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lunes, 6 de febrero de 2017

Los herederos de la tierra - Ildefonso Falcones

Título: Los herederos de la tierra
Autor: Ildefonso Falcones
Editorial: Grijalbo
Año: 2016
ISBN: 978-84-2535-423-6
Nº de páginas: 896

La catedral del mar es una de las obras más conocidas de Ildefonso Falcones y es una novela con cuya lectura yo disfruté muchísimo hace unos años. Es por eso que cuando me enteré de que iba a publicar su continuación me llevé una gran alegría, y me quedé a la espera de su salida a la venta para hacerme con un ejemplar. Sin embargo, algunas de las reseñas que comenzaron a aparecer en los blogs que sigo y con los que tengo bastante afinidad no eran demasiado entusiastas, lo que hizo que me empezase a dar pereza enfrentarme a su lectura, más teniendo en cuenta que eran casi mil páginas. Finalmente con el comienzo de año por fin me he animado y una vez finalizado me arrepiento de no haberlo leído antes ya que ha sido una historia que me ha gustado mucho, aunque es cierto que no tanto como su antecesora.

Ildefonso Falcones
Ildefonso Falcones
Los herederos de la tierra da comienzo en Barcelona en enero del año 1387 donde conocemos a Hugo Llor, un muchacho de doce años que trabaja como aprendiz en las atarazanas gracias a la mediación de Arnau Estanyol, uno de los prohombres más honrados y admirados de la ciudad. Hugo sueña con llegar a convertirse en constructor de barcos pero toda su vida cambiará cuando micer Arnau sea decapitado a manos de los Puig, una familia de nobles que desde hace años busca vengarse del anciano y que gracias a su posición ante el nuevo rey logrará su propósito. Al salir en defensa de su mentor Hugo se ganará el odio de Roger Puig, viéndose obligado a huir para protegerse y debiendo comenzar una nueva vida en la que tendrá que aprender a sobrevivir, para lo que contará en un principio con la ayuda de un judío que le enseñará los secretos del mundo del vino, despertando una pasión por el cultivo de la tierra que mantendrá durante el resto de su azarosa vida.

Es la vida de Hugo Llor la que Ildefonso Falcones va desarrollando a lo largo de los treinta y siete capítulos en los que se divide la novela, los cuales quedan a su vez agrupados en cuatro grandes partes. La trama principal es la que gira en torno al protagonista pero a su alrededor el autor va entrelazando otras subtramas vinculadas a las personas que se mueven alrededor de Hugo, aumentando así el dinamismo de una historia en la que constantemente están sucediendo cosas, lo que hace que la lectura sea ágil y en general muy entretenida. Y digo en general pues hay algunas partes que se tornan más históricas, dejando a un lado la vida de los protagonistas para contarnos hechos de cierta trascendencia histórica que frenan un poco el ritmo, o al menos en mi caso así ha sido, aunque tampoco lo puedo señalar como un punto negativo ya que no son muy extensas y rápidamente nos encontramos de nuevo siguiendo el devenir de Hugo.

A pesar de que "Los herederos de la tierra" es una novela extensa su lectura no se hace pesada e Ildefonso Falcones consigue mantener la atención y el interés del lector por la trama que está desarrollando. A ello contribuye tanto la rapidez con que se desarrollan los acontecimientos que hace que el ritmo sea muy ágil como el estilo del autor, sencillo, claro, conciso y fluido. Emplea una narrador omnisciente en tercera persona que le permite alternar entre los diferentes focos de acción, aunque mayoritariamente todo se desarrolla desde la perspectiva de Hugo, y narración y diálogo se mantienen equilibrados, dando lugar como decía anteriormente a una lectura muy amena que atrapa desde las primeras páginas.

Hugo Llor es el protagonista de esta novela y es un personaje bien construido y trabajado cuya evolución es evidente a medida que avanza la historia. La vida de Hugo no va a ser sencilla aunque él va a conseguir adaptarse a las diferentes etapas y situaciones por las que va atravesando, si bien es cierto que para ello va a contar con que la suerte siempre estará de su lado y va a haber personas que estarán dispuestas a ayudarle en todo momento. Hugo es un hombre sencillo, de carácter noble y bondadoso con el que es fácil conectar desde un primer momento, implicándose en su historia y en los avatares por los que va pasando.

Junto a Hugo hay un buen número de secundarios, unos con más relevancia que otros y entre los que se entremezclan tanto figuras reales como ficticias. Entre estos secundarios sin lugar a duda merece la pena destacar a las tres mujeres con las que Hugo va a estar más unido, la rusa Caterina, su hija Mercè y la esclava mora Barcha. Estas tres figuras gracias a su personalidad, fuerza y determinación resultan muy humanas y cercanas, logrando hacerse con una posición privilegiada en la novela. y ganándose la simpatía del lector, quien compartirá sus alegrías y especialmente sus penas, pues van a atravesar por momentos muy duros que van a poner a prueba su valentía y coraje para enfrentarse a las dificultades.

Uno de los aspectos más positivos en las novelas de Ildefonso Falcones y con el que los aficionados a la novela histórica más disfrutamos es con la maravillosa recreación del contexto histórico que el autor realiza en sus obras. Los herederos de la tierra no es una excepción y así a lo largo de todo el libro queda patente el magnífico trabajo de documentación que Falcones ha llevado a cabo para construir la obra. Nos trasladamos a finales del siglo XIV y principios del XV para, al mismo tiempo que seguimos la evolución de la trama,  ir descubriendo los aspectos más relevantes que definían a la sociedad de la época, observando entre otros su forma de vida, las clases sociales y las diferencias entre ellas, los distintos gremios, el comercio o las normas impuestas. El autor no escatima en detalles y así las descripciones son abundantes pero sin llegar a entorpecer la lectura, más bien son un complemento que aumenta el atractivo de la obra en su conjunto. La acción, aunque en ocasiones puntuales se traslade a otros escenarios, se desarrolla esencialmente en la ciudad de Barcelona, una ciudad que se encuentra en expansión y que el autor dibuja con mimo, moviéndonos por sus calles y consiguiendo a través de sus explicaciones que tengamos una amplia visión tanto de su aspecto como del de los edificios más representativos.

Y junto a esta fantástica ambientación, vamos a tener conocimiento de los principales acontecimientos que tienen lugar en ese periodo pues directa o indirectamente van a afectar a la vida de los protagonistas. Así el conflicto de intereses y la pugna por la corona que se produjo con el cambio de la dinastía reinante en Cataluña, Aragón, Valencia y los demás reinos; el Cisma de la Iglesia de Occidente; o las constantes guerras por mantener el territorio y por defender los privilegios comerciales de la ciudad, que era una de las más importantes del Mediterráneo, son algunos de los hechos que el autor va a ir desgranando de forma paralela al desarrollo de la trama principal. Toda esta información en general está bien integrada y dosificada, aunque es cierto que en algunas partes ralentiza un poco la lectura al dejar a un lado la agilidad que predomina en los pasajes protagonizados por Hugo y los suyos.

Vinculado con este aspecto histórico hay que mencionar también que en "Los herederos de la tierra" hay un elemento que va a tener un importante peso en la trama y es todo lo relacionado con el mundo del vino, tanto su cultivo como su posterior comercialización. Resulta interesante descubrir los avances en el proceso de envejecimiento del vino, los métodos de almacenamiento, o su dinámica de venta, dándonos también una idea de lo que pudieron ser los orígenes de la técnica del aguardiente como aditivo en base a la teoría de su uso como bebida alcohólica a principios del siglo XV.

Todo esto hace que, desde mi punto de vista, Los herederos de la tierra sea una novela recomendable para todos aquellos que sean aficionados a este tipo de planteamientos en los que se combina la ficción con los hechos históricos. Ildefonso Falcones nos ofrece una extensa novela en la que se conjugan diferentes ingredientes de una forma amena y equilibrada, haciendo que su lectura sea muy entretenida, por lo que su grosor no debe verse como un obstáculo ya que se avanza por las páginas con agilidad y merece la pena descubrir la vida de sus protagonistas, especialmente en el caso de las femeninas. Y si bien se anuncia como la continuación de La catedral del mar, en este caso no creo que sea necesario haber leído el anterior para disfrutar de Los herederos de la tierra pues son historias independientes y la relación únicamente se establece a través de ciertas referencias que tampoco tienen demasiada trascendencia.

En definitiva, Ildefonso Falcones vuelve a ofrecernos en Los herederos de la tierra una estupenda novela histórica que nos traslada hasta la Barcelona medieval para narrarnos las vicisitudes de un hombre que luchará por ver cumplidos sus sueños y alcanzar la felicidad al lado de los suyos. Una lectura con la que yo he disfrutado y que por lo tanto os recomiendo leer tanto si sois seguidores del autor como si os sentís atraídos por este periodo histórico.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar Los herederos de la tierra a través de los siguientes enlaces:

Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

lunes, 18 de mayo de 2015

La ley de los justos - Chufo Lloréns

La ley de los justos
Título: La ley de los justos
Autor: Chufo Lloréns
Editorial: Grijalbo
Año: 2015
ISBN: 978-84-253-5290-4
Nº de páginas: 1152

La ley de los justos es la última novela de Chufo Lloréns, un autor del que yo he leído hasta ahora otros dos libros que me han gustado mucho, Te daré la tierra y La saga de los malditos, por lo que en cuanto supe que publicaba uno nuevo me lo apunté inmediatamente y gracias a la editorial que me ofreció un ejemplar para leer y reseñar no he tenido que esperar demasiado para disfrutar de la historia que recogen sus más de mil páginas.

"La ley de los justos" nos sitúa en la Barcelona de finales del siglo XIX, donde residen los Ripoll, una de las familias más importantes de la burguesía catalana. Don Práxedes Ripoll y su cuñado y socio Orestes Guañabens se encuentran al frente de la empresa Herederos de Ripoll-Guañabens, dedicada a la importación y exportación de toda clase de productos de ultramar como café, azúcar de caña, tabaco de hoja o puros habanos, gracias a lo cual mantienen un elevado status dentro de la sociedad barcelonesa. A lo largo de las páginas de la novela asistiremos al curso que siguen las vidas de los diferentes miembros de ambas familias, Ripoll y Guañabens, en muchos casos marcados por los acontecimientos sociales, observando al mismo tiempo la lucha que mantendrán dos jóvenes por defender su amor a pesar de los perjuicios y las diferencias que separan las clases sociales a las que pertenecen.

Chufo Lloréns
Chufo Lloréns
Resulta complicado resumir en unas líneas el argumento de una novela tan extensa como La ley de los justos, aunque por otra parte pienso que siempre es mejor enfrentarse a una lectura sin saber demasiado de lo que nos espera en su interior, más cuando existen tantos frentes abiertos y suceden tantas cosas como en este libro. Y es que, si bien estas dos familias podríamos decir que son el eje en torno al que se va construyendo la novela, no son los únicos personajes importantes que encontraremos a lo largo de sus páginas, pudiendo incluso afirmar que estamos ante una novela coral.

La ley de los justos viene dividida en dos grandes partes, Tiempo de rosas y Tiempo de espinas, ocupando cada una más o menos la mitad del libro, y a su vez están estructuradas internamente en diversas partes numeradas de extensión variable que van alternando entre los diferentes personajes y subtramas. Esta es una estructura que da mucha agilidad a la lectura ya que en general estas partes no son demasiado extensas, por lo que siempre invita a leer un poco más, haciendo que el volumen de páginas con el que cuenta deje de ser un problema.

Por lo que se refiere al estilo narrativo de Chufo Lloréns, si habéis leído algún libro suyo se mantiene similar, encontrándonos con una prosa cuidada, concisa y clara que resulta amena y sencilla de leer. El relato sigue un curso lineal y desde las primeras páginas el libro tiene un ritmo ágil y dinámico ya que la sucesión de acontecimientos y giros argumentales es constante, lo que hace que la lectura sea muy entretenida y avancemos páginas casi sin darnos cuenta. Como viene siendo habitual en sus libros, destaca especialmente la técnica descriptiva pues Chufo Lloréns dibuja con todo lujo de detalles cada uno de los escenarios en los que tienen lugar las diferentes escenas, aunque todo ello queda bien integrado en el relato y no se hace pesado ni aburrido, o al menos a mí no me lo ha parecido ya que disfruto con este tipo de descripciones que me transportan con tanta facilidad a otros lugares.

Señalaba anteriormente que "La ley de los justos" era una especie de novela coral pues el protagonismo está equilibrado entre una serie de personas que son las que van guiando el curso de la historia. La galería de personajes es así bastante amplia, tanto por los principales como por los secundarios, pero Chufo Lloréns se encarga de dotar a todos ellos de unas personalidades diferenciadas y tan bien trazadas que es fácil en todo momento saber quién es quien. Si hay algo que me gusta de sus personajes son los diferentes caracteres que presentan, cargados de matices y cada uno de ellos con unas motivaciones que les llevan a actuar de una forma u otra en cada momento. Evidentemente y como sucede en la vida real, encontramos personas de corazón bondadoso que siempre se guían por el impulso de ayudar a los demás, y otras ruines y egoístas, que únicamente buscan su propio bienestar, siendo estos los extremos y encontrándonos en La ley de los justos otros muchos personajes que se sitúan entre ambos límites, pues hay personalidades de todo tipo. Además y tratándose de una novela histórica, encontramos también figuras que realmente existieron en la época, aunque en este caso siempre en un segundo plano o como meras referencias.

Dice Chufo Lloréns en una nota final que “La ley de los justos” es una novela histórica ya que si bien es un relato de ficción, se mueve en una época muy concreta que es necesario describir, siendo este uno de los puntos que llama especialmente la atención del lector. Como os decía la técnica descriptiva del autor es muy minuciosa, lo que hace que nos podamos imaginar con gran facilidad y detalle cada uno de los escenarios y atmósferas en los que se mueven los personajes. La mayor parte de la acción se sitúa en la ciudad de Barcelona, a cuyo aspecto y forma de vida nos acerca Chufo Llórens, permitiéndonos pasear por sus calles, conocer los edificios más emblemáticos, ver cómo se comportaba la sociedad de la época, las fiestas y actos sociales que tenían lugar, las diferencias que existían entre unos barrios y otros así como entre las clases sociales o los conflictos políticos y laborales que estaban vigentes, entre otros muchos aspectos pues como os decía, el autor no escatima en información o pormenores para lograr que el lector se sienta transportado a esta ciudad a través de la lectura, incluyendo notas a pie de página para ampliar algunos datos cuando es necesario. Junto a Barcelona, Cuba es otro de los principales escenarios en los que tiene lugar la trama en un momento en el que la isla aún se encuentra bajo el gobierno español pero las cosas están comenzando a cambiar como consecuencia de los movimientos independentistas.

Esta excelente ambientación va asociada al contexto histórico en el que se sitúa la trama, por lo que a lo largo de los capítulos se van integrando sucesos históricos que tuvieron lugar en dicho periodo. Finalizada la Exposición Universal, Barcelona es una ciudad que vive un momento de esplendor pero que también se enfrenta a serios conflictos derivados de movimientos de revuelta social como el anarquismo, que hacen que se sucedan los atentados y las bombas, destacando así episodios como el ocurrido en el teatro del Liceo, que siembran el miedo entre la población. Esta situación queda reflejada en La ley de los justos, donde a lo largo del relato se van integrando acontecimientos de todo tipo que nos acercan a lo ocurrido en aquellos años de una forma amena y entretenida, además de resultar interesante e instructivo. Todo ello nos da una idea del enorme trabajo de documentación que ha tenido que realizar el autor para escribir la novela, lo que podemos contrastar a través de la bibliografía incluida en las páginas finales.

Si bien La ley de los justos queda catalogada como novela histórica, son varios los componentes que se dan cita en su interior y que hacen que pueda resultar atractiva para un amplio número de lectores. Puesto que en su eje central se sitúan las familias Ripoll-Guañabens resulta acertado también señalar que es una saga familiar y además entre sus páginas nos vamos a encontrar romance, aventuras, venganza, odio, amistad, secretos familiares o drama; elementos que aparecen combinados de una forma equilibrada haciendo que sea una obra muy completa que resulta de lo más recomendable.

Creo que llegados a este punto es evidente que el autor me ha vuelto a conquistar con este libro: La ley de los justos me ha gustado muchísimo y sin duda estará entre las mejores lecturas de este año. La última novela de Chufo Lloréns logra trasladarnos a la Barcelona modernista de finales del siglo XIX gracias a su cuidada y detallada ambientación, resultando una lectura fluida y ágil a pesar de contar con más de mil páginas pues mantiene la atención y el interés a lo largo de todas ellas.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar La ley de los justos a través de los siguientes enlaces:

Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

lunes, 23 de junio de 2014

Deseo de chocolate (Care Santos)

Título: Deseo de chocolate
Autor: Care Santos
Editorial: Planeta
Año: 2014
ISBN: 978-84-0812-833-5
Nº de páginas: 320

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Care Santos es una de esas autoras que se está convirtiendo para mí en una apuesta segura y es por eso que, tras leer Habitaciones cerradas y El aire que respiras con muy buenos resultados, cuando supe que publicaba una nueva novela me apunté inmediatamente su título con la intención de leerla lo antes posible. Gracias a la editorial que amablemente me envió un ejemplar no he tenido que esperar demasiado y el resultado, como esperaba, ha sido una vez más positivo.

El argumento de Deseo de chocolate se va construyendo en torno a un mismo eje central que es una antigua chocolatera de porcelana blanca que lleva la inscripción “Je suis à madame Adélaïde de France” en letras azules en su base. A partir de esta pieza conocemos a Sara, su actual propietaria, una mujer estrechamente vinculada a la industria del chocolate gracias a la tradición familiar, siendo sus padres los fundadores de Casa Rovira, una de las más prestigiosas confiterías y chocolaterías de Barcelona y que ahora es propiedad de ella.

Por otra parte está Aurora, hija de una sirvienta de los Turull, una familia burguesa del siglo XIX, cuya madre muere al dar a luz siendo acogida por el matrimonio, que acaba de tener también una hija, Cándida, convirtiéndose así en compañeras de juegos. Con el paso de los años Aurora se convertirá en la confidente de Cándida, quien se casará con Antonio Sampons, tercera generación de una estirpe de fabricantes de chocolate aunque con el tiempo este vínculo se convertirá en un problema para Aurora, quien se verá obligada a abandonar la casa y la protección de los Turull, llevándose en un arrebato una antigua chocolatera de porcelana perteneciente a la familia Sampons.

Finalmente en el siglo XVIII descubrimos la historia de Mariana, la joven esposa del maestro chocolatero Fernández, quien ha ideado una máquina capaz de hacer chocolate, la cual despierta el interés de los miembros del gremio de chocolateros, del rey Jorge III y del rey Luis XVI, quien envía una legación francesa en la que se incluye al maestro chocolatero de palacio, para que aprendan todos los secretos de este ingenio. Así mismo, esta comitiva será la encargada de entregar como obsequio una chocolatera de porcelana mandada fabricar expresamente por la familia real francesa para dosificar el chocolate en raciones de tres jícaras.

Hasta ahora, uno de los aspectos que más me ha gustado en las novelas de Care es la estructura que utiliza para presentarnos la trama de sus obras, en las cuales se alternan diferentes hilos temporales que suelen ser presentados a través de combinaciones que se alejan un tanto de las formas habituales. Si bien Deseo de chocolate no presenta una estructura tan compleja como la que encontrábamos en El aire que respiras y en menor medida en Habitaciones cerradas, el sistema utilizado para presentar la historia al lector resulta igualmente llamativo.

Como si de una ópera se tratase, la novela se presenta dividida en siete partes que se corresponden con un preludio y un final más tres actos entre los que se intercalan dos interludios; estando a su vez cada una de las partes que se corresponden con los actos divididas en capítulos. Puesto que son tres los hilos argumentales que la obra presenta, es fácil deducir que cada uno de estos actos está centrado en uno, quedando el resto al margen y encontrando una única conexión entre ellos que es la chocolatera de porcelana. De esta manera es como si tuviésemos tres relatos independientes recogidos en un único volumen a través de los cuales vamos descubriendo la historia vinculada a esta pieza, la cual ha ido pasando de mano en mano a lo largo del tiempo.

En cuanto al estilo, Care Santos se mantiene en su línea y así nos encontramos con una prosa cuidada, pulida y elegante que mantiene equilibrados narración y diálogo dando como resultado una lectura ágil y fluida con un ritmo pausado y constante. Puesto que cada parte se sitúa en un tiempo diferente, tanto la narración como las partes dialogadas cambian de registro para adaptarse a la época y lenguaje propio de las mismas, logrando de esta manera que el lector se sienta trasladado a cada uno de estos periodos, dejándose envolver por el ambiente que los caracteriza.

Al igual que cambia el registro en cada acto, también lo hace el narrador. En la primera parte nos encontramos con un narrador omnisciente que nos cuenta la historia desde el punto de vista de Sara, mientras que en la segunda parte también existe un narrador omnisciente pero que no se dirige a nosotros, sino que habla directamente con Aurora, relatándole los hechos que ella ha vivido y finalmente en la tercera parte nos encontramos con una estructura epistolar en la que la historia nos llega a través de cartas y por tanto nos encontramos una narración en primera persona.

Tres mujeres son las que comparten el protagonismo en Deseo de chocolate, cada una en una etapa diferente. A pesar de que en los tres casos las conocemos en un momento concreto de su vida, la autora nos facilita la información necesaria para que sepamo cómo ha sido su pasado y el curso que han seguido sus existencias, comprendiendo de esta manera cómo han llegado al punto actual y qué rasgos predominan en sus personalidades.
Son tres figuras con caracteres diferentes y así en Sara nos encontramos con una mujer madura, orgullosa, decidida e inteligente que tiene que hacer frente a sus sentimientos; mientras que Aurora es una joven sincera, leal, bondadosa y servicial que necesita protección y seguridad, y Mariana destaca por su carácter valiente, independiente y luchador en un periodo en la que el papel de la mujer queda sometido al del hombre.

Junto a ellas tres existe un elevado número de personajes secundarios, concentrados especialmente en las tramas del pasado, entre los que se dan cita tanto figuras reales como ficticias, estando unos perfilados con más detalle que otros en función del papel que juegan en la historia. Así entre los personajes reales encontramos figuras como Madame Adélaïde, sexta hija del rey Luis XV de Francia; Pierre Auguste Caron de Beaumarchais, autor de Las bodas de Fígaro; el espía francés Chevalier; los reyes Carlos III, Luis XV y Luis XIV o Madame de Pompadour.

Resulta evidente que el chocolate es el tema central en esta novela, ofreciéndonos un repaso por la evolución y el desarrollo de su producción a lo largo del tiempo. Así nos trasladamos hasta el siglo XVIII en el que el chocolatero barcelonés Fernández inventó una máquina capaz de procesar el chocolate pero también observamos como en el siglo XIX se fue mecanizando el proceso de fabricación, introduciendo así mismo algunas ideas nuevas como añadirle leche para hacerlo más suave, hasta llegar a la época actual en la que se impone la innovación y la creatividad, aunque también se valora la tradición chocolatera de las familias vinculadas a esta industria a lo largo del tiempo.

Todas las líneas argumentales se desarrollan en la ciudad de Barcelona, una ciudad de honda tradición chocolatera que fue uno de los primeros lugares donde este se convirtió en un manjar de la aristocracia; cuna del primer pastelero que se atrevió a fabricar un artilugio para procesar el cacao y puerto de donde zarpaban los barcos de las grandes manufacturas de chocolate del siglo XIX. En cada una de las épocas nos encontramos con un aspecto diferente de esta ciudad y así, mientras que en la época actual los escenarios no tienen demasiada relevancia, tanto en el siglo XVIII como en el XIX la obra cuenta con una ambientación excelente que nos permite profundizar en el contexto histórico de ambos periodos. Observamos los primeros años del Gran Teatro del Liceo de Barcelona puesto que la ópera tiene una gran relevancia en uno de los hilos argumentales y en la misma se incluyen episodios como el incendio que lo destruyó en el año 1861 o la bomba que en él tiraron años más tarde. De igual forma, cuando se trata del siglo XVIII queda reflejado el aspecto amurallado que presenta la ciudad, su puerto y los problemas de contrabando a los que tiene que hacer frente la autoridad, las relaciones políticas y comerciales tanto con Francia como con Inglaterra o las modas y costumbres de la sociedad de dicha época.

Aunque no soy demasiado aficionada al chocolate, me ha gustado mucho profundizar en su historia y descubrir el vínculo que une a la ciudad de Barcelona con este producto, algo que desconocía antes de esta lectura. Una novela en la que se recogen tres etapas históricas y tres historias independientes pero unidas a través de una pieza única que irá pasando de mano en mano a través de las protagonistas, permitiéndonos descubrir la evolución y el desarrollo de la industria del chocolate desde el siglo XVIII hasta la actualidad.


FUENTES: imagen autora aquí, imagen chocolate aquí 

lunes, 16 de junio de 2014

La cocinera (Coia Valls)

Título: La cocinera
Autor: Coia Valls
Editorial: Ediciones B
Año: 2014
ISBN: 978-84-666-5456-2
Nº de páginas: 400

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Una de las obras que más llamó mi atención en el catálogo de novedades de Ediciones B el pasado mes de marzo fue La cocinera de Coia Valls, por lo que cuando su autora me ofreció un ejemplar para leer y reseñar en el blog acepté encantada y a los pocos días de recibir mi ejemplar me embarqué en su lectura.

La cocinera comienza situándonos en Cartagena de Indias en el año 1771, ciudad a la que llega Constança Clavé, una joven huérfana de dieciséis años que viaja a Barcelona para reunirse con sus abuelos. Tras la muerte de su padre adoptivo, el cocinero del virrey del Perú, y ante la imposibilidad de que Constança logre subsistir por ella misma en Lima, el funcionario real Joaquín de Acevedo acepta el encargo de convertirse en su protector durante el viaje a Barcelona, travesía que realizarán además junto a la familia Acevedo.
Constança viaja acompañada de los recuerdos de la tierra que deja atrás y con el sueño de convertirse en una gran cocinera, para lo que cuenta con la ayuda del libro de recetas de quien fue su primer maestro en la corte peruana, el chef Antoine Champel. Sin embargo, al llegar a Barcelona las cosas serán muy diferentes a como las había imaginado, y tendrá que abrirse camino con decisión y coraje para alcanzar sus objetivos.

Tenía muchas ganas de leer algo de Coia Valls pues las reseñas que había visto de sus obras eran bastante positivas y me apetecía descubrir de primera mano a esta autora. Gracias a La cocinera lo he conseguido, siendo el resultado muy favorable, por lo que no tengo dudas de que repetiré con alguna de sus otras novelas.

La cocinera se presenta dividida en cinco partes que corresponden a diferentes etapas en la vida de Constança y que abarcan desde el año 1771 hasta el 1780, estando a su vez cada una de ellas compuesta por diversos capítulos. Para facilitar la comprensión al comienzo de cada capítulo se indica tanto la ubicación como el tiempo en el que se sitúa la acción, por lo que es fácil seguir el curso de la narración que además transcurre de manera lineal. No obstante, esta crónica se interrumpe en algunos momentos para intercalar un capítulo en el que nos trasladamos unos años atrás en el tiempo a Lima para descubrir la amistad entre Constança y un joven indígena llamado Iskay.

La narración corre a cargo de un narrador omnisciente en tercera persona del pasado y el estilo de Coia Valls se caracteriza por el uso de un lenguaje rico, cuidado, preciso y claro que facilita la lectura, a lo cual también contribuye el ritmo ágil que presentan los capítulos.

La trama de La cocinera se desarrolla en el siglo XVIII y tiene lugar principalmente en la ciudad de Barcelona. Nos situamos en un periodo caracterizado por el comercio con las colonias americanas y a través de las aventuras que viven los personajes vamos conociendo el aspecto que presenta la ciudad, las calles y plazas más relevantes y bulliciosas, las actividades que se llevan a cabo, los mercados en los que los campesinos venden sus productos o el exceso de población que aumenta la dificultad de desplazarse por algunas calles y hace que muchas personas recurran a caminos a través de los tejados. Son años en los que se va modificando el aspecto de la cuidad, poniéndose en marcha importantes reformas urbanísticas como la convertir la Rambla en un importante paseo pero también es un periodo de agitación que acaba desembocando en un levantamiento de la ciudad contra el reclutamiento forzoso del sorteo de quintos. A lo largo del relato se van intercalando los hechos históricos más relevantes, en los que los protagonistas se ven implicados, logrando de esta manera acercarnos a dicho periodo de una forma amena e instructiva. Por otra parte, a través de los capítulos en los que Constança recuerda sus tiempos en Lima, conocemos la forma de vida de los indígenas.

Constança es el personaje central y el eje en torno al que gira toda la historia. Es una joven a la que vamos viendo evolucionar a lo largo de la obra, madurando en función de las experiencias vividas y adaptándose a los tiempos en los que ha de vivir. Es una figura que queda caracterizada con detalle, mostrando tanto virtudes como defectos que hacen que se aleje de la perfección dando credibilidad a su construcción. En su carácter destacan rasgos como la valentía, el tesón y el esfuerzo por conseguir los objetivos que se ha marcado, esforzándose por superar los obstáculos, siendo su amor por la cocina y la habilidad que la caracteriza en esta profesión algunos de los aspectos más llamativos.

Otros personajes importantes para el desarrollo de la trama son su abuela Jerònima Martí, una mujer fría, insensible y severa; la criada Vicenta que apoyará y protegerá a Constança en todo momento; el marido de Jerònima, Ventura y especialmente Monsieur Plaisir, el cocinero más famoso de Barcelona a cuyo servicio entrará a trabajar Constança. Si bien la mayoría de personajes son ficticios, también nos encontramos con algunos secundarios reales como el virrey Manuel de Amat o el barón de Maldà. 

Teniendo en cuenta la profesión de Constança, la cocina es un tema muy presente en esta novela, en una época en la que comienzan a introducirse innovaciones gracias a la llegada de nuevos productos procedentes de América. Encontramos a lo largo de la narración recetas que despiertan nuestros sentidos, pues tanto los aromas como los sabores están muy presentes a lo largo de todas las páginas, encontrándonos con procedimientos y recomendaciones. Los nobles querían comer bien pero también eran amantes de las sorpresas y de los ingredientes y productos exóticos, por lo que se hacía necesario aplicar a la cocina un punto de imaginación que permitiese ofrecer exquisiteces en las que no solo el gusto fuera impecable. 

Toda esta combinación de elementos hace que La cocinera sea una lectura muy recomendable con la que disfrutarán todo tipo de lectores y no solo los aficionados al género histórico. Nos encontramos ante una obra que combina con acierto y equilibrio aventuras, historia, romance, pasión y temas culinarios, dando como resultado una trama interesante y atractiva que atrapa desde las primeras páginas y que se lee con agrado, envolviéndonos con los aromas y sabores de desprenden los platos elaborados por Constança.


FUENTES: imagen autora aquí
Gracias a la autora y a la editorial por facilitarme el ejemplar 

viernes, 26 de julio de 2013

EL AIRE QUE RESPIRAS - Care Santos

Título: El aire que respiras
Autor: Care Santos
Editorial: Planeta
Año: 2013
ISBN: 9788408035534
Nº de páginas: 592

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Aunque anteriormente solo había leído de Care Santos Habitaciones cerradas, me gustó tanto que en cuanto supe que publicaba una nueva novela quise leerla. Desde que salió a la venta el pasado mes de febrero había ido leyendo reseñas en los diferentes blogs que sigo que habían hecho que las expectativas que tenía puestas en el libro fuesen bajando y es por eso que no me he llevado una decepción, pues mis impresiones van en la misma línea que la mayoría de las que he visto.

El aire que respiras comienza situándonos en Barcelona en el tiempo actual donde Virginia acaba de heredar el negocio familiar de su padre, Antoni Rogés, presidente del gremio de libreros anticuarios de Barcelona y recientemente fallecido. Aunque Virginia es abogada, se hace cargo de la librería Palinuro, donde ya lleva trabajando un tiempo en compañía de su padre tras perder su puesto en el bufete en el que trabajaba, a pesar de no compartir con él el amor y pasión por los libros.
Virginia se siente incapaz de ordenar y clasificar los documentos y viejos papeles que su padre ha ido acumulando durante los últimos años, por lo que solicita la ayuda de una antigua compañera de la facultad convertida en escritora a la que hace casi veinte años que no ve para que se ocupe de ellos y rescate las historias que su padre aseguraba que los mismos contenían. Esta escritora será quien vaya dando forma a la historia contenida en estos documentos a través de información extraída de los mismos y de las investigaciones que llevará a cabo.
De esta manera asistiremos a una segunda línea argumental que nos traslada a la Barcelona del siglo XIX y que comienza con el asalto de las tropas napoleónicas a la hacienda de monsieur V. P. Guillot, de donde roban entre otras cosas trece libros muy estimados por su contenido, el cual también haría que su dueño temiese reclamarlos. Uno de estos libros será el eje en torno al cual se vaya desarrollando esta trama en la que se irán entrecruzando las vidas de diversos personajes vinculados con el mismo a lo largo de diversas décadas, asistiendo al mismo tiempo a la transformación de la ciudad durante estos años.

Teniendo en cuenta el desarrollo de la historia podemos definir El aire que respiras como una novela coral, pues son varias las figuras que adquieren relevancia y cuyos pasos vamos siguiendo a medida que avanzamos por las páginas. Esto en algunos puntos llega a convertirse en un pequeño problema pues al ser tantas las figuras que se van alternando es difícil retener en la mente nombres y relaciones y, en el caso de aquellos personajes con menor relevancia, puede resultar confuso. Por otra parte, la novela tiene una estructura que requiere leer con atención para no perderse en los múltiples cambios que se producen a lo largo de la misma, mezclando diversos elementos que en conjunto van estructurando y dando forma a la trama. Con esto no pretendo asustar a posibles lectores dando a entender que es una novela de lectura complicada ya que no es así, Care Santos se maneja con soltura en este tipo de historias y sabe cómo manejar la información para hacer que la novela sea amena.

Si en Habitaciones cerradas Care Santos me sorprendió con una original estructura en este caso vuelve a repetir y El aire que respiras es una obra en la que se dan cita múltiples elementos que la autora va combinando para contarnos la historia. Así la novela está dividida en principio en tres grandes partes que a su vez presentan su propia división interna. Dentro de estas se van combinando como indicaba anteriormente elementos que complementan a la narración como son las cartas que se intercambian entre algunos personajes, pequeñas biografías de figuras que aparecen en la historia extraídas del Diccionario de Excéntricos y Egocéntricos en la Barcelona de antaño, reproducciones de bandos publicados en la época o partes del diario de alguno de los personajes. Todos ellos tienen su importancia y van paso a paso dando forma a la historia que desde el tiempo presente va reconstruyendo la escritora, por lo que en algunos capítulos también regresaremos al tiempo actual para que ella misma nos cuente sus avances, utilizando por lo tanto la primera persona.

Cuando nos situamos en el tiempo pasado destacan los cambios de registro en función de la forma en que nos llega la historia y así, aunque en la mayor parte utiliza un narrador omnisciente en tercera persona esto cambia a la primera persona cuando reproduce correspondencia o los diarios, utilizando en este caso también una prosa y un estilo propios del periodo en el que se sitúa la acción. Todos estos cambios están bien diferenciados utilizando incluso diferente tipología en las fuentes utilizadas para que el lector no se sienta perdido sino que todo está entrelazado para avanzar por sus páginas con fluidez a pesar de que el ritmo que sigue es más bien pausado.

Como suele suceder en casi todas las novelas que combinan historias del pasado y presente, una suele destacar por encima y en este caso para mí es la del siglo XIX y con bastante diferencia. La trama actual nunca ha llegado a despertar mi interés, los personajes no me han entusiasmado y en general no ha pasado de ser un complemento más a lo que la autora estaba narrando en la otra línea argumental.

Como os decía anteriormente, la novela cuenta con un elevado número de personajes y la mayoría de ellos están dotados de bastante relevancia. Entre ellos encontramos tanto figuras reales como ficticias cuyas vidas se van entrecruzando con naturalidad de tal forma que es complicado diferenciar quienes son únicamente fruto de la imaginación de la autora y cuales existieron realmente, aunque para ello se encarga de introducir textos extraídos del Diccionario de Excéntricos y Egocéntricos en la Barcelona de antaño que nos dan referencias de estas figuras como el general Giuseppe Lechi, Josep Xifré, Antonio Miyar Otero o Madame La Ruga entre otros. Y junto a ellos seguimos el curso de las vidas de otras figuras como Víctor Philibert Guillot, quien se instala en Barcelona tras ejercer como bibliotecario real de Luis XVI, su hija Carlota Guillot, su amigo y servidor el capellán Serafín Girabancas, el soldado genovés Filippo Brancaleone, la lavandera Rita Neu, el secretario del general Lechi Nestor Pérez de León convertido posteriormente en un despiadado bibliófilo amante de los libros extraños y únicos o Ángel Brancaleone, nacido del matrimonio entre Filippo y Rita Neu. Estos son solo algunos de los muchos nombres que encontraremos a lo largo de las páginas de El aire que respiras, algunos con más protagonismo que otros, pero en general todos ellos bien dibujados, con personalidades sólidas y unos caracteres muy marcados que les dotan de vitalidad y entidad propia.

Queda magistralmente reflejada la ciudad de Barcelona en ese periodo, contando la novela con una maravillosa ambientación que nos permite asistir a la evolución que la misma sufrió durante esos años. Comenzando por la Guerra de la Independencia y la toma de Barcelona por las tropas de Napoleón en el año 1808 asistimos a los cambios que se van produciendo durante medio siglo. Es una época de importantes transformaciones tanto a nivel político como social, intelectual y urbanístico que Care Santos recoge en su novela, permitiendo que el lector se sienta transportado a la misma y observe lo que ocurre en la ciudad y el ambiente que se vive en la misma.
Las calles de Barcelona, los edificios más relevantes, la forma de vida, las costumbres o el modo de vestir y peinar de los ciudadanos son algunos de los aspectos a los que nos acerca esta lectura, destacando hechos importantes como el derribo de la muralla que la encerraba y la construcción de La rambla.

De todo ello se deduce el enorme trabajo de documentación que ha realizado Care Santos para dar forma a la obra, una novela sin duda muy trabajada y que supone una apuesta fuerte y arriesgada, pues el exceso de información hace que en algunos puntos el ritmo decaiga y la lectura sea más densa.

Otro punto a destacar en El aire que respiras es que la historia que contiene supone un homenaje a los libros. Es una novela en la que se aprecia y se transmite el amor por la literatura y se resalta el valor de los libros como objeto de culto y la pasión que de los mismos se desprende. Las librerías de antiguo que tantos tesoros esconden, las historias que se recogen tanto dentro de estos volúmenes como en torno a los mismos derivadas de su transmisión de mano en mano y la personalidad y a veces rarezas de estos libreros de antiguo se convierten en un eje en torno al que se van desarrollando el resto de las líneas argumentales.

En conclusión El aire que respiras es una obra que nos permitirá asistir a las transformaciones que sufrió la ciudad de Barcelona en esos convulsos años al mismo tiempo que seguimos la pista a un enigmático libro. Una novela ambiciosa, muy bien documentada y trabajada, con un desarrollo perfectamente estructurado y original, en el que se combinan múltiples elementos que van dando forma a una historia coral que gira en torno al amor por los libros.



Gracias a Planeta por facilitarme el ejemplar
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