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miércoles, 10 de junio de 2015

París 2041 - Ezequiel Szafir

París 2041
Título: París 2041
Autor: Ezequiel Szafir
Editorial: Ediciones B
Año: 2014
ISBN: 978-84-666-5722-8
Nº de páginas: 344

Una de las novedades de Ediciones B para esta primavera que más llamó mi atención fue París 2041 de Ezequiel Szafir por el planteamiento que su argumento presentaba, por lo que me animé a hacer un hueco entre mis múltiples libros pendientes y, en cuanto llegó a casa, comencé su lectura junto a otras blogueras con las que fui intercambiando impresiones vía twitter.

"París 2041" comienza trasladándonos a un futuro no demasiado lejano, situándonos en octubre del año 2041 en París. La situación que se vive en esta ciudad es un reflejo de la que asola al resto de Europa, donde tras años de crisis económicas, juegos de poder, sometimiento y terror islamista, se ha optado por la revolución para lograr la libertad. Sin embargo, el estado impuesto por los nuevos partidos dista mucho de mantener el concepto de libertad, y además de drones que sobrevuelan la ciudad continuamente controlándolo todo, en París, tras un enfrentamiento con la población musulmana en el año 2038, se ha optado por separar a los ciudadanos en dos zonas, reservando una a los musulmanes, negros y judíos en la que teóricamente estarán más protegidos, pero de la que no pueden salir sin una autorización específica. Pero no toda la población comparte estos ideales y así Antoine y Nicholas, con la colaboración de una joven musulmana de la denominada “Zona libre”, y con el apoyo del movimiento de la Resistencia francesa, intentarán luchar contra este régimen totalitario para devolver la libertad a su país.
Ezequiel Szafir
Ezequiel Szafir (Fuente)

A lo largo de los veinte capítulos en los que se presenta dividida la novela, Ezequiel Szafir nos va mostrando los diferentes cambios que se han producido y han dado lugar a esta nueva realidad así como la forma en la que avanza la trama, todo ello siguiendo un curso lineal. Para ello emplea un narrador en tercera persona que permite enfocar la acción en diferentes personajes y escenarios según el momento, permitiendo al lector tener acceso a todo lo que está sucediendo. La prosa de Ezequiel Szafir es sencilla y efectiva, con abundantes diálogos que agilizan la lectura y un ritmo fluido que combina a la perfección con la trama dinámica que su novela presenta desde el principio.

París 2041 es un libro cuyo planteamiento atrapa desde sus primeras páginas, manteniendo la atención del lector gracias a una equilibrada combinación de diversos elementos como intriga, acción, romance, política o amistad. Si bien nos trasladamos a una época futura, no cuesta demasiado situarse en este nuevo contexto social y político que el autor dibuja ya que las modificaciones que han tenido lugar no se alejan demasiado de nuestra actual situación y por otra parte el autor se encarga de aderezar la narración con descripciones gráficas y detalladas que nos facilitan una clara visión tanto de la atmósfera como de los escenarios en los que se mueven los personajes.

Nos encontramos ante un libro en el que el peso de la narración recae más sobre los hechos que sobre los personajes en sí, quienes no dejan de ser meras herramientas para desarrollar estos. De esta manera únicamente tres personajes tienen cierta relevancia en la novela, siendo Antoine, Nicholas y Farida los protagonistas y su perfil el mejor trazado a pesar de que tampoco cuentan con una gran profundidad. Quizás es por eso que a mí los tres me han resultado bastante lejanos y no he conseguido implicarme en sus historias personales, por lo que su destino me ha resultado un tanto indiferente a pesar de que la situación general sí haya despertado mi interés.

Es por esta misma razón que el romance que incluye la trama de "París 2041" me ha parecido alejado de la realidad y poco consistente. Soy consciente de la difícil situación que atraviesan los personajes, pero aún así me ha faltado profundidad en la relación e intensidad en sus sentimientos. Desde mi perspectiva ha sido un acercamiento demasiado frío y me cuesta creer que puedan surgir lazos tan fuertes únicamente a través del contacto que mantienen, por lo que creo que el enfoque dado a su relación debería haber sido diferente, no tan perfecto.

Comentaba anteriormente que París 2041 es una novela cuyo argumento se centra en los hechos que están teniendo lugar y es este uno de los aspectos que más llama la atención del lector desde un principio. Este futuro que Ezequiel Szafir nos plantea resulta inquietante si nos paramos a considerar el rumbo que está tomando la sociedad actual, pues no sería extraño que llegásemos a vivir algo así, y de ahí la necesidad de pararnos a reflexionar e intentar poner una solución para no volver a revivir hechos que ya han marcado nuestra historia pasada. Y es que la novela de Ezequiel Szafir nos habla de un futuro cercano pero con remembranzas del pasado como los guetos que en este caso ocupan los musulmanes, la quema de mezquitas o la de libros.

A pesar de que la novela tiene un ritmo intenso desde el principio, la trama de París 2041 va ganando intensidad a medida que avanzamos y es por eso que, siguiendo esta tónica, para mí el final no ha estado a la altura y ha sido uno de los puntos más negativos de esta lectura. El capítulo final es como una especie de epílogo y desde mi punto de vista hay un corte demasiado brusco entre un tiempo y otro, me hubiera gustado que el autor se detuviese un poco más en relatarnos cómo sucedió todo en lugar de hacer ese resumen final que da la sensación de precipitación y al menos a mí me ha dejado con una sensación un tanto decepcionante.

A pesar de este último apunte, París 2041 me ha gustado y creo que es una interesante lectura tanto por los planteamientos que realiza como por la invitación que nos hace a reflexionar y debatir sobre todas estas cuestiones. Ezequier Szafir nos presenta un thriller político con tintes de distopía que nos traslada a un inquietante futuro cercano y en el que se combinan suficientes elementos para hacer disfrutar al lector con una lectura que no podrá abandonar hasta llegar a la última página.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar París 2041 a través de los siguientes enlaces:

Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

lunes, 30 de marzo de 2015

Khimera - César Pérez Gellida

Khimera
 Título: Khimera
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de letras
Año: 2015
ISBN: 978-84-836-5839-0
Nº de páginas: 544

Khimera es el título que lleva la última novela publicada por César Pérez Gellida tras el éxito de su trilogía "Versos, canciones y trocitos de carne", la cual está compuesta por Memento mori, Dies irae y Consummatum est. De todos ellos de momento únicamente he leído Memento mori que me gustó mucho y, aunque aún tengo pendientes en la estantería los otros dos, cuando desde la editorial nos ofrecieron la posibilidad de organizar una lectura conjunta de Khimera me animé sin dudarlo.

Hablar del argumento de Khimera resulta bastante complicado tanto por la cantidad de nuevos elementos que entran en juego como por la necesidad de no desvelar demasiada información de cara al futuro lector. César Pérez Gellida sitúa su historia en un futuro no demasiado lejano, concretamente en el año 2054, en el que comenzamos siendo testigos de los cambios que se han ido sucediendo a lo largo de esos años, los cuales han modificado drásticamente la realidad tanto social como geográfica y política. Tras la finalización de la denominada Guerra de Devastación Global, a la que siguió la Década Triste, el poder se ha concentrado en las grandes corporaciones, quienes en su momento supieron aprovecharse del vacío de poder existente, y que sin embargo ven ahora peligrar sus planes ante la amenaza de un asunto que dejaron en su día sin resolver: "Khimera". Para profundizar en lo que fue el proyecto Khimera, resultará de vital importancia localizar al que se conoce como último bogatyr, único superviviente de un grupo de agentes que eran el estandarte de este proyecto, quien a pesar de ser uno de los hombres más buscados durante los primeros años de la reconstrucción, finalmente fue dado por muerto.

César Pérez Gellida
Aquellos que pasáis habitualmente por aquí os daréis cuenta de que el planteamiento de Khimera no encaja en lo que suelen ser mis habituales lecturas, son pocas las ocasiones en las que me planteo leer novelas que nos hablen sobre hipotéticas situaciones futuras. Sin embargo, de vez en cuando se hace necesario dejar atrás nuestros prejuicios iniciales y alejarnos un poco de la zona de confort para descubrir otro tipo de historias, experiencia que siempre va a ir acompañada de una cierta incertidumbre, aunque en este caso a mí me duró pocas páginas pues al poco de comenzar la lectura César ya había logrado captar toda mi atención.

No obstante, esto no quiere decir que Khimera tenga un comienzo trepidante, más bien al contrario, la primera parte o movimiento de esta novela requiere una lectura pausada y concentrada, en la que necesitamos emplear toda nuestra atención y capacidad de retención si no queremos olvidar detalles o perdernos entre las múltiples novedades que configuran el nuevo mundo que el autor nos plantea. Sin embargo, una vez superadas estas páginas la historia va cogiendo intensidad a medida que vamos avanzando movimientos, y es que es esta la estructura que presenta la novela, una división en cuatro movimientos principales que quedan completados con un “preludio” inicial más un “rondó final”. A su vez cada uno de estos movimientos está dividido en lo que equivaldrían a capítulos, subdivididos internamente y logrando de esta manera imprimir mucho dinamismo a la lectura, pues siempre invita a leer un poquito más. Además para facilitar la labor al lector, César se encarga de ir introduciendo indicaciones que nos detallan la ubicación a la que nos trasladamos en cada momento, al ir la trama de Khimera alternándose entre diversos escenarios.

Estrechamente vinculado con esta estructura es necesario mencionar nuevamente un elemento que ya estaba muy presente en la trilogía de César Pérez Gellida: la música. En este caso el autor toma como base una pieza musical para estructurar Khimera, encontrándonos al principio del libro con lo que sería la galería de personajes, aunque en este caso cada uno tiene asignado un rol en relación con esa composición, desde la soprano encargada de poner voz hasta el mismo director, pasando por el bombo o los timbales. Es sin duda una forma original de presentarnos a las figuras que nos vamos a encontrar en las páginas siguientes, al igual que lo es la estructura en movimientos que equivaldrían a cada uno de los actos de esa sinfonía que introduce el preludio.

Por lo que se refiere al estilo, a aquellos que ya hemos leído algún libro de César Pérez Gellida nos va a resultar familiar pues aunque cambia de registro en cuanto a temática, su prosa sigue caracterizándose por el uso de un lenguaje claro y conciso que queda dominado por un ritmo cargado de intensidad que hace que el interés del lector no decaiga en ningún momento, ni siquiera cuando el desenlace queda desvelado bastantes páginas antes de alcanzar el final. Es este un movimiento arriesgado pero César consigue salir airoso y lograr que la novela no decaiga, más bien al contrario, sentimos la necesidad de seguir avanzando para conocer cómo se ha llegado a ese punto final. Es un narrador omnisciente el encargado de ir guiándonos por la historia, posibilitando múltiples cambios de perspectiva entre escenarios y personajes, necesarios en este libro para que tengamos acceso a conocer lo que está ocurriendo en todo momento.

El aspecto que más llama la atención cuando comienzas a leer Khimera es, sin duda, el planteamiento que el autor realiza de ese futuro que se perfila ya cercano. Define Noberto López en la nota inicial con la que abre el libro a César como "visionario del siglo XXI" y es un calificativo que comparto, pues describe con gran cercanía y realidad los cambios que de aquí a unos años experimentaremos en diferentes ámbitos de nuestra vida si el mundo sigue evolucionando en la misma línea que hasta ahora, y aunque en algunos aspectos no es preocupante, hay otros muchos planteamientos que nos invitan a pararnos y reflexionar acerca de la necesidad de poner límites antes de que sea demasiado tarde. No cabe duda de que el autor ha tenido que realizar un laborioso y meticuloso trabajo de documentación para estructurar un nuevo planeta en el que no solo se han llevado a cabo importantes cambios a nivel tecnológico y científico, sino que nos hemos enfrentado a devastadoras guerras cuyas consecuencias resultan aterradoras, como es el caso de esas criaturas que bajo la denominación de “duendes” protagonizan unas escenas cargadas de inquietud y repulsión.

Khimera es una obra en la que en cierta forma el calificativo de “novela coral” tendría cabida pues son varios los personajes cuyas tramas individuales se van entrecruzando a lo largo de las páginas, estando todas ellas vinculadas entre sí para formar un todo. La galería de personajes es bastante extensa aunque está formada por figuras tan diferentes entre sí que es fácil identificar con facilidad quién es quien y el papel que desempeña en el argumento. Sin embargo, no es la evolución de los personajes un aspecto en el que el autor se extienda innecesariamente pues no es el fin de Khimera, más bien podemos señalar que son los instrumentos necesarios para el desarrollo de la trama, estando, eso sí, todos ellos bien caracterizados, respondiendo a diferentes personalidades y persiguiendo cada uno unos intereses y objetivos definidos. Esta combinación de figuras tan dispares me ha gustado y pienso que es un acierto pues aumenta el interés del libro al introducir determinados interrogantes en torno a cada uno que a medida que avancemos irán dejando paso a interesantes e inesperados giros argumentales. Y es que a medida que avanzamos, sobre todo a partir del tercer movimiento, las sorpresas se suceden, incluyendo una que supone un golpe de efecto y con la que disfrutarán en mayor medida aquellos lectores que ya sean seguidores de los anteriores libros de César Pérez Gellida.

Comenzaba diciendo que Khimera no encajaba demasiado en mis preferencias lectoras pero eso no ha sido obstáculo para que haya disfrutado enormemente con su lectura. Su planteamiento inicial nos puede llevar a calificarla dentro de la ciencia ficción como una distopía, pero una vez que te adentras en ella te das cuenta de que va más allá de este simple etiquetado, combinando diferentes elementos que son los que van a posibilitar que disfruten con ella lectores con diferentes gustos literarios, como es mi caso. Es por eso que no puedo hacer una comparación ni deciros si es mejor o peor que otras novelas que siguen esta línea, ni siquiera he leído a George Orwell, pero sí os puedo decir que merece la pena superar nuestros recelos iniciales y darle una oportunidad. Khimera es uno de esos libros cuya lectura se hace necesaria no solo por disfrutar de la historia que desarrolla, si no por las reflexiones que en un segundo plano va generando en la mente del lector, invitándonos a plantearnos algunas cuestiones como la dependencia cada vez mayor que tenemos de la tecnología y la pérdida de libertad y privacidad que esto supone.

En definitiva, César Pérez Gellida ha decidido apostar en Khimera por un cambio de registro y creo que ha superado el reto sin dificultades, presentándonos una novela sólida y bien construida, que despierta el interés del lector desde las primeras páginas y que sorprende por el futuro tan real, cercano y creíble que proyecta. Sin lugar a dudas una obra muy recomendable tanto para los lectores aficionados a las distopías como para los seguidores de los thrillers, y a la que os recomiendo acercaros conociendo los menos datos posibles sobre su planteamiento y desarrollo para disfrutar de Khimera en toda su extensión.

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Gracias a la editotial por facilitarme el ejemplar para su reseña

jueves, 29 de mayo de 2014

El sanador (Antti Tuomainen)

Título: El sanador
Autor: Antti Tuomainen
Editorial: Random House (Roja & Negra)
Traducción: Rafael García Anguita
Año: 2012
ISBN: 978-84-397-2606-7
Nº de páginas: 216

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Tenía El sanador esperando en la estantería desde hacía tiempo gracias a un sorteo ganado por lo que hace unos días me animé a darle una oportunidad aprovechando que me apetecía leer algo ligero y no tenía muchas páginas. No es una lectura que me haya entusiasmado aunque sí puedo afirmar que su planteamiento es diferente a lo que en este género había leído hasta ahora.

La trama de El sanador nos traslada a un futuro inconcreto en el que la tierra sufre las desastrosas consecuencias del cambio climático. En este contexto, nos situamos en Helsinki, donde una periodista del diario Helsingin Sanomat, Johanna, se encuentra trabajando en el caso de un tipo al que llaman el Sanador, quien bajo este pseudónimo ha ido asesinando a todas aquellas personas que según él, han contribuido a acelerar el cambio climático. Tras no conseguir contactar con ella, su marido, el poeta Tapani Lehtinen, convencido de que Johanna está en peligro y puesto que la policía no le va a ofrecer ayuda al estar desbordados de trabajo, decide investigar el mismo su desaparición. Será así como irá desvelando los secretos ocultos en el pasado de su esposa, los cuales parecen estar relacionados con los asesinatos que se hallaba investigando.

Os comentaba que El sanador me había resultado una novela diferente a las leídas dentro de este género y es que su planteamiento nos permite afirmar que estamos ante una distopía. En este sentido, resulta original pues se aleja de los ambientes que solemos encontrar para ofrecernos una visión del planeta completamente diferente a la que tenemos en la actualidad y este es uno de los aspectos que más destaca en esta novela.

El argumento de El sanador se desarrolla en poco más de doscientas páginas las cuales se encuentran agrupadas en cuatro partes. A su vez estas partes vienen divididas en capítulos cortos que facilitan la lectura al imprimir dinamismo al desarrollo de una trama que ya tiene de por si un ritmo bastante ágil. Toda la acción tiene lugar en tan solo tres días en torno a la Navidad, correspondiendo cada día con uno de estos bloques. Las dos primeras partes, “Dos días antes de Navidad” y “Un día antes de Navidad” resultan más extensas y en ellas es donde nos encontramos con la mayor parte de la acción mientras que la tercera, “Nochebuena”, agrupa el desenlace en unas diez páginas para dejar paso a una especie de epílogo final que recogería lo que sucede unos meses más tarde, “La mañana del viernes santo”.

En cuanto a la narración, utiliza un narrador en primera persona a cargo de Tapani Lehtinen y el estilo que Antti Tuomainen emplea es directo, llano y sin florituras, resultando efectivo y sencillo de leer. El desarrollo de la trama se apoya en buena medida en los diálogos por lo que estos son abundantes y así mismo destacan las descripciones de los ambientes que definen el aspecto pos apocalíptico que presenta la ciudad de Helsinki. Uno de los mayores problemas con los que me he encontrado viene referido a la dificultad que entrañan los nombres finlandeses en cuanto a su pronunciación y así tanto los nombres de las personas como los de los edificios o calles por las que Tapani se desplaza han sido un pequeño obstáculo en la fluidez de la lectura.

Por lo que se refiere a los personajes, ha sido uno de los puntos más flojos pues todos ellos me han resultado bastante planos. Es cierto que una novela de estas características no necesita demasiada profundidad en los protagonistas, pero en este caso ninguno me ha llegado a transmitir nada, ni siquiera el propio Tapani que es a quien más llegamos a conocer al narrarnos su historia en primera persona. De esta manera comparte con nosotros sus sentimientos y el estado en el que se encuentra tras la desaparición de su esposa, de la que está profundamente enamorado, incluyendo en algunos capítulos sucesos del pasado que sirven al lector para ir completando el perfil de la pareja y lo que han compartido juntos.

Como ya comenté, uno de los aspectos más destacables de El sanador es la recreación que el autor hace del estado en el que se encuentra el planeta a causa de los efectos del cambio climático. Inundaciones, subidas del nivel del mar que provocan la desaparición de países, epidemias de peste, pandemias, disputas por las reservas de agua, incendios imposibles de sofocar, guerras y conflictos armados o entre 650 y 800 millones de personas refugiados por causas climáticas, son algunas de las consecuencias de unos cambios que están provocando la destrucción del planeta y que Antti Tuomainen plasma en su obra, centrándose especialmente en la ciudad de Helsinki que es donde tiene lugar el desarrollo de la trama. Tapani se mueve por esta ciudad ofreciéndonos datos tanto de sus calles como de sus edificios y zonas más emblemáticas, permitiéndonos de esta manera observar el aspecto que presenta, destruida y sumida en una atmosfera oscura, melancólica y hostil en la que las personas viven sumidas en una desesperación que en algunos casos desemboca en engaños, timos o actos delictivos, cualquier cosa es válida con la finalidad de sobrevivir.

En relación con este último punto, El sanador es una novela que además de ofrecernos el entretenimiento de su lectura nos invita a reflexionar sobre las consecuencias del cambio climático. Impacta observar los cambios que se han producido y la situación a la que en un futuro llegaremos pues, aunque es una realidad ficticia, muchos de los problemas que Tuomainen recoge en su obra ya se están empezando a observar aunque en este caso estén llevados a un límite. Pienso que de esta manera el autor intenta a través de su novela concienciar un poco al lector de la importancia que tiene frenar el cambio climático para no llegar a estos extremos.

Con todo, no es El sanador una novela que tenga un ritmo trepidante y a mí su trama no me ha llegado a enganchar, por lo que creo que, de haber tenido más páginas, habría llegado un punto que se me habría hecho pesada. No obstante, merece la pena darle una oportunidad por ese elemento original que introduce al desarrollar la trama en un futuro distópico que intenta concienciarnos de la importancia del cambio climático, denunciando las actuaciones de esas personas que el sanador acaba convirtiendo en objetivo de sus asesinatos.


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