lunes, 12 de enero de 2015

La marca de la luna - Amelia Noguera

Título: La marca de la luna
Autor: Amelia Noguera
Editorial: Roca
Año: 2014
ISBN: 978-84-9918-761-7
Nº de páginas: 504

Hace un par de años leí La pintora de estrellas de Amelia Noguera, una novela que me encantó y por eso, cuando supe que iba a publicar La marca de la luna con la editorial Roca, además de alegrarme por Amelia, me quedé con muchas ganas de hacerme con ella, pues me atraía el planteamiento y además, parte transcurría en La India, que ya sabéis que es uno de esos escenarios a los que yo no me puedo resistir.

Amelia Noguera (Fuente)
La marca de la luna comienza situándonos en el año 1920 en una aldea de La India donde Barathi, tras dar a luz a su hija Lila, muere en el parto. Será su abuela Asha quien se haga cargo de la niña, evitando así que la vieja Neeja lleve a cabo el sacrificio del bebe, aunque no podrá impedir que formule una maldición que supondrá que cualquier hombre al que Lila mire con amor muera. Sin embargo, Asha intentará a su vez contrarrestar este conjuro estableciendo otro futuro para la niña, en el que la esperanza llegará a través de un extranjero. Lila, que posee la marca de la luna propia de las brujas de la luna plateada, crecerá así en compañía de su abuela, quien la educará y enseñará los secretos de la magia hasta que, tras su fallecimiento, la niña tenga que emprender una nueva vida en compañía de una familia europea y lejos del país que la ha visto nacer.

Amelia Noguera me ha vuelto a conquistar tanto con la historia recogida en esta novela como con sus personajes, por lo que ha sido una lectura con la que he disfrutado muchísimo. La marca de la luna se presenta estructurada en más de cincuenta capítulos, en general de corta extensión, y a lo largo de los cuales se va desarrollando un relato que nos permite descubrir el curso que ha seguido la vida de la pequeña Lila. De esta manera, y aunque no aparezcan propiamente establecidas en el libro, podemos diferenciar tres partes que vienen determinadas por la ubicación en la que tienen lugar, situándonos en un primer momento en la localidad de Jaipur en La India, posteriormente en Praga, y pasando finalmente a Sevilla. Al final del libro encontramos un glosario que podremos consultar en todo momento y en el que se recoge el significado de algunos términos propios del hinduismo.

Amelia Noguera escribe francamente bien, empleando una prosa clara, elegante, cuidada, minuciosa y envolvente, que hace que la lectura sea muy agradable y no se haga en ningún momento pesada, a pesar de que el ritmo que sigue la narración viene marcado por la serenidad. El relato se presenta narrado en primera persona del pasado, como si de una especie de memorias se tratase, de tal forma que es la propia Lila quien comparte con nosotros todo lo que ha sido su vida, con la peculiaridad de que esta figura narrativa tiene carácter omnisciente pues nos ofrece información sobre todo lo ocurrido a su alrededor, aunque ella no haya estado presente en esas escenas. Este es uno de los aspectos que menos me ha convencido en la historia pues si bien Lila tiene ciertas habilidades que le permitirían conocer todo lo que aconteció, hay algunos momentos en los que la narración tiene un carácter demasiado íntimo y personal como para que sea creíble que nos facilite esa información

Palacio Jal Mahal ©
Además del estilo narrativo de Amelia Noguera, hay otros puntos que hacen de La marca de la luna una lectura muy recomendable, siendo uno de ellos la construcción de sus personajes. Al igual que ya señalé en la reseña de La pintora de estrellas, Amelia cuida al detalle la construcción de todos ellos, dotándoles de diferentes rasgos que los individualizan y humanizan, pues observaremos que, aunque cada uno tiene su propia forma de ser que se mantiene coherente a lo largo del tiempo, actúan movidos por las circunstancias de cada momento, algo que es necesario para otorgarles realismo y hacerlos más creíbles.

Al convertirse en narradora de su propia historia, es evidente que Lila es la protagonista indiscutible en esta novela y es un personaje que se gana el cariño y el aprecio del lector desde las primeras páginas. La acompañaremos a lo largo del tiempo, conociéndola desde niña y observando cómo se va convirtiendo en mujer, haciendo frente a los obstáculos que van surgiendo en su camino y teniendo que adaptarse a nuevas formas de vida. Personalmente Lila es un personaje que me ha gustado muchísimo tanto por su carácter dulce, tierno y bondadoso como por la fortaleza y determinación que muestra en ciertos momentos.

Paralelamente a la evolución de Lila iremos conociendo a otras personas que jugarán un papel determinante en el transcurso de su vida y en los que veremos diferentes cualidades, aunque también defectos. Teniendo en cuenta los distintos escenarios y amplitud de años que abarca la historia, la galería de personajes secundarios es amplia, adquiriendo unos más relevancia que otros y en consecuencia, estando perfilados con mayor o menor detalle. Entre todos ellos destacan por la cercanía con Lila Katerina, Fernando y Gabriel pero también los espíritus de su madre y su abuela, que siempre estarán a su lado, además de encontrarnos algunas figuras históricas como el diplomático Luis Jiménez de Asúa.

Jaipur - Palacio de los vientos ©
Dejando a un lado a sus personajes, otro aspecto llamativo en La marca de la luna es la maravillosa y cuidada ambientación que la novela presenta. En un primer momento Amelia nos traslada hasta La India, concretamente a Jaipur, la ciudad rosa. Jaipur es una ciudad con un encanto especial que hace un par de años tuve ocasión de visitar y gracias a esta lectura he conseguido trasladarme nuevamente a sus bulliciosas calles y mercados, observar el precioso conjunto que forman sus edificios pintados de rosa o visitar el fuerte Amber, además de contemplar el palacio de Jal Mahal ubicado en mitad de las aguas. Amelia nos ofrece descripciones que resultan muy visuales además de evocadoras, por lo que es fácil sentirse transportado a cada uno de los escenarios y disfrutar de las atmósferas. Además de los escenarios, en el caso de La India adquiere una especial significación su cultura y las costumbres tan arraigadas en la misma, algo que la autora también ha logrado captar y plasmar en su novela, acercándonos a su modo de vida, el papel de la mujer, sistema de castas, sus dioses, creencias o rituales; cuestiones sumamente importantes para comprender esta cultura y que ponen de manifiesto la labor de documentación que ha tenido que llevar a cabo para escribir su novela.

Es fácil deducir que esta parte me ha encantado y me ha dado pena tener que abandonar este escenario para pasar a una nueva etapa en la vida de Lila que se sitúa en Praga y que al igual que sucede en el caso de Jaipur, queda retratada con todo lujo de detalles, permitiéndonos descubrir la belleza de esta ciudad o algunas de sus localizaciones más emblemáticas. A estos dos emplazamientos se suma finalmente otra parte que transcurre en la España de la posguerra y gracias a la que nos moveremos por las calles de Madrid o Sevilla, percibiendo el ambiente que se respira tras la finalización de la Guerra Civil.

Parte de esta estupenda ambientación viene dada por el contexto histórico en el que se desarrolla la obra ya que como telón de fondo asistiremos a algunos de los grandes acontecimientos históricos que tuvieron lugar durante ese periodo y que serán los que irán marcando el curso que sigan las vidas de los personajes. No se va a centrar Amelia en ofrecer datos que puedan resultar excesivos o aburridos para el lector sino que todo queda integrado en la narración con naturalidad al participar los protagonistas directa o indirectamente en determinados hechos. La situación que se vive en la India colonial es el foco en el que se centra una primera parte de la obra pero quizás lo más llamativo a nivel histórico tiene lugar en el periodo que transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, permitiéndonos La marca de la luna descubrir el papel que ejerció la Legación española en Praga, un enfoque diferente a lo que suele ser habitual encontrar y que aumenta el atractivo de esta lectura.

Además de todo lo señalado hasta ahora, es necesario hacer mención a otro elemento que encontramos también en este libro y queda muy bien integrado en la trama, haciéndola más llamativa. Aunque en su sinopsis lo define como realismo mágico, desde mi punto de vista no es este el concepto más adecuado, al menos yo lo asocio con otro tipo de planteamiento. Tenemos cierto toque de magia que viene dado por las creencias de la cultura en la que ha nacido Lila, una niña que nacerá con la marca de la luna plateada que caracteriza a las brujas de su familia y que gracias a las enseñanzas de su abuela descubrirá los conocimientos y prácticas necesarias para ejercer esta magia, además de tener la habilidad de comunicarse con los espíritus. Si bien esta cualidad podría hacer que la historia se acercase más a la fantasía, en este caso y teniendo en cuenta el país en el que nace Lila junto a las creencias hinduistas, resulta creíble y queda integrado con gran habilidad, convirtiéndose en uno más de los aspectos a disfrutar en esta historia.

Como veis, La marca de la luna es una obra sumamente completa y compleja, que resulta por lo tanto muy recomendable. Además de estar bien escrita y contar con unos personajes que calan en el lector gracias a su humanidad, su trama nos ofrece una combinación de novela histórica y thriller junto a romance, aventuras, magia, misterio o costumbrismo, dando lugar a una atractiva combinación con la que disfrutarán un amplio número de lectores.


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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

domingo, 11 de enero de 2015

Mi bloguero invisible 2015

Como en ocasiones anteriores, este año también me he apuntado al bloguero invisible que organiza Kayena por estas fechas. Esta vez teniendo en cuenta cómo coincidían los días festivos, era complicado que el libro llegase a tiempo para el día de Reyes, y yo ya contaba con ello, por lo que no me ha sorprendido recibirlo días más tarde, lo importante es que ha llegado, más teniendo en cuenta que hubo un pequeño incidente con su envío como cuenta Rina en la entrada que ha publicado en su blog.

Mi bloguera invisible ha sido Rina de Gatos lectores y desde aquí quiero darle las gracias por todo el cuidado que ha puesto en el envío, ya que no solo ha enviado el libro que había anunciado, Verónika decide morir de Paulo Coelho, sino que a mayores ha remitido Los cien sentidos secretos de Amy Tan, que tiene una pinta estupenda y además es una autora que, al igual que a ella, también me gusta mucho. Y no solo eso, sino que me envía un posavasos hecho por ella misma junto a una rosa de papel que no se aprecia en la foto que adjunto ya que aún no la he montado. 



Pero la cosa no acaba aquí y es que en el aviso que me dejaron de Correos ponía que tenía dos paquetes, por lo que estaba un poco intrigada con ese segundo puesto que no esperaba nada. Abrirlo ha sido una doble sorpresa ya que contenía El patio del inglés, de Gonzalo Garrido, un libro que me apetecía mucho leer pero que ya había descartado porque lo había visto en alguna de las entradas que se habían publicado. Así que desde aquí también le doy las gracias a Gonzalo por el libro y la dedicatoria.


Creo que no hace falta que os diga que estoy encantada con mis dos blogueros invisibles y con los libros que me han enviado ¡muchas gracias!


sábado, 10 de enero de 2015

Reto Serendipia recomienda 2015

El año pasado participé en el reto Serendipia recomienda que organizó Mónica y me gustó mucho, por lo que este año también me apetecía que lo convocase y como finalmente se ha animado, pues no he dudado en apuntarme de nuevo. Tiene dos fases, una primera en la que hay que recomendar tres libros que no sean muy conocidos y nos hayan gustado mucho, y una segunda en la que hay que elegir tres lecturas de entre todas las recomendadas. Podéis leer las bases completas en su entrada.


Mis tres recomendaciones son: 
  • Caballo de batalla de Michael Morpurgo. Una historia preciosa y emotiva ambientada en la Primera Guerra Mundial y en la que los caballos son los auténticos héroes de guerra. Está reseñado en el blog.
  • El confidente de Hélène Grémillon. Una novela muy interesante tanto por la temática como por el periodo en el que se ambienta y que mantiene la intriga hasta su sorprendente final. También está reseñado en el blog.
  • El fuerte de las nueve torres de Qais Akbar Omar. Una de mis mejores lecturas del año pasado, basada en la historia personal del autor y ambientada en Afganistán. También reseñado en el blog.
Y mis tres lecturas:

viernes, 9 de enero de 2015

A ciegas - Josh Malerman

Título: A ciegas
Autor: Josh Malerman
Editorial: Minotauro
Traducción: Miguel Antón
Año: 2015
ISBN: 978-84-450-0234-6
Nº de páginas: 288

A ciegas es el título con el que Josh Malerman, cantante y compositor de la banda de rock The High Strung, nos presenta su primera novela, publicada en nuestro país por la editorial Minotauro y puesta a la venta ayer día 8. En mi caso he tenido acceso a ella gracias a una cuidada campaña de promoción por la que hace unos días llegó a casa un misterioso paquete que incluía todo lo necesario para seguir las instrucciones que acompañaban al mismo, las cuales pretendían poner a prueba nuestros sentidos, al igual que le sucede a la protagonista del libro.

Josh Malerman (Fuente)
A ciegas nos sitúa en un mundo en el que desde hace cinco años los habitantes se enfrentan a unos extraños incidentes que provocan que tras ver “algo” las personas enloquezcan, se vuelvan agresivas y acaben suicidándose. Entre las pocas personas que han logrado sobrevivir encerradas en sus casas y protegidas con ventanas y puertas cerradas, se encuentra Malorie, quien se ha refugiado durante todo este tiempo junto a sus dos hijos en una casa de Riverbridge. Sin embargo para Malorie ha llegado el momento de abandonar la seguridad de este refugio e intentar llegar a un lugar en el que les espera una vida mejor, para lo cual deberán viajar por el río siguiendo unas indicaciones que ha recibido y guiándose únicamente por su instinto y por el entrenado oído que tienen los niños, a quienes ha preparado durante toda su vida para sobrevivir en este nuevo mundo. De esta manera pronto descubrirán que no están solos en el río, aunque no sabrán qué o quién los sigue, ni cuáles son sus intenciones.

Como veis el planteamiento del libro de Josh Malerman resulta de lo más llamativo, por lo que es difícil no sentirse atrapado por él desde las primeras páginas y querer descubrir si Malorie y los niños llegarán a su destino y qué o quién está detrás de estos extraños incidentes. Los que me leéis habitualmente ya sabéis que no soy demasiado aficionada a los libros de terror pero aún así A ciegas ha sido una lectura con la que he disfrutado mucho, durándome un suspiro.

Un aspecto que contribuye a que esta novela se lea con mucha agilidad es, además de la intriga planteada, la estructura que el autor ha seleccionado para desarrollar la historia. No nos encontramos ante un desarrollo lineal sino que a lo largo de los cuarenta y tres capítulos en los que está dividida se van alternando dos líneas temporales, siguiendo por un lado lo que está sucediendo con Malorie y los niños desde que deciden dejar la casa y por otro nos situamos cinco años atrás para descubrir cómo se originó todo y lo que ha sucedido hasta desembocar en el abandono de la casa. De esta manera es el lector el que tiene que ir colocando diferentes piezas para tener la historia completa y esto hace que la tensión y el suspense nos acompañen a lo largo de toda la lectura, avanzando páginas con rapidez gracias tanto a este esquema como al ritmo intenso que sigue la trama.

Paquete promocional
El estilo sencillo y asequible de Josh Malerman contribuye también a facilitar la lectura, utilizando un narrador omnisciente y empleando el tiempo presente para relatar lo que está sucediendo, lo que en este caso es todo un acierto ya que contribuye a que nos metamos de lleno en la acción y compartamos las sensaciones que experimentan los personajes. Y es que A ciegas es un libro en el que los sentidos están siempre alerta, tenemos que hacernos a la idea de que no podemos ver nada y únicamente podemos guiarnos por los cuatro sentidos restantes, lo que provoca temor, angustia e incertidumbre.

En cuanto a los personajes, no es esta una novela en la que se profundice demasiado ni en sus perfiles ni en su desarrollo ya que no es algo necesario. Contamos con la información suficiente para hacernos una idea aproximada del carácter de cada uno de las figuras principales, destacando entre todos ellos Malorie pues es la auténtica protagonista de la historia. Josh Malerman se centra principalmente en transmitir al lector las sensaciones y emociones que va experimentando, por lo que es sencillo conectar con ella y vivir de cerca sus mismas experiencias. Compartimos su angustia, las dudas que tiene, el temor ante lo desconocido y la incertidumbre, pero sin embargo no es una mujer que se gane el aprecio del lector, o al menos a mí no ha llegado a conquistarme pues me han faltado ciertas dosis de afecto. Independientemente de esto último, sí me ha parecido admirable su valentía y determinación pues en varios pasajes me he parado a preguntarme qué haría yo en su misma situación y si sería capaz de salir al exterior con los ojos vendados sabiendo que existe un peligro. Es por eso que me ha gustado la fuerza que desprende, es una superviviente y en ningún momento decae o desespera, se limita a aceptar la situación e intentar salir adelante de una forma admirable.

Como señalaba al principio, A ciegas es una novela de terror que incide especialmente en el ámbito psicológico y este es uno de sus puntos más destacables ya que provoca una atmósfera de inquietud, miedo y suspense en la que no sabemos exactamente el origen de todo lo que está sucediendo. Josh Malerman se sirve de la falta de datos concretos y juega con las descripciones de sonidos y sensaciones para crear situaciones de auténtica tensión. Pienso que una de las cosas más aterradoras a las que puedes enfrentarte es lo desconocido, no sabes a lo que te enfrentas y por lo tanto no puedes intentar idear una defensa, con lo cual estás totalmente desamparado y esta es la premisa de la que parte A ciegas, por lo que este nuevo mundo dominado por unas misteriosas criaturas resulta aterrador.

Resumiendo, A ciegas de Josh Malerman es una novela de terror psicológico bien planteada y desarrollada, que se lee con interés y agilidad, y que resulta adictiva además de inquietante. Muy recomendable tanto para los aficionados al género como para aquellos lectores que quieran experimentar unas horas de angustia y desazón.

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña 

miércoles, 7 de enero de 2015

El síndrome E - Franck Thilliez

Título: El síndrome E
Autor: Franck Thilliez
Editorial: Destino
Traducción: Joan Riambau
Año: 2011
ISBN: 978-84-233-4531-1
Nº de páginas: 576

Tras haber leído el año pasado El ángel rojo de Franck Thilliez tenía pendiente retomar la serie protagonizada por el comisario Franck Sharko y, aunque me gusta seguir el orden de las publicaciones, como la mayoría coincidían en que la segunda parte no aportaba demasiado, cuando Laky propuso la lectura simultánea de la tercera entrega, El síndrome E, decidí anotarme.

La novela comienza presentándonos a la teniente de policía Lucie Henebelle quien, a pesar de encontrarse de vacaciones, tendrá que hacer frente a un extraño caso que afecta a un ex amante suyo, quien se ha quedado ciego mientras veía un cortometraje comprado horas antes al hijo de un coleccionista recientemente fallecido. Las imágenes que proyecta la película, muda y anónima, tienen un toque malsano y diabólico que resulta perturbador, lo que despierta la curiosidad de la teniente hasta el punto de comenzar una investigación para descubrir quien está detrás de la grabación y del montaje del film. Por otra parte, el comisario Franck Sharko, tras un tiempo retirado, acepta volver al departamento bajo la presión de sus jefes, quienes necesitan su colaboración para aportar un punto de vista psicológico en el caso de cinco cadáveres que han sido exhumados a orillas del Sena con el cráneo serrado y sin posibilidad de ser identificados. 

Franck Thilliez (Fuente)
A pesar de los trescientos kilómetros que separan ambas investigaciones, Lucie recibirá una misteriosa llamada que le informará de la conexión existente entre el film y los cinco cadáveres hallados en París, comenzando de esta manera una colaboración entre la teniente y el comisario para esclarecer lo que parece ser un mismo caso cuyo origen se remonta a los años 50.

La mayor parte de las opiniones que había leído sobre esta y las siguientes novelas de Franck Thilliez eran muy positivas, por lo que me enfrentaba a su lectura con unas altas expectativas y un cierto temor a que no se viesen satisfechas. Afortunadamente no ha sido así y al igual que les ha ocurrido al resto de lectores, El síndrome E me ha resultado una lectura adictiva gracias a una trama bien planteada y con un desarrollo que no da respiro.

La novela se presenta dividida en sesenta y un capítulos que en general tienen una corta extensión lo que incrementa un ritmo que ya de por si es muy ágil, lo que hace que la lectura sea rápida y dinámica. Si bien en El ángel rojo encontrábamos una narración en primera persona, en este caso es un narrador omnisciente el seleccionado por Thilliez para hacer llegar la historia al lector, lo que le permite moverse con libertad entre los diferentes personajes y escenarios. De esta manera se diferencian dos perspectivas principales que alternan entre el comisario Franck Sharko y la teniente Henebelle y nos permiten seguir linealmente el avance de la investigación que cada uno está llevando, aunque en algún caso colaboren. En cuanto al estilo empleado por el autor, sigue la misma línea que en su anterior obra, caracterizándose por el uso de una prosa fluida, concisa y directa en la que no encontramos florituras ni recursos innecesarios pero sí los datos y explicaciones necesarias para seguir y comprender los avances de la investigación, algo que también se aplica a la hora de describir las escenas más crueles y escabrosas, que pueden llegar a resultar en algunos momentos un tanto desapacibles para el lector.

Aunque antes de este título hayan sido publicados El ángel rojo y Luto de miel, ambos protagonizados por Franck Sharko, El síndrome E constituye el primer volumen de la serie Sharko y Henebelle, compuesta hasta ahora por dos títulos más: Gataca y Atomka. De esta manera, en este volumen nos encontramos con que el protagonismo está compartido por esta pareja, reencontrándonos con Sharko y estableciéndose un primer contacto con Lucie Henebelle. Los que hemos leído algún volumen anterior, a Franck Sharko ya lo conocemos en líneas generales aunque en este caso observamos que los acontecimientos vividos en las dos anteriores novelas han marcado su carácter produciéndose algunos cambios. En relación con esto he de señalar que si bien es cierto que se puede comenzar la serie por El síndrome E directamente, merece la pena leer los precedentes para una mejor comprensión de este personaje ya que aunque aquí encontramos referencias que nos dan una idea de los hechos que ha vivido, quedan cuestiones en el aire que de otra forma estarían resueltas. Sharko es un personaje carismático que se sale de los típicos esquemas (no es habitual encontrar a un policía esquizofrénico paranoico) por lo que una vez finalizada la lectura resulta difícil de olvidar. Estamos ante un hombre que ha sufrido duros golpes en su vida, atormentado, deprimido y en constante lucha contra los fantasmas de su pasado, manifestados a través de graves problemas mentales para los que está recibiendo tratamiento. Destaca en su carácter el sentido de la justicia, la cual defenderá incluso llegando a emplear sus propios medios, aunque no resulten demasiado ortodoxos.

Por su parte, Lucie Henebelle, es una mujer de treinta y siete años que vive volcada en su trabajo y en el cuidado de sus dos hijas pequeñas, aunque la mayoría de las veces se siente sobrepasada por las cargas y la imposibilidad de compaginar el trabajo con su familia. Lucie es incapaz de establecer y mantener una relación estable por lo que recurre a las páginas de contacto por Internet en un intento de encontrar un hombre que se adapte a sus necesidades, algo que nunca resulta. A esta situación se une la hospitalización de una de sus hijas que la obliga a tener que establecer prioridades entre el caso que investiga y su cuidado, sintiendo la angustia y la preocupación de cualquier madre ante estas circunstancias pero también la culpabilidad de no pasar más tiempo con ella pues su profesionalidad hace que se vuelque en la resolución del caso.

En principio parecen dos personas bastante diferentes entre sí aunque progresivamente nos iremos dando cuenta de que presentan puntos comunes pues ambos tienen sus propios dramas personales, lo que hace que formen una pareja con una conexión interesante que le permite al autor explorar otras facetas al margen de la investigación propiamente dicha. Evidentemente a su alrededor encontramos figuras secundarias, aunque en este caso están poco desarrolladas y su función se limita simplemente a ejercer un papel concreto y necesario para el correcto desarrollo de la trama.

Como os decía, la lectura de El síndrome E no da respiro al lector desde sus primeras páginas, pues cuenta con un comienzo que contiene los suficientes interrogantes para lograr que ya no podamos abandonar el libro. En su planteamiento inicial convergen dos investigaciones que aparentemente no tienen nada en común y que nos llevarán a preguntarnos la vía que tomará el autor para llegar a un punto común, un proceso que se va desarrollando de forma progresiva, desvelando las diferentes piezas que forman un engranaje complejo y bien armado, en el que finalmente no quedará ningún cabo suelto. Me han resultado muy interesantes los supuestos que toma Franck Thilliez para construir el argumento de su novela, además de hacer que inevitablemente te pares a pensar en la posibilidad de que algo así suceda en la realidad. Uno de los temas que aborda, además de afrontar el origen del mal y de la violencia en las personas, es el relacionado con la manipulación de la mente y en consecuencia, el comportamiento humano, relacionándolo con la percepción del ojo y el mensaje que transmite al cerebro. En mayor o menor medida todos hemos oído hablar de las imágenes subliminales, utilizadas sobre todo en el ámbito publicitario y en este caso va un poco más allá para plantearnos la posibilidad de un uso diferente, que hará que nos paremos a pensar sobre todo esto, lo que inevitablemente transmite una cierta inquietud.

Otro punto que me ha parecido muy llamativo es que al margen de que estemos ante una novela de ficción, Franck Thilliez toma como base hechos reales vinculados con programas de investigación que se han llevado a cabo en un intento de encontrar métodos para controlar la mente, algunos de ellos secretos y que posteriormente han salido a la luz como la estremecedora historia de los huérfanos de Duplessis.

Finalmente tengo que hacer referencia al cierre de la novela pues está a la altura de su desarrollo, encontrándonos con una resolución que, al menos yo, no me esperaba, aunque el verdadero impacto lo encontraremos en el epílogo, un cierre con el que Franck Thilliez se asegura de que leas el siguiente volumen.

 
En definitiva, El síndrome E es una novela que parte de un interesante planteamiento en torno a la manipulación de la mente humana y cuenta con unos personajes atractivos, un desarrollo consistente y un ritmo trepidante, resultando una lectura entretenida y adictiva con la que disfrutarán sin duda los aficionados a este tipo de obras.


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