar su lectura hasta llegar al final.


FUENTES: imagen autora aquí

Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar

viernes, 8 de febrero de 2013

EL DOLOR PERFECTO - Ugo Riccarelli

Título: El dolor perfecto
Autor: Ugo Riccarelli
Editorial: Maeva
Año: 2005
ISBN: 9788496231607
Nº de páginas: 320

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Hace unas semanas me crucé con este libro casualmente y tras leer su sinopsis no pude evitar comenzarlo inmediatamente, ya que era una saga familiar que según indicaba en la misma abarcaba casi un siglo de la historia de Italia, que es un país sobre el que yo no había leído demasiado y por lo tanto este dato me resultó muy atractivo.

El dolor perfecto recoge la historia de dos familias que se entrelazarán a lo largo del tiempo gracias a la unión de dos de sus miembros. El comienzo de la historia nos sitúa a finales del siglo XIX con Italia recién unificada y concretamente nos traslada al pueblo toscano de Colle, al que llega un joven anarquista emigrante del sur conocido como El Maestro para ejercer esta profesión en el mismo. Se establecerá en esta población y no tardará en enamorarse de su casera, la viuda Bartoli, naciendo de esta relación Ideal, Mijail, Libertad y Cañero a los que criarán junto a Bartolo, hijo del anterior matrimonio de la viuda.

Por otro lado en el mismo pueblo está la familia formada por Ulises Bertorelli, un comerciante de cerdos y su joven esposa Rosa, de cuyo matrimonio nacen unos gemelos a los que su padre, siguiendo la tradición familiar de utilizar nombres de la épica de Homero y de Grecia, bautiza como Helena y Aquiles. Sin embargo Rosa no está dispuesta a aceptar ese nombre para su hija y con el tiempo acabará siendo Annina y Aquiles, Sol y acabarán compartiendo una gran casa en el Prataio junto a los otros dos hermanos Bertorelli, Hector y Telemaco y sus respectivas familias.

Y es así como a través de estas dos familias, sus dramas, uniones, separaciones y descendencia, veremos desfilar casi un siglo entero de la historia de Italia y de Europa a lo largo de las páginas de El dolor perfecto.

Cuando lees un libro del que no tienes ninguna referencia es en cierta manera un riesgo, ya que puede ser que no encaje para nada en tus gustos pero aun así, a mí de vez en cuando me gusta dejarme llevar por mi instinto que esta vez no me ha fallado, ya que me he encontrado con una historia interesante y una obra, desde mi punto de vista, de gran calidad. Ugo Riccarelli escribe de una forma magistral, con una prosa sobria y trabajada que da lugar a un estilo envolvente, intimista y cargado de lirismo, lo que hace que sea difícil no dejarse arrastrar por su forma de narrar. Encontramos además un toque de realismo mágico que marca algunas de las situaciones cotidianas que viven los personajes y que, si bien no llega a ser fantasioso, sí resulta un tanto irreal, aunque se aleja del concepto de realismo mágico que impregna las obras de los autores de Hispanoamérica. En este sentido me ha recordado mucho más por ejemplo a Joyce Carol Oates y a algunas de sus obras como Bellefleur, que también es una saga familiar.

Otro punto que caracteriza la narración de Ugo Riccarelli es la escasez de diálogos, la obra se sustenta en su mayor parte en la narración, especialmente en la primera parte en la que también predomina la exposición de múltiples situaciones de la vida de los personajes pero que no tienen una continuidad, es decir, nos cuenta diferentes hechos aislados a lo largo de los años, mientras que en la segunda parte la trama sigue un curso más lineal y tiene mayor carga dramática.

No encontramos tampoco la típica división por capítulos sino que es una narración continúa, encontrando solamente unos espaciados mayores para diferenciar las escenas. Todo ello contribuye a que sea una novela de ritmo pausado, para leer con calma disfrutando de los múltiples matices y de la forma en la que el autor expone la historia. Pienso que El dolor perfecto no es una lectura adecuada para todo tipo de público ya que Ugo Riccarelli posee un estilo muy definido que puede no ser del agrado de todos los lectores, pero aquellos que se sientan atraídos por las características que lo definen sin duda disfrutarán con esta obra.

En mi caso ha sido una lectura que ha ido de menos a más, ganándome como lectora a medida que avanzaban las páginas. Aunque desde el principio me ha gustado la forma de escribir del autor, lo que ha hecho que disfrutase leyendo y no me resultase aburrida, me ha costado mucho hacerme con todos los personajes que van apareciendo. Tanto por el número de miembros de las familias, sobre todo la de los Bertorelli que engloba a los tres hermanos con sus respectivas mujeres, familiares de estas e hijos del matrimonio, como por los nombres dados a los personajes y la rápida sucesión de escenas, ha provocado que fuese complicado tener claro quién era quién y por lo tanto el seguimiento de la historia era algo confuso, viéndome obligada a ralentizar el ritmo de lectura para no perderme entre las múltiples ramas y relaciones familiares. Creo que en este caso hubiese sido de mucha ayuda la inclusión del árbol genealógico al principio o final de la obra, teniéndolo como referencia para tener clara la estructura de cada una de las familias.

Sin embargo esta dificultad se va solventando a medida que avanzamos pues con el paso del tiempo varios miembros van desapareciendo y así se afianza la posición de los que quedan, que adquieren más protagonismo y que en mi caso ayudó a tenerlo todo más claro y por consiguiente, disfrutar más de la lectura. Es por eso que la segunda parte de la novela me ha parecido mucho mejor y más interesante que la primera, también debido a que los hechos históricos que afectan a los personajes son más cercanos y conocidos.

El dolor perfecto es para mí una novela coral y por este motivo no podemos asignar el protagonismo a un único personaje. A lo largo de los años vamos asistiendo a la evolución de la familia, por lo que hay periodos en los que se centra más en unas personas y otros en otras. En la primera parte tienen más relevancia Ulises y El Maestro pero progresivamente la van perdiendo para dejar paso a sus hijos, por lo que en la segunda parte la historia se centra más en Annina y Cañero, siendo ella quizás el personaje que más destaca. El número de personajes que aparece como ya os indiqué es muy elevado y no todos tienen la misma relevancia pero en todo momento el autor hace incidencia en su psicología, reflexiones, emociones y sentimientos por lo que es sencillo hacerse una idea de sus personalidades y forma de actuar. Tienen especial importancia las relaciones que se establecen entre ellos y así quedan plasmados tanto el amor y afecto que les une como en oposición el odio y el desprecio que les separa en otros casos, aunque en todo caso siempre hay algo que une a todos los miembros que es el dolor que aparece reflejado en el título de la novela.

Al mismo tiempo que vamos asistiendo a la evolución de la vida familiar conocemos los grandes acontecimientos históricos que han marcado este periodo, pues de una manera u otra acaban afectando a los miembros de las dos familias. Partiendo de finales del siglo XIX hace un recorrido por un siglo de la historia de Italia recogiendo episodios como la batalla de Adua, el mandato de Mussolini, la masacre de Bava Beccaris, la epidemia de la peste española o la II Guerra Mundial, por lo que resulta una lectura en cierta forma instructiva para acercarse a este periodo y conocerlo un poco mejor. No es una obra que se centre en detallar todos estos hechos con minuciosidad, sino que solamente nos cuenta como los mismos afectan a la familia y a su día a día, interviniendo en ellos algunos miembros de la familia o sufriendo sus consecuencias, por lo que en muchos casos es complicado deducir en qué periodo nos encontramos con exactitud y llevar el hilo histórico si no se tiene muchas nociones de la historia de Italia, al menos a mí es lo que me ha ocurrido. Por ese motivo en parte he disfrutado más de la segunda mitad, donde los acontecimientos son más conocidos, centrándose una buena parte en la II Guerra Mundial con la presencia de los alemanes en Italia, referencias a los campos de concentración y su rendición final.

A pesar de que tanto el estilo del autor como la novela me han gustado, no es una lectura que recomendaría a cualquier lector, ni siquiera a aquellos que comparten mi afición por las sagas familiares. Pienso que es necesario estar dispuesto a afrontar una lectura que no es sencilla tanto por  la prosa de Ugo Riccarelli, por la que hay que sentirse atraído, como por  la escasez de diálogos y el ritmo pausado. Pero si esto no es un obstáculo, os animo a leer a este autor ya que merece la pena dejarse llevar y disfrutar de su forma de narrar, además de resultar en este caso una obra interesante para profundizar en esta parte de la historia italiana.

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