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lunes, 15 de septiembre de 2014

Respirar por la herida - Víctor del Árbol

Portada libro Respirar por la herida
Título: Respirar por la herida
Autor: Víctor del Árbol
Editorial: Alrevés editorial
Año: 2013
ISBN: 978-84-15098-79-9
Nº de páginas: 528

Había leído reseñas muy positivas sobre las novelas de Víctor del Árbol por lo que era uno de esos autores cuyos libros estaban en mi lista de pendientes y cuando Laky anunció la lectura simultánea de "Respirar por la herida", decidí por fin estrenarme con el. Las expectativas que tenía eran altas pero he de señalar que se han cumplido e incluso me atrevería a decir que superado ya que la novela me ha parecido muy buena.

Respirar por la herida comienza situándonos en enero del año 2005 y nos presenta a Eduardo Quintana, un pintor atormentado tras un trágico accidente de tráfico a causa del cual estuvo al borde de la muerte, y en el que perdió a su mujer y a su hija. A pesar de que Eduardo se encuentra en tratamiento psicológico no consigue salir adelante, hospedándose en una habitación de alquiler y pintando algunos retratos por encargo de Olga, su marchante, para ganarse la vida. Y es a través de Olga como recibe la petición de Gloria A. Tagger, una de las violinistas más prestigiosas del mundo, casada con un famoso director de cine, para realizar un retrato del hombre al que ella considera el asesino de su hijo. Eduardo aceptará finalmente este trabajo y comenzará a realizar el retrato de Arthur, un empresario que acaba de abandonar la prisión en la que cumplía su condena, lo que hará renacer sentimientos y recuerdos que Eduardo creía olvidados, al mismo tiempo que el pasado vuelve a cobrar protagonismo al intentar encontrar respuestas a los múltiples interrogantes que quedaron abiertos años atrás.

Víctor del Árbol
Víctor del Árbol (Fuente)
Como os decía al principio, he disfrutado mucho con la lectura de Respirar por la herida y será sin duda uno de los libros que estará entre mis mejores lecturas de este año. Creo que Víctor del Árbol ha creado una novela redonda tanto por los personajes que la protagonizan como por un planteamiento que atrapa el interés del lector desde el principio y lo mantiene gracias a un magistral desarrollo cargado de sorpresas y giros argumentales.

El argumento se desarrolla a lo largo de veintiséis capítulos, en los que, empleando un curso lineal, vamos descubriendo lo que sucedió seis meses antes del prefacio con el que se abre la novela. No obstante esta linealidad, nos encontramos con flashbacks que nos trasladan a los sucesos acontecidos en el pasado y que son los que marcan lo que está sucediendo en el tiempo actual, siendo necesarios para que el lector comprenda lo que está ocurriendo y vaya encajando las diferentes piezas del puzzle que constituye la trama de Respirar por la herida.

Son muchos los puntos a destacar en esta obra, comenzando por la forma de narrar de Víctor del Árbol. Me ha gustado su estilo conciso, limpio y depurado, que en algunos momentos se torna incluso un tanto poético y que denota un dominio de la prosa y de las técnicas narrativas. A lo largo de todos los capítulos se emplea un narrador omnisciente, lo que permite dar un tono más intimista a la narración, compartiendo las emociones y sentimientos de los diferentes personajes, tan importantes en esta obra, con el lector. De esta manera, el ritmo que sigue no llega a ser vertiginoso pero se mantiene gracias a una trama envolvente y profunda que va ganando fuerza y que logra que el interés no decaiga en ningún momento, más bien al contrario, va in crescendo a medida que avanzamos.

Uno de los puntos más positivos que he encontrado en Respirar por la herida ha sido la construcción de sus personajes. Víctor presenta un elenco de figuras protagonistas que se van desarrollando y perfilando poco a poco tanto a través de sus comportamientos y reacciones ante determinados acontecimientos, como a través de los flashbacks al pasado. Todos los personajes están muy trabajados, resultan sólidos y presentan multitud de matices que les dan riqueza y profundidad psicológica, haciendo que el lector llegue a comprender sus personalidades y motivaciones, conectando en mayor o menor medida con ellos.

Son varias las figuras que ostentan un grado de protagonismo y podríamos incluso hablar de una novela coral pues cada uno tiene su propia línea argumental independientemente de que todas ellas estén entrelazadas dando lugar a una compleja red cuyas conexiones habrá que ir descubriendo a medida que vayamos colocando las piezas que Víctor va desvelando poco a poco. Todos los personajes de Respirar por la herida podrían dar lugar a un análisis pormenorizado, lo que sería extenderse de manera innecesaria, por lo que me limitaré a indicaros que, si bien cada uno responde a una personalidad muy concreta y definida, presentan ciertos rasgos comunes y así todos ellos se encuentran sumidos en una existencia desdichada, marcada por sucesos dramáticos que han sacudido sus vidas y les han dejado sumidos en la tristeza, la melancolía y el sufrimiento de tener que vivir con el peso de esos dolorosos recuerdos. En los primeros capítulos tenía la sensación de que algunos personajes como el señor Who, Graciela, su hija Sara o incluso el propio Eduardo, eran un tanto extraños, pero a medida que avanzas en la lectura y vas descubriendo sus pasados y miserias, es muy sencillo ponerse en su lugar y entender su forma de actuar.

La acción tiene lugar principalmente en Madrid, aunque en este caso no encontramos localizaciones concretas sino que los escenarios resultan abstractos y podríamos ubicarlos en cualquier otro lugar, lo que no es obstáculo para que nos encontremos con descripciones certeras que permiten visualizar las diferentes escenas sin problema. Puesto que estamos ante una novela de personajes, más que los escenarios en si mismos, tienen importancia las acciones, reacciones y sentimientos que provocan en ellos y estos son aspectos que quedan muy bien matizados.

Respirar por la herida es una novela cuya lectura resulta dura, no solo por los pasajes que describen las situaciones más dramáticas sino por los temas que Víctor del Árbol expone en ella. Estamos ante una obra que por una parte muestra la parte más oscura del ser humano y por otra expone el sufrimiento provocado por las heridas del alma, esas que al igual que ocurre en el caso de las físicas, dejan cicatrices en muchos casos imposibles de curar y superar, por lo que es necesario aprender a vivir con ese dolor y como dice el propio título, “respirar por la herida”.

Llegados a este punto, no puedo más que recomendaros esta magnífica novela en la que destacan una trama perfectamente urdida y ensamblada y unos personajes magistralmente retratados y analizados. Víctor del Árbol nos presenta una historia de heridas sin cicatrizar, de dolor y de venganza, en la que todos luchan con el peso que atormenta sus pasados y tiñe sus vidas de gris. Respirar por la herida es una de esas lecturas que no dejan indiferente, que nos remueve por dentro y nos hace sentir a través de lo que nos está contando, además de estar bien escrita y lograr que no podamos abandonar su lectura hasta llegar al final.

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miércoles, 3 de septiembre de 2014

El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres - Karine Lambert

 
Título: El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres
Autor: Karine Lambert
Editorial: Reservoir Books
Traducción: Palmira Feixas
Año: 2014
ISBN: 978-84-397-2898-6
Nº de páginas: 204

Hace unas semanas recibí la propuesta junto a otros blogs para participar en una especie de lectura conjunta anticipada de "El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres", primera novela publicada por Karine Lambert y que sale mañana día 4 de septiembre a la venta. Guiada por una sinopsis atractiva me animé a participar pero el resultado no ha sido el esperado y a mí no me ha gustado por diversas razones que os iré detallando a continuación.

La novela nos traslada hasta un bonito edificio situado en un callejón sin salida del distrito XX de París donde residen Simone, Rosalie y Giuseppina, tres entrañables mujeres, muy distintas las unas de las otras, pero unidas por una misma decisión: no hay hombres en su vida. La propietaria del edificio, apodada La Reina, es una bailarina retirada que gracias a su carácter se ha ganado el aprecio de las inquilinas, manteniendo una única norma en el inmueble por la que se prohíbe la entrada de hombres en el mismo. Esto no supone ningún problema para las tres vecinas, pues cada una ha renunciado a ellos por alguna razón, comenzando una nueva vida en esta peculiar vivienda en la que no tienen que preocuparse de sufrir por amor. La llegada de Juliette, una joven que trabaja como montadora de escenas, supondrá un cambio en la apacible vida del edificio pues, aunque se sentirá a gusto en compañía de sus nuevas vecinas y amigas, no aceptará la norma impuesta de renunciar al amor.

El punto de partida de El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres no es nada novedoso pues existen infinidad de libros, sobre todo dentro del género chick lit, en los que sus protagonistas, tras alguna mala experiencia, han decidido renunciar al amor como una medida de protección. Si bien esta premisa por si misma no es muy llamativa, tanto el escenario en el que se desarrollaba la historia como el secreto en torno al personaje de Juliette al que hace referencia su sinopsis sí que lo fueron para mí, y comencé su lectura con bastante interés, perdiéndose este ya en los primeros capítulos. La principal razón de esto es la forma en la que Karine Lambert introduce al lector en su relato ya que, aunque reconozco que es diferente a lo que suele ser habitual, en mi caso no ha funcionado, los primeros capítulos me han resultado caóticos y confusos y, a pesar de que después la historia se reconduce, yo ya no he sido capaz de disfrutar de ella.

Con poco más de doscientas páginas, la novela se presenta dividida en treinta y dos capítulos que, como es fácil deducir, tienen una extensión muy breve. Esto hace que la lectura sea rápida y dinámica, más teniendo en cuenta que las partes dialogadas son muy abundantes. Este es uno de los puntos que a mí particularmente no me ha gustado pues si bien los diálogos siempre dan agilidad a la narración, en este caso me han resultado excesivos (el capítulo dos por ejemplo es completamente dialogado) a lo que se suma que algunos de ellos simplemente reflejan la conversación sin indicar quien habla en cada momento y aunque, no sea algo determinante, para mí resulta confuso.

Por lo que se refiere al estilo, Karine Lambert emplea una prosa sencilla, clara y desenfadada que resulta accesible y fácil de leer. Utiliza un narrador omnisciente que en la mayoría de las escenas usa el tiempo presente que relatar lo que está sucediendo, lo que contribuye a que la novela resulte muy visual, parece que acción y diálogos están teniendo lugar ante nosotros. Si bien es posible establecer una línea argumental principal, esta se desarrolla sin un curso definido, saltando de una escena a otra, y además se alternan algunos capítulos en los que pasa a momentos puntuales del pasado de las diferentes vecinas que sirven para comprender los motivos por los que han tomado la decisión de renunciar a los hombres. Todo esto provoca que, una vez finalizada la lectura, me haya quedado con la sensación de que la historia ha transcurrido demasiado rápido, sin profundizar ni en su contenido ni en sus personajes.

En el edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres habitan Simone, Rosalie y Giuseppina, a las que se unirá Juliette, completándose el cuadro con la propietaria y el gato de Simone, Jean-Pierre. Estas cinco mujeres son los personajes que protagonizan el libro, con distintas nacionalidades y respondiendo a diferentes personalidades que en algunos casos resultan bastante peculiares. No obstante y como os decía, no llegamos a conocer a ninguna con demasiada profundidad, limitándose la autora a hablarnos de sus pasados para presentarnos las circunstancias que han rodeado la expulsión de los hombres de su vida. Entre ellas quien más sobresale es Juliette al ser la única que no está dispuesta a aceptar la norma impuesta, una joven que vive marcada por una infancia con unos padres ausentes, por su falta de cariño y que, a pesar de lo que digan sus vecinas, sigue soñando con encontrar a su “príncipe azul”. Resultaría una figura interesante si la autora hubiese profundizado más en su psicología pero al suceder todo de una forma tan precipitada no he llegado a empatizar con ella, al igual que tampoco lo he hecho con el resto de mujeres y es una lástima en el caso de la Reina pues es un personaje que tiene las bases para resultar carismática y cuya historia pasada resultaría muy atractiva.

En cierta forma, El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres se podría encajar dentro del chick lit, aunque no cumple todas las premisas del mismo, y por eso su definición dentro de un género concreto resulta complicada. El relato que presenta Karine Lambert incluye historias de amor aunque también tienen cabida la amistad, la esperanza o la solidaridad, además de abordar en un segundo plano temas como la familia, la vejez y el paso del tiempo, la enfermedad, las pérdidas o las diferencias generacionales y culturales.

Resumiendo, Karine Lambert construye una novela en la que explora la importancia del amor y de las relaciones, exponiendo la historia de cinco mujeres que, a pesar de sus diferencias, comparten amistad gracias a la convivencia en un edificio en el que su propietaria ha impuesto la norma de no admitir hombres. Un libro desde mi punto de vista orientado principalmente al público femenino tanto por sus protagonistas como por el enfoque del argumento, y que, aunque a mí no me ha convencido, el resto de participantes sí lo han disfrutado, por lo que os animo a leer sus reseñas para comparar impresiones.

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar

lunes, 25 de agosto de 2014

La Alejandría olvidada - Almudena Navarro

Título: La Alejandría olvidada
Autor: Almudena Navarro
Editorial: Autoeditado
Año: 2014
Nº de páginas aprox.: 269

La Alejandría olvidada es la última publicación de Almudena Navarro, autora de la que hace un par de años leí La papeleta en blanco, novela que posteriormente ha sido publicada por la editorial Roca con el título de La alcoba escondida. En este caso Almudena cambia completamente de registro para ofrecernos una historia de aventuras ambientada en un escenario que, al menos a mí, me resulta muy atractivo y fue uno de los motivos que me impulsó a aceptar la propuesta de lectura que me hizo la autora.

Nos encontramos en París en el año 2002, donde Gaspar Bitball, doctorado en historia por la Universidad de la Sorbona, en la que además ocupa una plaza, lleva a cabo una investigación en torno a Ai Khanoum, yacimiento en el que basó su tesis doctoral y sobre el que está especializado, habiéndose convertido en los últimos años en una especie de obsesión para él. A pesar de este interés, Gaspar nunca ha podido visitar estas ruinas y en la actualidad, debido a la compleja situación que atraviesa Afganistán, ya nadie sabe qué ha sido del yacimiento ni en qué estado se encuentra, algo que le preocupa hasta el punto de intentar alertar a la comunidad científica con artículos y quejas. Su labor finalmente obtendrá respuesta cuando reciba una llamada del Ministerio de la Presidencia que le confirme que una pequeña coalición internacional entrará en Afganistán para supervisar el estado de sus yacimientos y tesoros arqueológicos. Será así como Gaspar, acompañado de los doctores Kipling y Hoover además de una intérprete amiga de su secretaria, viaje hasta Afganistán para observar y valorar el estado del patrimonio histórico del país, viéndose inmersos en una aventura repleta de obstáculos y peligros en la que intentarán recuperar la memoria de la ciudad perdida.

Almudena Navarro
Almudena Navarro (Fuente)
Por otra parte nos trasladamos al año 148 a. C., momento en el que el filósofo Aenas, al verse obligado a abandonar Macedonia tras la derrota del Imperio por los romanos, emprende un viaje que le llevará hasta Alejandría del Oxo, capital del imperio independiente grecobactriano y que se ha convertido en una ciudad próspera, rica y esplendorosa. Con la ayuda de los Papadopoulos, una familia de origen griego que encontrará en el camino, finalmente alcanzará la ciudad, instalándose en ella y emprendiendo una nueva vida que le permitirá conocer a Atanasia, la Gran Sacerdotisa del templo de Zeus y que será la mujer que cambiará tanto su destino como el de la capital.

En general, La Alejandría olvidada ha resultado una lectura muy entretenida con la que he disfrutado además de descubrirme datos que desconocía, pues no había oído hablar anteriormente del imperio grecobactriano ni del yacimiento de Ai Khanoum. Esto último es algo que siempre valoro muy positivamente pues me gustan los libros que además de proporcionar entretenimiento permiten ampliar conocimientos, y La Alejandría olvidada cumple ambas premisas.

La novela se desarrolla a través de dos hilos temporales, uno ambientado en el año 2002 y otro que transcurre entre el 148 y el 145 a. C, presentándose dividida en veinticuatro capítulos que abarcan lo que sería el tiempo actual, y que quedan completos con otros cuatro situados en el pasado más un epílogo final. Como complemento al principio del libro nos encontramos con tres ilustraciones que reproducen los mapas de Ai Khanoum, Afganistán en el año 2002 y el Imperio grecobactriano en el año 145 a. C., los cuales son una pequeña ayuda a la hora de situarnos y hacer una composición de lugar.

En más de una ocasión os he comentado que me gustan mucho las novelas que combinan dos o más tramas situadas en diferentes tiempos y este era un aspecto que me atraía en La Alejandría olvidada. Normalmente resulta difícil conseguir un equilibrio entre las diferentes partes, por lo que es usual que el lector acabe disfrutando más de un hilo temporal que de otro y esto es lo que me ha ocurrido con la novela de Almudena. Pero en este caso el problema, desde mi punto de vista, es que la parte del pasado me ha parecido poco desarrollada. Tras leer el primer capítulo situado en el año 148 a. C., cuando Almudena retomó la historia pasados nueve capítulos, tuve que hacer un esfuerzo para refrescar lo que me había contado anteriormente y quienes eran los diferentes personajes. Si os dais cuenta, una parte ocupa veinticuatro capítulos frente a cuatro dedicados a la otra y pienso que habría sido más acertado equilibrar ambas intercalando más capítulos, ya que la línea argumental del pasado ofrece un planteamiento interesante que puede dar juego para extenderse más. Esto es una opinión completamente personal que puede no ser compartida por el resto de los lectores por lo que no pretendo señalarlo como un punto negativo sino como una opinión propia.

En cuanto al estilo, la narración en La Alejandría olvidada corre a cargo de un narrador omnisciente en tercera persona del pasado, siguiendo en general un curso lineal y está escrita con un estilo ligero y fácil de leer gracias al uso de una prosa sencilla y clara, con diálogos abundantes, y un ritmo que se mantiene ágil y dinámico. La sucesión de aventuras es constante y esto hace que resulte una novela muy entretenida, en la que no faltan ciertas dosis de tensión e intriga en torno a lo que les sucederá a los protagonistas además de algunos toques de humor tanto en los diálogos como en ciertas situaciones en las que se ven inmersos. Como apunte señalar que la obra necesita una pequeña revisión ya que mi versión contiene alguna errata, como por ejemplo palabras que comienzan por mayúscula cuando no corresponde, y hay párrafos y frases que resultan repetitivos al emplear la misma palabra de forma muy seguida. (Nota: La versión disponible ahora en Amazon ya ha sido corregida)

Uno de los aciertos de la novela radica en sus protagonistas, entre quienes destaca especialmente Gaspar. Almudena ha seleccionado una serie de figuras que resultan cercanas y reales, ganándose el aprecio y simpatía del lector gracias a unas carismáticas personalidades que se complementan entre sí. Teniendo en cuenta el género en el que se encuadra, la evolución de los personajes no es algo tan determinante como las aventuras en las que se ven envueltos y esto provoca que no exista una gran evolución en sus personalidades, que se mantienen coherentes con el desarrollo de la trama.

Podemos considerar a Gaspar Bitball como el principal protagonista y a mí es el personaje que más me ha gustado. Se aleja del típico perfil y así nos encontramos ante un hombre en el que, a pesar de su atracción por el yacimiento de Ai Khanoum, puede más el miedo ante la situación que atraviesa el país. No es una persona que se haga pasar por héroe ni que protagonice grandes hazañas, sino que en todo momento se muestra receloso, miedoso y en cierta forma necesitado de protección, rasgos que le humanizan y aumentan la credibilidad de la historia.
Más valentía que Gaspar demuestra su compañera de expedición Irine, un personaje que resulta interesante por tener que enfrentarse a las normas de una cultura que no comparte a pesar de que su familia sea de origen afgano. Los conflictos a los que se enfrenta hacen posible que Almudena aborde el papel de la mujer afgana, sirviendo de llamamiento sobre la situación que las mismas viven.
El resto de personajes tienen un papel menos relevante aunque igualmente determinante para que los hechos sigan su curso, encuadrándose entre quienes sirven de ayuda a los protagonistas para alcanzar sus objetivos y quienes se alzan como sus enemigos, es decir, que tenemos a “buenos” frente a “malos”.

En la línea argumental del pasado nos encontramos con unos personajes diferentes y en consonancia con lo que comenté anteriormente, no están muy desarrollados centrándose en la figura del filósofo Aenas y en la sacerdotisa Atanasia que son las dos personas a las que el lector llega a conocer un poquito más. Sin embargo no son figuras con las que se llegue a conectar, al menos en mi caso, lo que creo que es debido a la celeridad con la que transcurre su historia y a que los personajes del presente resultan mucho más llamativos.

Finalmente es necesario mencionar el contexto histórico en el que se desarrolla La Alejandría olvidada, teniendo en cuenta la nota final que la autora incluye en la que nos explica las licencias que se ha tomado para desarrollar su obra. En mi caso como os comentaba anteriormente, no había oído hablar del imperio grecobactriano ni del yacimiento de Ai Khanoum por lo que en ese sentido, este libro captó mi interés desde un primer momento. Sin extenderse demasiado en datos aburridos o innesarios, Almudena nos ofrece información suficiente para que nos hagamos una idea de lo que fue este periodo, abordando igualmente el descubrimiento de Ai Khanoum y lo que ha sucedido con él a lo largo del tiempo. Todo esto me ha gustado mucho y considero que uno de los aspectos más positivos que nos ofrece esta obra es tomar como punto de partida este yacimiento, dando a conocer unos hechos que, me atrevo a afirmar, son desconocidos para muchos de nosotros. Igualmente este contexto se complementa con la parte más actual que nos permite acercarnos a Afganistán y conocer un poco más la compleja situación que atravesaba en el año 2002, incluyendo datos de la historia del país, los conflictos, su cultura y costumbres o su forma de vida.

Llegados a este punto y aunque he señalado algunos aspectos que para mí se podrían mejorar, lo cierto es que he disfrutado mucho con la lectura de La Alejandría olvidada y creo que es una obra muy recomendable para todos aquellos que busquéis una novela entretenida y repleta de aventuras, así como para quienes quieran descubrir un poco más sobre el imperio grecobactriano y el yacimiento de Ai Khanoum. Almudena Navarro ha desarrollado una obra que cuenta con un planteamiento atractivo por el marco en el que se encuadra, y en cuyo interior se combinan una serie de elementos como intriga, romance, historia y aventuras que dan lugar a una lectura amena y entretenida a la vez que interesante e instructiva. 

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Gracias a la autora por facilitarme el ejemplar

miércoles, 20 de agosto de 2014

La tienda vintage de Astor Place - Stephanie Lehmann

Título: La tienda vintage de Astor Place
Autor: Stephanie Lehmann
Editorial: Maeva
Traducción: Jofre Homedes
Año: 2014
ISBN: 978-84-15893-29-5
Nº de páginas: 400

Ya os he comentado en alguna otra ocasión que me resultan muy atractivos los primeros años del siglo XX, por lo que cuando Maeva anunció la publicación de La tienda vintage de Astor Place de Stephanie Lehmann, me quedé con muchas ganas de leerla.

El argumento gira en torno a Amanda Rosembloom, propietaria de una pequeña tienda de ropa vintage en Manhattan, cuyas prendas selecciona ella misma de las diferentes ofertas que recibe de gente que quiere deshacerse del vestuario de épocas pasadas. Es así como acude a una cita con la anciana Jean Kelly, quien además de ofrecerle su ropa le da la opción de llevarse un viejo baúl repleto de prendas de principios de siglo XX, en el interior del cual Amanda encuentra un diario en cuyas tapas está escrito el nombre de su propietaria: Olive Westcott
Amanda no podrá evitar llevarse el diario y comenzar su lectura, dando lugar esta a una segunda línea argumental en la que conoceremos a Olive, una joven que llega en 1907 a Manhattan y que tras la inesperada muerte de su padre, tiene que salir adelante ella sola a través de su esfuerzo y trabajo en unos grandes almacenes. A lo largo de las páginas se irán alternando ambas historias, siguiendo por un lado los problemas a los que tiene que hacer frente Amanda en la época actual, y por otro lado conociendo lo que ocurrió con Olive a principios de siglo.

Stephanie Lehmann (Fuente)
Con este planteamiento, La tienda vintage de Astor Place se presenta dividida en cuarenta y tres capítulos en los que se va alternando uno dedicado a Amanda y otro a Olive, diferenciándose sin problema pues al comienzo de cada uno nos indica el nombre de la protagonista. A su vez estos capítulos vienen agrupados en cinco partes que se corresponden cada una a un día en la vida de Amanda, desde el martes 12 de junio de 2007 hasta el sábado 16 de junio.
En ambos casos se utiliza una narración en primera persona que corre a cargo tanto de Amanda como de Olive según el caso, y el estilo empleado por Stephanie Lehmann es sencillo, conciso y claro, dando como resultado una lectura ágil y entretenida.

Como me suele ocurrir la mayoría de las veces en este tipo de libros que combinan una historia pasada con una presente, la parte centrada en las vivencias de Olive me ha resultado mucho más interesante que la de Amanda. Además, la autora ha otorgado más peso a la trama del pasado, ocupando un mayor número de páginas que la del presente, algo que yo he agradecido pues estaba deseando retomar la historia de Olive cada vez que comenzaba un capítulo centrado en Amanda.

Es evidente que el protagonismo en esta novela es compartido por Olive y Amanda. Olive es una joven que pasa de vivir cómodamente con su padre a enfrentarse a una nueva vida en la que no contará con la protección de nadie y tendrá que salir adelante por sí misma. Es un personaje que ostenta un carácter decidido, luchador e independiente sin perder por ello su bondad e inocencia. Si bien reconozco que ella me ha gustado más que Amanda, quizás es demasiado perfecta y eso hace que pierda un poco de credibilidad.

Por su parte, Amanda comparte algunos rasgos con Olive pues también es una mujer independiente que regenta su propio negocio para salir adelante y que, en el momento en el que se sitúa la acción, se encuentra sumida en un caos personal a causa de una relación que está estancada y que le provoca insomnio. Sin embargo, la autonomía que se desprende de su trabajo queda un poco diluida por la relación que mantiene, que la coloca en una situación de dependencia que hace que el personaje pierda parte de su atractivo, aunque por otra parte los dilemas a los que se enfrenta logran que, al contrario de lo que ocurre con Olive, su figura resulte más realista.

La tienda vintage de Astor Place es una historia sencilla pero de lectura agradable que gira en torno a las vivencias de sus personajes y los dilemas a los que se enfrentan. De esta manera, hay varios temas que se abordan a lo largo de las páginas como la maternidad, enfocada tanto desde la perspectiva de aquellas mujeres que llegada una determinada edad se plantean la necesidad de ser madres, como desde aquellas otras que tienen que afrontar esta situación en soledad; la independencia; la promoción profesional, la persecución de los sueños o las relaciones y vínculos emocionales.

A pesar de ser una novela de personajes, cuenta con un interesante telón de fondo a través del que nos trasladamos a principios del siglo XX y que ha sido un aspecto que a mí me ha gustado mucho. La obra cuenta con una buena ambientación que nos permite tanto descubrir cómo era la forma de vida en la ciudad de Manhattan en esos años como observar el funcionamiento de los grandes almacenes de la época, destacando los Siegel Cooper. Con todo lujo de detalles Stephanie Lehmann nos muestra el aspecto que presentaban, los diferentes departamentos y secciones, la forma de venta, la colocación y exposición de los escaparates, los diferentes puestos de trabajo o los productos más innovadores y demandados.

Igualmente quedan de manifiesto las diferencias existentes entre las distintas clases sociales, reflejando las ansias de la clase media por disfrutar de los mismos privilegios y ambientes suntuosos de los que disfruta la clase alta; así como las normas de conducta dominantes en esos años en el que el papel de la mujer estaba muy limitado.
De esta forma, el papel ostentado por la mujer es uno de los aspectos más destacables a los que nos acerca la lectura de La tienda vintage de Astor Place. Nos situamos en unos años en los que se enfrentan a muchas limitaciones y así por ejemplo en algunos hoteles no se da alojamiento a mujeres solteras o trabajar en unos grandes almacenes de cara al público es visto como una profesión deshonrosa. Las mujeres no tienen las mismas posibilidades laborales que los hombres, únicamente pueden acceder a determinados puestos de trabajo y sus sueldos son inferiores, por lo que en muchas ocasiones se ven obligadas a depender de la manutención de un hombre, quedando todos estos puntos de manifiesto a través de la historia de Olive así como las normas y pautas de comportamiento establecidas por una sociedad dominada por el género masculino.

Como podéis comprobar por lo que os he contado, la parte que transcurre en el pasado es bastante más llamativa que la del presente, a pesar de que ambas protagonistas compartan algunos rasgos y disyuntivas en su vida. La tienda vintage de Astor Place es una novela entretenida y de fácil lectura que creo que gustará a todos aquellos lectores que se sientan atraídos por el mundo de la moda y lo vintage, además de resultar interesante para aquellos que quieran profundizar en el funcionamiento de los grandes almacenes o en la ciudad de Nueva York a principios del siglo XX.

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lunes, 18 de agosto de 2014

Faltan palabras - Zhang Jie

Título: Faltan palabras
Autor: Zhang Jie
Editorial: Miscelánea
Traducción: Jorge Rizzo
Año: 2009
ISBN: 978-84-9372-283-8
Nº de páginas: 336

Como muchos ya sabéis, las sagas familiares son mi debilidad y es por eso que, cuando descubrí este título que encajaba en este género, me hice con él inmediatamente aunque, debido a compromisos lectores, se fue quedando apartado en la estantería hasta hace unos días en que por fin lo he rescatado. No puedo decir que en esta ocasión la elección haya sido un acierto y la lectura de Faltan palabras no me ha llegado a entusiasmar.

Faltan palabras narra la historia de Wu Wei, una célebre escritora que lleva toda su vida preparándose para escribir una novela que recoja su autobiografía y que, tras escribir la primera frase, pierde la razón. Desde este momento y a causa de su locura, sus recuerdos se irán desplazando por diferentes etapas de su vida, descubriéndonos su matrimonio con Hu Bingchen, un alto funcionario del Gobierno comunista de quien en una primera etapa fue amante, y cuya relación tendrá que hacer frente a los obstáculos que Bai Fan, ex esposa de Hu Bingchen, intentará poner entre ellos. Pero Wu Wei no solo nos presentará su propia historia sino que su mente también la llevará a recordar a su abuela Mohe, quien a pesar de ser hija de terratenientes, acabará en casa de los Ye, una familia de campesinos pobres que la explotarán; y a su madre Ye Lianzi, quien tendrá que sobrevivir y sacar sola adelante a su hija cuando su marido la abandone, dejándola en la miseria más profunda.

Faltan palabras es la obra contemporánea más premiada de la literatura China actual y se la compara con obras como Cien años de soledad o Doctor Zhivago. Su autora, Zhang Jie, eterna candidata al premio nobel de literatura, en su juventud militó en el comunismo y sufrió la represión de la Revolución Cultural, aspectos que comparte con la protagonista de su novela. En las primeras páginas en una nota se nos indica que la propia autora ha tenido la deferencia de modificar la versión original para hacerla más fluida y fácil de leer para el público europeo, lo que ya nos da una idea del tipo de lectura al que nos enfrentamos.

La novela se presenta dividida en siete capítulos que a su vez tienen sus propias divisiones internas y a los que acompaña un glosario final que explica algunos conceptos y personajes reales que aparecen en la obra. Una de las mayores dificultades que presenta Faltan palabras es que la narración no sigue un determinado curso, sino que es una sucesión de continuos saltos temporales entre diversos momentos, mezclando Wu Wei su propia historia con la de su abuela y la de su madre.

Por lo que se refiere a la escritura de Zhang Jie, nos encontramos ante un estilo cuidado y elegante, con un marcado carácter intimista y sentimental cuya lectura no resulta compleja, aunque al seguir un ritmo pausado y cambiar constantemente de escenario temporal y espacial requiere un mayor esfuerzo y atención por parte del lector, que deberá ir reconstruyendo la historia con las piezas que Wu Wei va facilitando.

Al igual que me ha ocurrido en otras novelas que siguen esta dinámica, el cambio continúo hace que no se profundice tanto en los personajes, que acaban resultan distantes y con los que es difícil establecer vínculos que hagan que el lector se implique en lo que está leyendo.
Wu Wei es el eje central de la trama, intentando explicar a través del relato los hechos que han desembocado en su locura, siendo necesario para ello remontarse años atrás e incluir acontecimientos pertenecientes a la historia de su madre y de su abuela. La vida de Wu Wei transcurre desde niña alejándose de ciertos cánones y siendo acusada en algunos casos incluso de conducta inmoral. Su relación con Hu Bingchen será el factor que más profundamente incida en su existencia, pasando de ser una simple amante que soporte las consecuencias sin derecho a quejarse, a convertirse en su esposa. A pesar del inmenso amor que siente por él, su relación estará marcada por los obstáculos y las dificultades en muchos casos impuestas por la ex mujer de Hu Bingchen. además de por el propio carácter de este.

Todas estas figuras que influyen de una forma u otra en la vida de Wu Wei dan lugar a un conjunto de personajes secundarios que tienen mucha relevancia en el desarrollo de la narración, robando el protagonismo a la propia Wu Wei en las partes que se centran en sus propias historias particulares. Entre ellos destacan el marido de Wu Wei, Hu Bingchen, un hombre calculador, dotado de un autocontrol exagerado y con un gran concepto de si mismo que se traduce en desprecio hacia los demás; Bai Fan, la ex esposa de Hu Bingchen y que convertirá a Wu Wei en el foco de su venganza; su madre Ye Lianzi, también conocida como Xiuchum, que tendrá que luchar y sacar a su hija sola adelante tras el abandono de su esposo, o su abuela Mohe, quien vivirá los años de hambruna bajo el dominio japonés de Manchuria.

Paralelamente al curso de la vida de estas figuras, asistimos a los hechos históricos más relevantes que han marcado la historia de China en los últimos cien años desde el abandono del sistema feudal hasta los años más recientes. Así acontecimientos como la revolución de 1911 que provocó la caída de la última dinastía imperial y que desembocó en la Primera Revolución China, la invasión japonesa de Manchuria en 1931, el incidente de Xián en 1936, el gobierno de Wang Jingwei o la reforma agraria son algunos de los sucesos que tienen lugar en ese amplio periodo, quedando plasmados a través de las vivencias de los personajes, pues de una forma u otra se ven afectados por los mismos.

Puesto que es una historia principalmente protagonizada por mujeres, la visión que se nos ofrece es desde su perspectiva, mostrándonos el papel de la mujer en China. De esta manera se reflejan su forma de actuar o de pensar, las costumbres y normas establecidas o el modo de vida, aspectos que resultan llamativos por el contraste con la cultura occidental.

A pesar de que a mí no me haya entusiasmado, creo que Faltan palabras es un libro interesante pues nos acerca a diferentes aspectos tanto de la cultura como de la historia de China y teniendo esto en cuenta, puede ser recomendable para quienes se sientan atraídos por estos puntos. Sin embargo desde mi punto de vista su principal problema es la estructura utilizada para presentarnos la historia, ya que al construir la narración a través de cambios constantes provoca que en algunos casos te acabes perdiendo, lo que termina influyendo en el resultado final de la lectura.

En definitiva, Faltan palabras es una novela que aúna la historia personal de sus protagonistas con la historia de China a lo largo del periodo comprendido entre el fin del sistema feudal y la época actual. Una obra compleja en su estructura al estar construida a través de saltos temporales que requieren que sea el lector el que vaya colocando las piezas y completando la historia familiar. 

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viernes, 15 de agosto de 2014

Mil besos y cien más - Laura Sciolla

Título: Mil besos y cien más
Autor: Laura Sciolla
Editorial: Grijalbo
Traducción: Ana Ciurans Ferrándiz
Año: 2014
ISBN: 978-84-253-5229-4
Nº de páginas: 336

La primera vez que me crucé con "Mil besos y cien más" de la italiana Laura Sciolla en el catálogo de novedades de la editorial Grijalbo, me quedé con la idea de que era una novela erótica y, como no soy demasiado aficionada a este género, no me interesé mucho más por ella. Posteriormente, en algunos de los blogs que sigo me fijé en que la calificaban como histórica y, cuando días después recibí un correo de la editorial en el que me ofrecían un ejemplar, me paré a leer su sinopsis y decidí darle una oportunidad pues parecía que mi primera impresión había sido equivocada y la novela mezclaba intriga, hechos históricos, romance y erotismo.

Mil besos y cien más nos traslada hasta la Roma del siglo I a.C donde conocemos a Claudia, una hermosa patricia romana casada con el oficial Quinto Metello, un hombre brusco y mayor que ella a quien la entregaron como esposa siendo casi una niña, lo que ha provocado que siempre haya aborrecido tanto su matrimonio como a su esposo. Con el tiempo y tras ser madre, Claudia ha alcanzado un estilo de vida sereno, marcado por los compromisos sociales que conjuga tanto con sus intereses personales como con la compleja y ambigua relación que mantiene con su hermano Publio. Sin embargo su vida se verá trastocada cuando el destino ponga en su camino al poeta Catulo, un joven que se sentirá inmediatamente atraído por ella y acabará seduciéndola, dando inicio así a un apasionado romance que se tornará cada vez más complicado debido a su diferente concepción del amor, teniendo que hacer frente a celos, rencores y peleas.

Laura Sciolla recoge en esta novela el famoso amor entre Cayo Valerio Catulo y Lesbia, nombre con el que el poeta designaba a su musa, Claudia Metela también conocida como Clodia. En mi caso, no había oído hablar anteriormente de esta pareja y por lo tanto, no sabía nada de su romance, sirviéndome esta novela de aproximación al mismo. Esto siempre es un punto que valoro pues sirve para ampliar mis conocimientos a través de la lectura, pero en este caso he de reconocer que la novela no me ha entusiasmado y estaba deseando llegar al final para pasar a otra cosa.

El libro se estructura en cuatro grandes partes que abarcan desde el año 62 a.C. hasta el 56, periodo en el que se desarrolla el romance entre Catulo y Lesbia. A su vez cada una de ellas viene fraccionada en diversas partes numeradas de extensión variable que contribuyen a dar agilidad a una narración en la que predomina el ritmo pausado. El relato corre a cargo de Claudia, utilizando para ello la primera persona, y el estilo de Laura Sciolla resulta agradable de leer gracias al uso de una prosa muy cuidada, culta y elegante, en la que predomina la sobriedad y destaca el uso de metáforas. De esta manera la novela adquiere un tono característico en su narración, refinado y maduro, que se asocia fácilmente con la personalidad de Claudia y nos permite hacernos una idea del tipo de mujer que fue.

De esta manera, tenemos a Claudia como eje central de la obra ya que es ella misma quien nos va desgranando lo sucedido durante esos años. Es una mujer a la que llegamos a conocer bastante bien pues en su relato incluye recuerdos de su pasado desde niña que nos ayudan a comprender cómo se ha ido forjando su personalidad. Laura Sciolla la perfila con detalle tanto a nivel físico como psicológico, mostrándonos a una mujer de carácter, madura, hermosa, culta, elegante, pasional y liberal, perteneciente a las clases más altas de la sociedad, casada con un hombre al que aborrece y sometida a un hermano con el que mantiene una relación de dependencia un tanto ambigua desde la infancia, intensa y complicada, con matices que van más allá del amor fraternal. En ningún momento he llegado a conectar con Claudia, una mujer cuya personalidad no me ha resultado atractiva, y ese es uno de los motivos de que no haya llegado a disfrutar de esta lectura, pues siendo ella la narradora este obstáculo se hace difícil de superar.

No obstante, Claudia es una figura interesante por el papel que desempeña en esta época en una sociedad dominada por los hombres, alejado de la sumisión y labores que están destinadas a su condición. Desde niña desarrolla interés por la filosofía y astronomía, competencias tradicionalmente masculinas, y con el paso de los años no se centrará en el cuidado de su familia, sino que aprenderá a sacar provecho del poder que ejerce sobre su esposo para conseguir más libertad, lo que permitirá que se dedique a otras tareas y mantenga varios amantes, a los que seduce y abandona con indiferencia.

A través de su relato, Claudia nos ofrece un retrato del poeta Catulo, un joven veronés de aspecto menudo y frágil que despierta su interés desde un primer momento. Su construcción queda un tanto sesgada al basarse en las impresiones que Claudia nos transmite y así únicamente tenemos acceso a descubrir los matices de su relación y el comportamiento que mantiene con respecto a su amada. Catulo hace gala de una sensibilidad y delicadeza que transmite a través de sus gestos y de sus palabras, entregándose a una relación pasional que lo absorberá por completo y sacará a la luz virtudes y defectos. Así observaremos otra faceta del poeta dominada por un carácter posesivo, desconfiado, brusco y grosero, producto de los celos y que provocará que la relación que mantiene con Lesbia se vea afectada por las constantes discusiones y peleas.

Siendo el tema central del libro el romance entre Lesbia y Catulo, Laura Sciolla incluye descripciones de las situaciones más pasionales entre ambos, aunque en este caso lo hace con mucha elegancia y delicadeza, sirviéndose de metáforas para recrear estas escenas más subidas de tono y que son las que originan el encuadre de esta obra dentro de la erótica, aunque no es lo que más peso tiene en la trama, sirviendo solamente como complemento para dejar constancia del tipo de relación mantenida entre la pareja.

Sin duda el aspecto que más me ha gustado de Mil besos y cien más es el relacionado con el contexto histórico, pues el relato de Claudia nos permite conocer diversos aspectos tanto de la forma de vida como de la sociedad del periodo, hablándonos de costumbres y tradiciones, supersticiones, remedios medicinales, actos públicos, banquetes o fiestas entre otras cuestiones que van dando forma a una ambientación muy cuidada y trabajada. Especial importancia tiene la vida política en un periodo en el que en Roma nadie logra mantenerse al margen de ella. Son tiempos convulsos en los que la República sufre guerras civiles, exilios y rebeliones que hacen necesario que alguien tome el mando para encauzar la situación, lo que acaba provocando que la sociedad se fragmente entre tradicionalistas e innovadores, quedando este proceso plasmado como telón de fondo y complemento al romance que se desarrolla en el plano principal.

En definitiva, con un estilo cuidado y elegante, Laura Sciolla nos traslada en Mil besos y cien más hasta el siglo I a.C, dando voz a la noble Claudia para mostrarnos el famoso romance que mantuvo con el poeta Catulo. Una novela que conjuga pasión, erotismo, poesía, política e intriga y que, aunque a mí no me ha entusiasmado, creo que puede resultar interesante para aquellos que quieran conocer un poco mejor la relación de amor y celos que unió a esta histórica pareja.

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar

jueves, 7 de agosto de 2014

El talento de Mr. Ripley - Patricia Highsmith

Título: El talento de Mr. Ripley
Autor: Patricia Highsmith
Editorial: Anagrama
Traducción: Jordi Beltrán
Año: 2000
ISBN: 978-84-339-0299-3
Nº de páginas: 288

Patricia Highsmith era una autora que quería descubrir desde hace tiempo, por lo que cuando Ana Blasfuemia, Meg y Marilú nos propusieron el reto de escritoras únicas tuve claro que sería una de mis elecciones y decidí comenzar por su novela más conocida, "El talento de Mr. Ripley". A pesar de que es una obra que cuenta con adaptaciones cinematográficas, creo que no he visto ninguna por lo que me he enfrentado a la lectura sin conocer absolutamente nada de la historia y me ha encantado. Ahora estoy deseando ver la película protagonizada por Matt Damon y Jude Love, ya que creo que encajan muy bien para dar vida a los protagonistas.

Patricia Highsmith (Fuente)
El punto de partida de El talento de Mr. Ripley es un encuentro entre Herbert Greenleaf, un acaudalado hombre de negocios de Nueva York, y Tom Ripley, un joven de veinticinco años que ha vivido sin planificar su futuro ni ahorrar un céntimo, por lo que su situación actual es un tanto extrema enfrentándose incluso a problemas policiales. La solución a esta tesitura llegará a través de la propuesta que le hará el señor Greenleaf, cuyo hijo Richard se encuentra desde hace dos años en Mongibello, una ciudad al sur de Nápoles, donde divide su tiempo entre navegar y pintar, a pesar de que su padre desea que regrese a Nueva York para hacerse cargo del negocio familiar y acompañar a su madre enferma. Y ese será el motivo de que contacte con Tom, proponiéndole un viaje con todos los gastos pagados a Europa para que intente persuadir a Richard de que regrese a casa. Aunque en un principio a Tom la idea no le seducirá, acabará comprendiendo que es una oportunidad para escapar de una ciudad que tarde o temprano tendrá que abandonar, por lo que acepta emprender el viaje. Será así como en Mongibello se encuentre nuevamente con Richard y con su amiga Marge, estableciendo con ambos una turbia y compleja relación gracias a su astucia y engaños.

Patricia Highsmith escribió esta obra en el año 1955 y la misma supuso un importante cambio en el planteamiento que hasta entonces se había realizado del género policíaco, llegando a obtener el Gran Premio de Literatura Policíaca y dando inicio a una serie que está compuesta por un total de cinco novelas que tienen como protagonista a Tom Ripley.

Podemos señalar dos partes claramente diferenciadas en El talento de Mr. Ripley aunque en la propia obra no vengan marcadas como tal, limitándose a incluir la clásica división por capítulos. Así la primera mitad se centra en presentar a los personajes y afianzar vínculos y relaciones para dejar paso a una segunda mitad cuyo desarrollo encajaría en la novela policial. De esta manera, los primeros capítulos transcurren de una manera pausada y se leen sin despertar un excesivo interés hasta que tiene lugar un inesperado suceso en la vida de los protagonistas que marcará el cambio, y hará que la trama comience a ganar intensidad captando toda nuestra atención.
El desarrollo del argumento sigue un curso lineal en el que se incluyen algunos flashbacks al pasado gracias a los recuerdos del protagonista y se utiliza un narrador omnisciente en tercera persona desde el punto de vista de Tom Ripley que nos permite, además de observar lo que sucede, profundizar en la mente del personaje gracias a monólogos interiores en los que comparte con el lector sus reflexiones.

En cuanto al estilo, destaca en Patricia Highsmith su serenidad y concisión, empleando un tono neutro e imparcial y haciendo uso de un lenguaje directo, claro y sencillo. A lo largo de las páginas nos encontramos con abundantes diálogos y también son frecuentes, como he indicado anteriormente, los monólogos interiores que mantiene Tom Ripley y que nos permiten profundizar en su psicología. 

Si bien el tema central de El talento de Mr. Ripley gira en torno a los problemas de identidad que sufre su protagonista, es posible observar una cierta crítica por parte de la autora a la sociedad de su época; una sociedad que consideraba materialista, ambiciosa, superficial, hipócrita y homófoba, y en la que ella no se encontraba cómoda.

Tom Ripley es un personaje complejo y construido con multitud de matices al que iremos conociendo y viendo evolucionar a lo largo del relato. La progresión que va sufriendo su personalidad es sin duda uno de los puntos a destacar y Patricia Highsmith se encarga de que conozcamos las razones y motivaciones que le llevan a tomar cada una de las decisiones. Conocemos a Tom Ripley en un primer momento como un joven anodino y sin perspectivas de futuro en una ciudad en la que es necesario alcanzar una posición para ser valorado. Poco a poco vamos observando los problemas de identidad a los que se enfrenta, las debilidades e inseguridades que sufre y que le llevarán a usurpar la personalidad de la persona que tiene todo lo que él anhela. Todo este proceso queda plasmado en la obra y de esta manera el lector percibe el cambio que se va produciendo en el personaje, sus motivaciones, su ambigüedad y su indiferencia y serenidad ante los actos cometidos, lo que provoca sentimientos encontrados con relación a él. Resulta sumamente interesante el análisis psicológico que la autora realiza de la personalidad de Tom Ripley, mostrándonos los conflictos interiores que sufre, los aspectos más destacados de su conducta, su mente desequilibrada o la ausencia de moral y sentimientos.

Junto a Tom Ripley aparecen otros personajes entre quienes merece la pena destacar a Dickie Greenleaf, un joven atractivo, adinerado, consentido, frívolo y egoísta, o a su amiga Marge Sherwood, quien despertará los celos de Tom Ripley con su carácter decidido, dulce, alegre y tenaz. El resto adquieren un papel muy secundario por lo que no llegan a estar definidos con demasiada profundidad, algo que tampoco es necesario dado su papel.

Por lo que se refiere a los escenarios, Nueva York, Mongibello, Palermo o París son algunas de las ubicaciones en las que transcurre la historia y, aunque no podemos definir la prosa de Patricia Highsmith como descriptiva, sí incluye las pinceladas necesarias para que tengamos una visión clara de los diferentes ambientes en los que se mueven los protagonistas, destacando tanto los paisajes como la atmósfera de lujo y ostentación de la que disfrutan.

Hoy en día El talento de Mr. Ripley puede no resultarnos una obra novedosa pues son muchas las novelas que se han escrito siguiendo planteamientos similares, pero en su época supuso una ruptura con el esquema que se utilizaba en este género y solo por esto creo que merece la pena acercarse a ella. Patricia Highsmith nos presenta una interesante trama que, a pesar de desarrollarse pausadamente, mantiene la tensión, y en la que destaca la construcción y la psicología de su protagonista, Tom Ripley.

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